Opiniones de Blanc Fumé de Pouilly
OPINIONES
4

Dorado, glicérico, limpio y brillante.
Comienza poco expresivo, le damos tiempo y enseña jazmines y cítricos. Al rato, algún toque especiado, clara de huevo, carne cocida y piedras. Bien, pero sin emocionar.
En boca nos ha parecido una botella complicada de entender. Con picos, los inicios son simplones, con un regusto dulzón y escasa acidez, lo que provoca sensaciones demasiado voluminosas. Sin embargo, luego parece que va afilándose y afinándose. En cualquier caso, no hemos encontrado regularidad.
Final largo y perfumado.
No está mal, pero le queda poquita vida por delante. Detalle sin excesiva relevancia en un Albariño corriente, pero no en un vino de Dagueneau. Los he tomado mejores.

Más cercano e inmediato que el Silex o el Pur Sang, me encanta su lado "vegetal", es una sauvignon blanca con atractivos toques de boj y matices vegetales, aunque por momentos muestra un lado más goloso, con alguna nota incluso de corte tropical, pero sobre todo destaca su mineralidad, que reaparece en boca, un vino con grasa y peso de fruta, excelente acidez y notable profundidad.

Había probado Silex 2007 y diferentes añadas de Pur Sang, el Blanc Fumé lo tenía en casa y no me había decidido a abrirlo hasta hoy. Me ha parecido casi tan mineral como Silex, y con los mismos registros o más que Pur Sang. Sin embargo los inicios no me han gustado mucho, ya que lo he notado demasiado dulce y un pelín fofo. En mi caso la espera ha merecido la pena, y poco a poco nos ha hecho cambiar de opinión:
Dorado pálido, limpio y con brillo.
Los aromas han ido desde los tonos facilones de lichi, melón y azúcar, hacia una paleta, que si bien no es enrevesada, pues en nariz es un vino muy franco, es bastante completa. Han salido más apuntes frutales, jazmín, fósforo, ahumados, tabaco de shisha y mucha salinidad.
En boca se muestra corpulento, directo y delineado. Excelente acidez, madera prácticamente inexistente y alcohol de bajo grado que no obstante se nota. Gama a fruta madura, cítricos, tostados, almendra amarga, polvo y mucha mineralidad.
Final intenso con recuerdos a fruta dulce y piedras.
No he bebido mucho del Loira aunque creo que los buenos son vinos identificables, pues aúnan una aparente facilidad dulcecita y exótica, con un trasfondo mineral, serio y que va cambiando copa a copa.

No es de los top de la bodega de Didier Dagueneau pero es un vino excelente, limpio, fresco y con aromas muy cítricos. Color amarillo palido , limpio y brillante. En nariz aromas potentes, a flores y frutas blancas, pero sobre todo muy mineral. En boca es sabroso, untuoso y cremoso y también muy mineral. Buena acidez y muy atractivo.

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