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A mil pies de altura sobre el Penedés y el Priorat: Helicoptada 2003

He visitado muchas bodegas, pero siempre lo había hecho por tierra, como es lo habitual. Llegas en coche y entras por la puerta, te enseñan depósitos, barricas y a la hora de catar los vinos, normalmente lo haces a cubierto en las instalaciones que para tal fin suelen tener las bodegas. Lo que no es habitual es llegar a una bodega por el aire y catar sus vinos en medio de los viñedos, a pie de cepa.

Pues esto mismo, lo no habitual, es lo que viví este verano... El equipo de Euroselecció, con Jordi Segura al frente, organizó una original forma de dar a conocer a la prensa especializada las nuevas añadas de una serie de bodegas de las zonas de Penedés, Montsant y Priorat. Y el término (acuñado por René Barbier) para este evento fue el de HELICOPTADA.

Las bodegas a visitar eran: NADAL y AVGVSTVS en el Penedés, LAURONA en el Montsant y MAS D’EN GIL Y CLOS MOGADOR en el Priorat.

Y la prensa especializada invitada en esta ocasión: Francisco Lopez-Bago (Grupo Gourmets), Andres Proensa (Guia Proensa), Pilar Molestina (Anuario Vinos El Pais), Asier Larrauri (Viandar), Antonio Mª Casado (Guia Peñín), Jose Luis Casado (Todovino) y Roberto Campos (Verema.com). Se contó también con la presencia de un invitado especial: Josep Roca del Restaurante El Celler de Can Roca.

El punto de partida fue un descampado del polígono industrial Clot de Moja en Vilafranca del Penedés, y la primera bodega a visitar era Cavas Nadal. Por ello, en el helicóptero subió Xavier Nadal que mientras sobrevolábamos el Penedés fue explicando la gran parcelación de la tierra que se da en esta zona (desde esa altura se comprueba a la perfección) y la localización geográfica de los viñedos de las variedades más habituales.

En el Pla del Penedés, que es la zona donde está Cavas Nadal, tomaron tierra los dos helicópteros junto a los viñedos de la finca y en medio de uno de ellos estaba preparada una perfecta mesa de cata con la nueva añada del Nadal 1510. Un magnífico vino blanco dulce elaborado a partir de viñedos viejos de macabeo sobremadurados y con una perfecta implantación de la Podredumbre Noble. De este vino cuya vendimia se realizó en Octubre del 2000 se elaboraron poco más de 7000 botellas.

En la siguiente etapa nos dirigimos a Cellers Puig i Roca bodega elaboradora de los vinos Augustus y los vinagres balsámicos Forum y Flavius que está situada en el municipio de El Vendrell, capital de la comarca del Baix Penedés. Para este trayecto sube al helicóptero Joan Roca, propietario y enólogo de la bodega que, mientras sobrevolamos el azul del mediterráneo en dirección al sur, nos va informando de las características de la zona donde está ubicada la bodega. A ella entramos directamente desde el mar y una de las catas que junto a los viñedos nos tenían preparada fue sorprendente: Augustus Chardonnay 2001 versus Augustus Chardonnay 1991. Interesantísima comparativa en la que competían las notas de la fruta tropical madura (piña, papaya, plátano...) matizadas por unos ligeros tostados debidos a su crianza del 2001 con los tonos más tostados, lácticos, cremosos y confitados del 1991. Magnífico este Chardonnay del 91.

Tras este exquisito y enriquecedor duelo catamos otros dos vinos de esta bodega: El Cabernet Franc 2001, un monovarietal con 12 meses de barrica francesa que solo se embotella en solitario los mejores años, y del que de esa añada solo se han hecho unas escasas 4000 botellas y el Trajanus 2000 un coupage de Cabernet Sauvignon con algo de Merlot y Cabernet Franc que tras estar 14 meses en barrica todavía tiene que reposar 2 años más en la bodega.

Terminado el recorrido por el Penedés, los helicópteros ponen rumbo hacia la Teixeta que es la montaña que separa la comarca del Baix Camp y el Priorat. Y de una forma bastante súbita e inesperada, de las amplias planicies del Penedés pasamos, tras rebasarla, a los abruptos y montañosos terrenos del Priorat.

En este recorrido es Christopher Cannan el elaborador que va a bordo explicando las similitudes y diferencias entre la zona de Montsant y la del Priorat, y cómo esta reciente D.O. Montsant que reune a 17 pueblos en torno a la famosa montaña catalana, con sus distintos climas y terruños, ofrece un entorno ideal para conseguir vinos con complejidad y profundidad.

Christopher Cannan es el iniciador a principios de 1999, junto con René Barbier de Clos Mogador, del proyecto Europvin Falset que elabora dos vinos en Montsant (Laurona y 6 Vinyes de Laurona) y uno en el Priorat (Clos Figueres). La cata estaba preparada en un lugar francamente peculiar, entre los bancales de un viñedo de cepas centenarias de garnacha en una ladera con una inclinación del terreno bastante respetable. (Se podría decir que en lugar de una cata vertical, realizamos una “cata inclinada”).

Los vinos catados fueron: Laurona 2001, elaborado a partir de una decena de viñedos de entre 15 y 40 años con las variedades Syrah, Merlot, Garnacha, Cariñena y Cabernet Sauvignon y que daba un complejo y atractivo aroma de grosellas, moras y violeta junto con un tanino ya perfectamente integrado. Un vino verdaderamente goloso. Y el 6 Vinyes de Laurona 2001, que está basado en una selección de 6 viñedos de entre 50 y 80 años de dos variedades: Garnacha y Cariñena y que daba notas de ciruelas e higos muy maduros sobre un fondo balsámico y mineral. Un vino realmente intenso y de gran complejidad.

La siguiente etapa es Mas d’en Gil en el término municipal de Bellmunt del Priorat y por ello, el asiento junto al piloto en esta ocasión lo ocupa Pere Rovira quien durante el trayecto nos va explicando cómo en 1998 adquirió la finca Masía Barril, una de las bodegas históricas de la zona, y cómo a partir de entonces inicia un proceso de modernización de la bodega y de recuperación de viejas viñas (muchas de ellas con más de 60 años) a la vez que incorpora nuevas variedades internacionales como la Cabernet Sauvignon y la Syrah. Esta finca de 125 Ha. situada a 300 metros sobre el nivel del mar, con sus terrazas enmarcadas entre el Montsant y la Sierra de Llabería, tiene una orientación peculiar que favorece la entrada de una brisa procedente del mar (localmente conocida como “garbinada”), que proporciona humedad y frescura en los días más calurosos del verano. Esta brisa, que refresca las uvas permitiendo alcanzar maduraciones óptimas, pudimos sentirla en nuestra propia piel y agradecer que nos aliviara un poco del terrible calor que hacía ese día.

En esta ocasión la cata la realizamos en una parcela de olivos desde la que teníamos una privilegiada vista sobre las terrazas ondulantes repletas de cepas.

Fueron varias las primicias que catamos: Coma Blanca 2001, un blanco de gran personalidad elaborado con Garnacha Blanca y Macabeo y una crianza en barrica de la que se obtienen deliciosas notas ahumadas y especiadas. Coma Vella 2001, un vino de diseño actual elaborado con Garnacha, Cariñena, Cabernet Sauvignon y Syrah donde la protagonista es la fruta, con ligeros toques de cítricos salpicado de notas mentoladas sobre un fondo mineral. Clos Fontá 2001, un vino de gran personalidad elaborado con Garnacha, Cariñena y Cabernet Sauvignon que expresa a fondo la tipicidad del Priorat. Mediante la selección de parcelas de viñas viejas se consigue potencia y concentración, complejidad y un largo recorrido aromático. Y para terminar, pudimos probar también un Aceite de Oliva Virgen Extra, obtenido a partir de la recolección en verde de las olivas de la variedad Arbequina procedentes de los 1.656 olivos centenarios de la finca y un Vinagre Agridulce elaborado gracias a las soleras de más de 40 años de vinagre de vino (antiguos vinos del Priorat) obtenidas por los anteriores propietarios de la bodega.

La última etapa del viaje era Clos Mogador. Por ello, en el helicóptero sube René Barbier que nos guía en un recorrido que nos permite ir viendo desde arriba los distintos viñedos, diseminados entre los bancales, que utiliza para los vinos que elabora. Nos va indicando y vemos las viñas con las que elabora Clos Mogador, Clos Erasmus, Clos Figueres... Las de Clos Nelín en una acentuada pendiente... Entre los múltiples pliegues del terreno, van apareciendo las manchas verdes de los viñedos. Es una visión realmente hermosa.

Lo que no resultaba fácil en esta ocasión, debido a la orografía del terreno, era encontrar una superficie plana suficiente para que los helicópteros aterrizaran. René tuvo que arrancar unos cuantos almendros para poder hacer un improvisado helipuerto. Aterrizamos por fin en el escaso espacio disponible (unos de esos momentos que no las tienes todas contigo...) y la cata que en este caso nos tenían preparada era un poco diferente a las anteriores; por primera vez en el día ¡la haríamos sentados!. René e Isabelle nos habían preparado la cata en su propia casa, en una terraza con una magnífica vista sobre los viñedos de la zona. Comenzamos catando el Clos Nelín 2002, un proyecto experimental y muy ambicioso de René con el que quiere conseguir un vino blanco elaborado con mentalidad de vino tinto, que sea potente, untuoso, estructurado, con todas las notas del terruño y con capacidad para mejorar con el envejecimiento. Elaborado con mayoría de Garnacha blanca (60%) se complementa con partes sustanciales de Viognier y Pinot Noir y unos pequeños porcentajes de Macabeo, Marsanne y Roussane. René siempre plantea que los viñedos de Clos Nelín son todavía demasiado jóvenes para conseguir la calidad que se ha propuesto. Pero cada vez está más cerca. Esta añada, que me recuerda más la del 2000 que la del 2001, presenta ya un aroma intenso y complejo lleno de notas especiadas, de frutas maduras y de notas de almibar. En boca resulta ya untuoso, estructurado y muy largo. Se le augura un gran futuro. El último vino a catar fue Clos Mogador 2001. Esta añada está elaborada con un 37% de Garnacha, 30% de Cabernet Sauvignon, 20% de Syrah y 13% de Cariñena y 18 meses en barricas nuevas francesas de 225 y 300 litros. El vino llevaba embotellado solamente 3 días, pero apuntaba ya todo el potencial que, con el tiempo, desarrollará en la botella. Desde la fruta madura a los toques minerales que, tomándolo en el corazón del Priorat, parecen aún más presentes en el vino.

La jornada finalizó comiendo (aunque eran ya las 5 de la tarde) en el Restaurante TEM, en Vilafortuny, un pueblo de la costa entre Cambrils y Salou al que accedimos, ya en coche, desde el aeropuerto de Reus donde nos dejaron los helicópteros. Aquí fue la traca final: todos los elaboradores, todos sus vinos y una excelente comida basada en los frutos del mar que teníamos a pocos metros delante nuestro. Digno final a un intenso, enriquecedor y caluroso día.


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