Blog de Verema.com

Vertical de mágnums de Clos Martinet en el restaurante Torrijos

Las catas verticales son, para mi gusto, uno de los mayores lujos que se puede dar un buen aficionado al vino. Ver cómo ha evolucionado un vino en diferentes añadas como consecuencia de la climatología específica y de la evolución en las técnicas vitivinícolas y de elaboración aplicadas es una de las cosas más apasionantes, desde un punto de vista intelectual y hedonista.

El jueves 22 de junio tuvimos la oportunidad, junto a otros veremeros, de disfrutar una completísima cata vertical de Clos Martinet, que tenía como singularidad realizarse toda con botellas mágnum (1,5 litros), algo extremadamente difícil de conseguir para once añadas como catamos. Además, contamos con el privilegio de la presencia de Josep Lluis Pérez y su mujer Montse, los creadores de este proyecto en 1989.

Había un precedente claro a esta cata. En mayo de 2002, en el marco de la Fira de Falset, ya habíamos tenido la ocasión de hacer una vertical de seis Clos Martinet (90, 92, 93, 95, 96 y 2000) y cuatro Cims de Porrera (96 a 99). Ahora el reto era empezar con el 1993 del Clos y acabar con la última añada a punto de comercializar (2004). Sólo nos faltó la añada 1994, de la que no queda una sola botella en la bodega.

Josep Lluis volvió a insistir en la importancia del papel del elaborador, especialmente en las zonas donde no existe una larga historia acumulada haciendo vinos de calidad. Defendió que sus vinos, como los de muchos elaboradores del Priorat, son “vinos de autor”, donde el elaborador emplea su sensibilidad y conocimientos para intentar mejorar todos los años, haciendo cambios, experimentos y acumulando aprendizaje. Es decir, el terroir es importante pero debe ser interpretado y extraer todo su potencial con las decisiones basadas en la intuición y los conocimientos técnicos del elaborador. Volvió a destacar, una vez más, el papel clave jugador por René Barbier para defender que en el nuevo Priorat debían hacer sólo vinos de calidad.

Todos los vinos se habían descorchado la noche anterior. Algunos, los más recientes quizás debían haber tenido una aireación adicional con un jarreado. Los primeros cuatro vinos los degustamos con copas de generoso diámetro (los Priorats suelen demandar copas con buena aireación). A partir del quinto vino, el 98, pasamos a copas Schott de menor diámetro que no eran tan buenas como las anteriores para disfrutar los vinos.

Los que más me gustaron de la vertical fueron el 93 (una muy grata sorpresa), el 96 (elegante y seductor como siempre), el 98 (muy sedoso y fácil de beber, en excelente momento de consumo) y el magnífico 2001, quizás el más equilibrado de todos, un vino profundo y enorme con mucha vida por delante. Los tres últimos (02, 03 y 04) están aun demasiado jóvenes, y más en formato mágnum, para ser disfrutados. Les faltaba más aireación. A continuación pongo mis notas de cata de los vinos:

Clos Martinet 1993

Nariz muy sugerente, con sorprendentes notas florales, buena intensidad. Una grata sorpresa. En boca es sabroso, con equilibrada acidez, va a más a medida que se airea. Una evolución muy interesante la que ha tenido este vino, que ahora está en un magnífico momento de consumo en formato mágnum. 8,7

Clos Martinet 1995

En nariz aparece con notas algo raras (humedad, champiñones, tierra húmeda) que hacen plantearse inicialmente si tiene algún problema. Según Josep Lluis Pérez, son aromas típicos de esta añada en muchos Priorats. En boca está muy cerrado aun, austero, con falta de despliegue. Muy buena acidez, bastante equilibrado aunque tiene un punto final amargoso. Menos placentero que el 93 pero con mayor potencial de evolución en botella. 8,4

Clos Martinet 1996

Nariz elegante y muy sugerente. Notas minerales, florales ensambladas con mucha finura. En boca muy placentero y equilibrado, con excelente acidez y buen recorrido. Una delicia de beber. 8,9

Clos Martinet 1997

En nariz está algo falto de oxigenar, con una punta algo alcohólica. En boca hay mas alcohol que fruta, se nota que fue una añada difícil, la uva no estaba suficientemente madura. A pesar de ello los taninos son de buena calidad, sabroso, largo. Mejor en boca que en nariz. 8,5

Clos Martinet 1998

Un vino de una gran añada, de esas que “le vino se hace solo” como dice José Luis. Nariz floral y especiada. Muy sedoso en boca, sabroso, amplio, con excelente acidez, un vino grande. Me lo bebo rápido. Triunfa. 9

Clos Martinet 1999

Una añada muy difícil, con una segunda mitad de agosto anormalmente calurosa, donde el ataque de un gusano contribuyó a deshidratar las uvas. Gran intensidad aromática, dominando notas de frutas muy maduras. En boca es sabroso, bastante largo, esta muy bien para ser una añada tan difícil. Me gusta. 8,7

Clos Martinet 2000

Color muy intenso comparado con las añadas precedentes. Nariz algo tosca, demasiada fruta madura y notas licorosas, punta alcohólica, mentolados. En boca es muy redondo y expansivo pero demasiado calido para mi gusto. En boca falto de acidez, algo masivo y falto de detalle, buen final de boca, largo. 8,7

Clos Martinet 2001

Muy equilibrado en nariz, predominando esas características notas florales con toques minerales y buena fruta negra. En boca mantiene también un gran equilibrio, largo, profundo. Un vino enorme en una gran añada. El mejor vino de la noche para mi gusto. Tiene, además, un gran potencial de desarrollo. 9,2

Clos Martinet 2002

Muy serio y continental, austero. En boca es equilibrado, con un final amargoso donde se notan aun demasiado los torrefactos. 8,5

Clos Martinet 2003

Muy cerrado. Dominan demasiado en nariz los torrefactos sobre el fondo frutal. En boca aun está por desplegar.

Clos Martinet 2004

Dominan los tostados sobre las notas florales. Aun un bebé (especialmente en este formato mágnum) para poder sacar conclusiones. Algo más equilibrado para mi gusto que la añada anterior.

La cena

La cena fue un sorprendente menú degustación ideado y ejecutado por Josep Quintana servido con eficiencia germánica por el equipo de sala comandado por Raquel Torrijos, una de las mejores sumilleres valencianas. Me resultaron especialmente interesantes los snacks de bienvenida que tomamos de pie junto a un seductor Champagne Louis Roederer Brut Vintage 99 y los “sabores refrescantes” del inicio de la cena. Por ejemplo, el plato de berberechos, mero y erizo en ensalada de apio y manzana.

Durante la cena, a pesar de que aun nos quedaba una buena cantidad de vino en la copas, probamos también el Martinet Bru 03. También degustamos un nuevo vino blanco, Albir 2005, con uvas merseguera y malvasía, elaborado por el Celler La Muntanya, una nueva bodega de Muro (Alicante), que la familia Pérez está asesorando.

Acabamos la magnífica velada con los postres y un magnifico Pannon Tokaj 5 puttonyos 2001.

Buenos amigos, buenos vinos de autor, platos creativos y sorprendentes… un cóctel irresistible para un buen veremero.


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