Cuentos al Vino

La madre del vino


"Kαὶ ὑστερήσαντος οἴνου λέγει ἡ μήτηρ τοῦ Ἰησοῦ πρὸς αὐτὸν• οἶνον οὐκ ἔχουσιν."
"Y faltando el vino, la madre de Jesús Le dijo: Vino no tienen."


Hoy en particular encuentro ciertas semejanzas entre la madre del vino y mi madre. Son dos procesos paralelos y un único ciclo vital, análogo y espontáneo, que merece su propia mención.
Sus platos de cuchara, sus voces y caricias, sus bizcochos, sus consejos; esos sabores, aromas que su recuerdo desprende y añora, año tras año van cogiendo forma y sentido. Como materia en suspensión van cayendo por su propio peso y se depositan dentro de ti, forman parte de ti, te enseñan a ser, a comer, a valorar, a cocinar, diciéndote siempre que “beber es malo”, tras una noche más tuya de borrachera juvenil.

Las palabras de mi madre, sus costumbres, sus manías y sus rituales me han criado y me han hecho querer ser o no ser lo que ella fue. Siempre algo quedará suyo, trasiego tras trasiego desde que me tenía en sus brazos, hasta el día que me soltó y con ternura me dijo “vete”.
Por decantación natural pues somos lo que ella fue, algún que otro trasvase forzó y ayudó de cierta forma a que cada trago y acontecimiento fuera más áspero, ligero o sedoso. La madre del vino es una referencia sólida, es un origen y un punto de partida, es un recuerdo que se sedimenta dentro de cada uno y predice de alguna manera la evolución, el cénit y el cumplimiento.

Olor que recuerda la primera impresión cuando como principiantes empezábamos a experimentar con el gusto primerizo; débil aroma lácteo que se aprecia en un vino criado sobre lías, levadura de pan que adquieren los vinos jóvenes y que desaparece después, tras la primera decantación.
Olor y sabor contraídos por el vino, al estar en contacto durante un tiempo determinado con sus sólidos decantados hasta la ruptura. Y cuando uno baila, vive o desvive, los posos bailan igual, hablemos del removido de las lías, del bazuqueo o battonage, como la madre que al niño en sus brazos da ese primer meneo. Somos materia de propia evolución que después se va a embotellar, criados sobre el vino madre.

La madre del vino son los posos y los sedimentos que se depositan en el fondo de un recipiente del vino, sea tonel, bota, barrica o botella.
 
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