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Cata de vinos jóvenes de La Mancha

En nuestra cata de febrero abordamos la primera de carácter monotemático sobre los vinos manchegos. Nuestro bajo presupuesto nos hizo intentar acercarnos a los vinos jóvenes de la zona, dejando al margen, de momento, crianzas y reservas. Gonzalo Fuentes nos preparó una emboscada con vinos elaborados en bodegas que a penas distan 25 Km. de nuestra casa. Una de ellas, en concreto, se encuentra ¡a la vuelta de la esquina!.

Para la cata contamos con 2 nuevos socios, Enrique e Ilumi, que aportaron sus valiosos puntos de vista y sus comentarios de cata a los ya “veteranos socios” fundadores de la peña. Vamos haciendo cantera.

Tras nuestra primera visita al asador Carretero, nos volvimos a decantar por éste para la realización de la presente cata. Las dos ocasiones que hemos visitado el asador nos han tratado realmente bien y hemos realizado la cata con la tranquilidad que se debe tener en estos eventos. No sería de extrañar que se convirtiera en la sede oficial de nuestras futuras catas.

En cada nueva sesión vamos perfeccionando el proceso de cata a ciegas. En este sentido, los asistentes son más meticulosos, incluyen más comentarios en sus fichas y comienzan a realizarse intercambios de conocimientos vitivinícolas realmente interesantes.

Si algo hemos aprendido de otras materias en las que estamos mucho más puestos que en el vino es que los valores más interesantes, y de aquellos de los que más orgulloso te vas a sentir, son aquellos que descubres por ti mismo, aquellos desconocidos y en los que no tienes la influencia de otras personas.

La cata de vinos manchegos se presentaba con las siguientes características: los cuatro vinos eran, probablemente, desconocidos para la mayoría de la gente, no sobrepasan los cuatro euros y eran vinos que cumplían notablemente su potencial función de vino de diario. Esto es, no eran vinos que emocionaran, aunque saber que estaban siendo realizados por personas de nuestro entorno geográfico nos acercaba a los sentimientos del elaborador. En definitiva, los cuatro vinos catados fueron: Veronés 2000, Yemanueva 2000, Portillejo 1999 y Entremontes 1999.

Probablemente el vino más conocido es el Veronés 2000, pero como comentaba Diego en un mensaje del foro, Los Chicos de la Vid seguimos “matando gigantes” y, de hecho, fue el menos valorado en la cata.

Una grata sorpresa la encontramos en el vino elaborado por la bodega La Tercia, de nuestra localidad, Alcázar de San Juan. Cuando nos comentaron que habían sacado un vino joven ¡de Alcázar!, en primera elaboración y por encima de los 3 euros, nos sorpredió. Lo primero que pensamos que tendría dificultades comerciales pero, para el precio que tiene, es un vino bastante correcto con muy buena nariz y buen comportamiento en boca, aunque poco persistente.

Con el tiempo vamos consiguiendo eliminar la “Riojitis” y la devoción a las marcas de algunos de nuestros allegados. Sirvan estos nuevos vinos para comenzar camino. Son las primeras elaboraciones de enólogos jóvenes y con talento a los que no podemos dar la espalda. Esperamos que los resultados futuros de su esfuerzo se vean recompensados por el mercado. No obstante queda mucho camino por andar en La Mancha para conseguir vender la calidad elaborada.

Un mensaje muy interesante de Pedro Aibar en el foro comentaba que la D.O. actúa como un paraguas para todos los vinos de una zona. En el caso de La Mancha ese paraguas está lleno de “goteras” y sólo las actuaciones valientes de bodegas que cargan con el San Benito de la D.O. y elaboran calidad puede echar hacia delante al “gigante dormido”.

La cata y la cena discurrieron con gran agilidad, en un ambiente sosegado y amigable. El objetivo que nos planteamos cuando creamos este grupo empieza a verse cumplido con creces. El interés y motivación de los socios por el grupo sorprende y revela que, por encima de la individualidad de un catador, un grupo de cata enciende la pasión por el vino y por otras muchas temáticas que van surgiendo. No vivimos del vino, sólo somos unos amigos que se reúnen una vez al mes para catar y cenar. El vino es el motivo, pero no es el fin en sí mismo de nuestros encuentros. Esperamos poder hacer doce años de cata como la gente de La Verema diciendo, como uno de sus socios fundadores: “Me sincero: vengo aquí por el queso y el bocata de blanco y negro con all-i-oli. El vino es la excusa, y no me importaría que la cata fuese de gamba roja o de pimientos de Padrón”.


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