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Viña Ardanza 2004. El nuevo buque insignia de La Rioja Alta.

Viña Ardanza 2004 es el nuevo buque insignia de la bodega La Rioja Alta

vino viña ardanza 2004

Los pasados días 17 y 18 de abril viajé a Toledo para compartir con los máximos responsables de la bodega La Rioja Alta, S.A. la presentación oficial a la prensa especializada de la nueva añada de su vino Viña Ardanza, la 2004. No obstante, el objetivo del viaje también era el poder compartir con dichos dirigentes y el propio enólogo de la bodega, la nueva filosofía y tendencias que se observan en los vinos de La Rioja Alta desde principios de los años 2000.
 
Restaurante Locum ToledoEl primer día nos sirvió de toma de contacto. Hicimos check-in en el hotel El Cigarral de las Mercedes, a las afueras de Toledo, con unas impresionantes vistas de la ciudad y nos fuimos a comer al Restaurante Locum, uno de los restaurantes de Toledo con mejor puntuación en la sección de Restaurantes de Verema. Del menú que nos prepararon, que podéis observar en este comentario, los platos que más llamaron mi atención fueron una fideuá de perdiz estofada con hongos y trufa, por la inteligente mezcla de cocina alicantina y castellana, y el
cochinillo con crema de patatas, increíblemente bien trabajado en su textura y en el lacado final de la piel. Para acompañar el menú tomamos un Viña Alberdi 2006 (en el que se nota la selección de la uva en una añada muy cálida y el haber recibido la mejor materia prima de sus hermanos mayores, que no saldrán al mercado) y un Rioja Alta 904 Gran Reserva 1998 (con un estilo más tradicional, con un predominio de las notas de la crianza sobre una base de fruta muy madura, casi confitada. Tras la comida, nos dimos un paseo guiado por la ciudad, un recorrido llamado Toletum, en busca del Toledo Mágico, que a pesar de las subidas y bajadas a las que se nos exigió casi recién comidos, fue especialmente divertido por el discurso del guía y por la cantidad de anécdotas y leyendas que pesan sobre esta ciudad tan multicultural y donde están tan presentes el peso de las diferentes razas y pueblos que lo han habitado desde su origen, cuya historia se remonta a la Edad de Bronce.
 
Vistas-Toledo- desde-restaurante-el-CigarralEsa noche cenamos en el Restaurante el Cigarral, del propio hotel, con una cocina de corte tradicional en la que destacaron, para mi gusto, los platos de Raviolis de Rabo de Toro, Foie y Boletus y el de Raf de Ciervo con Peras y Setas de temporada. Los vinos que acompañaron
la cena fueron, en este caso: Viña Arana 2005, todavía sin etiquetar ya que aún no está en el mercado, enormemente frutal y con un elevadísima intensidad de color respecto a otras añadas precedentes y Rioja Alta 890 Gran Reserva 1995, de nuevo de estilo más clásico (como el 904) pero verdaderamente espléndido en este momento de consumo.
 
Al día siguiente, ya descansados y con la jornada por delante, a las 11 de la mañana se inició la presentación del vino Viña Ardanza 2004, y su posterior cata dirigida por el enólogo de la bodega, Julio Sáenz. No quisiera dejar pasar un instante más en este relato sin ensalzar
la sencillez y la claridad expositiva tanto de Guillermo Aranzabal, presidente de la bodega, como del propio enólogo. Por ambas partes no había otra intención que explicar el cambio de filosofía de La Rioja Alta S.A., tanto en el trabajo en la viticultura como en la propia bodega,
hacia vinos con una mayor intensidad de color, mayor expresión frutal y reducción de los tiempos de crianza en madera, si bien buscando la suficiente estructura y frescura en sus vinos como para poder seguir elaborando crianzas, reservas y grandes reservas, como hasta ahora.
 
Guillermo Aranzabal en LocumTal y como nos contaron durante la presentación, la cosecha 2004 fue la ideal tras dos cosechas (la 2002 y 2003) sin alcanzar la calidad necesaria en la materia prima para elaborar el Viña Ardanza. Máxime teniendo en cuenta que la añada precedente, la 2001, fue tan excepcional como para elaborar un Viña Ardanza Selección de Añada, con ya las pinceladas básicas de mayor color y carga frutal que se le quiere imprimir a estos vinos desde principios de los años 2000. Como decíamos, la añada 2004 fue la precisa para alcanzar las cotas
necesarias de acidez y maduración organoléptica, debido a precipitaciones abundantes y bien repartidas durante el invierno, cuajado del viñedo de forma correcta a finales de junio, y temperaturas adecuadas que favorecieron la situación vegetativa y sanitaria del viñedo, así
como la evolución de los parámetros de maduración de la uva. Fue enormemente ilustrativo los gráficos que nos adjuntaron sobre la evolución de los principales parámetros de grado, acidez y maduración organoléptica de los años 2002 y 2003 tanto del tempranillo como de la garnacha que se utilizan habitualmente para elaborar el Viña Ardanza y que, por sus fuertes desequilibrios, desaconsejaron su elaboración.
 
Estas uvas que dan composición al Viña Ardanza 2004, son el Tempranillo (80%) y la Garnacha (20%). El Tempranillo, se extrañe del Pago Viña Ardanza en La Cuesta, con viñas plantadas en 1981 y del pago de Montecillo, plantadas en 1985. El sistema de conducción es de espaldera en La Cuesta y en vaso en Montecillo. Por su parte, la Garnacha es una uva difícil de cultivar ya que requiere mucho sol y poca humedad, condiciones que se dan sobre todo en la Rioja Baja y, especialmente, en Tudelilla, municipio del que proceden los proveedores de esta uva, con un sistema de conducción es en vaso y una edad media de las cepas de 50-60 años.
 
Finca-La-Pedriza-la-rioja-altaLa vendimia se realizó de forma selectiva y manual, primero la variedad Tempranillo y unos días después la Garnacha (su vendimia es más tardía), a primeras horas del día, y llevada directamente a la bodega en camión refrigerado para no alterar la temperatura de la uva,
para que llegara fresca, tersa y con su piel dura. La crianza de este vino se realizó en barricas de roble americano, fabricadas artesanalmente en la propia bodega. Cada tipo de uva se crió por separado. El Tempranillo se crió durante 36 meses en barricas de 4 años de edad y la Garnacha, como novedad destacable en este Viña Ardanza 2004, redujo su crianza a los 30 meses en barricas de 2 y 3 vinos.
 
El resultado final del Viña Ardanza 2004 es un vino con mucho más color y con tonos más vivos que en añadas anteriores, con una nariz más fresca y donde las notas especiadas y de la crianza están ya muy bien integradas con la fruta y con una boca con el “carácter Ardanza”, esto es, con notable estructura y mucho equilibrio.
 
Junto al Viña Ardanza 2004, también se presentaron algunos vinos en rama, con el ánimo de mostrar posibles futuros vinos en esta nueva tendencia, a saber:
 
- Un vino de tempranillo de 2008, con 13,8º y con 35 meses de crianza en barrica de roble americano) que podría llegar a ser la base del 80% de un futuro Viña Ardanza 2008, si al final se decide sacar esta añada al mercado.
 
- Una garnacha 2009, con 14,7º y 18 meses de barrica del la zona de La Pedriza, un viñedo propio plantado hace una década sobre canto rodado en la zona de Tutelilla. Con notas frescas y muy minerales.
 
- Una garnacha 2011 con casi 15º en la que predominaban en este momento las notas herbáceas y que ya se comentó que difícilmente podría formar parte de algún coupage futuro de vinos de la bodega.
 
vinos de rioja altaAl final de la charla, lo que sí se aseguró es que de Viña Ardanza, además de la añada 2004 que se presentaba, también habrá vino en la añada 2005 y que los posteriores, muy posiblemente, ya serían las añadas 2007 y 2008, aunque la consolidación de ambas todavía estaba por decidir, en función de la evolución en los depósitos.
 
Tras la presentación nos dirigimos a la localidad de Illescas para comer en el principal estandarte de la restauración de la provincia de Toledo en este momento: el Restaurante el Bohío. Tras las críticas de muchos foreros de Verema, tenía muchísimas ganas de ir a El
Bohío y, por fin, tuve la ocasión de visitarlo. La verdad es que me gustó muchísimo el estilo de cocina de Pepe Rodríguez, con toques de modernidad sobre platos tradicionales de la zona. A destacar, de los platos principales, la ropa vieja con caldo de cocido, para mí espectacular, y su versión del pisto manchego, que me impactó por su sencillez, finura y delicadeza con el tomate bajo una lámina de pimiento rojo, y aderezos varios al margen. Los vinos que tomamos durante la comida fueron Lagar de Cervera 2011 y Viña Ardanza Reserva 2004, que maridaron a la perfección con los diferentes platos.
  1. #1

    jose

    Pues nada, otro a tachar de la senda del clasicismo :-/

    Saludos,

    Jose

  2. #2

    Jose Contreras

    en respuesta a jose
    Ver mensaje de jose

    Pues pienso que, en el sentido que creo que le quieres dar al concepto de clasicismo, así es. Seguramente en este momento la única bodega centenaria de Rioja que sigue defendiendo ese estilo de vinos es López de Heredia.

  3. #3

    jose

    en respuesta a Jose Contreras
    Ver mensaje de Jose Contreras

    Mucho me temo que sí :-(

    Saludos,

    Jose


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