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Las otras uvas: Vijariego Blanco, la joya atlántica que mira al futuro.

Cuando se habla de variedades blancas canarias, nombres como Malvasía Aromática, Listán Blanco o Marmajuelo suelen ocupar el primer plano. Sin embargo, existe otra uva que ha pasado de ser una variedad casi testimonial a convertirse en una de las grandes protagonistas del renacimiento vitivinícola del archipiélago: la Vijariego Blanco.

 

Capaz de ofrecer vinos tensos, profundos, con una acidez sorprendente y una enorme capacidad de guarda, esta variedad representa como pocas la identidad volcánica y atlántica de Canarias. En una época en la que el mercado busca vinos con personalidad y autenticidad, la Vijariego parece haber encontrado definitivamente su momento.

Un origen con muchas incógnitas

Aunque hoy se considera una de las variedades emblemáticas de Canarias, su origen continúa siendo objeto de estudio. La teoría más aceptada sostiene que llegó desde Andalucía durante los siglos XV y XVI, coincidiendo con la colonización castellana y el intenso intercambio comercial entre ambos territorios. Allí prácticamente desapareció con el paso del tiempo, mientras que en Canarias logró conservarse gracias al aislamiento del archipiélago y, sobre todo, a la ausencia de filoxera.

Como ocurre con muchas variedades antiguas, su historia está llena de cambios de nombre y adaptaciones locales.

Entre sus sinónimos encontramos:

  • Vijariego
  • Vijiriego
  • Vigiriega
  • Diego (en algunas zonas)
  • Bujariego (especialmente en La Palma)
  • Otros nombres locales registrados en distintos catálogos ampelográficos. 

Una variedad de ciclo largo

La Vijariego Blanco destaca por ser una variedad de brotación relativamente tardía y maduración lenta. Esa característica resulta especialmente interesante en un contexto de cambio climático, ya que permite conservar mejor la acidez incluso en vendimias cálidas.

Sus principales características agronómicas son:

  • Racimos medianos.
  • Bayas grandes de piel gruesa.
  • Producción moderada.
  • Buena resistencia a la sequía.
  • Excelente adaptación a terrenos volcánicos.
  • Sensibilidad al oídio, especialmente en zonas húmedas.

Es habitual encontrarla plantada entre los 500 y más de 1.000 metros de altitud, donde las noches frescas favorecen una maduración pausada y un magnífico equilibrio entre azúcar y acidez.

 

El carácter de sus vinos

Si hubiera que definir la Vijariego Blanco con una sola palabra probablemente sería verticalidad.

No busca exuberancia aromática sino precisión.

Sus vinos suelen presentar:

  • cítricos (pomelo, limón),
  • manzana verde,
  • pera fresca,
  • hinojo,
  • hierbas aromáticas,
  • flores blancas,
  • notas salinas,
  • una marcada mineralidad volcánica.

En boca destacan por su elevada acidez natural, gran tensión, sensación salina, longitud y excelente capacidad gastronómica.

Cuando se fermenta o cría sobre lías, e incluso en barricas o fudres de gran volumen, desarrolla una dimensión completamente diferente, con mayor complejidad sin perder frescura.

La variedad que mejor envejece

Uno de los aspectos que más está sorprendiendo a los elaboradores es su enorme potencial de guarda. Mientras muchas variedades aromáticas muestran pronto su mejor versión, la Vijariego Blanco gana complejidad con los años.

Con el tiempo aparecen notas de: hidrocarburos ligeros, frutos secos, cera, especias y piedra húmeda, manteniendo una acidez que sostiene el vino durante muchos años.

Cada vez son más las bodegas que elaboran versiones destinadas claramente al envejecimiento.

¿Dónde se cultiva?

Aunque está presente prácticamente en todo el archipiélago, sus principales zonas de cultivo son:

  • Tenerife (especialmente Ycoden-Daute-Isora, Valle de La Orotava, Abona y Valle de Güímar).
  • La Palma.
  • El Hierro.
  • Gran Canaria.
  • Lanzarote.

Cada isla ofrece una interpretación diferente de la variedad. En las zonas más altas aparecen perfiles más austeros y minerales. En áreas más cálidas los vinos muestran mayor volumen y fruta madura, sin perder frescura gracias a la influencia atlántica.

Bodegas que han apostado por la Vijariego

Durante los últimos quince años numerosos productores han convertido esta variedad en uno de sus proyectos más personales.

Algunas referencias especialmente interesantes son:

  • Viñátigo Vijariego Blanco (Tenerife)
  • Borja Pérez (Tenerife)
  • El Grifo Vijariego (Lanzarote)
  • Bodegas Tajinaste
  • Suertes del Marqués (en diferentes elaboraciones donde participa la variedad)
  • Bimbache Vinícola (El Hierro)
  • Altos de Trevejos, que también trabaja esta uva en determinadas elaboraciones.

Cada uno interpreta la variedad desde un enfoque distinto: acero inoxidable, barrica usada, hormigón o largas crianzas sobre lías.

 

Una aliada frente al cambio climático

Muchas regiones vitícolas buscan actualmente variedades capaces de mantener frescura en vendimias cada vez más cálidas y la Vijariego Blanco parece responder perfectamente a ese desafío.

Su ciclo largo, su elevada acidez natural y su adaptación a condiciones extremas hacen pensar que seguirá ganando protagonismo en los próximos años.

No resulta extraño que numerosas bodegas estén recuperando antiguas parcelas o realizando nuevas plantaciones.

Con qué platos disfrutarla

Su perfil la convierte en una magnífica compañera para:

  • pescados atlánticos,
  • mariscos,
  • lapas,
  • pulpo,
  • arroces marineros,
  • cocina japonesa,
  • quesos de cabra canarios,
  • cocina vegetal,
  • carnes blancas con salsas ligeras.

Su acidez limpia el paladar y permite acompañar platos de gran intensidad sin perder protagonismo.

Una variedad con mucho futuro

La historia de la Vijariego Blanco resume perfectamente lo que está ocurriendo en el vino español: recuperar variedades históricas para elaborar vinos modernos, diferentes y profundamente ligados a su territorio.

Hace apenas dos décadas era una uva conocida casi exclusivamente por los viticultores canarios. Hoy es una de las variedades más admiradas por sumilleres y aficionados que buscan vinos con identidad.

Quizá nunca alcance la difusión de otras variedades blancas españolas, pero precisamente ahí reside parte de su atractivo. Cada botella de Vijariego Blanco sigue transmitiendo el paisaje volcánico, el Atlántico y la extraordinaria singularidad del viñedo canario, uno de los patrimonios vitícolas más fascinantes del mundo.

 
 
 
  1. #1

    Javierpozo

    Interesante articulo de una uva con identidad! Saludos

  2. #2

    Ralfilauren

    Interesante información, muchas gracias por compartir @Josep_Gallego
    Curiosamente no he probado ninguna de las Islas Canarias y sí de Cádiz donde se está recuperando; entiendo que son la misma variedad y hasta creo que se ha traído material vegetal canario para recuperarla en el Marco.
    Me ha gustado mucho Atlántida Blanco de Alberto Orte y el Blanco Campiz Viejo del nuevo proyecto de Pepe Blanco, curioso también el Atlántida VN de Alberto Orte con vigiriega Negra.
    ¡Salud!

  3. #3

    Josep_Gallego

    en respuesta a Ralfilauren
    Ver mensaje de Ralfilauren

    Es una variedad muy afilada y eso a mi me encanta... seguro que como señalo tiene gran futuro

  4. #4

    Miryam777

    Muy buen reportaje Josep!! Ya hace años que probé esta uva de la mano de la bodega Viñátigo , recuerdo que me sorprendió su complejidad, en cata a ciegas hubiera dicho que era un Jura o un Jerez, me sorprendió mucho, después he probado el de Grifo , muy chula esta uva. Saludos


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