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El proyecto del Vino de Tina de Mas Arboset de la familia Roqueta de Abadal.

Invitado por la familia Roqueta de la bodega Abadal tuve la suerte de acudir a la presentación de su proyecto singular Mas Arboset y el Vino de Tina.

Enmarcado dentro de la línea de investigación Paisatges 1883, con el objetivo de recuperar las técnicas de vinificación y variedades de la DO Pla de Bages y difundirlas mundialmente, Roqueta Origen presenta un proyecto experimental pionero centrado en la elaboración de vino a partir de variedades autóctonas en una tina de piedra seca, ubicada en la viña Mas Arboset.

Quedamos en un pueblo del Bages, y nos recogieron en un 4x4, con el que recorrimos las montañas de la zona, visitando unas cuantas de las cien tinas de piedra y barro que hay perdidas en estos bosques. Y es que en estos bosques se cultivaba la vid y se elaboraba vino, de ahí la presencia de estas tinas.

La filoxera mató los viñedos y no se replantaron, dejando que el bosque creciera a su albedrío. Fue una reconversión de la zona que ocasionó una gran crisis. Las viñas se plantaban en contrato de rabassa morta, un régimen de arrendamiento de las tierras que protegía más al propietario de la viña que al agricultor, el cual tenía derecho a explotar dichos cultivos hasta la muerte de la cepa. Debido al aumento del valor del suelo esto hacía que el señor de las tierras pudiera renovar las condiciones de sus arrendamientos. Con la llegada de la filoxera y la muerte masiva de las viñas, muchos viticultores abandonaron la zona. 

Las tinas suelen estar agrupadas, aunque eran de distintos propietarios. Esto favorecía que por las noches se pudieran organizar vigilancias de los distintos lagares, además de organizarse en zonas cercanas al río, pues el agua era muy importante para la limpieza de las tinas tras la fermentación. Son construcciones antiguas del XVII y el XVIII, pero la mayoría son del XIX. Existe una ruta que está promoviendo la visita a estos conjuntos singulares de los que se conoce en otro lugar del mundo. El producto se finalizaba en estas tinas y así el transporte de la uva era mínimo, evitando así complicados y costosos sistemas para la época. Una vez terminado el vino, el cliente acudía a estos lugares a comprarlo directamente y se lo llevaba en carros. 

Tras las explicaciones en las primeras tinas visitamos la tina en propiedad de Mas Arboset, donde también han recuperado viñedos de 70 años. Tras la explicación de este interesante proyecto, se realizó el descubado. La viña Mas Arboset cuenta con una docena de variedades autóctonas, entre las que destacan la sumoll, punxó fort, garnatxot, cua de moltó malvasia de Manresa, mandó, pansera y picapoll, y es única por contar con una tina de piedra seca en su interior. Esta tina, revestida de baldosas donde fermenta el mosto, es una joya patrimonial de la arquitectura y la viticultura de la zona. Dicho proyecto es una muestra del esfuerzo de la familia Roqueta por mantener su compromiso con el territorio y expresar, a través de sus vinos, la singularidad de la tierra.

Este proyecto de Mas Arboset está integrado en una vía de investigación que la bodega llama Paisatges 1883, siendo este año el de máxima esplendor de la viña en el Bages. Ramon Roqueta nos explicó cómo la filoxera había llegado a Francia y existía una gran demanda de vino desde el otro lado de los Pirineos, lo que hizo que la zona aumente su capacidad y su técnica. Con esa mirada al pasado y a su forma de entender la viña, se inicia este proyecto, pero también forma parte de la filosofía de la bodega. Gracias a estas iniciativas se recuperó la variedad picapoll, están en proceso de recuperación de la variedad mandó, malvasía de Manresa y pero también técnicas de elaboración y de crianza que se usaron en esta época dorada. 

El enólogo y director técnico de la bodega, Miquel Palau, continuó con la explicación del proyecto y cómo la gente los tildó de locos por tratar de recuperar estas tinas. Miquel nos contaba que seguro que sus abuelos se habrían echado las manos a la cabeza al ver que las generaciones venideras habían vuelto a lugar en el que tanto trabajo costaba elaborar un vino, abandonando la comodidad de las modernas instalaciones. Evidentemente hay una parte romántica, pero no es la principal razón. Hay mucha más ciencia, según el enólogo, pues el bosque es parte del carácter de los vinos de Abadal y aquí el bosque metido en los viñedos y el entorno. El producto de la tina no es lo importante, no tiene sentido si no le damos sentido al proceso de vinificación. No se espera elaborar el mejor vino de la bodega, se busca el porqué de cada proceso. 

El proyecto de hecho no se inicia con una finalidad enológica, sino meramente vitícola. Cuando se llega a Mas Arboset se encuentra una viña con 1200 cepas de más 70 años y con más de 10 variedades distintas, entre las que destacan la sumoll, punxó fort, garnatxot, cua de moltó malvasia de Manresa, mandó, pansera y picapoll, incluso variedades que aún no saben genéticamente qué son. Pero poco a poco empieza una inquietud por saber cómo sería el vinificar en las tinas de barro. No se trata de olvidar el acero inoxidable, sino de ver qué pasa con los materiales con los que se trabajaba antaño. 

La tina de Mas Arboset es similar a la que había en muchas casas de pagés de la zona, de arcilla vidriada, de cairón, pero que está en el bosque. Aquí se vendimia toda la uva junta, tinta y blanca, es decir, el coupage se hace en el viñedo, vendimiando cuando la mayoritaria, que es sumoll, está en su punto. Se chafa la uva con los pies y se elabora como se hacía antiguamente. Se controla pero no se incide en la fermentación, también ayudados por las condiciones de la tina que favorece notablemente el proceso. 

Tras el descubado de la tina procedimos a la cata del mismo vino que, evidentemente, aún está por hacer, turbio pero ya con un carácter marcado. Pasamos a probar allí mismo el mismo vino de las añadas 2015 y 2016.

La añada 2015 está fermentado en la tina, se lleva a Abadal donde hace la maloláctica en acero inoxidable, puesto que esperar a que lo hiciera en la tina a 14ºC es prácticamente imposible. A partir de ahí el vino se deja decantar por sí mismo y se embotella. No es un vino que se perfile o se defina, sino que se deja que haga su propio camino. No pasa por barrica, ánfora o cualquier otro método, porque lo que se busca es analizar la pureza de lo que se hace en Mas Arboset. Este es el año más maduro y por tanto la presencia de la fruta está muy marcada. La añada es muy seca y este es el efecto, no hay búsqueda de sobremaduración o definición de cualquier otro tipo. 

La 2014 es una añada mucho más salvaje que la 2015, un vino marcado por el entorno de ese bosque mediterráneo, por ese terroir especial donde destacan los aromas casi extremos de balsámicos y hierbas aromáticas, menos amable también en boca que la 2015, pudiendo observar así el efecto patente de la añada.

Roqueta Origen, viticultores desde 1199

Los orígenes de la actividad vinícola de la familia Roqueta datan del siglo XII, concretamente en el año 1199. A partir de entonces, las diferentes generaciones de la familia han estado vinculadas a la producción y al comercio de vinos, primero en la antigua masía de Santa Maria d’Horta d’Avinyó y, desde finales del siglo XIX, en las diferentes bodegas que fueron fundando: Ramón Roqueta (Manresa, 1898), Abadal (Horta d’Avinyó, 1983), Crin Roja (Fuente-Álamo, 2003) y La Fou Bodega (Batea, 2007) A partir del año 2009, estas cuatro bodegas se estructuran a partir del grupo Roqueta Origen, que vela por la identidad vinícola de cada una y mantiene los valores que la familia Roqueta ha erigido desde sus inicios en el mundo del vino: respeto por la tradición, apuesta por la innovación, humildad y proximidad con el cliente final.

  1. #1

    Dani C.

    Vaya visita interesante, Jordi. La verdad es que es un tema más que enológico, antropológico, pese a que sin duda es un tema interesantísimo, al menos como I+D.

    No soy nada místico, pero lo cierto es que esos lugares tienen un "algo" especial.

    Saludos
    Dani

  2. #2

    Jordi Batlló

    en respuesta a Dani C.
    Ver mensaje de Dani C.

    Hola Dani,

    Sí, efectivamente enológicamente es un poco loco. Pero es un proyecto chulísimo, al mismo tiempo que sorprendente. Normalmente el I+D siempre es innovando hacia cosas más modernas, y utilizando nuevas tecnologías. Pues en Roqueta, con este proyecto están investigando buscando los orígenes, y encima con un resultado buenísimo.

    Tanto por la recuperación de variedades autóctonas, como por la forma de elaboración.
    Yo creo que todos los presentes cuando vimos el vino en la tina de piedra y barro, tapada solo con maderas, sin ningún tipo de control de temperatura, ni intervención en la fermentación, con un sombrero de las pieles y raspas de la uva, y encima cuando el enólogo nos explico que todas cepas se vendimiaron al mismo tiempo, unas maduras, otras verdes, unas tintas, otras blancas, en ningún momento nos imaginamos el caldo que luego íbamos a probar, nos sorprendió a todos de una forma muy agradable. Una mezcla de acidez, frutas, cremosidad, impresionante! Además el vino salió de la tina a una temperatura perfecta.

    Yo creo que los enólogos están descubriendo más, con este proyecto que con depósitos de última generación.

    La verdad, que no sabía bien, bien, que me iba a encontrar en la visita, pero fue fascinante, una suerte gracias a la familia Roqueta.

    Saludos, Jordi.

  3. #3

    Arrutzi_Najera

    Me alegro mucho de que por fin haya visto la luz este proyecto, tenía conocimiento de él hace ya bastante tiempo. Me llegó por medio de la D.O. que incluso nos invito a visitar insitu el viñedo. Un saludo y gracias por la información.

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