Restaurante Samsha en Valencia
  

Restaurante Samsha

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Datos de Samsha
Precio Medio:
44 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
6.9 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Camins del Grau
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 16,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: lunes noche y domingos todo el día

Teléfono

Restaurante Samsha Samsha Sea bass Samsha en Valencia Pork tail Restaurante en Valencia Stuffed "potatoes" Restaurante Samsha Samsha Samsha en Valencia Restaurante en Valencia Petit fours ácidos y dulces Restaurante Samsha Tabulé de espelta con cherries rellenos de crema helada de atún, aros de pepino y caldo de bonito seco. Samsha Aperitivos salados y picantes. Samsha en Valencia Yoghurt ice cream with lichie soup Restaurante en Valencia Guinea fowl Restaurante Samsha Octopus Samsha Ajoverde de pistachos con tabulé de hierbabuena, helado de huevo duro y jamón ibérico crujiente Samsha en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Samsha Samsha Samsha en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Samsha Samsha el menu Samsha en Valencia Ceviche almejas cesarea..... Restaurante en Valencia Espuma esferica guisantes..... Restaurante Samsha Planeta de mousse de dulce de leche con plátano caramelizado y estrellas de malibú Samsha Cangrejo real con falsa mayonesa de orégano, esponja de orégano y tofu de piña con crujiente de yuba Samsha en Valencia Petit Fours: Polo de coca-cola y flor de cactus, esponja de chocolate con su cremoso, bizcocho de chocolate blanco y frambuesa y trufa helada de chocolate

112 Opiniones de Samsha

Medio año después de lo previsto y con las expectativas reforzadas por el tiempo de espera, conseguimos reunirnos los 16 (con un fallo horas antes por motivo profesional) comensales previstos con suficiente antelación y abrir de forma excepcional el local para nosotros.

Sin cambios fisicos en el local ni el planteamiento de show gastronómico, aunque Victor ya nos anuncia que después del verano habrá no cambio sino revolución con una sala diferente y un concepto gastronómico también diferente, así que, quien no lo conozca, debería aprovechar las pocas semanas y servicios (no todos los dias está abierto) que quedan por hacer porque la experiencia no existe en otro sitio.

La parte del show y los ingredientes gastronómicos, incluidos los aperitivos y sus bebidas, no han cambiado y están todos y cada uno de los descritos en mi anterior comentario: más de 200 creaciones por servicio. Seguiré manteniendo nula información sobre el desarrollo del mismo y las sorpresas encontradas desde el formato de la mesa y las pausas intermedias, así como detalles de los "emplatados sin platos" para no desvelar una parte importante de la experiencia como son las sorpresas.

El precio del menú único con el maridaje básico de vino consistente en Albret Chardonnay un blanco navarro para la primera entrada salada, Gotin del Risc un mencía del Bierzo para la segunda entrada salada y Dulce Cristal.lí de moscatel alicantino para acompañar la parte dulce final (3ª entrada).

Al ser un grupo completo, el disfrute fue superior a lo habitual al ser todos los comensales amigos alrededor de esa mesa única y los comentarios cruzados de un lado a otro fueron bien aceptados por la sala, lo que es de agradecer.

Siendo gente habituado a buenos lugares, el comentario más repetido fue casi unánime: "No será el mejor sitio del mundo donde he comido, pero sin duda nunca había estado en un sitio así y seguro que será del que más hablaré en los próximos años". Ese es el planteamiento para disfrutar al máximo.

Pues quedan pocas opciones de conocerlo, así que si alguien quiere no perderse la experiencia gastronómica más diferenciada que existe, darse prisa.

El precio es el oficial del menú al que añadir los extras del aperitivo (cerveza, vermut..) y los de después de comer (cafés, copas..) lo que puede hacer variar el precio final y por ello no incluyo, ya que en nuestro caso nos fuimos a un par de botellas de Bollinguer que desvirtuarían la media de costo esperado.

 

 

 

Ya hay nuevo menú del restaurante más diferenciado que he conocido nunca. De hecho más que un restaurante se trata de un show gastronómico, en el que vas a divertirte y disfrutar de un espectáculo, mientras comes.

En esta ocasión no estaba del todo lleno. Ha cambiado su decoración interna y externa del comedor. Mantiene el mismo sistema de unos aperitivos en la entrada en la que aparece mucho de su creatividad aunque ha reducido la cantidad y la sorpresa creativa de los mismos (salvo excepción notoria) con un extra (no incluido en el precio del menú) de bebida a elegir entre buenas opciones de cervezas, vermuts y vinos (aquí solo se elige el color).

La carta de maridaje también se ha renovado desde la vez anterior. Mantiene un maridaje básico incluido en el precio del menú completo con Viña Matallán seco, Gotin del Risc tinto y Dube cristal como dulce, opción incluida de cervezas con variantes de Brewdog. Con suplemento el llamado Contrastes (20€ pp) siendo los vinos incluidos Lo Porhibido tinto, Komokabras Verdejo blanco y Rujaq Andalusí dulce. Mayor nivel de vinos en Agua y Tierra (40€) con Vidonia blanco, Mo de Montcabrer tinto y Alice Bel Colle moscato. También opción de Burbujas Ancestrales  (30€) con Minipuça, Al Rosa que l´amor s´hi posa y Vesprer de la Gloriosa blanco dulce. El de más nivel las Burbujas Francesas (50€ pp de suplemento) con Jean Paul Deville blanco, Marguet Shaman 13 Rosé y Poiré Autentique para el postre. Optamos por suplementar con Contrastes y aunque su nombre lo indica, hubiera preferido el blanco con la primera entrada y el tinto con la segunda, pero aquí nada es clasicismo.

Abre puertas para la cena  a la hora en punto por lo que si llegas pronto estás en la calle y si llegas tarde ha empezado con los aperitivos. Entramos después de dar una vuelta por la zona y arrancamos con unas cervezas como Brewdog Punk Ipa curiosamente amarga y tropical y otras más tranquila que no recuerdo, más una copa de vino blanco que no supimos filiación. Otros tomaron algún curioso vermut.

En los aperitivos (entrantes) en la zona de sofás de la entrada para inciar una relación básica entre los comensales del momento, nos sirven (que no preparan como anteriormente) y por persona:

. una sencilla bandera pirata hecha de tinta de calamar y unas maderas de naufragio sobre un recipìente de elementos marinos no comestibles.

. unos huevos de pato en una cajita y una pócima amarilla a tomar junto a ellos con una pajita

. sadwich de hot dog incluida la mostaza para mojar sobre un ketchup sólido. Gran creatividad y efectista entrada con su nitrógeno líquido para mantenerlo frio, puesto que se trata del clásico polo twister con los sabores de hot dog, mostaza y pan, que al derretirse un poco permite pegarle el ketchup sólido. Muy sobresaliente y en creatividad, lo mejor de la noche.

Tras ello pasamos a la sala donde ha cambiado la decoración y el planteamiento sobre el anterior menú, pues la creatividad se queda más en las elaboraciones en cocina (previas al servicio) que sobre el momento de servicio en la mesa corrida en forma poligonal que compartimos los 9 comensales de esta noche (sigue siendo para un máximo de 16). Mucha (y fuerte de intensidad de sonido) música ambiental y mezcla de luces como si entraras a una discoteca mientras se elige la parte de vinos/cervezas y se hacen las fotos consiguientes. El resto de planteamiento mantiene las bases anteriores con 3 entradas: dos saladas y una dulce. El galeón Samsha surca los mares:

Primera entrada salada: desembarco pirata: sobre la mesa corrida de todos los comensales se prepara in situ la base y luego se van colocando diferentes elementos que forman una playa  y no describo con detalle para no restarle sorpresa a quien vaya a disfrutarlo. Alli se colocan los elementos que puedes leer en pantalla proyectada, mientras suena una música adecuada pero alta, que dificultan los comentarios entre los asistentes:

. mar del caribe: se trata de soja de calamar

. cremoso: alga wakame

. royal de galeras

. arena hecha con gambas y semillas

. arrecife: esponja fresca de aguacate con lima y soja; crujiente de alga nori;  piedras de ostras

. conchas (miniconchas): velouté de berberechos

. estrellas: con pan y kimchi; patitas de chipirón Viodoory (algo picantes)

. cangrejo: crujiente con mantequilla de cangrejo

. algas frescas

. sushi samsha style: sobre unas tablas a modo de pasarelas entre barcos y que salen colgadas del techo, se colocan los previamente preparados: niguiri tataki de bonito; maki de gamba y aguacate, mejillón tigre (con corteza y todo), gouhan de all i pebre; dumpling de salmón y wasabi; merengue de yogurt griego con sardina jalapeño y ajo negro; al final una gamba roja con cristales de sal Maldon y lima flameada in situ que obliga a ser el primero en ser comido.

Todo ello en buen nivel de cocina y en cantidades de minibocados como cabe suponer por la variedad y cantidad de los mismos. Un conjunto notable con muchas texturas y con buena intensidad de sabor a mar.

Segunda entrada salada: desembarco en costas francesas. Tras una esponja para chupar de un líquido a modo de coctel (ojo con el anzuelo) que en algún comensal produce reparos su textura y funcionamiento, se bajan unas cortinas que separan a los comensales del banco corrido que hace de mesa común para que mientras se hace tiempo con alguna proyección básica sobre la cortina y una música, de nuevo con un volumen innecesariamente tan alto que hay que hablar a gritos y se pierde un poco esa conversación de las sorpresas y sensaciones vividas. Se sube el telón mientras nos entran los aromas y humos al que nos han conectado un buen  solomillo que se está derritiendo literalmente con sus pimientas encendidas; muy efectista. Lo que aquí se incluye son homenajes a la cocina francesa, y se compone de:

.  solomillo ahumado a la pimienta con caviar de 3 pimientas

. menestra de texturas; sobre una cesta (comestible) hecha con yuca con espuma de menestra; en un aparte un chsampiñón cremoso; mazorquita confitada; causa limeña de zanahoria; tirabeque crujiente

. pato a l´orange: magret laqueado; burbujas de l´orange, puturrú de foie (un dado de buen foie)

. brioche en mochi de piel de naranja

Bien de creatividad, bien de sabor, bien de cantidad y extraordinario el emplatado (más bien enmesado porque todo es una mesa corrida).

Tercera entrada, la dulce: Videojuegos 90´S: de nuevo tras una esponja rodante en este caso (ojo con comerse la parte luminosa) para el cambio de tercio, pasamos a la parte dulce que en general es algo más densa de lo deseable y precisaría de más contrastes de texturas y cítricos. La presentación y proyecciones nos hablan de los clásicos videojuegos pac-man, super Mario, etc...:

. tetris de gominolas de frutas

. ganache de chocolate, caramelia y bizcocho de nuez de pecan

. trufa de chocolate y pistacho

. caramelo ácido de mango y papaya (sobre un vehículo rodante)

. mousse de piña con panna cotta  de crema catalana

. premio final: consiste en hacer caer de unas cajas colgantes monedas del tesoro comestibles mientras un artilugio rodante y luminoso empujado a voluntad recorre la mesa.

Opción extra (no incluida en el menú) de cafés, infusiones y gin tonics en los sofás de la entrada con un cambio de impresiones entre los asistentes y los responsables (dos chicas y el chef Victor) a los que no nos pudimos quedar.

Resumen: un sitio único, diferente (por tanto nunca deja indiferente), sorprendente y que produce una experiencia que hay que conocer; al menos una vez, siendo la recomendación médica hacerlo al menos una vez en cada versión del menú.

Pues hasta este septiembre pasado ha mantenido el mismo menú del que El Bosque, la primera entrada salada ha sido lo más espectacular y elaborado que he visto yo nunca en un restaurante. Ahí ha estado el punto más alto de una creatividad gastronómica que he conocido. ¡Chapeaux!.

Con esta visita me despedía del menú y estoy deseando conocer la segunda edición de la cocina y espectáculo, pero me temo que no será lo mismo. Cierto es que ya son meses con el mismo menú y tras unos compases inciiales muy dubitativos (el propìo Victor nos comentó: varios ceros en el servicio), se decidió por alargar el menú. En esta nueva visita, el local estaba completamente lleno, lo cual significa que éramos 16 comensales en torno a la mesa corrida que a su vez sirve de escenario para las creaciones culinarias.

Respecto a la anterior visita, destacar la creatividad de los entrantes tomados fuera del comedor, en esa especie de recepción que se ha puesto de moda, y que se rematan y sirven por el propio Victor consiguiendo con ello entablar un contacto más directo con el comensal. Muy interesantes las elaboraciones. Requieren de una bebida que es un extra al precio del menú fijo, lo cual también se convierte en una costumbre de que haya un extra sobre el maridaje y coste previsto.

En el tema de vinos, se ha optado por un sistema que limta mucho al que gusta de este tema. Hay opciones de vinos medio-bajos, vinos medio-altos, espumosos, cervezas, etc.. pero si vas varias veces, tu tendencia es que vayas al mismo moaridaje porque es lo que te gusta (por ejemplo, espumosos) y ahí te encuentras con muchas posibilidades de repetir vinos ( o cervezas).

Posteriormente pasamos al comedor y aquí sí que la presencia de una sala llena, hace ganar muchos enteros para el desarrollo del espectáculo y la creatividad.  La primera entrada, hace que se desarrolle sobre la desnuda mesa/barra continua en forma de U angulada (3+3+4 (frontales)+3+3) que enlaza a  los 16 comensales y Victor comienza a "colocar" diferentes elementos tales como rocas, troncos de árboles huecos, musgo, hojas, setas, etc... a lo largo de los muchos metros que conforman ese "plato único" (la mesa/barra entera) que compartimos sin solución de continuidad, de forma que cada 3/4 comnesales, tenemos de todo, porque todo lo que hay es comestible y sabroso (lo que es importante) además de creativo.

La segunda entrada es más vanguardista, con música más cañera (y exceso de volumen para poder comentar), mucho más discotequera. En general se nota menos nexo de unión menos hilo conductor, y es menos estético aunque sí llamativo por la presencia de fuego sobre la mesa de forma corrida. Está bien que haya contraste entre las dos entradas saladas, pero la primera gana por goleada.

La tercera entrada es la parte dulce y aquí sí que se nota a faltar hilo conductor, incluso un exceso de dulzor. Mantiene la atención con la necesidad de buscar el instrumento con que romper parte del escenario para comerlo.

Interesante solución al tema de copas que molestarían sobre la mesa y que se soluciona con inteligencia pero limita mucho la posibilidad de combinar vino con agua o de disfrutar de  ver el vino o la dificultar de rellenar las copas. Si el local está lleno, se nota a faltar una persona que dedique muchode su tiempo a ello, quedando las copas vacías con demasiada frecuencia y en una situación sin solución ya que las botellas no están al alcance los clientes.

En cualquier caso, un local como no hay otro. Eso es mucho en la restauración actual.

Tras el parón por obras, nace un nuevo Samsha (sin la palabra restaurante) y sin Ana en la sala. Resurge un ave Fénix: Víctor en esencia extrema y su gastroshow.

la ubicación del local es la misma pero ha cambiado todo el concepto. Ahora se trata de un local con una parte de entrada/salida para el aperitivo y los cafés a modo de sala de chill out; y la sala se ha transformado en un escenario que incluye barra de luces y sonidos en el techo, una mesa corrida en forma de U, pero angulada, de 7 metros de un material de cerámica novedoso y que hace de superficie común para los posibles, como máximo 16 comensales, que acuden al show que no todos los dias hay.
Enfrente Victor se eleva como centro del universo y acaba de montar y emplatar (a veces incluso cocinar) mientras en la pared se proyectan imágenes y datos de lo que se va a comer mientras suena un música, para mi gusto con volumen en demasía, y que completa el espectáculo en que se ha transformado la experiencia gastronómica.
La mesa corrida y sus sillas son cómodas y prácticas incluyendo el espacio para encajar las copas.

El menú, siempre igual, con maridaje clásico (básico) sube a 80€ y se cambiará en el próximo enero y con una periodicidad que en principio iba ser semestral y ahora parece que será anual (lo que creo que quita opciones de repetir clientes con algo de frecuencia y por consiguiente viabilidad económica).

Hay opción de maridales especiales: con burbujas (+50€), naturaleza líquida (+20€), aires del sur (+20€), vinos maravillosos (+70€). También opción cervecera (sin recargo) en lugar de maridaje básico.
En cualquier caso los vinos siempre son tres y acompañan a cada uno de las entradas de que consta el menú y que son dos saladas y una dulce.

Tres para comer juntos más una pareja de onomástica (total 5 de 16 posibles), nos sentamos en la zona de recepción para ver la carta, tomar una novedosa y buena cerveza de entrada Zeta junto a los aperitivos servidos y montados personalmente por Irene (que se encarga ahora de la sala) y el propio Victor.

De los aperitivos diré que anuncian la cocina creativa que hay detrás. Momentos en los que no sabes si hacer foto, si hacer video (hay dinamismo y preparación en la mesa), si atender a las explicaciones. o simplemente fijarte para no comerte el atrezzo.

Tras ello, pasas a la sala (sala más que comedor) donde entras en la vorágine de un Victor desatado en su creatividad, convertido en showman y espectáculo y sin la limitación del espacio fisico de un plato por persona.

Será la primera vez que no describa lo que allí se come porque eso le restaría mucho interés. Aún así diré que la primera entrada salada, con sus 10 elementos y llamada El Bosque, es algo que solo por ello, vale la pena ir.
La segunda entrada salada que incluye 7 elementos está bien conseguida aunque tiene altibajos.
La tercera y última que es la parte dulce es mejorable sobre todo conociendo la capacidad de Victor con creaciones de buen nivel como el volcán de chocolate entre otras muchas; faltaba conexión entre los elementos presentes (todo lo contrario de la integración de El Bosque).
No hay que perderse tampoco el show de los intermedios de servicios y las "mariposas" utilizadas para ello. Quizás en un punto excesivo de teatralidad y en un material que puede crear rechazos.

Los vinos de la carta básica que tomamos fueron: Txacolí Uno de las nuevas elaboraciones equilibradas; El Molar una buena garnacha murciana y Moscatel de la Marina de Enrique Mendoza demasiado básico para tanto show.
Probé también la cerveza del vecino, una Bourgogne de Londres muy interesante con un punto afrutado y semidulce sin perder ni potencia ni presencia cervecera. Por cierto no estaba entre las nombradas para el maridaje (¿rotaciones?).

Después estuvimos, con unos buenos cafés, departiendo con todo el personal (3 en total) en la sala, ya no de espera, sino de salón de té, sobre muchas cosas del mundo de la gastronomía hasta casi empalmar con la preparación del servicio de cena.

No voy a desvelar nada más, ni a nombrar elementos, texturas, temas ni nada más. Solo decir que hay que conocerlo al menos una vez. Esto es una puesta en escena de una cocina extrema.
Nadie que pase por allí queda indiferente, aunque puede que no le parezca bien.
Complicado pero innovador.

Cena para dos personas , elegimos menú degustación , el más largo , para tener autoridad a la hora de realizar una crítica.
Es muy probable que la capacidad creativa de Victor no tenga limíte , pero aquí no se trata de decorar el plato o de pretender aplicar un concepto extravagante o utilizar los trampantojos .... Lo importante es que todo el menú tenga sentido y sobre todo que cada plato sea una creación equilibrada , y sin sacrificar el producto.
De los nueve platos que tomamos ... Solo tengo el recuerdo favorable de un canelón .... Esto es muy triste y lo es porque lo primero que tengo que decir es que todo el tiempo gastado en la preparación de cada plato no ha servido para nada , es pura fantasía , sin sustancia , inconexa .
Reconozco que ese menú lleva un inmenso desarrollo y mucho trabajo en cocina ... Pero no vale la pena .... Hay que mejorar mucho ... Ya tenemos al decorador , ahora nos falta el cocinero.

Entre la cata de la mañana y la cata de la tarde el Encuentro Verema ocasión para probar los platos de Victor en el concurso televisivo de Top Chef.
Reunión del tridente Abreunvinito con algunos amigos de cada uno de nosotros. Total 7 a comer en un local lleno, con gente de edad más bien media. Elegimos el Menú 7 Pruebas, tras los aperitivos por cortesía de la casa:
. altramuces, pimientos de Padrón y pulpo a la gallega: extraordinaria presentación de altramuces como macarones, los pimientos como tortita de camarones y el pulpo perfecto. Ya sospechamos que al final algo de ésto saldrá. Es seña de identidad de la casa.

Menú:
. ñoquis esféricos de queso de romero con infusión de su piel y agua de tomate. El pan acompañante de tomate. Ñoquis con todo un bocado de queso cremoso que explosiona en la boca
. canelón de pichón sin pasta con curry, cúrcuma y ras el hanout con pan de curry. El canelón está hecho con leche de coco con gran contraste en el picante interior.
. falso calamar de navajas que se comió un chilli crab con pan al vapor de tinta de calamar. Un trampantojo perfecto con 3 salsas. El pan sorprendente de color (negro), textura (semiblanda) y sabor a tinta.
. salmón con piel de semillas, cremoso de melocotón, vino especiado y noodles de alitas de pollo. El pan de vino tinto. Buen taco de salmón, poco hecho, jugoso y las semillas le aportan textura.
. cebra con salsa de semillas de papaya y ensalada de papaya con setas. Pan de mantequilla con setas. Perfecta carne, laminada, bue sabor, poco seca para lo que es siempre esta carne. Acompaña ensalada de setas y como caviar de violetas (quizás muy intensas), mango y papaya.
. crema catalana de melocotón con toffee de Nuttella y manzana con galleta. Bueno, con un alambre de caramelo de decoración. Una muffin de manzana y miel.
. ganaché de chocolate, caramelo salado, nougatine de piñones y frutos rojos con pan de frutos rojos. El conjunto baja la intensidad de dulce aunque el ganaché quedaba demasiado mantequilloso.

Para beber tras acertar en la falta de existencias: un blanco, Pago de los Balagueses, 2012 y luego Caranyeta de Cal Pla 2010 un buen cariñena. Terminamos con Bruberry 2012.

Unos cafés muy buenos y aunque con retraso llegaron los petits fours por cortesía de la casa:
. un pimiento de Padron que era un cremoso de 10
. un pulpo (con sus ventosas y todo) a la gallega y que las patatas eran nubes de piña colada.
. unos pinchos de huevo caramelizado: lo más flojo.

Un poco de falta de ritmo (un par de parones) en el servicio de platos pero más por tardanza en cocina que por la sala ya que había más personal de servicio en sala que nunca. Por lo demás sigue siendo una cocina bonita, sabrosa, interesante y con buen servicio de sala.

Menú 7 sentidos.

Gran cocina de autor que ha representado alguno de los platos realizados durante el programa Top Chef. En mi opinión lo único que no me ha acabado de gustar son los ñoquis aunque su elaboración y emplatado es exquisita. Los segundos platos IMPRESIONANTES, los has clavado. Destacar que cada plato va acompañado de su correspondiente pan.

Todo fenomenal. Sigue así. Repetiremos,

ENTRANTES
Ñoquis esféricos de queso de romero, infusión de su piel y agua de tomate...y pan de tomate

Canelón de pichón sin pasta con curry, cúrcuma y ras el hanout... y pan de curry

Falso calamar de navajas que se comió un chili crab... y pan al vapor de tinta de calamar

SEGUNDOS
Salmón con piel de semillas, cremoso de melocotón, vino especiado y noodles de alitas de pollo... y pan de vino

Cebra con salsa de semillas de papaya y ensalada de papaya con setas... y pan de mantequilla y setas

POSTRES
Crema catalana de melocotón con toffee de Nutella y manzana con galleta...y muffin de manzana y miel

Ganache de chocolate, crema montada de vainilla, caramelo salado, nougatine de piñones y frutos rojos...y pan de frutos rojos

Un abrazo y cordial saludo: Javier S.

pues eso ya hacia algun tiempo que no lo visitaba porque los amigos
no les hace mucha gracia los "trampantojos" asi que sin hacer mucha
mucha presion,alli que me voy.14 horas,tres mesas(la p-ta crisis)
total cinco personas.menu 7 sentidos reducido,que esta muy completo
y con los panes que lo acompañan cubre el apetito que puedas tener
empezamos con los aperitivos descritos en el anterior comentario por
abreunvinito y que yo voy a detallar:un cuadradito hecho con patatas
que simulaba a las papas.un palo y en forma de bandera como pan de
gambas pero trasparente y el tercero un bombon de chocolate con oro
con un relleno de anchoa y olivas,originales y buenos.entrante:
canelon de gamba relleno de bambu y verdura con un helado de tamarindo
anacardos garrapiñados,muy buenos acom pañado con pan al vapor de cebolleta china.bonito al estilo thai con tierra de tres sabores.esto eran ocho trozos de bonito con una salsa salsita encima de cada trozo de cebolla picada y la tierra de boniato,platano y patatas violeta acompañado con una focaccia de leche de coco y lima,muy buen plato.ultimo plato:guiso de pato con kamut que es una variedad de trigo,con setas y dos crujientes,muy bueno.acompañado por un panecillo de miel y romero buenisimo pero que no acabe para hacer sitio a los dos postres siguientes:nueatra version del mojito:era una una esfera de hierbabuena con un hielo que hacia las veces del alcohol una crema de frambuesa y un toffee de azucar mascabado,y galleta de almendra y lima,bueno y original
segundo postre la caja de de kriptonita mandarina y cacao EXTRARDINARIO por la presentacion y la conjuccion de sabores.era una caja que cuando la abren en los dos extremos hay como unos trozos simulando a la kriptonita con dos dos luces en la parte de bajo que los hacen que brillen,unas laminas rotas de cacao encima de una crema de mandarina simulando todo esto parte de la destruccion de Kripton,muy bueno,este postre estaba acompañado de un pan de limon y albahaca.para beber una bot.de honoro vera que estaba muy bueno,y para ser una garnacha con los taninos superpulidos,tome no llego a media bot.luego una infusion de esas rara que tanto me gustan.el menu 37,vino 12,infusion 2,tota 51 mas 5'10 del iva.

Local ya muy descrito sin cambios actuales, más allá de lo que son cambios en los platos del recomendable Menú 7 sentidos (47€) que es la mejor forma de conocer la arriesgada cocina de este joven chef de gran presente y futuro. Disfrute mayor, cuando uno de los 5 amigos de esta comida y pese a su intensidad de conocimiento de la cocina, especialmente valenciana, ¡no había estado nunca!. Nos daba un plus de interés por conocer su opinión.

Bien de vajilla, copas, cubiertos; muy buen servicio en sala; extraordinarias presentaciones y buen producto con un trato excelente. El maridaje de panes caseros es un plus muy interesante y poco frecuente. Para vinos tomamos un Louro do Bolo un godello de Rafael Palacios, muy interesante, y un buen champagne Jacquart brut Mosaïque. Pocas mesas ocupadas para ser un viernes a medio día. Lástima.

Empezamos con papas, gambas al ajillo, aceitunas y anchoas. Un trampantojo interesante marca de la casa.

Entrando en materia: entrantes. Canelon de gamba relleno de verdura y bambú con helado de tamarindo y anacardos garrapiñados. Maridado con pan al vapor de cebolleta china y sésamo negro.

Panceta vegetal de yuca estofada con avellanas y corteza de seitan. Maridado con pan de espelta con zanahoria y ajo.

Curry de cangrejo real con tortas manchegas, caviar de apio y manzana y chutney de piña y galanga. Maridad con pan de apio. Un jugoso cangrejo con caviar muy interesante.

Entramos en principales: bonito al estilo Thai con tierras de tres sabores. Acompaña de pan de focaccia de leche de coco y lima kafir. Tierras de plátano, boniato y patata violeta con un bonito que lo único malo es que no se podía repetir. Presentación de 10.

Seguimos con guiso de pato con kamut, setas y su crujiente. Esta vez va con pan de miel y romero. Buena presencia, buen sabor aunque el plato negro no le da suficiente contraste como para resaltarlo. Es difícil emplatar en negro. Buena salsa, creo, de alcaparra y piparra, piel de pato crujiente.

Llegamos a los postres: nuestra versión del mojito con frambuesa carbonatada y toffee de azúcar mascabado. No hay pan, pero si galleta de almendras y lima

Para acabar, los engranajes: helado de pera y vainilla, ganache de chocolate con leche y chocolate líquido con crujiente de caramelo, La compañía: mufle de chocolate.
Un remate de trampantojos iguales a la entrada pero en versión dulce. Espectacular comer unas gambas al ajillo (chocolate blanco) dulces. Quizás les faltaba intensidad de sabor dulce para ser el remate.

Buenos cafés para rematar un gran menú.
Esta vez el precio subió un poco más por el champagne, pero la valoración RPC va más por el menú.

Al final coincidimos en un disfrute de una cocina muy creativa, arriesgada e intensa. Nunca te dejará indiferente, aunque puede que a veces te sobrepase, porque va sin red; no se para en lanzarse a la pista con el máximo riesgo, sin necesidad de poner protección.

Hace cinco años fui al Samsha, y guardaba un recuerdo claro: cocinero joven y atrevido que promete, pero que no sabe controlar demasiado sus habilidades. Ayer volví, y tanto yo como mi pareja coincidimos en que no está demasiado claro si lo ha conseguido o no.

La cocina del Samsha es de vanguardia. De eso no hay duda. Sin embargo, el comensal no puede sino pensar que la vanguardia es el artificio y quedarse un tanto desconcertado por la falta de correspondencia entre el atrevimiento estético y los resultados profundos en el ensambaje del sabor. En otras palabras: con cada plato no teníamos demasiado claro qué nos quería decir el cocinero, aunque estaba claro que nos quería decir algo. Pero parecía que quería hacerlo con todos y cada uno de los ingredientes. A la vez. Sin dejarnos respirar.

Empecemos por el principio. Mediodía de viernes. Lleno. Decoración cuidada pero diametralmente opuesta a mi gusto personal (colores, años sesenta, minimal), mesas bien separadas, mantelería, cubertería y cristalería perfectas. Menú Cuina Oberta (de ahí el precio bajo) con aperitivos, un entrante, un principal, un postre; lo compartimos todo. Aperitivos: bombón de anchoa, bombón de patata frita, piruleta de pescado. Jugando con los sentidos, etcétera. OK, casi, pero no. Porque el sabor y las texturas de la patata y de la anchoa eran planos (no así el de la piruleta). Entrantes: mi gamba sobre torta manchega fue definitivamente lo mejor de todo. Combinación bien resuelta, ensamblada y de sabor directo pero contrastado. Buenísima. La sopa thai con seitán de mi compañera estaba muy rica, bien resuelta, pero también relativamente poco matizada. La sopa venía con un pan de leche de coco algo desconcertante por su falta de sal; la gamba estaba acompañada de un panecillo mucho más sabroso. Plato fuerte: chuleta de pez mantequilla perfectamente ejecutada, deliciosa, acompañada de un mojo de algas, guisantes y wasabi en el cual daba la impresión de que el juego de verdes era más importante que el contraste de sabores. Sin guarnición. Pan de cebollita china cuyo factor más significativo parecía ser el color, también verde. Con los postres llegó el mayor desconcierto. Mi helado de mango se convirtió en maracuyá, la soda de yogur, el cardamomo y los piñones no se llevaban demasiado bien con unos tallarines de frambuesa con un sabor dudoso. La galletita de lima a modo de pan sí estaba bien resuelta. La "piel de tigre de chocolate, calabaza y vainilla" de mi compañera consistió en realidad en un dibujo hecho a base de polvos más bien faltos de sabor sobre una crema de lulo que no era lulo o no lo parecía. Los petit fours no hicieron sino reafirmar la impresión general: una magdalena con chocolate blanco disfrazada de gamba al ajillo con poco sabor y complejidad, un bombón de chocolate y pistacho disfrazado de oliva con idéntica planicie, y unas chips con chocolate espolvoreado que no eran fuegos artificiales y sí estaban sabrosas. Todas las raciones fueron justas. Demasiado justas. Buen servicio, buena carta de infusiones y decente selección de cervezas. No tomamos vino.

Volveré en cinco años, a ver si el cocinero ha encontrado finalmente su camino. Y si coincide con el mío.

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