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Nebbiolo más allá de Barolo y Barbaresco: los otros grandes territorios de Italia

De vez en cuando, al probar un vino de la zona, aunque sea el básico, en este caso el Rosso di Valtellina de Ar.Pe.Pe, te entran ganas de nuevo de difundir estos otros Nebbiolo, que siguen sin ser muy conocidos a pesar de su gran calidad y tipicidad.

Cuando hablamos de Nebbiolo, es inevitable pensar inmediatamente en Barolo y Barbaresco. Son sus dos grandes referencias internacionales, los territorios que han convertido a esta variedad en una de las uvas más prestigiosas de Italia y, probablemente, en una de las más fascinantes para quienes disfrutamos de los vinos capaces de evolucionar durante décadas.

Pero reducir la Nebbiolo al Langhe sería como pensar que el paisaje de una montaña termina en su cumbre. La variedad se extiende por otros territorios del norte de Italia donde encuentra condiciones muy diferentes y donde puede ofrecer vinos extraordinarios, aunque con perfiles que se alejan bastante del modelo más conocido.

Y aquí está precisamente lo interesante: no se trata de buscar un sustituto de Barolo o Barbaresco, sino de descubrir otras formas de interpretar la Nebbiolo.

El Alto Piemonte, un territorio que merece ser descubierto

Si tuviera que recomendar un territorio para empezar esta búsqueda, probablemente elegiría el Alto Piemonte y Valtellina.

Al norte de las Langhe, en las provincias de Novara y Vercelli, encontramos denominaciones como Gattinara, Ghemme, Boca, Bramaterra, Lessona, Fara o Sizzano. Son zonas históricas de producción de Nebbiolo que durante décadas quedaron eclipsadas por el extraordinario éxito comercial de Barolo y Barbaresco. Sin embargo, sus condiciones de cultivo son muy particulares.

La proximidad de los Alpes, una climatología más fresca y unos suelos muy diferentes de los que encontramos en las Langhe permiten elaborar vinos con una personalidad propia. En algunos territorios aparecen además antiguos suelos de origen volcánico, especialmente interesantes por su capacidad para aportar tensión y una marcada expresión mineral.

El resultado suele ser una Nebbiolo menos exuberante que la de algunos grandes Barolo, pero extraordinariamente fina, vertical, fresca, tánica y longeva.

Gattinara, probablemente la gran referencia

Dentro del Alto Piemonte, Gattinara es quizá la denominación que más fácilmente puede competir en términos de complejidad y capacidad de envejecimiento con los grandes nombres de las Langhe.

Los mejores Gattinara necesitan tiempo. En su juventud pueden mostrarse austeros, incluso algo cerrados, pero con la botella aparecen las notas de fruta roja, flores secas, especias, sotobosque, tierra húmeda y esos matices minerales que hacen que la Nebbiolo resulte tan reconocible.

Es una zona donde merece la pena buscar productores antes que simplemente denominaciones.

Antoniolo, Nervi, Travaglini, Ioppa o los vinos de los proyectos vinculados a la familia Sperino son algunos de los nombres que permiten comprender la grandeza de este territorio.

Boca y Lessona: pequeñas joyas del Alto Piemonte

Si Gattinara es la referencia más conocida, Boca y Lessona representan quizá la parte más emocionante para el aficionado que busca territorios minoritarios.

Boca posee una personalidad muy particular, con viñedos situados en las estribaciones del Monte Rosa y una fuerte influencia de los antiguos materiales volcánicos.

Aquí la Nebbiolo puede aparecer acompañada de otras variedades tradicionales, y los vinos suelen tener una dimensión muy diferente de la de un Barolo convencional.

En Lessona, los suelos arenosos y ácidos aportan otra lectura de la variedad: vinos finos, perfumados, tensos y con una capacidad de envejecimiento sorprendente.

Son precisamente estos territorios pequeños los que nos recuerdan que la Nebbiolo no es una variedad de un único paisaje.

Valtellina: la Nebbiolo que vive en las montañas

Si viajamos hacia Lombardía encontramos otro de los grandes territorios de la variedad: Valtellina.

Aquí la Nebbiolo recibe el nombre tradicional de Chiavennasca y se cultiva en un escenario espectacular, sobre terrazas construidas en las laderas alpinas.

Sassella, Grumello, Inferno, Valgella y Maroggia son algunos de los principales nombres asociados a esta zona, aunque en este momento el que se ha convertido en imprescindible es Ar.pe.pe.

La viticultura es extremadamente exigente. Las pendientes, la dificultad de mecanización y el trabajo manual convierten muchos de estos viñedos en auténticas obras de ingeniería agrícola. Y el vino transmite ese paisaje.

La Nebbiolo de Valtellina suele ser más aérea y ligera, con una extraordinaria combinación de acidez, tanino fino, fruta roja, flores y mineralidad, además de menor grado alcohólico. Tiene una elegancia casi alpina que la diferencia claramente de los vinos de las Langhe. 

Sforzato: otra forma de entender la concentración

Dentro de Valtellina encontramos además el Sforzato di Valtellina, elaborado a partir de uvas sometidas a un proceso de secado previo a la fermentación.

La concentración aumenta, pero cuando el trabajo está bien hecho no debería perderse la característica frescura de la zona. Los mejores Sforzato combinan potencia, estructura y madurez con una sorprendente sensación de verticalidad.

Y aquí aparece de nuevo el nombre de Ar.Pe.Pe., cuyos vinos son una magnífica puerta de entrada a la personalidad de la Nebbiolo alpina.

Carema, una pequeña denominación con alma de gigante

Y llegamos a uno de mis territorios favoritos cuando hablamos de Nebbiolo fuera de las grandes denominaciones.

Carema se encuentra en el extremo norte del Piamonte, prácticamente junto al Valle de Aosta. Es una denominación diminuta, de producción limitada y con unos viñedos espectaculares.

Las cepas se cultivan en terrazas de montaña y aparecen asociadas a las tradicionales estructuras de piedra que protegen las plantas y ayudan a conservar el calor. El resultado son vinos de enorme finura.

Carema puede ofrecer una Nebbiolo de extraordinaria elegancia, con acidez, taninos delicados, aromas florales y especiados y una capacidad de envejecimiento que sorprende teniendo en cuenta la escasa notoriedad internacional de la denominación.

Es uno de esos lugares donde el paisaje se entiende perfectamente cuando se prueba el vino.

Y también está Roero

Más cerca de las Langhe encontramos Roero, un territorio que a veces queda injustamente eclipsado por sus vecinos.

Sus suelos arenosos favorecen una expresión diferente de la Nebbiolo, normalmente más aromática y accesible, con menos estructura que los grandes Barolo pero con una gran capacidad para transmitir elegancia y carácter varietal.

Quizá no sea la zona que elegiríamos para buscar el vino más poderoso, pero sí puede ser una magnífica opción para quienes prefieren la finura, la fruta y la expresión floral antes que la concentración.

¿Puede competir esta Nebbiolo con Barolo?

La pregunta es inevitable y mi respuesta sería que no deberíamos plantearla exactamente así.

Un gran Gattinara, un Boca de larga crianza, un Carema tradicional o un magnífico Valtellina pueden alcanzar niveles extraordinarios de complejidad y longevidad. Pero no tienen por qué parecerse a un Barolo y precisamente ahí está su interés.

La Nebbiolo demuestra en estos territorios una capacidad de adaptación extraordinaria. Cambia el suelo, cambia el clima, cambia la altitud y cambia el paisaje; y con ellos cambia el vino.

En Barolo podemos encontrar profundidad, estructura y potencia. En Gattinara aparece con frecuencia una dimensión más mineral y vertical. En Valtellina adquiere una expresión alpina y luminosa. En Carema se vuelve especialmente fina y elegante. En Roero puede mostrarse más floral y accesible.

Una misma variedad, diferentes paisajes y diferentes vinos.

La otra cara de la Nebbiolo

Quizá uno de los mayores atractivos de estos territorios sea precisamente que todavía permiten acercarse a grandes vinos sin pagar necesariamente la prima que acompaña a los nombres más famosos de Italia.

No todos tienen la misma regularidad, ni todas las añadas alcanzan el mismo nivel, y tampoco debemos convertir cada pequeña denominación en una fuente automática de grandes vinos.

Pero cuando encontramos un buen productor y un buen viñedo, la recompensa puede ser enorme. Por eso, la próxima vez que alguien hable de Nebbiolo, quizá convenga no quedarse únicamente con Barolo y Barbaresco.

Porque la historia de la Nebbiolo italiana también se escribe en las montañas del Alto Piemonte, en las terrazas de Valtellina y en las pequeñas parcelas de Carema.

Y en algunos casos, descubrir esos vinos puede resultar incluso más emocionante que volver a recorrer los caminos ya conocidos.

  1. #1

    Miryam777

    Muy interesante, gracias por el artículo. Siempre aprendiendo. Saludos

  2. #2

    pepecano

    Es uno de los destinos que me faltan por conocer, habrá que hacer algo. !!!

  3. #3

    Joan23

    Si conozco poco ya los barolo y barbaresco, estos que se citan ni idea, pero bueno es saberlo, gracias!

  4. #4

    Josep_Gallego

    en respuesta a pepecano
    Ver mensaje de pepecano

    Pues preparar un buen viaje!

  5. #5

    Javierpozo

    Me encanta el artículo, gracias por compartirlo! Un saludo

  6. #6

    Wineandlove

    Muy interesante, a ver si puedo probar algún vino de la zona ahora que estoy empezando a conocer el mundo de los tintos.

  7. #7

    Juansanroman

    Muy interesante, Josep! Aunque debo reconocer que si ya me pierdo en el Piamonte añadir estas zonas aumenta mi lío mental. Podrías recomendarnos cuatro o cinco vinos de estas zonas? Los que consideres más emblemáticos...

  8. #8

    Josep_Gallego

    en respuesta a Juansanroman
    Ver mensaje de Juansanroman

    Bueno, son las otras zonas donde la variedad, de otro modo, muestra su potencial. Desde hace unos años es referencia Ar.Pe.Pe, a mi se me ocurrió escribir sobre ello tras probar su vino básico, el Rosso de Valltelina que disfruté mucho y me recordó lo que la nebbiolo puede ofrecer en otros registros. Su gama va creciendo en complejidad, he probado el Rocca de Piro y el Rocce Rosse Riserva. Otro elaborador interesante es Sandro Fray, famoso por su Sforzato (un tipo de elaboración), aunque a mi estos me parecen más pesados (ya sabes). Finalmente en Carema me llamaron la atención los vinos de Muraje, aunque los más conocidos son los de Cantina de Produtori y Ferrando Vini. Creo que para conocer esta otra Nebbiolo, nada como Arpepe


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