Pintia 2004
Vino Pintia 2004
FICHA TÉCNICA
D.O./Zona
Pais:
España
Tipo de Vino:
Tinto
Graduación (vol):
15,00%
Varietales:
habituales de la casa, tinta toro
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 20 a 29,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
8.84
/
94
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
8,3
ELABORACIÓN
14 meses en barricas de roble francés y americano, resto a pulir en botella
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Opiniones de Pintia
OPINIONES
62

Ya tenía ganas de hincarle el sacacorchos a este "controvertido" Pintia de 2004, después de un añito esperando pacientemente en su cuna de cristal a que gane algo de finura, a que sus majestuosos taninos se hagan más amables y el conjunto se redondee. Ha merecido la pena la espera para esta primera cata, que no será la última, porque algunos otros de sus hermanos aún reposan en la paz relativa de mi armario bodega...

Con una visual impecable, de color cereza violáceo, este hijo de la tinta de Toro se presenta con unos aires de grandeza y juventud: grandeza por la imponente extracción que muestra el vino en sus colores y su capa; juventud que se manifiesta en los destellos violáceos y un menisco cardenalicio que habla de un futuro muy prometedor. Presenta un perfil limpio, brillante, no demasiado luminoso pero sí vivo, con un lágrima densa, lenta y glicérica.

La nariz es muy fragante, con un primer plano intenso en el que se derrochan con viveza los aromas frutales que, inicialmente, muestran un plano fresco, de fruta roja muy madura, de cerezas y arándanos negros en sazón, que evolucionan en la copa hacia notas más profundas y maduras de frutos negros que se vuelven, con la aireación, compotados, a la vez que la fruta roja adquiere el tinte licoroso del cassis. Desde el principio, unas fabulosas notas especiadas de pimienta negra se unen a los refrescantes balsámicos de menta fresca y a los regalices para formar, en conjunción con la fruta madura, una exquisita combinación de frescor y madurez, que se va transformado en chocolate negro especiado con toques de menta fresca. Apuntes florales de violetas, ligeras notas de cuero y un fondo mineral de piedra y cantos rodados aportan complejidad y elegancia al buqué. Las notas tostadas que en principio se mostraban en notas especiadas dulces, van adquiriendo los colores más intensos de los cafetales. En conjunto, la nariz es muy interesante, compleja, intensa, pero tremendamente elegante a la vez... no sobra nada.

En boca, impresiona en primer lugar la concentración, la esencia frutal y la presencia de unos taninos "de libro", carnosos y jugosos, casi masticables que, a pesar de tener un punto ligeramente secante aún, no dejan de ser aterciopelados y alejados de la más mínima sospecha de rusticidad. Es un vino estructurado en sus textura, goloso, muy sabroso, con una acidez muy bien ajustada a la carga frutal y tánica. A pesar de la concentración y los poderosos taninos, es un vino increíblemente elegante en boca, que para nada apabulla y que se muestra respetuoso con el paladar, regalándole una equilibrada composición de notas frutales que acaban en un larguísimo y delicioso final de notas especiadas.

En definitiva, un vino que se encuentra en un buenísimo momento, con una nariz inmensa y una boca concentrada, frutal y carnosa, que se muestra muy elegante a pesar de su diseño de vino moderno, estructurado y potente. Sin duda, seguirá ganando muchos enteros a los largo de los años próximos... o, al menos, eso espero contar el año que viene por estas fechas...

De color picota muy oscuro casi negro, capa altísima y ribete violaceo azulado, muy brillante y muy limpio. Lágrima que tinta la copa.
En nariz se destapa con notas de moras y frambuesas, flores frescas, tierra, humus, algún recuerdo de grosella, muy balsámico, flores de violetinas, aromas a resina de pino, notas tostadas, balsámico, pimienta, notas minerales a grafito, tinta china. Excelente.

BOCA: Entrada potentísima, su astringencia se ha limado prácticamente del todo, carnoso, buena acidez que le compensa el dulzor y el alcohol, amplio, esférico, postgusto muy largo, sus taninos se han limado, el año en botella le ha sentado de maravilla. Exquisito.

Color picota oscuro con ribete del mismo tono y capa alta. Limpio y brillante.
La nariz es muy elegante, con intensos y agradables aromas a fruta confitada (arándanos, ciruelas, guindas en licor) bien acompañados por elegantes torrefactos y especiados que aporta la madera (regaliz, azucar tostada, chocolate, tinta china).
En boca se presenta carnoso, corpulento y cálido, con muy buena estructura.
El paso, siendo aterciopelado en conjunto, resulta un tanto áspero y excesivamente cálido, lo que puede que se termine de pulir en botella.
El final es cálido, con persistencia media y retrogusto a cerezas en licor. Muy buena RCP.
Con vinos como éste... ¿Alguien echa de menos los viejos vinos de Toro? Porque este Pintía es genuíno y moderno, pero no renuncia nunca a sus orígenes. No es un vino redondo, pero sí muy elegante.
Gracias a vinos como éste uno aprende a valorar la evolución del vino en España.

Color picota no muy oscuro y brillante.
Aroma potente, complejo y con cierta elegancia a excelente cremosidad del roble, muy buenos, abundantes y concentrados aromas frutales (muy, muy maduros), minerales, regaliz, ahumados, torrefactos, vainilla, nuez moscada y toques de pastelería industrial.
En boca es carnoso, potente y sabroso, paso de boca aterciopelado y muy redondeado, muy buena estructura y excelente equilibrio, taninos muy potentes y nobles, magnifico retronasal con todos los aromas que desprende la excelsa nariz, final muy largo y con muchísima persistencia.
Sin duda el mejor Pintia hasta ahora (aunque el 2001 está ahora fantástico), excelente la RCP ya que es un vino de 20 o 24 €, el corcho un 8. A pesar de tener 15º sólo se nota un pelin (casi nada) en nariz.

Color picota con ribete morado de capa media con bastante corona, en nariz potentes aromas de fruta madura moras, ciruelas y tostados con una madera todavía por integrar, entrada en boca potente sin educar donde se agolpa la redondez la carnosidad y unos taninos, que la evidente falta de botella harán de el creo un buen vino,

Sabroso, goloso, buena fruta, pero demasiado alcohol. Un vino muy alcohólico, es una pena.

Aunque impresionado la primera vez hace un par de meses esta vez presenta aromas faciles, con todo ese jolgorio de frutas, bayitas y maderas de corte modernista, (tanta sorpresa en un breve espacio de tiempo y vino!)este Pintia 2004 tiene mucha madera, mucha sensacion de madera, de hermética crianza, algo sorprendente.El vino no deja nada de placer en la boca, no recuerda nada; unas leves notas en nariz de fruota roja, alguna ciruela almidonada y envuelta en kirsch o azucar quemada y poca fragancia (desenvoltura) en el paladar. Esas notas astringentes, ásperas, no me caen bien en este Pintia 2004.

Sólo comentar que el 2004 me ha parecido el más fresco y más mineral de todos los pintias. Vino para guardar mínimo 3 años. Ha sido chocante no encontrar esa fruta madurísima y esa concentración brutal de otros años. Bravo.

Color picota de capa alta, con ribetes amoratados, dando en nariz buenos aromas a la fruta negra y roja asi moras y fresas maduras, y otras notas a zarzamoras y moras, muy maduras, tambien sensaciones a la madera fina, cafe y regaliz de palo y algo de chocolate; pasa por boca con gran sedosidad, elegancia, con un paso largo y sabroso acreditándose como un gran vino, con equilibrio y personalidad, buena acidez y muy envolvente, hay taninos presentes pero son muy ricos y sabrosos, mejorará con el tiempo aún más, en el retrogusto noto la mora y al toffe, un vino estupendo, me ha gustado algo más que el 2003, en caja 25 euros.

Color practicamente negro azabache, solo su ribete deja entrever algo la luz, de capa muy alta. Lágrima lenta, abundante, y muy teñida.
Francos aromas de fruta negra muy madurada, tostados selectos, torrefactos finos, botica vieja, toques salinos, y de mineral (Granito, pedernal, tierra húmeda...)
Boca muy elegante, sin aristas que creen una sensación angulosa, con la acidez algo mas evidente que en añadas anteriores, y sensaciones abocadas magníficas. Una trama muy cuidada.
Largo final, con retro de frutas negras otra vez, mucho mineral troceado, y una profundidad digna de llevar el nombre de las mas grande bodega de la Ribera.
Añada tras añada gana en complejidad, y sobretodo, cambia potencia por elegancia.

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