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XV Cata del Club AKaTÁ

La dinámica de la cata se realizó como de costumbre con triple cata, a ciegas en primer caso, descubierta en segundo y maridando en tercer lugar. En la primera toma de contacto se intenta apreciar a ciegas las características organolépticas que nos ofrecen los distintos caldos, en segundo lugar con ficha y etiqueta a la vista intentamos interpretar las virtudes de la uva, zona, crianza, finalizando con un maridaje previamente seleccionado por nuestros compañeros en esta ocasión: Juan Carlos y Juan Antonio.

Empezamos con tres blancos monovarietales, un Chardonnay de Parés Baltá y dos Macabeo de distintas añadas de Bodegas Paco Ferre. Para proseguir con la cata de ocho tintos, repartidos por dos vinos más de la bodega de Paco Ferre un roble –Ermita de Tices 2003- y un vino de autor, terroir, alta expresión –Barjali 2002-, cuatro vinos de Casa de la Ermita, repartido entre tres mono varietales de corta crianza –Monasterio de Santa Ana 2004- en sus variedades Syrah, Cabernet S., Merlot, al igual que otro vino de alta expresión y monovarietal –Casa de la Ermita Petit Verdot 2002-, para finalizar con Mas Elena 2001 de Parés Baltá. La culminación estuvo representada por obra y gracia de nuestro compañero y anfitrión del evento Luís Medrano, con un cava Freixenet de 1991, un champagne de 2000 y un pacharán de Luís Medrano.

De inicio nos encontramos con el Chardonnay de Bodegas Parés Baltá Mas Pons 2003-, procedente de una plantación en espaldera, recolección del grano sin raspojos ni hojarasca, lo cual produce un resultado muy bueno, evitando rasgos vegetales que a veces producen sequedad y un nivel de astringencia difícil de limar, prontamente interpretamos la sutileza, finura, aunque quizás falto de carácter de la Chardonnay, producido en parte por una vendimia a priori temprana, dejándose faltar una mayor maduración de la uva –opiniones propias- alejado del carácter recio de los Borgoñas, verdaderos dioses de esta uva, aunque se encontró cierto recuerdo a los Pouilly-Fuissé, donde destaca su frescura, presentándose afrutado sin llegar a ser dulce, resultando el más dorado de los tres y con presencia de más cuerpo, gustó por su elegancia y finura.

Una Bodega, un nombre –Paco Ferre- hace reverencia a un personaje que siente, sabe y vive la viticultura, mostrando un proyecto que cada otoño va consolidando, añada tras añada, cargadas de personalidad, con una madurez en su óptimo punto para obtener la mayor calidad de uva. Vinos que han llegado hasta la isla de Gumsey –U.K-, consiguiendo medallas de oro, premios a mejor vino en diversas catas a ciegas, estas otras aptitudes no hacen más que un mínimo agradecimiento a un esfuerzo realizado con devoción y cariño, pero al fin y al cabo un esfuerzo.

Una cosecha realizada con uvas en su plenitud de madurez, consiguiendo vendimias cuando la uva está en su máxima expresión. La bodega trabaja con toda la maquinaria de vendimia y depósitos de acero inoxidable, estructurado para pasar de mosto a vino mediante gravedad. Vendimias en cajas de 17 Kg. y seleccionadas en un nivel superior, un nivel más abajo está la estrujadora, despalilladora y prensa de tipo neumáticos, la masa –tinto- y mosto virgen –blancos- pasan por gravedad a un nivel inferior donde se fermenta y clarifica, pasando a la planta baja donde se embotella y cría. Los cuatro vinos representados han sido Ermita de Tices Blanco Macabeo 2003, 2004, Ermita de Tices Tinto 2003 y Barjali 2002.

Nos encontramos con una mini vertical con dos añadas del monovarietal de Macabeo Ermita de Tices. Interpretamos un salto cualitativo, una mejora considerable en el resultado del recién salido 2004, si la progresión en tan solo un año ha sido de este nivel, habrá que pensar en hacer sitio entre los grandes en unos años dentro del panorama vinícola español. En el proceso de elaboración cuenta con mosto en primera prensada fermentado a 18ºC. Una uva normalmente conocida por su utilización mayoritariamente en espumosos. Encontramos la cosecha del 2003 excesivamente equilibrada predominando en dicho concepto la suavidad, restándole potencia. En definitiva un vino suave alejado de empalagosos aromas y muy fácil de beber, aportando notas frescas y frutales satisfactorias.

El cambio de nombre de Ermita de Tices Macabeo a Blanco Ferre Macabeo, no hace otra cosa que personalizar este vino al igual que la evolución que hemos percibido siendo cualitativamente considerable, una uva mejor definida, mostrándose como resultado un vino de calidad, ligeramente afrutado, equilibrado, aromas muy finos y elegantes con muchos matices. Aumentando en potencia, complejidad y guarda a la cosecha 2003, ¡si señor! un blanco estupendo para tomar, y que auguramos un añito espléndido para calmar ciertos matices aún por domar.

Hemos vuelto a rescatar Ermita de Tices 2003 y algunos ya asiduos a este vino vamos con cada toma aumentando las gratificantes sensaciones de un vino honesto, franco, potente, de gran equilibrio, con un aporte de roble que engarza a la perfección con una uva de excelente madurez.

Antes de catar el tinto estrella de la bodega Barjali 2002, reconocemos lo difícil que debe ser enfrentarse a una nueva añada de este tinto y permanecer al nivel de la buenísima crítica obtenida con la cosecha del 2000. Un riesgo que asume con entusiasmo su artífice “Paco Ferre”, y que se ha visto recompensado con un tinto que en su fase inicial “Visual” se pasea como un pavo real de bonita y cambiante faja, que bien inicialmente le cuesta despertar “quizás es pronto para valorar a donde puede llegar su integración”, pero que evoluciona enormemente en copa, abriéndose de manera asombrosa, aunque sin abandonar la complejidad que atesora, un tinto que sorprende por sus aromas en copa, resultando muy cambiante en las tres fases del análisis gustativo –ataque, paso, final-, un vino que en segunda cata intentamos poner los cinco sentidos en desgranar su complejidad, aunque el resultado fue muy satisfactorio, opinamos que dará que hablar, aconsejamos guardar alguna botellita –si podemos resistirnos- entre dos y tres años. Entonces nos encontraremos en su plenitud de desarrollo, resultando un gustazo para los sentidos.

Paco Ferre aporta a sus vinos una marca de terreno, vinos con carácter y enfocados en la búsqueda plena de un futuro prometedor, demuestra lo que se puede hacer fuera de las zonas denominadas “TOP”.

El maridaje propuesto por nuestro compañero Juan Carlos consistió en;

Padules -> Pasta con tomatitos del bierzo, aperitivos, tortilla española.
E. Tices tinto -> Selección de embutidos, estofado de patata y ternera, presa ibérica.
E. Tices blanco -> Merluzas en salsa, bacalao y almejas a la malagueña.
Barjali -> Caza mayor. Chuletón de Ávila a la brasa.

Si Barjali 2000 es soberbio, el 2002 una vez confirmado alcanza el calificativo de mágico y posiblemente místico en el tiempo.

Arcadio Tomás representante de la Bodega Casa de la Ermita, nos propone la cata de la segunda añada de su Petit Verdot, con la difícil tarea de al menos estar a la altura del complejo 2001 el cual resultó según los diferentes parámetros de crítica de este país en consensuar como uno de los mejores de la variedad en España. A su vez nos propone la cata de tres vinos jóvenes con una crianza corta, lo que ahora está en boga llamarlos “Roble”, con tan solo 3 meses en barrica, entremezclando el roble francés y el americano que le aportan el punto óptimo de complejidad para convertirse en tres mono varietales con gran personalidad a unos precios muy competitivos.

El buen hacer de la bodega junto a un trato exquisito de la uva, ha convertido a Casa de la Ermita en tan sólo dos años en punto de referencia de la zona, aportando una mejora cualitativa de la D.O Jumilla a vista del consumidor, intentando huir de la asociación fraseada Jumilla/Granel, demostrando que en una gran extensión de viñedo tiene cabida todas las opciones, así su crianza 2001 se ha convertido en RCP del 2004 según los medios de comunicación, al igual que los distintos premios de su escasísimo Reserva 2000, y de los 93 puntos y 3er clasificado en Sindaco 2003, entre otros de su Petit Verdot 2001.

El Petit Verdot es una de las variedades más prestigiosa de la A.O.C. Margaux, en Francia, donde forma parte de casi todos los vinos de la zona. En el comportamiento en Jumilla, se aprecian buenas cualidades que se confirman en la crianza. El Consejo Regulador de la D.O. Jumilla ya ha aprobado su inclusión como variedad autorizada. Este 2002 ha sido un año donde se ha vendimiado al límite de maduración, por las sensaciones pasificadas y su grado alcohólico.

Petit Verdot gracias a Casa de la Ermita ha logrado asentar en Jumilla de manera muy agradecida, esta variedad tan difícil cultivar fuera del Medoc, llegando incluso adquirir tintes de los Burdeos de esta región, donde es la reina. Produciendo una uva de maduración tardía y elevada acidez, resultando vinos con alta concentración de taninos, bien estructurados, de intenso color y aromas, teniendo en sus vinos gran longevidad.

A continuación tenemos por delante tres monovarietales de la misma añada, crianza –fáciles descubrir en 1ª cata a ciegas- encontrándonos un Syrah muy frutal, joven, juguetón, resultado el más valorado de los tres varietales; un Merlot intenso y vegetal; un Cabernet de corte clásico dominado por la sensación herbácea a pimiento que desprende sus afamados taninos.

Parés Balta, apuesta muy fuerte por vinos de corta producción, con mucho carácter, personalidad y buena prueba de ello es la revelación de la bodega, con un coupage muy afrancesado que le aporta un toque distintivo a los vinos de la península.

Como finalización de la Jornada Luís no tenía preparado un espléndido pacharán casero, así como un “enfrentamiento” bien entendido entre un cava y un champagne. El resultado fue muy satisfactorio por el tiempo de crianza del cava y la complejidad del champagne, entre medias nos dimos un gustazo para los sentidos con el pacharán.

Primero atacamos el cava Freixenet cuvée D.S 1991 a base de Xarel.lo, Macabeo y Parellada, botella 23015 de 6000, perteneciendo a la familia Ferrer, fruto sólo de las grandes añadas es pues un “miléssimé”, desde 1969 siendo 1991 la 12ª, con una crianza de 6 meses en depósito y 65 meses en botella, espléndido por una acidez muy bien conjuntada con notas complejas de vegetales y muy frutal, de magnífica visual fresco muy buena burbuja, intenso en aromas y una boca fresca y divertida, repleta de profundidad y elegancia.

Referente al pacharán todas las palabras sobran, porque realmente estaba impresionante, algún día Luís nos desvelará el gran secreto, de momento nos conformamos con el placer de su degustación, toda una sinfonía de colores, olores y sabores.

Que decir de uno de los Champagnes de más historia de Reims, una de las bodegas con más tipos de cubres de esta zona y de toda Francia –Rosé Sauvage, Cuvée Sublime, Grut Divin, Vintage Rare, J.P.Gaultier, Florens Louis …”. Los señores de Piper-Heidsieck atesoran grandes champagnes, siendo el catado en esta ocasión el Cuvée Brut 2000, resultando muy satisfactoria la degustación tras el divertido, juguetón, fresco, ácido Freixenet, nos encontramos con un espumoso más sosegado, sobrio y profundo.

Agradecimientos a Vito de Narbona Solís, a Josep María Ferrer de Parés Baltá, a Arcadio Tomás de Casa de la Ermita y a Paco Ferre de Bodegas Paco Ferre, por su amabilidad, confianza y disposición a que todos descubramos la ilusión por un proyecto común, impregnar en un molde en forma de vino, intenciones, sabiduría, ilusiones, personalidad y mucho carácter. Grandes personas que definen grandes bodegas.


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