Noticias del Vino

The Wall Street Journal se rinde a los encantos de Monvínic

Monvínic ¿El mejor Bar de Vinos del Mundo?

Por Jay McInerney

Monvinic - Bar de Vinos

A pesar de mis grandes esfuerzos, no he estado en todos los bares de vino del mundo, y puede ser que haya más aspirantes al trono, pero Monvínic en Barcelona es ciertamente el mejor bar de vinos en el que he estado recientemente. Cuando el sommelier de El Bulli te dice que no te lo puedes perder, estarías loco si no actuaras según su consejo.

Monvínic está situado en el centro de la ciudad, cerca del principio de las Ramblas, no muy lejos de Plaza Cataluña. Después de varias noches cenando en restaurantes con estrellas Michelín, decidí pasar mi última noche en España allí. Y fue una decisión muy acertada. En una ciudad que se enorgullece de su arquitectura y diseño, el interiorismo creado por Alfons Tost merece una visita, donde los baños son un punto fuerte. Cuando entras ves detrás de unos paneles enormes de cristal una gran biblioteca sobre vinos; se anima a los clientes a hojear los libros y la mayoría de volúmenes son en inglés. Pero a medida que vas leyendo te entra la sed pronto, y allí la gran estrella es la carta de vinos.

Una vez estás sentado te entregan un aparato similar a un iPad que te permite buscar y seleccionar los vinos según región, tipo de uva o productor. Hay unas 60 selecciones a copas. Empecé con un Fillaboa Albariño añada 2008, que me costó 3,50€ (4,30$), mientras mi mujer, qué sólo bebe vinos espumosos, pidió Freixenet Cuvée D.S añada 2006. Pero la carta engloba casi todo el mundo entero. Mi elección para continuar probando fue un rico Fieuzal’05 (8€) con sensaciones de madera. Luego, con mis langostinos al estilo catalán, pedí Albert Grivault Meursault Perrières’07. Los langostinos eran tan buenos que casi desviaron mi atención del vino.

El chef Sergi de Meià se compromete al 100% en abastecer la cocina con productos de agricultores catalanes, cuyas fotografías se proyectan en la pared del espacio culinario. Con mi cordero lechal, asado de tal manera que la grasa desarrolla un crujiente y exquisito revestimiento, bebí Produttori del Barbaresco Moccogatta’04, un gran ejemplo de esta rica cosecha. Y posteriormente, con el objetivo de probar un vino local, tomé Garsed e Hijos Clos Garsed Priorat’04. Un vino del que jamás había oído hablar, un vino de la vieja escuela del Priorat, del que los sommeliers me dijeron que había estado fermentando en contacto con el raspón de viñas viejas de Cariñena.

Si hubiera elegido botellas en lugar de copas, mi elección hubiera sido ésta: 2006 Leflaive Puligny-Montrachet Clavoillon (8,30€ la media copa, y el precio de la botella es 81,80€); Remírez de Ganuza Reserva Rioja‘03 por 53€. Los bebedores con los bolsillos profundos tal vez quieran visitar el espacio para probar reliquias como Henri Jayer Vosne Romanée Cros Parantoux’01 (2.074€) o la extensa colección de vinos maduros de Domaine Romanée-Conti y Château Yquem. Nada menos que seis sommeliers trabajan en la carta de vinos. Mi único reproche es que no visité Monvínic hasta mi última noche en Barcelona, pero es definitivamente una razón más para volver.
 

Biografía Jay Mc Inerney

 

Jay McInerney (nacido el 13 de enero de 1955 en Hartford, Connecticut) es un escritor americano. Entre sus novellas: Bright Lights, Big City; Ransom; Story of My Life; Brightness Falls; y The Last of the Savages. Editó The Penguin Book of New American Voices, escribió el guión para la adaptación de la película Bright Lights, Big City en 1988, y co-escribió el guión para la película de televisión Gia, protagonizada por Angelina Jolie. Ha sido el columnista de vinos para la revista House & Garden, y sus ensayos sobre el vino han sido recogidos en el libro Bacchus & Me (2000) y A Hedonist in the Cellar (2006). Su novela más reciente es The Good Life, publicada en 2006, y desde abril de 2010 es el columnista de vinos para el diario The Wall Street Journal.

  1. #1

    Dani C.

    En mi única visita a este maravilloso templo del vino quedé encantado con un par de botellitas de Champagnes que tuve el placer de compartir con mis amigos catalanes. Desde entonces sueño con volver...

  2. #2

    Jose Contreras

    Bueno, yo he tenido la oportunidad de estar alguna vez más de las que cita Dani y, en efecto, hablamos de un gran Bar/Restaurante de vinos. No en vano fue uno de los cinco restaurantes finalistas el pasado año con merecimiento de recibir el galardón del Premio Verema al Restaurante con mejor servicio del vino.

  3. #3

    Ratamahatta

    Resulta paradójico que el chef se comprometa al 100% en abastecer la cocina con productos de agricultores catalanes, cuyas fotografías se proyectan en la pared y luego tenga una carta de vinos que engloba casi todo el mundo.

  4. #4

    Dani C.

    en respuesta a Ratamahatta
    Ver mensaje de Ratamahatta

    ¿eing? No entiendo nada...
    ¿Qué es paradójico ofrecer una cocina acorde a la zona en la que se está, con productos frescos de la zona, etc y tener una carta de vinos internacional?

  5. #5

    Ratamahatta

    en respuesta a Dani C.
    Ver mensaje de Dani C.

    Me parece paradójico, descabellado, funesto………... una autentica vesania de moda

  6. #6

    Dani C.

    en respuesta a Ratamahatta
    Ver mensaje de Ratamahatta

    Pues nada hombre, yo no lo capto pero ya sabes un lugar donde no ir.

    Saludos
    Dani

  7. #7

    jose

    en respuesta a Ratamahatta
    Ver mensaje de Ratamahatta

    Mmm... ¿porqué? Me parece tan sensato/insensato como el utilizar productos de temporada, cocina de mercado.

    Saludos,

    Jose

  8. #8

    Ratamahatta

    Por lo que veo esta persona es un escritor, no cocinero o viticultor, entonces ¿Por qué opina y puntúa sobre vinos y pitanza?


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