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Familia Torres finaliza la vendimia con las variedades ancestrales moneu y forcada plantadas en el Penedès

Esta semana también se ha cosechado Mas de la Rosa, el viñedo de más de 80 años en la zona de Porrera.

 

Familia Torres ha finalizado esta semana la vendimia en Catalunya con las variedades ancestrales moneu y forcada plantadas en el Penedès, y con el viejo viñedo de Mas de la Rosa, en el Priorat. Durante casi ocho semanas, los equipos de viticultura y enología han trabajado intensamente para recolectar las uvas de las fincas que la familia tiene en las denominaciones del Penedès, Priorat, Conca de Barberà y Costers del Segre, en una vendimia caracterizada por la estabilidad meteorológica y la falta de lluvias.

Los primeros vinos blancos del 2019 muestran una buena acidez, frescor y un buen potencial aromático, mientras que los tintos se presentan muy afrutados, con un buen equilibrio y persistencia. 

Familia Torres inició la vendimia el 26 de agosto. Tanto las fechas de inicio como de finalización de la cosecha han sido similares a las del año pasado si bien el golpe de calor de finales de junio hacía temer un avance en la cosecha. Durante el resto del verano, las temperaturas han sido las habituales, permitiendo a la planta mantener un ritmo adecuado de maduración y un estado sanitario excelente. Sin embargo, la falta de lluvias durante el ciclo vegetativo ha provocado una caída del rendimiento global de un 20% aproximadamente y ha afectado especialmente a las cariñenas de la zona del Priorat.

Según Miguel Torres Maczassek, director general de Familia Torres:

A pesar de la falta de lluvia, se han cumplido las expectativas que teníamos y podemos considerar esta vendimia de muy buena calidad. Una vez más, las variedades ancestrales cierran la campaña, lo que demuestra el potencial de estas variedades en el nuevo escenario climático.

Forcada y moneu son dos variedades de ciclo largo, que se caracterizan por la marcada acidez. La blanca forcada está plantada en la finca de Mas Palau, en el municipio de Santa Maria de Miralles, a 500 metros de altitud, mientras que la tinta moneu crece en el Castell de la Bleda, en Santa Margarida i els Monjos, ambas fincas en el Penedès. Son variedades pre-filoxéricas, recuperadas por Familia Torres como parte del proyecto iniciado hace más de treinta años.

El viñedo de Mas de la Rosa también se ha cosechado esta semana, poniendo fin a la vendimia de la bodega del Priorat de Familia Torres. Está situado en el término de Porrera, y por su orientación, solo recibe el sol de mañana. Es un paraje resguardado, de una gran belleza y rodeado de montañas, donde las viejas cariñenas y garnachas de más de 80 años crecen en vaso y en costers, empinadas laderas que obligan a realizar todos los trabajos a mano. De este singular viñedo de 1,9 hectáreas nacerá la cuarta añada de Mas de la Rosa, el vino más exclusivo de Familia Torres.

 


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