Noticias del Vino

Adaptando el paladar a Latinoamérica

Daniel Delgado
Voz de Verema.com desde América Latina

Viajar por el mundo es, sin duda alguna, una emoción que se resume en una palabra con muchos significados semánticos y que etimológicamente se ha ido prestando entre idiomas a través de la historia. Dicho término no es otro que Wanderlust, de origen germánico y de uso extensivo en la lengua inglesa, significa el tener un fuerte deseo o una necesidad de disfrute al experimentar las diferentes culturas, haciendo paradas en cada país y explorando lo que dichas naciones tienen para ofrecer.

Vino en un tienda latinoamericana

 

Pasar de vivir en un país donde absolutamente todo está en castellano (con sus excepciones claro está), como España, a un país donde mezclan el inglés y el castellano como parte normal del día a día en cada conversación, como Panamá, es un gran impacto. Una nación latinoamericana influenciada históricamente por los norteamericanos, no podía dejar de ser bilingüe por antonomasia.

Hace un año exactamente enfrenté ese cambio, un cambio lingüístico que se ve reflejado hasta en las etiquetas de los productos que se compran en el supermercado. Variación de la rutina que comienza con simples palabras y termina mostrándose en cada aspecto de la vida. Un país donde “siempre es verano”, que basa el mayor porcentaje de su economía en importación de productos de diferentes orígines. Una nación pequeña pero llena de ciudadanos en constante crecimiento cultural por el intercambio tan continúo que dejan sus visitantes de todas partes del mundo.

Al principio fue complicado, en Zaragoza ya tenía mis sitios predilectos de compra de productos de primera. Tenía un calendario mental de las temporadas para comprar los mismos en su mejor momento y al precio más atractivo posible. Sabía por defecto que platillos cocinar dependiendo de la estación, para así aprovechar las diferentes temperaturas del ambiente como “el mejor ayudante de cocina". Entre muchas otras cosas que era mi rutina diaria de disfrute enogastronómico.

Ahora bien, después de meses luchando por adaptarme, entendí que la resistencia al cambio era un error y comencé a sacarle provecho a las ventajas de un mercado multicultural y con amplio espectro de importación. Qué difícil era conseguir un buen vino americano en España. Aquí el nuevo mundo es casi tan importante como los países productores por excelencia. Eso me ha permitido hacer algo importantísimo para mi crecimiento, comparar.

La presencia española en Panamá, tanto de ciudadanos que se han venido a echar suerte aquí, como de productos de primera de todas partes de España y que su importación perdura casi todo el año sin variación notable del precio, me da dolores de cabeza porque a veces sencillamente no sé qué comprar.

Italia, Francia, Portugal, Alemania y Grecia son algunos de los otros países europeos con impacto notable en inmigrantes y comercialmente hablando. Lo hermoso de que cada uno se traiga sus costumbres y las comparta al por ejemplo, abrir un restaurante o importar un vino, hace que los eventos de enogastronomía en Panamá sean de primera.

Tener la barra comparativa de los productos americanos y asiáticos, justo al lado, los hace competir de manera agresiva en precio y calidad, beneficiando en grandes proporciones al consumidor final. Los invito a venir a verlo con sus propios ojos y a disfrutarlo, tomando las previsiones necesarias. Por ejemplo, el caso de la temperatura puede ser un problema, al beberse un vino blanco que debe estar a baja temperatura y que se calentará en minutos. Pero siempre hay workarounds como los cubos de acero inoxidable, que se enfrían previamente y mantienen la temperatura sin aguar el vino.

Les dejo una última curiosidad, todos sabemos la moda que hay en España con respecto al cóctel Gin And Tonic. La copa de balón típica que estamos acostumbrados a usar, aquí no existe, pero la gente la ha pedido tanto que las importadoras me han dicho, de primera mano, que van a comenzar a traerlas. ¿No es increíble como migramos y vamos dejando parte nosotros en cada lugar? Venga, ahora es vuestro turno de contarme experiencias, nos vemos en los comentarios. Hasta la próxima.

Daniel Delgado
Voz de Verema.com desde América Latina

  1. #1

    jose

    Hola Daniel,
    los humanos nos adaptamos a todo, ¡qué remedio!, pero que durillo se me haría no tener el ritmo de las cuatro estaciones. Me iba a resultar muy muy dificil, realmente, no llevar ese ritmo vital; cocina incluida.

    Saludos,

    Jose

  2. #2

    warmth

    en respuesta a jose
    Ver mensaje de jose

    Totalmente de acuerdo José. Ya se me olvidó lo que era la ilusión que me daba terminar una estación y comenzar otra, con todo lo que eso conllevaba. Las frutas, sobre todo las frutas. Pero así como hay cosas malas, tiene sus bondades como por ejemplo conseguir ciertos productos fuera de temporada. Algo curioso y que no traté en el artículo es la guarda, a lo mejor hablo de ello en otro momento. Saludos y gracias por tu comentario.

  3. #3

    Pepeiglesias

    Interesante artículo, aunque has pasado por alto los productos autóctonos, porque me imagino que los habrá.
    La falta de estaciones es un aspecto curioso, incluso la estabilidad de los días. Un hermano dominicano se sorprendía de que los asturianos siempre preguntásemos aquello de "¿Qué tal tiempo tenéis por ahí?". Cuando vino a vivir a Asturias y comprobó como en una semana podíamos pasar del calor al frío y la lluvia, y de nuevo un sol y calor agobiante, comprendió y también empezó a preguntar como muletilla aquello de "¿Qué tal tiempo tenéis por ahí?".
    Una pregunta ¿Disponéis de pescado fresco entero? Me refiero con tripas, escamas, espinazo, cabeza, etc., o solo lo encontráis en bandejitas de phorexpan limpio y en filetes.

  4. #4

    Santi Albert

    No se trató de cruzar el charco, pero sí en irme a vivir durante más de un año a Centroeuropa, a Mainz, Alemania.
    Lógicamente, pasé de tener carne fresca, pescado fresco, fruta de temporada, etc., a tener que comprar casi siempre (ojo, en supermercado, mi economía no me daba para más) carne y pescado congelado, fruta que en contadas ocasiones era de temporada y mucho producto envasado. Eso sí, las patatas, los ajos, las cebollas, los pimientos, y muchas hortalizas provenían directamente de España, cosa que en España, pues ya sabemos que muchas veces provienen de otros lugares más remotos (ojo, supermercado).

    Hablando de vino, pasé de vino español en 100% de los casos, a vinos franceses, rumanos, búlgaros, alemanes... y los que eran españoles, muchos eran graneles reetiquetados.

    Cerveza no me faltó xD

    Saludos!

  5. #5

    warmth

    en respuesta a Pepeiglesias
    Ver mensaje de Pepeiglesias

    Hola Pepe, tienes toda la razón. Los productos autóctonos son un tema interesante para tratar en una próxima oportunidad, anotado.

    En cuanto a lo que mencionas del tiempo, pocos se esperarían que Ciudad de Panamá fuese una Londres con temperaturas de verano todo el año. La cantidad de lluvia que cae por aquí es indescriptible, la humedad ni se hable. Pueblos fuera de la gran ciudad se ven beneficiadas por los sistemas de regadíos y la verdad es que las verduras, por ejemplo, son bastante buenas y "casi" ecológicas (sin querer) pero con muy bajo control de calidad y un tiempo de vida cortísimo por los cambios de temperatura de aire acondicionado a calor, una y otra vez.

    En cuanto al pescado y mariscos, ése es otro mundo aquí. Prometo tomarme el tiempo para escribir del Mercado del Marisco, famoso sitio de Panamá. Está pendiente que te vas a sorprender, sobre todo de las "cevicherías".

    Gracias por tus comentarios, nos vemos en el próximo artículo. Saludos.

  6. #6

    warmth

    en respuesta a Santi Albert
    Ver mensaje de Santi Albert

    Hola Santi. Alemania *sigh*, tan ordenada y tan recta que a veces no te deja mirar para los lados. Si algo me encanta de España es que hasta los supermercados y cadenas más grandes (Carrefour, Corte Inglés, etc.) tienen esos productos frescos y los mantienen en alta calidad. Si se quiere ser más selectivo pues en cada calle de Zaragoza (referencia más inmediata) tenía un pequeño abasto lleno de frutas que se renovaban diariamente y es que hasta los famosos chinos se veían forzados a mantener un mínimo de calidad, por procedencia y por demanda, o sencillamente no vendían.

    Pero tu segundo párrafo es lo bonito del caso, una desventaja te llevó a probar cosas diferentes y aunque sé que competir contra lo propio es complicado, hasta psicológicamente hablando, sé que con un par de sorpresas agradables te habrás encontrado. La cerveza, dígame la cerveza. Aunque si algo aprendí en mi último año en España es el esfuerzo bárbaro que están haciendo algunas empresas españolas por hacer una cerveza cada vez mejor y hay exquisiteces actualmente que hasta se ven aquí en Panamá.

    Saludos hermano, hasta la próxima.

  7. #7

    Pepeiglesias

    en respuesta a warmth
    Ver mensaje de warmth

    Sí, ya sabía que llovía más que en Asturias, si no ¿Como podrían mantener el canal?
    Lo de las cevichería sí me parece un tema cachondo, porque me imagino que habrá ceviches de todo tipo. A ver cuando nos cuentas lo de los mercados de pescado, seguro que es un asunto interesante. Saca fotos, que me intriga...

  8. #8

    Loquemegusta

    Hola, soy de Venezuela y estoy totalmente de acuerdo con tus opiniones, viajar es un placer enorme pero vivir en otras tierras que no son las tuyas es otro tema. En tu caso, que el cambio ha sido grande en cuanto a clima y costumbres, se deben valorar dos cosas: una el aprender a apreciar lo nuestro y otra el tener la apertura para recibir lo nuevo con beneplácito.
    En un mundo tan cambiante y tecnológico debemos adaptarnos a las circunstancias rápidamente sin entrar en beligerancia con los hábitos y costumbres. Aquí en mi país tenemos el dicho de "si del cielo te han de caer limones, aprende hacer limonada" y eso es excelente! Acoplarse a todo lo BUENO, es enriquecer nuestra cultura y espíritu, Pero adaptarse a lo MALO es muy complicado, como en mi caso donde la carencia de insumos de alimentos de calidad ya se hizo perenne o tener que pagar por vinos españoles hasta la exorbitante suma de 100$ por botella son exabruptos que uno NUNCA debería entender o adatarse. Síndrome de países en hiperinflación y poca autogestión en producción vinìcola y de alimentos, aunàndolo a los graves problemas de importación que se posee.
    Así que Warmth disfruta mucho de tu cambio de hábitos y conoce lo mejor de todos los mundos! Los venezolanos por ahora no lo podremos hacer.

  9. #9

    warmth

    en respuesta a Loquemegusta
    Ver mensaje de Loquemegusta

    Muchas gracias por tus palabras. Muy ciertas la verdad. Lamentable lo que sucede en Venezuela, mi país de origen. Me duele escuchar noticias tan decadentes de lo que fuese mi hogar por muchos años. Ojalá algún día cercano todo vuelva a la normalidad y tanto venezolanos como extranjeros que viven allí (porque como sabemos hay muchísimo, incluyendo Españoles, Italianos, Portugueses, entre otros) puedan disfrutar de la calidad de vida que, un país tan bonito y tan potencialmente poderoso (por recursos), merece. Saludos y [email protected] a Verema.


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