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El Cambio Climático, por Pancho Campo

PANCHO CAMPO: UN ESPAÑOL QUE SE HA COVERTIDO EN UN PUNTO DE REFERENCIA MUNDIAL EN EL ESTUDIO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Pancho Campo ha sido un pionero a nivel internacional en la investigación de los impactos del cambio climático sobre la industria vinícola. En 2006 organizó el primer encuentro mundial sobre este tema y para la segunda edición en 2008 ha conseguido que asistan todos los expertos mundiales en la materia, incuido el vicepresidente Al Gore.


El tiempo está dando la razón a Pancho Campo quien, desde hace más de tres años viene anunciando su preocupación por los posibles impactos que el cambio climático tendrá sobre la humanidad y sobre la industria vinícola. En 2006 se empeñó en organizar el primer congreso mundial sobre calentamiento global en la industria del vino. A pesar de que los medios extranjeros asistieron en masa y fueron muchos los asistentes extranjeros, el sector vinícola español y los medios especializados nacionales brillaron por su ausencia.


La visión de Pancho ha hecho que ahora se haya convertido en un punto de referencia a nivel mundial cuando se habla de cambio climático en la industria del vino. Sus artículos han sido publicados en revistas de prestigio como el Australia & New Zealand Wine Industry Journal y su opinion contrastada e incluída en reportajes realizados por la BBC o el Times.


Pancho Campo y la Academia del Vino siempre han tenido un gran interés en este fenómeno. De hecho, la tesis que Pancho presentará al Institute of Masters of Wine para poder convertirse en el primer Master of Wine español se centra el los impactos del cambio climático en la industria vinícola basado en un amplio estudio que está llevando a cabo en el Penedés.


Para el segundo encuentro mundial sobre cambio climático y vino Pancho ha conseguido el apoyo de la OIV y del Ministerio de Medio Ambiente. También ha conseguido la participación de los principales científicos y bodegueros de las regiones vinícolas más importantes del mundo. No obstante, el mayor logro ha sido el convencer al vicepresidente Al Gore de que lleve a cabo la conferencia inaugural del evento que se celebrará los días 15 y 16 de febrero.

Pregunta.- Por favor, defina en pocas palabras qué significan las expresiones ‘Cambio Climático’ y ‘Calentamiento Global’.

Respuesta.- Clima es el promedio de la suma de todos los eventos meteorológicos que ocurren en una región determinada. Por ejemplo, es posible que un día de verano en La Mancha sea fresco y húmedo, pero el clima manchego promedio, el habitual, es seco y caluroso. El cambio climático representa una variación en los patrones meteorológicos habituales a largo plazo de una región determinada. Estos pueden hacerse más fríos o más calurosos. Las cantidades anuales de lluvia o nieve pueden aumentar o disminuir. Calentamiento global se refiere a un incremento de la temperatura terrestre el cual conllevará que ocurran cambios climáticos. Un planeta más caliente puede tener como resultado cambios en los patrones de pluviosidad, una elevación del nivel del mar, así como una serie de impactos sobre plantas, cultivos, vida animal y humana. Cuando los científicos hablan de cambio climático se refieren, sobre todo, al cambio climático que ocurre por culpa de actividades humanas.


P.- Aunque ya casi nadie duda de la realidad del cambio, hay serias objeciones con respecto a la cantidad de ‘culpabilidad humana’ en el asunto. ¿Cuál es su opinión al respecto?

R.- Es indudable que la causa del cambio climático es la acumulación excesiva de los gases de efecto invernadero: CO2, metano, óxido nitroso, perfluorocarbonos, hexafluoruro de azufre y hidrofluorocarbonos. Estos son los seis gases incluidos en el protocolo de Kioto y prácticamente todos son producidos, en exceso, por actividades humanas. En 1987 muchos gobiernos aceptaron firmar el protocolo de Montreal por el cual se comprometían a eliminar del mercado, antes de 1996, productos con clorofluorocarbonos (CFC) en los países industrializados, reemplazándolo por hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque menos dañino para la capa de ozono que el CFC, el HFC sigue siendo un gas invernadero. Estos gases son elaborados por el hombre y utilizados para refrigeración y en aerosoles. A pesar de que se ha acordado eliminar los HFC antes del 2030, al tratarse de gases inertes permanecerán en la atmósfera cerca de 200 años antes de ser destruidos, tiempo durante el cual seguirán contribuyendo al calentamiento global.


P.- Tampoco hay mucha unanimidad en cuanto al ritmo del cambio, ¿de qué plazos podríamos estar hablando?

R.- Hay que aceptar que siempre ha habido cambios climáticos en la historia y un nuevo cambio era inevitable. Actualmente el incremento de la temperatura está en 1/3 de grado Celsius cada diez años, es decir, 3 grados en los próximos 100 años. Esto es muchísimo más rápido de lo que ha ocurrido en los últimos 10.000 años. El problema es que la diferencia de temperatura entre una edad de hielo y una época considerada como normal es de apenas 5 o 6 grados. La rapidez con la que este efecto se está produciendo deja muy poco tiempo para la adaptación, sobre todo en aquellas regiones más industrializadas.


P.- En función de esos plazos, ¿cuáles serían las primeras señales evidentes en la agricultura en general y en la viticultura en particular?

R.- Recientemente, uno de los ponentes que tomo parte en el encuentro de Barcelona, el Dr. Gregory Jones, de la University of Southern Oregon y sus colegas, publicaron los resultados de un estudio de 50 años de datos climáticos provenientes de 27 regiones vinícolas del mundo, los cuales se compararon con las cosechas puntuadas con un 100 por Sotheby’s, en busca de paralelismos entre la calidad del vino y las temperaturas durante la temporada de crecimiento. Además, desarrollaron un modelo de proyecciones climáticas muy sofisticado, estudiando los cambios de temperatura en los próximos 50 años. Los resultados fueron sorprendentes. Las temperaturas promedio durante la época de crecimiento han aumentado en la mayoría de las regiones vinícolas de calidad una media de 2 ºC en los últimos 50 años. Paralelamente a este aumento de las temperaturas ha habido una mejora en la calidad de las cosechas en este período. El estudio muestra una relación muy significativa entre las puntuaciones de las cosechas y la temperatura promedio mensual en época de crecimiento en la mayoría de las regiones. Los resultados sugieren que las 27 regiones analizadas pueden esperar que haya un incremento de la temperatura media durante el período de crecimiento de 2,04 ºC hacia el año 2049. De estas regiones, el cambio más drástico está previsto que ocurra en el sur de Portugal y España (2.85 ºC), con el mínimo efecto en Sudáfrica (0.88 ºC).


En las regiones más cálidas, las uvas mostrarán condiciones de maduración excesiva pero con falta de complejidad aromática. Habrá otras regiones que deberían comenzar a plantearse seriamente plantar otro tipo de varietales, los cuales darían mejores vinos bajo las condiciones esperadas por el cambio. El estudio muestra que el cambio climático podría tornarse crítico en regiones de por sí cálidas como Chianti, Barolo, Rioja, sur de Francia, Hunter Valley, partes de Chile y Central Valley en California.


El grado alcohólico en los vinos de hoy en día es también una desventaja. ¿Se debe esto solamente al efecto del calentamiento global, que produce uvas con mayor cantidad de azúcar? En parte sí es así, pero también se debe a los avances en viticultura y a una tendencia a llevar a cabo la vendimia basada en madurez fenólica y no solo en cantidad de azúcar. Mientras que el alcohol puede añadir una sensación de mayor cuerpo y una percepción de dulzura, los niveles de alcohol pueden resultar problemáticos en regiones más cálidas dando como resultado el que los bodegueros tengan que recurrir a técnicas sofisticadas para disminuir el porcentaje de alcohol, como por ejemplo la ósmosis inversa.


Otros efectos del incremento de las temperaturas pueden incluir una menor acidez de los vinos, el que las vendimias se adelanten y se tengan que llevar a cabo en épocas del año mucho más calurosas, disminución del agua disponible, así como mayor riesgo de enfermedades. A pesar de que el cambio climático en los últimos 50 años parece haber tenido un efecto beneficioso sobre la industria vitivinícola en las 27 regiones incluidas en este estudio, el panorama a partir de ahora y de cara al futuro no se presenta muy esperanzador.

P.- En la misma línea, ¿cuáles serían los primeros impactos – mediáticos, económicos, de marketing– en la industria vitivinícola? ¿Sucederán en todas las regiones productoras más o menos al mismo tiempo?

R.- Los impactos económicos son y van a ser considerables. De hecho ya estamos sufriendo los azotes de huracanes, tormentas y tornados, que devastan amplias zonas cuya reconstrucción y ayuda alimenticia y sanitaria conllevan unos costes elevadísimos. Habrá que crear defensas contra las subidas del nivel marítimo, rediseñar los desarrollos urbanísticos en estas zonas, implementar sistemas de detección de fenómenos climatológicos, etc. A nivel de la agricultura habrá que implantar nuevos sistemas de irrigación, buscar cultivos que se adapten a las nuevas condiciones climáticas, fomentar la reforestación, cambiar patrones de cultivo y cosecha. Las compañías de seguros incrementaran sus primas y en algunos casos se negaran a asegurar ciertas regiones en relación con fenómenos meteorológicos. En todo caso, el tratamiento preventivo intentando frenar este fenómeno siempre será muchísimo más barato que el tener que hacer frente a sus consecuencias.

P.- ¿Cuál es la situación del Cambio Climático en España, si es que se puede hablar a nivel ‘local’ de este tema?

R.- España y Portugal son los países de la Unión Europea a los que más les afecta el cambio climático. Sus efectos se pueden observar ya en Europa en forma de tormentas, inundaciones, sequías y otras condiciones meteorológicas extremas, cada vez más frecuentes y económicamente gravosas, aunque este fenómeno, y sobre todo el calentamiento de la atmósfera que conlleva, afectan especialmente a la Península Ibérica y Rusia occidental, según las conclusiones de un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente. El informe indica que la temperatura se ha incrementado en 0,95 grados en Europa en los últimos 100 años, por encima de la media mundial, y advierte que este fenómeno de calentamiento ha sido mayor en la Península Ibérica y Rusia occidental, que seguirán con esta tendencia durante los próximos años junto con otros países del sur de Europa como Grecia o Italia. Este año he tenido la oportunidad de visitar muchas regiones vinícolas españolas y de hablar con numerosos bodegueros y es casi unánime la opinión de que el clima está cambiando, las cosechas se adelantan, hay más sequía, mayores grados alcohólicos y hay que tener cuidado con la acidez. El problema más grave es que, aunque todo el sector es conciente de que algo pasa con el clima, nos cuesta admitirlo y, mucho más, empezar a estudiarlo con más detenimiento y poder tomar medidas.


P.- En España se hace, en términos generales, un muy mal uso del agua. ¿Podría una correcta gestión de los recursos hídricos españoles frenar decisivamente el impacto del Cambio Climático?

R.- Lo primero que tenemos que aceptar es que el cambio climático no puede ser detenido, sino mitigado y ralentizado. Lo segundo es que este cambio está generado, casi en su totalidad, por la acumulación de gases invernadero. Poco podemos hacer para disminuir la velocidad a la que está ocurriendo en base a la gestión de los recursos hídricos, la cual sería solo una medida de adaptación y paliativa pero no frenaría el fenómeno del cambio climático. Donde está la clave es en replantearnos totalmente cosas como medios de transporte, sistemas de calefacción, desarrollo industrial,… de forma que la emisión de gases invernadero sea la mínima.


P.- ¿Cree realmente que los acuerdos internacionales pueden contribuir a cambiar la tendencia, a pesar de las posturas de Estados Unidos y Australia frente al Protocolo de Kioto?

R.- Bueno, el protocolo de Montreal ha ayudado a que los compuestos clorofluorcarbonados utilizados para neveras y aerosoles hayan sido reemplazados por otros menos dañinos como los hidrofluorocarbonados. Ello ha detenido la destrucción de la capa de ozono y ha frenado la expansión de sus agujeros en la Patagonia y la Antártida. El problema es que estos gases, al ser inertes, permanecen en la atmósfera durante 100 o 200 años, dañando la capa de ozono y contribuyendo a aumentar el efecto invernadero. Kioto, sin la aceptación de Estados Unidos y Australia, pierde gran parte de su efectividad. De la misma forma que se han buscado sustitutos a los compuestos CFC, hasta que no dejemos de quemar combustibles fósiles, o hidrocarburos, y se reduzcan las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero, no lograremos detener este cambio climático. Incluso si lográsemos disminuir drásticamente dichas emisiones, ya es un poco tarde y tardaríamos en ver los beneficios, ya que los gases de efecto invernadero tardan muchos años en ser destruidos.

P.- Por favor, imagine y describa un sector vitivinícola en un futuro planeta Tierra con una temperatura media de un par de grados por encima de la actual.
R.- Tradicionalmente se ha dicho que las zonas ideales para la producción vinícola están ubicadas entre los paralelos 30 y 50 en ambos hemisferios. Esto está cambiando y en regiones tradicionalmente frías y húmedas como Inglaterra ya se comienza a producir algunos vinos de calidad; por el contrario, aquellas zonas calurosas lo tendrán muy difícil para poder seguir cultivando las mismas uvas. Se tendrá que optar por varietales, clones o porta injertos más resistentes a las nuevas condiciones climáticas. Veremos la introducción de nuevos sistemas de conducción y riego. El adelanto de las cosechas conllevará el reestructurar las técnicas de vendimia, así como los tratamientos y correcciones que se lleven a cabo en bodega, con mayor uso de aparatos como los de ósmosis inversa, críoextracción, cámaras de refrigeración,…

P.- Seamos positivos y hablemos de soluciones: ¿qué se debe hacer?, ¿quién lo debe hacer?, ¿cuándo hay que empezar a hacerlo? ¿Hay que mejorar los sistemas de riego, cambiar las variedades de uva, cambiar las formas de elaboración,… todo a la vez? ¿Cuáles son las estrategias más plausibles para minimizar el impacto y facilitar las necesarias adaptaciones?

R.- Las soluciones al respecto incluyen varios aproximaciones. Los científicos y organismos relacionados deben llevar a cabo estudios amplios y serios, estableciendo periodos claros de acción localizada, informando adecuadamente a políticos y gobiernos sobre estos fenómenos. Por supuesto, también tiene que haber una acción internacional conjunta. La tecnología de la que disponemos hoy en día tiene que ponerse al servicio del problema, buscando una mayor eficacia en los sistemas energéticos, reduciendo al máximo las emisiones de gases invernadero, diseñando nuevos combustibles y promoviendo el reciclaje, la reforestación,… La industria internacional tiene que invertir en adaptarse a nuevas tecnologías que mitiguen los efectos del cambio climático y, a nivel económico, hay que desarrollar planes de incentivo y reducciones arancelarias para fomentar la adaptación. Políticos, científicos y economistas deben coordinar esfuerzos. Hay que educar a la población y se deben lanzar campañas de información y mentalización sobre el problema y sus soluciones. A nivel individual hay que promover un mejor uso y ahorro de la energía en el hogar, fomentar la utilización de combustibles como la electricidad y los paneles solares. Y hay que promover los medios de transporte públicos, sobre todo aquellos que no consuman hidrocarburos.

P.- El Primer Encuentro Mundial sobre Calentamiento Global y Vino fue todo un éxito mediático ¿Qué ofrece de novedoso la segunda edición aparte de la intervención del vicepresidente Al Gore?

R.- En el primer encuentro celebrado en Barcelona no tuvimos una gran respuesta por parte del sector vinícola español ni de los medios especializados de nuestro país, fue hasta vergonzoso. No obstante asistieron expertos de muchas otras naciones y medios como Decanter, Wine Enthusiasts, la BBC, Blooomberg y muchos otros. Ello nos permitió darnos a conocer extensamente a nivel internacional. Casi un año más tarde la actitud ha empezado a cambiar bastante por parte del sector en España, tenemos llamadas a diario de bodegueros, viticultores y medios de comunicación interesándose por el tema. Por ello decidí apretar el acelerador a fondo con la segunda edición del evento. Hemos conseguido el patrocinio y apoyo absoluto de la OIV así como del Ministerio de Medio Ambiente. Hemos logrado que confirmen su participación todos y cada uno de los científicos más respetados del mundo que se dedican al estudio de este fenómeno. También contaremos con la participación de numerosos bodegueros de Burdeos, Chile, Australia, California y España que darán su opinión desde el punto de vista práctico. Creo también muy importante el que el vicepresidente de los EE UU Al Gore haya aceptado llevar a cabo la conferencia de apertura del evento. Las fechas confirmadas son el 15 y 16 de Febrero de 2006.

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