Gota a gota en Verema

Sólo en España, en España solo. (I)

La memoria es frágil. Visité España en 2005, aquel lV Encuentro de Verema en Talavera de la Reina, pero por alguna extraña razón no se me ocurrió escribir sobre lo sucedido. Hoy después de tres años de éste viaje, exprimo mi cariado cerebro y trato de descifrar las notas que escribí en mi empolvada libreta,  para documentar en lo posible lo más importante.

Disfruto de la compañía de mi esposa y de mis hijos, aunque tampoco puedo negar que viajar solo tiene sus encantos, ir a donde se me pegue la gana, comer donde yo quiera, sobre todo sin la pregunta obligada: ¿te gustaría esto, te gustaría aquello? Recuerdo que llegué a Madrid un día antes del Encuentro. Salí del hotel a recorrer la calle de Ferraz, mi primera parada en la vinoteca Mi Consuelo.  Pedí en la barra un Oriol Rosell Brut, con sus 11.5 grados es muy refrescante con aromas a frutos secos, pan tostado y una nota cítrica, conjunto muy sabroso.

En Cuenllas, otro bar en la misma calle, pedí el Torelló Brut Nature acompañado de una deliciosa ventrisca, un canapé de erizo y unas vieiras. Ya me sentía en España, por no decir en el paraíso.

Aunque mi intención era conocer el Chaflán y llegué al restaurante, cometí el error de llegar con horario americano, así que a las 3:30 de la tarde no estaba abierto. Regresar hubiera sido una locura, por la distancia.  Recorrí nuevamente Ferráz y comí muy cerca del Hotel para poder descansar.  Al otro día caminé por los alrededores y llegué hasta una tienda de vinos muy peculiar; Bodega de los Reyes, en la calle del mismo nombre, en la entrada un letrero que decía: “Casa especializada en vinos y cavas”. Charlé largo y tendido con uno de los dueños, gente amable que ama su trabajo. Más tarde visité  La Vinia, en José Ortega y Gasset 16, a unas cuadras de La Castellana. Después de comprar algunas botellas, caté algunos vinos interesantes en una zona de degustaciones. Empezando con un Herencia Remondo 2002 de tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano con 13.5 grados de alcohol, aromas de fruta roja, tabaco rubio, ahumados y de boca frutal muy buena acidez y tanino firme pero sabroso. Seguí con otros dos vinos de la misma bodega aunque me gustó más el primero. El Quincha Corral 2003. Tenía muchas ganas de probar este bobal con mezcla de cabernet, vino sedoso, redondo y largo, muy sabroso aunque caro 49€. Concluí la degustación en La Viña con Viñas Del Vero.  Con el apetito más que abierto me fui directo a De Vinis en la Castellana, lo primero que me llamó la atención fue la tranquilidad que se respiraba en este espacio, en contraste con el bullicio de la Castellana, aunque poco después de mi visita me enteré de que lo habían cerrado. El lugar era muy agradable y tenían un buen número de vinos por copeo, con una tarjetita que salía de la pierna de la copa indicando nombre, tipo de vino, D.O., bodega, variedad, % Vol., y precio para llevar. Una manera eficaz de  informar al consumidor. El menú degustación estuvo de maravilla  con una Juve Camps Reserva de la Familia, color pajizo, tostados, paladar seco y buena acidez maridada con un aperitivo de gelatina de Martíni rojo con Mouse de queso Vichysoise, crema de patatas con puerros. De segundo tiempo: mil hojas de Salmón ahumado u foie grass con ensalada de mango, mmmm sólo de acordarme se me hace agua la boca. Vino después un Montsant, Dido no apunté añada con unas migas extremeñas con chorizo. Después de varios platillos y copas, cerré con un plato de quesos con manzana caramelizada y un Castaño 99 de Monastrell de 16% graditos muy bien integrados. Por último un buen Pedro Ximénez. Hecho seguido recorrer el trayecto a Talavera de la Reina, donde tendría lugar el IV Encuentro de Verema, no sin antes pasar al hotel por las maletas, pocas, ya que me gusta viajar ligero. Durante el trayecto y después de semejante banquete no me quedó otra más que una merecida siesta.

Después de un recorrido no muy largo, llegué al hotel donde vi muchas caras conocidas y otras por conocer. Para rematar esa noche salí con los “trajeados” de Verema a cenar, dicho esto para no omitir ningún nombre. Después de pasar varios restaurantes nos metimos a uno que para todos resultó el mejor, sobre todo al ver la carta y encontrarnos con un Mauro, que no tardó en salir de la bodega a nuestra mesa, con un buen cochinillo, pan, ensalada y buena charla, qué más se puede pedir. Todos temprano a cama ya que al otro día era la parte medular del Encuentro.

Después del desayuno subimos al Autobús para dirigirnos a la  Finca el Jaral de la Casa Osborne, 1043 Ha, de las cuales están plantadas 940, con: Shiraz, Petit Verdot, Merlot, y Cabernet Sauvignon. Un paseo por la finca y después una degustación de vinos de gama baja, cuyo precio nos pidieron determinar después de catarlo, ¿cuánto pagarían por cada uno de los vinos? Se trataba del Solaz 2004, vinificado con un 80% de tempranillo y el resto con cabernet y cuatro meses de barrica. Un vino correcto con mucha fruta debajo de 5€, siguió el Plural 2003, poco más complejo. En  medio de la cata me pidieron que atendiera una entrevista de TVE, que saldría más tarde en un canal local Manchego. Quizá les llamó la atención que viniera de tan lejos para reunirme con gente que comparte este mismo gusto por el mundo de los vinos.

La segunda tanda fueron vinos que contrastaron con los primeros. Un Fino ligero seguido de un Oloroso intenso y profundo, un Oloroso Médium, vivo y abocado. Ya con el 5 Jotas cortado por el maestro cortador, estos vinos caían como anillo al dedo. La gran sorpresa reservada para el final fue un Oloroso BC 200, cuya primera tirada, la “A” ya se la habían bebido los Zares Rusos, ésta era la serie “B” sólo 360 litros anuales. 90% de palomino y 10% de PX, color caoba, denso, sutil, profundo un verdadero “bocatto di cardinale”, “Coup de Coeur”. Todavía tengo esperanzas de que Lluis Pablo me guarde aquella botella que me dijo que conseguiría.

Después de esta majestuosa cata comimos en otra parte del mismo salón, una bodega, llena de barricas con un claro lleno de mesas y las mesas llenas de botellas y las botellas llenas de vino. Verema.com  repartió varios premios en diferentes categorías, pero en ninguna encajé, era ya mucha dicha para un mortal.

Ya de regreso al hotel  pasamos por una almazara. No sabía que significaba eso, hasta ese día. Un “molino de aceite” en este caso unas instalaciones inmaculadas donde gran parte de la maquinaría es de acero inoxidable, recordándome de alguna manera un lagar, más limpio que un quirófano. Tampoco sabía que las aceitunas negras eran las verdes, pero maduras y fue la primera vez que caté el aceite de oliva cuya pureza se mide por el grado de acidez y defectos organolépticos, a menor acidez y menores defectos, mayor calidad y claro está mayor precio. Las calidades van desde el  Lampante mayor de 3,3 grados de acidez hasta el Extra Virgen, de aspecto turbio con sólo un grado de acidez y sin defectos. Nunca supe que defectos encontrar ni a cuanto equivalía un grado. Bastante comida y bastante vino para andar indagando. Mejor tomar una larga siesta antes de la Cena de despedida.

La cena de sobaquillo se desarrolló en uno de los salones del Hotel, cada mesa redonda contaba con varias sillas. Y cada uno de los comensales había traído por lo menos una botella. Yo saqué primero dos: una botella de Nebbiolo de L.A. Cetto y un Casa Grande Cabernet Sauvignon de Casa Madero,  a quién le apodaron “el general” por todas las medallas en la etiqueta, que supuestamente ha ganado en diferentes concursos. Ambos vinos mexicanos. Como al final no había nada para el postre, fui a mi cuarto por un Oremus Tokaji de 5 puttonyos que había comprado en La Vinia, que por cierto gustó mucho, menos en la cantidad. Después de brindar con Paco Higón, que estaba en otra mesa y charlar un rato, me despedí para subir a mi habitación y caer en lo brazos de Morfeo.

Al otro día todos salían a sus lugares de origen, menos un servidor que quería seguir disfrutando de estas vacaciones, así que después de desayunar, Antoliano Dávila se ofreció a llevarme rumbo oeste, a sabiendas de que quería conocer los viñedos portugueses del sur.  Pasó el tiempo volando, después de algunas escalas para beber café y comer alguna tapita llegamos a Mérida, lugar donde me quedaría a dormir. Antoliano siguió hasta Badajoz, para llegar con su familia, además de atender algunos compromisos. Se ofreció pasar al día siguiente para llevarme a Alentejo y conocer algunas bodegas, para él ya muy familiares por la cercanía con su residencia.

Mérida es una ciudad preciosa, que recorrí a pie por los lugares más importantes. Mi primera escala fueron las ruinas recién descubiertas; se trata de una residencia perteneciente a una familia acomodada de la Roma Antigua, así como algunas tumbas hechas de piedra. Una de las inscripciones más comunes dentro de esta cultura era la de los buenos deseos después de la muerte: “Que la tierra te sea ligera”.  El Museo de Arte Romano, es sin duda el mejor museo que he visitado de arte antiguo, tiene una de las mejores colecciones de denarios de oro. Además de su riqueza, la disposición de las piezas así como el manejo de la luz son espectaculares.

Después de salir del museo, pasé a un lado del puente de Lusitania, de Calatrava, otro de los grandes aciertos de éste excepcional arquitecto valenciano, que se funde con el entorno. Ya con algo de hambre me metí a Casa Nicolas en Felix Valverde #13. Un restaurante atendido por Don Cándido. Comida local, un cerdo a la ciruela delicioso bañado con un Orgullo de Barros, de Ribera del Guadiana. Frutal y muy intenso, maridando de maravilla. Comí sin prisas, pero sin sobremesa, caminé por ese rumbo para volver más tarde al hotel y guardar energías para conocer las bodegas de Alentejo, al día siguiente.

Antoliano mostró su gran sentido de hospitalidad tanto en Badajoz como Alentejo, que conoce como la palma de su mano. Una de las ventajas de estar en la Comunidad Económica Europea, es precisamente la desaparición de las fronteras, empecé a darme cuenta de que habíamos pasado a Portugal por los letreros en portugués a la orilla del camino. Entramos por Campo Mayor, seguimos por Alter Monforte y Arranches, para llegar posteriormente a la peculiar bodega de Heredad Do Perdigao, que toma su nombre por las perdices que se pueden ver de vez en cuando entre los viñedos. Cátia Casadinho nos atendió de maravilla, conocí los rotofermentadores, muy usados en ésta zona, y probé varios vinos entre los que destacan algunos blancos de Antao Vaz,Arinto y Verdelho. Se trata de Terras De Monforte 2004, amarillo verdoso, nariz limpia con mucha fruta amarilla, albaricoque, melón, espino blanco y notas cítricas de lima, paladar fresco, mineral y cítrico, excelente. En tintos Vinha do Almo 2003 con una crianza de 6 meses en roble es un tinto sabroso; con aromas de chocolate amargo, frutos secos, ciruela madura y vainilla, en boca es redondo, sabroso y muy largo. Dos vinos de los cuatro que probé, que me gustaron mucho.

Para comer nos dirigimos al pueblo de Elvas, al famosísimo restaurante El Cristo, cuya especialidad son las almejas y el bacalao dorao,  guisado con huevo y patatas. Un kilo de almejas fritas en vino blanco, perejil y un poco de ajo, con un bacalao dorao y rociado con un Quinta Da Avela, estupendo vino verde para la ocasión, vendido en garrafas.

Hasta aquí mi primera entrega de este relato  “vínicohedonista”

  1. #1

    EuSaenz

    Yo también estuve en aquel encuentro aunque todavía no era usuario de Verema y no conocía a nadie. Acompañaba a la Peña Sarmiento que aquel año recibió el premio al mejor grupo de cata. Mis mejores recuerdos de aquel día fueron sin duda el Oloroso BC 200 y el jamón de Sánchez Romero Carvajal. Lo pasamos muy bien.

    Por cierto, De Vinis es ya triste historia en Madrid.

    Saludos,
    Eugenio.

  2. #2

    Silvia Franconetti

    Tremendo informe que me he leído con mucho detenimiento. La forma de redactar que tienes me ha trasladado a poder disfrutar de lo degustado, catado y viajado delante de ésta pantalla de ordenador que me mira con recelo. Cuento los días para tener sensaciones parecidas y poder hablar durante días, semanas y meses de la gente que quiero conocer y de las cosas que aprender. Gracias por tus palabras. Un saludo, Silvia

  3. #3

    AntoDavila

    Amigo Benja, que recuerdos mas agradables me has traido, te olvidas (se que no) de la visita a Zambujeiro, que peazo Touriga en barril y el Aragonez estaba EXTRAORDINARIO, recuerdas el Leda 99 (al final no era el último, quedaban dos y todavía guardo uno). A mi Catia no la quiero más porque no se puede, gran envidia (sana por supuesto) del novio, que por cierto es enólogo de Quinta do Mouro.
    En fin todo maravilloso y con una gran armonía, pero lo mejor sin duda el BC 200, para mi un DESCUBRIMIENTO en toda regla, tengo actualmente uno abierto y otro guardado por si viene alguien tan BUENA GENTE como tú.

    Un fuerte abrazo campeón.

  4. #4

    BenjaminBerjon

    Confieso que a pesar del tiempo que tardé en escribir sobre éste viaje, lo hice con mucho gusto además de tantos buenos recuerdos que me trae a la memoria. Gracias a mis tres lectores. Un abrazo al gran anfitrión. Antoliano. No me olvidé de Zambujeiro, lo que sucede es que tengo un poco revuelto lo de las bodegas.

  5. #5

    MarioEstevez

    Benjamín, buen encuentro el de Talavera y con tan buena gente. ¡Qué buenos recuerdos me trae y eso que creo que fue el encuentro en el que se conocieron Antoliano y HerrDirektor, si no recuerdo mal! ;-))

  6. #6

    DamianAmoTutusaus

    Doy fe de esto, por que yo tambien estaba, bajamos de un tirón desde Barcelona el Herr y yo. Y correcto, conocimos a Atoliano y a ti, que nos fuimos a cenar juntos nosotros por Talavera, a mas, en el mismo hotel se hospedo el torero el Cordobes.
    Ah!!!! y a Benja le regale un poster de las medidas de todos los puro cubanos, te acuerdas!!!!
    Saludos.

  7. #7

    MarioEstevez

    Xacto. Doy fe. Además se hizo Teresa una foto con el maestro y todo, y si no recuerdo mal pillamos el Mauro a buen precio que acompañó muy bien a un cochinillo asado.
    Por cierto,¿nos vemos en Madrid?.

  8. #8

    Choche

    Querido Benjamín, eso es lo bueno de estos encuentros, el que nos podamos conocer. Fue un placer poder conocerte.

    Un abrazo.

  9. #10

    Paco Higón

    Bueno, esta bien esto de recordar los tiempos pasados... pero te esperamos en un futuro próximo.... y entonces va a ser todavía mejor.

    ¡Un abrazo querido amigo!

  10. #11

    Daniel P.Whitaker

    ¡Benjas, eres el único! !Mira nadamás cuántos lectores tienes !!

    Abrazo, D.

  11. #12

    El Escultor

    CREO QUE DIA CON DIA VA A CRECER LA LISTA DE TUS LECTORES. NO ES COMUN LEER ALGO INTERESANTE. SOBRE TODO TUS VIAJES.
    NO PUDE IR A TAN PLATICADO ENCUENTRO DE LA TALAVERA. PERO NO OLVIDEMOS QUE SIEMPRE HAY UNA SEGUNA OPURTUNIDAD. FELICIDADES BENJAMIN, POR TU MANERA DE REDACTAR. NOS TRANSPORTAS CON TUS LETRAS. FELICIDADES.

  12. #13

    BenjaminBerjon

    ¿Con que de Cancún? Escultor de Cancún, será coincidencia. :-)))

    Saludos


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