Blog de Verema.com

Las tierras del Vino Asturiano

Con motivo de la realización de las encuestas del Atlas del Cultivo del Viñedo hemos vuelto al occidente asturiano, esa tierra limítrofe con Galicia y con Castilla que posee la característica de ser una antigua comarca vitivinícola.

Al plantear nuestro trabajo y comentarlo con amigos y especialistas surgen variadas opiniones. La primera es la del desconocimiento sobre esa comarca del norte de España que nunca se le considera como productora de vino. Y la segunda muy habitual entre los asturianos sabedores de la tradición vitivinícola de la zona, es que se deshacen en desprecios y negativas críticas hacia un vino que en el pasado tenía cierta presencia en el Principado y que hoy sus conocedores dudan mucho de la calidad del producto.


Nosotros que buscamos viñas viejas, trabajos manuales, escasas herramientas y pocos tratamientos, nos encontramos ante un espectáculo muy interesante, por lo que repetimos nuestro viaje y atravesamos puertos y collados para después de recorrer cientos de kilómetros encontrarnos en un lugar apacible que rodeado de altas cumbres, no supera los 280 metros de altitud, en la localización de sus viñas más bajas.

 

Las Comarcas Vitivinícolas

Es frecuente encontrar en las fachadas de las casonas asturianas la parra que da frutas y bienvenidas, y en muchas poblaciones se relatan empleos de útiles y máquinas para elaborar sidra y vino.


Pero es en el olvidado occidente asturiano donde el viñedo toma toda su importancia. Desde Cangas hasta Ibias y bajando hasta Grandas de Salime, se enmarca un espacio que junto con Allande, Illano, algunos pueblos de Tineo y Pesoz, han producido vinos. desde antaño hasta nuestros días, y hoy forman el territorio de la Indicación Geográfica "Vino de la Tierra de Cangas".


No podemos decir que en ese extenso y variado territorio exista una uniformidad en el cultivo de la viña; al contrario se observan muchas variantes que están en relación con pendientes, variedades, técnicas y procesos que reciben abundantes influencias tanto de Castilla como de Galicia.


El pasado vitícola de la zona se refleja en los Archivos y las extensas citas sobre la calidad de los viñedos cangueses. La fundación y dominio del Monasterio de San Juan Bautista de Corias está muy vinculada a ese cultivo y a los diezmos e impuestos pagados por sus frutos.


El cambio se promueve a partir de la época de la Desamortización y el desastre filoxérico que hacen variar los cultivos tanto en su formación, como en su localización. La emigración irá haciendo el resto hasta que a partir del 1970 el esplendor minero de la comarca obliga a cambiar las herramientas de cavar las empinadas viñas por los martillos picadores de la extracción del carbón.
En esas fechas las viñas casi desaparecen, pero la abundancia económica permite importar uvas del Bierzo leonés para seguir elaborando vinos caseros, entonces realizados por fornidos mineros. Las estadísticas de superficie de viñedo nos llevan a la práctica desaparición, con unos terrenos residuales que han pervivido hasta hoy.


A partir de los años 1990 se comienzan a recuperar algunas viñas, muchas de ellas casi abandonadas y se plantea de nuevo el trabajo de las cepas y la elaboración del vino.


En todas las comarcas citadas se observan viñas, pocas de cierta antigüedad, que casi se caen por las pendientes y nada hablamos de los cultivadores que las trabajan, que cuentan algunos se ataban de cuerdas para realizar las tareas de cavado.
Si los viñedos han pervivido a estas transformaciones, la memoria y el recuerdo del cultivo tradicional se mantienen y podemos recuperar como era el trabajo de esos pendientes viñedos en las años 1930.


En nuestras encuestas encontramos datos y referencias al cultivo antes de la filoxera, la plantación con pie franco, o el cavado manual que hoy continúa como única formula del laboreo de las viñas en ladera.


Hemos hablado de diversidad comarcal entre las tierras señaladas, y debemos llegar al ámbito local donde se distinguen las calidades del producto, y se citan los vinos de Marentes y Uría en Ibias, los de Corias y Limes en Cangas o los que se elaboran todavía en el entrañable enclave de Río de Porcos (Ibias).

 

Las Variedades de Uva

Si la característica más sorprendente es la de los viñedos en ladera de elevadas pendientes, tenemos que citar también los emparrados urbanos que cubren la mayor parte de muchas de las calles de pueblos y aldeas. Son viejas parras, que algunos remontan a hace doscientos años, hoy perjudicadas por el encementado de esos núcleos rurales.


Son realmente de una belleza sorprendente esos grandes emparrados sujetos por fuertes estructuras de madera, o con pilares de piedra que llegan a mantener hasta trescientos kilogramos de uva en una sola parra que alcanza a tener 12 o 15 metros de longitud. No debemos ocultar que los vinos obtenidos de esas parras, no poseen una calidad excelente pero tienen las propiedades locales y sobre todo es el vino que ha acompañado la vida de estas personas, que carecían de otras tierras propicias para la viña.
Pasear por Seroiro, o Uría en una tarde de julio bajo el frescor de esos parrales que ocultan una arquitectura popular de extraordinaria belleza es verdaderamente un privilegio; y a esto debemos unir la hospitalidad de las gentes de esos lugares.

Nosotros, que como titiriteros somos nómadas de la viña, agradecemos ese cariño de las personas de la comarca, que siempre tienen la puerta de la cocina abierta y nunca falta un trozo de chorizo y un vaso de esos vinos locales que saben a antaño.
La formación del viñedo es una de las características de la zona, pero aún lo es más las variedades de uvas que son exclusivamente locales y creemos que han de ser el recurso para que los vinos de la comarca tengan un puesto en la vinicultura española.
Para mejor entender las variedades se pueden leer tres obras elaboradas por el equipo de Dª Carmen Martínez Rodriguez, que son los que mejor las han estudiado y descrito.


Entre las variedades blancas de la zona se consideran como tradicionales: El Albarín blanco, similar al Blanco Verdín, el Rondal , y el Picapol aunque también se encuentran otras variedades que han llegado de fuera como el Verdejo blanco, el Albillo y varios tipos de Jerez. Entre las tintas se consideran autóctonas el Verdejo negro, la Tinta Serodo, y la tinta Macho y en la zona de Cangas el Carrasquín. De fuera llegaron probablemente después de la filoxera, la Mencía, la Tintorera y algunas variedades francesas particularmente a Cangas.


En la actualidad se hacen nuevas plantaciones con variedades foráneas y lamentablemente se están olvidando las locales, que particularmente en blancos tendrían una gran aceptación.

 

Vinos y bodegas

Hoy conviven en la zona dos formas de hacer vino y podríamos decir tres, si consideráramos la gran cantidad que se elabora con uvas procedentes de otras tierras, pero que compensan la escasez y el precio tan caro que se pagan por las uvas locales, trayéndolas de León o Zamora.


En cuanto a la elaboración encontramos la forma doméstica de pisado en un envase de madera, que suele ser el mismo que se utiliza para otras faenas domésticas, como la salazón del cerdo. Una vez pisada la uva entera, se introduce en tinas de madera de forma troncocónica que pueden llegar a albergar hasta mil kilogramos de uva.


Como los racimos se recogen demasiado temprano, para evitar la pudrición de la lluvias otoñales, la graduación pocas veces supera los 8º y la acidez es muy alta. Las fermentaciones son lentas y largas, y posteriormente se prensa generalmente en una de jaula circular o de banasta, aunque en la zona quedan muchas bodegas con prensas de viga como la que se exhibe en el Museo que proponemos su visita.


Una vez obtenido el vino se guarda en barricas de madera de castaño de unos 200 litros que tienen una gran boca cuadrada para permitir el añadido de la parte sólida de las orujas o "magallo" para que se mantenga junto con el vino. La boca se tapa con una mezcla de barro y paja y se guarda para su consumo.


En algunas bodegas domésticas hemos observado cubas de mayor tamaño, de hasta 400 litros de las que se extrae el vino sucesivamente, y el envase se va vaciando en seis y ocho meses en contacto directo con el aire.
Así se elaboran blancos o tintos que tienen ese gusto antiguo de las tareas hechas con cariño y escasos conocimientos, pero es agradable y particularmente los blancos de la zona de Ibias, nos han parecido interesantes.
Con las heces se han destilado excelentes orujos, eso es de reconocer, que poco tienen que envidiar a sus vecinos, gallegos, leoneses o cántabros.


Si la elaboración doméstica tienen una gran originalidad, desde hace unos años han aparecido las empresas bodegueras, que siguiendo aquella tradición han aportado la técnica y la maquinaria. Hablamos de las bodegas que están amparadas en la IGP: Vinos de la Tierra de Cangas, y que pretenden lanzar estos vinos tan caseros al mercado nacional.
Nos encontramos ante vinificaciones que pueden ser las habituales en cualquier zona vinícola española, con la más moderna tecnología.


Como propuesta de recorrido, sugerimos estas empresas:


La Bodega Pesgos (985813103) muy cerca de Cangas, a la que se puede llegar por el Paseo del Vino que surge al lado del Museo del Vino y recorre la ribera del río, es un edificio moderno en la línea de las nuevas arquitecturas del vino.
Su gran tamaño nos marca una agrupación de viticultores que reúnen algo más de 30 hectáreas. Aconsejamos su vino Pesgos Selección elaborado con dos variedades locales Carrasquín y Albarín negro, que es su mejor producto, pero sin olvidar el blanco, muy frutal con toques minerales.


Cerca de Cangas en Vega de Rengos se encuentra la bodega La Muriella,(985 911097) que tiene una gran tradición en la zona.
Bodegas Obanca (985811539) tiene varias ofertas elaboradas por los imparables hermanos Marcos, que con su potencia y actividad desarrollan una viticultura más que heroica en laderas de escalada. En Limes, hacen, para mi, el vino más interesante de la comarca que es el Castro de Limes, de una originalidad sorprendente

Una propuesta muy atractiva es la que ofrece el Bar Chicote (985810934) de Cangas, regentado por Antonio Álvarez que es el elaborador de un vino llamado Penderuyos, que surge de una viña en fuerte pendiente extremadamente soleada. Este vino reúne variedades locales como la carrasquín, el verdejo tinto, el albarín tinto y la mencía.


La bodega Monasterio de Corias, en Corias (985810493) posee los viñedos al lado del Monasterio que pronto se va a convertir en Parador Nacional. Son vinos muy bien elaborados empleando variedades locales, pero con modernas instalaciones casi recién inauguradas.


Las bodegas Chacón Buelta(985 818190) elabora un blanco muy original aunque difícil de conseguir, y tiene la bodega en la localidad de Degaña aunque los viñedos están en la comarca de Ibias.

 

Los Museos del Vino

Fruto del cariño que algunas personas tienen por ese producto que es el vino asturiano ha surgido un pequeño Museo en el Barrio de San Tirso en Cangas del Narcea. En él, Antonio recibe al visitante mostrando algunos de los objetos más representativos de la elaboración del vino astur. Pero además Antonio puede guiarnos entre los viñedos de toda la comarca ya que la conoce como nadie y es uno de los encuestadores que colaboran con nosotros en el Atlas del Cultivo Tradicional del Viñedo.


Al lado del pequeño edificio que hoy contiene esa colección de piezas etnográficas del mundo del vino, se levanta el nuevo Museo del Vino que ha de inaugurarse próximamente.


En ese entorno de recuerdos bodegueros hay también una vinoteca y varias bodegas que sirven como lugar de reunión y en ellas todavía se elaboran los vinos familiares del lugar. Al lado del río nace el Sendero del Vino que es un bello recorrido que llega a los pies de la bodega Pesgos, con una moderna arquitectura.


El Museo ocupa el espacio de un antiguo lagar, y guarda su prensa y los demás útiles empleados para la elaboración hasta hace pocos años.


En otra de las comarcas vitivinícolas se encuentra Pesoz donde también hay un Museo del Vino, muy didáctico y provisto de abundantes textos y documentación escrita sobre el proceso de elaboración, las variedades, los útiles para el trabajo; y en el sótano se guarda el equipamiento de una bodega con su prensa de viga, que curiosamente la encontramos también llega a esta comarca, y que ha podido ser utilizada para la manzana y para la uva.


Una vez que hemos llegado hasta esta zona merece la pena que conozcamos el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, en el que también vamos a encontrar muchos materiales relacionados con la agricultura, la viticultura, la elaboración y el comercio del vino y también la destilación. El conjunto sorprende por la numerosa cantidad de excelentes piezas que reflejan la vida tradicional de esas comarcas del occidente asturiano.

 

Comer y dormir

Para visitar la zona cualquier ocasión es buena, y las fiestas de julio pueden ser una oportunidad para los que aman el bullicio; pero para los tranquilos yo les propongo el otoño que les de ocasión de participar en la vendimia y de pasear por la Reserva Integral de Muniellos dentro del Parque Natural Fuentes del Narcea (985 811498).


La propuesta de unir viñedo con naturaleza y con la gastronomía local será el éxito de un viaje a una región recóndita pero hospitalaria y amable.

No hay que olvidar que en la primera semana de diciembre se organizan en Cangas del Narcea las "Jornadas Gastronómicas de la caza y el vino", y esa es otra ocasión para los amantes de la buena mesa.

En San Antolín de Ibias recomendamos El Mesón Eiroa (985816104), para dormir tranquilos pero sobre todo para degustar la cocina local acompañada de un vino que ellos elaboran. Aconsejamos los potajes que tienen un toque gallego y las fabes, sin olvidar las carnes a la brasa. El primer domingo de cada mes al lado de la gasolinera de ese lugar, se come un pulpo excelente en recuerdo de aquellos mercados de antaño.


En Genestoso se elabora un queso de vaca, que es una de las delicias de la zona. Aunque es muy difícil de conseguir, el viaje hasta ese pequeño lugar es muy reconfortante.


En la Puchera(985812274), vinoteca al lado del Museo del Vino en Cangas, se pueden encontrar todos los vinos de la zona y sobre todo se deben degustar a la puerta del establecimiento después de haber visitado el Lagar de Santiso. Es recomendable adquirir una empanada en alguna de las panaderías locales y hacer un alto en ese lugar con una botella de blanco.


El alojamiento en Limes de Casa Ardaliz (985 811155) es un lugar céntrico y Angel que elabora el vino y dirige la IGP, nos puede dar todas las indicaciones pertinentes.


En Marentes si queremos aprender de pan y vino, no dejen de visitar la panadería de Maximiliano, y la casa rural que Isabel (650812254) regenta en ese lugar y no olvide acudir al museo etnográfico que ella, antropóloga como yo, ha instalado con cariño y esfuerzo.


Un producto aconsejado es el Chosco embutido elaborado con carne de un cerdo autóctono, pero sobre todo alimentado con productos vegetales procedentes de las huertas como berza, maíz, o castañas de los bosques próximos. Los embutidos de la comarcas son excelentes y acompañan bien al vino local. Un buen ejemplo es la empresa Santulaya de Cangas que los elabora artesalmente.(985812660)


Entre Cangas y Pola de Allande se encuentra Linares donde la tienda-comedor de Emilio,(El Chino) es uno de esos lugares entrañables por el trato e interesante por los productos. Es lugar para ir con buen apetito, y saldrá primero a la mesa el pote, los embutidos, una tortilla inmejorable y un cabrito asado delicioso. Los postres son una delicia y la conversación es la mejor compañía de esa suculenta comida. Emilio hace el vino y destila un aguardiente que acompaña bien al café.

Hay muchos más sitios que cualquiera les indicará, yo les cuento descubrimientos en los que el producto y la hospitalidad son la norma.

 

Epílogo

Parece raro un artículo sobre vino de Asturias, y sin hablar de sidra ni de pescados; esto nos muestra la diversidad del Principado que nunca acaba de sorprendernos. Con más tiempo y menos viñas, nos dedicaremos a recorrer senderos, que los hay y muchos, bien señalizados, que nos permitirán recorrer las alturas del Parque Natural que alberga la cabecera del Río Cangas.


En poco tiempo los amantes del vino empezarán a hablar del carrasquín o del serodo, como antes lo hicieron de la juan garcía o de la rufete. Sus elaboradores, en cada una de las regiones productoras de España, llevaban siglo haciendo vino con esas uvas, que hoy a los foráneos nos parecen extraordinarias. Y nunca habían oído hablar de Robert Parker.........

 

  1. #1

    Álvaro Cerrada

    Como siempre, interesante documento de nuestro amigo Luis Vicente.

  2. #2

    Sibaritastur

    Como asturiano y algo conocedor de los vinos de aquí estoy de acuerdo con lo de castro de limes, veremos cuando salga tambien el que está en barrica. Si quereis leer un post de verema:
    Una auténtica sorpresa (CASTRO LIMES, vino de la tierra de cangas)


Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar