Belondrade y Lurton 2010

Vino Belondrade y Lurton 2010

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
95
Puntuación Media:
8,9
Calidad-precio:
7,4

Bodega: Belondrade
D.O./Zona: D.O. Rueda
País: España
Tipo de vino: Blanco
Graduación (vol): 13,50%
Precio aproximado: De 20 a 29,9 €
Descripción
Otros vinos catados de esta bodega

Elaboración: El mosto fermentó en barricas de roble francés de 300 L y tan solo un 15% realizó la fermentación maloláctica. Posteriormente se realizó un battônage sobre sus lías durante 10-12 meses. Una vez embotellado ha permanecido en la bodega un mínimo de 6 meses.

Consumo: Temperatura de servicio de 9 a 11 ºC. Recomendamos decantar.

Envejecimiento: Intervalo de consumo recomendable: 2012 - 2018.

11 Opiniones de Belondrade y Lurton

Vino encerrado en una botella bordelesa que está vestida con una etiqueta de diseño moderno y colorida en la que domina el color naranja. Correcto el corcho que la cierra que indica la añada y el anagrama de la bodega. Está levemente humedecido por su larga permanencia en contacto con el vino.

     A la vista un color amarillo dorado. Limpio y brillante. Muy buena, abundante, gruesa y lenta lágrima en su deslizamiento por el cáliz de la copa.

     En nariz maduras frutas blancas, madera de su crianza bien integrada. Ligeros cítricos en forma de piel de naranja. Notas amieladas.

     En boca es muy elegante, sedoso, muy untuoso, muy glicérico, muy sabroso, con las frutas  blancas maduras, con mucho volumen y con la madera bien ensamblada. Mantiene una elegante acidez que invita a beber y que le puede dar 2-3 años más de vida pero perdiendo la fruta y ganando en complejidad y mineralidad. Gratísimo, untuoso y elegante paso. Es un vino largo. Me da una permanencia de 2,45 minutos.

Llega a la mesa con su aureola aristocrática de quién ha cosechado mil éxitos, eso tiene un riesgo, la crítica suele ser más exigente. Pero no puedes ponerle ningún adjetivo negativo. El aspecto ya nos da pistas, ese amarillo con matiz dorado y brillante, su aspecto voluminoso, nos hace salivar. En nariz le cuesta, un poco, abrirse, le sienta bien la estancia en copa. La nariz es de fruta blanca y cítricos ya maduros, bien ensamblados, un toque de dulce de membrillo, bollería, toque de tostado, vainilla y hierbas. En boca se muestra con volumen, sabroso y amable, acidez conjuntada que le confiere equilibrio. Es persistente. Un lujo de Rueda. Por lo que he leído de catas de años anteriores, a esta añada la botella le está sentando de maravilla. Rápido a por ella que seguro que se agota pronto.

Una vez más encuentras que la verdejo tiene posibilidades como nos muestra este vino, y que lamentablemente casi todo el mundo ha optado por la producción masiva, en detrimento de la calidad.
En este caso ha sido al revés, consiguiendo un vino muy equilibrado entre la buena fruta (incluso de aires tropicales) propia de la verdejo con un envejecimeiento y una madera en su justa medida que enriquece sin perder frescura.
Una delicia.

bueno, bueno, bueno...
Pues al fín, ayer Nochebuena pude beber mi primer Belondrade, aprovechando las fiestas y, de pasada, compararla con mi querido y apreciable Ossian.
Dos Verdejos con notable seriedad, manufactura y gracias a Dios y para bien de los que nos gustan los blancos con crianza, con sus detalles diferenciadores.
Por mi boca ya habían pasado creo recordar, de Ossian, por lo menos tres añadas y era el momento de enfrentarlo (enológicamente hablando) con este contundente Belondrade.
En el caso que me ocupa, venía con ciertas reticencias de añadas anteriores que varios foreros habían gustado valorar anteriormente. Los detalles, quizás negativos, era que este vino abusaba y denotaba exceso batiburrillo y presencia de la madera. Y, por contra, en esta añada parecía ser, la cosa iba a mucho mejor.

La cata: Leve decantado (media hora aprox.) para dejar airear ese posible exceso de crianza en el roble.
En la fase visual, no puede ser más positiva. Hacía tiempo que no observábamos un color tan intenso y llamativo como el de este vino (debería remontarme al año pasado en que mi querido Luis Oliván me ofreció a mí y a otros foreros maños, tan grato placer de degustar un Enate Uno). El adjetivo debe de ser "luminoso" (en la copa y en el decantador). Amarillo con tonos verdosos (de la variedad), entremezclados con el relumbrar del oro. Muy bonito; mucho.
En la fase olfativa es quizás (y eso será al final bueno), donde se aprecia la presencia de la crianza: Cierta cremosidad (algo semejante a suave leche condensada), pero sobretodo la marca y presencia del fruto seco (cascara de almendra, piel...). No se encuentra el frescor (por supuesto) de los herbáceos de Verdejos más jóvenes. Expresiva y a la par, delicada y de media intensidad.
En boca, se presenta untosa, con bastante longitud y consistencia en todo momento. Los ramalazos lácticos parecen transformarse en piña colada (fruta madura tropical) y, de nuevo, los frutos secos. Mantiene el tipo y, si en algún momento, añada, tiempo u ocasión, este blanco iba sobrado de madera (lo que muchos acusaríamos y llamaríamos "tablón"), en este caso se demuestra que esta añada ha conseguido un buen equilibrio (siempre se puede pedir más frescor y frutalidad, pero para eso ya están otras Verdejos) o por lo menos lo ha enmascarado en buena medida.
¿Conclusión?: la conclusión es que el que quiera (en estos niveles, por supuesto) una Verdejo, digamos, menos "blanca" puede decantarse por este vino sin lugar a dudas.
Quién busque algo más de frescura, sin menosprecio de perder mucha estructura y carácter pero sí una fruta más ácida y alegre, que se acerque al Ossian.
En cualquier caso, tendrá la alegría y gusto de probar los dos mejores Verdejos con crianza existentes en la actualidad.

Botella tomada en restaurante.
De color amarillo ligeramente subido, destellos dorados y lagrima de gran densidad.
En nariz muestra una mezcla de fruta de tipo amarilla y tropical bastante madura con notas de la crianza como, vainilla, bollería, maderas finas, levaduras, lácteos...
En boca tiene una entrada golosa y con gran untuosidad, buena acidez que le aporta algo de frescura, postgusto bastante largo, muy afrutado y con recuerdos avainillados y notas ligeramente tostadas.
Pues me ha gustado, aunque casi disfruté mas con el Quinta Apolonia que probamos hace poco.

Mas fresco que la añada 2009, y de momento la barrica no esta demasiado presente, para mi es de agradecer, todo y que no soy muy aficionado a la verdejo, se agradace la acidez de esta para ciertas comidas.Aromas citricos, pieles de lima y pomelo, cesped, todo suave y con cierta integracion ya.

En boca mismos matices que en nariz, aunque aqui si se deja notar mas el paso por barrica con vainillas y ligeros tostados, vuelve a resaltar el caracter acido de esta uva, con post-gusto no muy largo.

Se enfrento a un Avanthia y poco pudo hacer, si bien es cierto que no tiene nada que ver las bondades de una y otra uva.Cada una con sus virtudes.Aqui se demostro que para gusto los colores.

Color amarillo brillante con ciertos reflejos dorados. Aromas de fruta madura blanca con ciertos toques cítricos, notas de paja húmeda, finos tostados que aún necesitan expresarse más para añadir mayor complejidad en nariz, notas de canela, finos toques florales y un intenso fondo de fruta del hueso. Fresca y cremosa entrada, estructurado, buen recorrido sabroso, fruta blanca madura, muy buena acidez, fina textura, ligeros toques amargos que se muestran más rugosos al final de su recorrido. Final largo, postgusto de fruta blanca y retronasal finamente ahumado.
Una buena añada que se tendrá que seguir más adelante cuando el vino repose un tiempo más en botella.

El tsunami de verdejos en los restaurantes te hace ponerte en guardia, pero esto es otra cosa.
Color amarillo pajizo pero ya ves que es más dorado de lo que esperas con uva verdejo, limpio, brillante. En nariz (no es su mejor cualidad) es floral, algo cítrico y fruta tropical. En boca, lo mejor, intenso, sabroso, complejo, bien estructurado, muy cremoso (raro en verdejo) y persistente.
Con 6 meses de envejecimiento en botella, seguramente aguantará muchos más. Precio 23 €. (no es fácil de sacar adelante en los restaurantes).

Primer vino de una vertical en nuestra visita a Belondrade.

Pajizo con destellos dorados. La nariz comienza algo retraída y necesita algo de trabajo en copa para expresar un atractivo perfil con matices florales y sensaciones cítricas, hay también ligeros tostados y alguna recuerdo herbáceo. En boca ataca intenso., con un paso fresco, cremoso, hay suaves amargos, buena sensación de acidez y persistencia media. Postgusto sutilmente avainillado. Diría que algo de botella el hará bien...

El vino presenta un color impecable, blanco brillante, sin apenas tonos de evolución. En nariz, algo cerrado, no presenta demasiados aromas varietales (¿o digo mejor de levaduras seleccionadas?).
Con la madera bien integrada, el vino es rocoso, redondo, equilibrado. Me gustó, y sobre todo, dotado de esa untuosidad y cremosidad extraña en los vinos de la zona.
Un buen ejemplo de blanco diferente.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar