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Paisaje del Viñedo: Patrimonio y Recurso (VI)

El PAISAJE DEL VIÑEDO: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Probablemente el hecho de que la Unesco haya declarado algunos paisajes del viñedo como patrimonio mundial, nos puede garantizar que el tema merece algo de respeto y mucho de interés.

A partir de 1992 esta institución de carácter internacional  comienza a preocuparse de los paisajes culturales, ya que representan “la acción conjugada entre la naturaleza y el ser humano”. Es a partir de esa fecha que el Comité del Patrimonio Mundial aprobó los paisajes culturales como una categoría de los sitios y espacios del Patrimonio Mundial;  y entre los declarados nos interesan los relacionados con el viñedo.

El primer paisaje cultural  inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial fue las Montañas de Tongariro de Nueva Zelanda en diciembre de 1993, y este nombramiento reconocía la importancia cultural de un espacio natural, en este caso de un Parque Nacional que tenía una importancia fundamental para el pueblo maorí, desde el punto de vista cultural y religioso.

Es interesante esta preocupación que la Unesco ha tenido con respecto a estos paisajes, que de alguna manera reflejan la importancia de la cultura del vino en cada una de las regiones elegidas, y su declaración ha traído un flujo turístico interesante que genera desarrollo en la región elegida.

En todas las zonas seleccionadas, el cultivo de la vid ha modificado el territorio dándole las características actuales, que lo distinguen y lo hacen único en el mundo, como lo refleja el galardón obtenido. Curiosamente España, no posee ningún paisaje de este tipo seleccionado; pero veamos cuales son los nombrados y cuales son sus características más sobresalientes.

La Costa de Amalfi en Italia fue inscrita en 1997 como un paisaje mediterráneo en el que los aterrazamientos de los viñedos le daban una particular belleza y mostraban la adaptación del trabajo del hombre y sus producciones a las características de un territorio. Además de las zonas de producción vitícola los paisajes marinos  son de una extraordinaria belleza y esas han sido las razones para ser nombrado por la Unesco.

También en Italia y en ese mismo año, se otorgó la concesión de Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad a la zona de Cinco Tierras en la costa de Liguria hasta Portovenere, siendo también un territorio que ha vivido de sus escalonados viñedos, que junto a la belleza de la costa y de las islas cercanas, han conseguido ese galardón para la región.

Dos años  más tarde en 1999, la jurisdicción de Saint Emilion, dentro del área bordelesa de producción de vinos, fue declarada Patrimonio Mundial, abarcando toda una zona de monocultivo que desde época romana ha ido diseñando un paisaje particular, en el que se mezcla el medio natural, la transformación agrícola y las actividades humanas relacionadas con la arquitectura, la constitución de los enclaves de población o el diseño de la red viaria. La zona refleja como una actividad intensiva,  en este caso el viñedo, puede poseer características de belleza y de interés cultural sin perder su necesario rendimiento agrícola. En Francia se debe también tener en cuenta el territorio vitivinícola del Valle del Loira que ha sido declarado también como patrimonio universal.

El año 2001, la Unesco determinó que la región del Alto Duero portugués merecía ser declarada patrimonio de la humanidad, por la relación entre el territorio y la actividad de la vitivinícultura teniendo como eje central el río Duero, que como otros importantes ríos del mundo han servido para transportar los vinos. Esta región a la que ya hemos dedicado unas líneas, está beneficiándose de este nombramiento y numerosas iniciativas de alojamiento, restauración y actividades relacionadas con la cultura del vino se están desarrollando en la zona.

Alrededor de otro río como es el Rhin, y concretamente en la Región alemana de Renania-Palatinado, la institución internacional ha tenido en cuenta la relación del cultivo y la transformación del paisaje de las laderas de este río, con el resto de las actividades de la zona, así como con otras manifestaciones culturales destacables. Por esta razón en 2002, a este entorno se le concedió la designación de paisaje reconocido como patrimonio mundial.

En este mismo año, se declaró también a la región húngara de Tokaj, como un paisaje de viñedo de extraordinaria belleza, por su relación entre el territorio, la actividad y el nacimiento de los sistemas de poblamiento, que nos dan como muestra una arquitectura de gran originalidad, que acompaña a un vino de reconocida calidad y casi único en el mundo.

La segunda región portuguesa que ha merecido este galardón, es la zona isleña de Pico en el archipiélago de las Azores, que ha obtenido su reconocimiento en 2004. La relación entre la actividad del viñedo y el paisaje de una isla volcánica es el centro de una serie de modificaciones y adaptaciones, como la construcción de muros de separación y protección, que le dan a las zonas de producción una particular belleza, no reñida con los rendimientos de la actividad, que debe continuar como base de un medio de vida tradicional.

Por último en 2007, la Unesco ha designado a la región de Lavaux en Suiza sobre el lago Lemans y no lejos de Lausanne, como un paisaje cultural del viñedo Patrimonio de la Humanidad. En este caso las laderas cultivadas se levantan en las márgenes de una zona lacustre, pero pese al intenso poblamiento han guardado unas características particulares, que merecen este reconocimiento mundial.

En todos los casos señalados, la institución internacional ha buscado la relación entre la actividad humana y la transformación del paisaje, y se ha tenido en cuenta la continuidad en la actividad y como esta no ha sido causa de deterioro, sino de sustentabilidad, lo que les ha permitido llegar a nuestros días con esa calidad medioambiental. En muchos casos esas zonas además coinciden con las de producción de afamados vinos, hecho que demuestra que la calidad del producto no tiene por que modificar el medio en el que se produce.

Este repaso a estos paisajes declarados por la más importante institución cultural del mundo, nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de nuestros territorios de viñedo, algunos de ellos en España bajo el peligro de su destrucción, por la llegada de la especulación tanto inmobiliaria, como por la propia ampliación exagerada de terrenos de viña, que contrasta con la recomendación de arranque de viñedos.

Por estas razones creemos que el paisaje del viñedo bien merece una visita, y también una reflexión sobre sus valores culturales y particularmente sobre su futuro. La mejor manera de pensar en estos territorios tan llenos de cultura y que producen nuestros vinos preferidos, es recorrerlos y apreciar sus virtudes que nos hablan de una verdadera comunión entre el hombre y el medio físico.

Para que un paisaje pueda ser incluido en la Lista del Patrimonio Mundial, debe reunir estos requisitos:

  • Ser ejemplo representativo de los grandes periodos de la Historia de la Tierra, en cuanto a los procesos geológicos
  • Ser una muestra de los procesos ecológicos y biológicos de la evolución y el desarrollo de Ecosistemas y Comunidades de plantas, animales, etc.
  • Representar fenómenos naturales o constituir  áreas de una belleza natural o estética excepcional.
  • Contener hábitats representativos e importantes para la conservación in situ de la diversidad biológica, o que contengan especies amenazadas o tenga valor excepcional para la ciencia.
  • Criterios de protección, administración e integridad.
  1. #1

    AntonioJesus.AkatA

    Luis vicente nos acerca un aspecto poco conocido, al menos por mi persona, sobre los viñedos, lo cual aumenta la cultura que todos intentamos definir. Felicidades por el reportaje y las descripciones.


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