Restaurante DiverXO en Madrid

Restaurante DiverXO

Datos de DiverXO
Precio Medio:
167 €
Valoración Media:
8.4 10
Servicio del vino:
7.9 10
Comida:
9.7 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Madrid
Localidad: Madrid
Zona: Tetuán
Dirección: Padre Damián, 23 (NH Eurobuilding)
Código postal: 28036
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 75,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos y lunes

Teléfono


117 Opiniones de DiverXO

Anoche tuve el placer de visitar Diverxo. Hacía mucho que no disfrutaba, que no me emocionaba en una mesa como lo hice ayer. Y dicho esto con el peor envoltorio que te puedas imaginar. Calle siniestra, fachada de chino cutre y la decoración horrible. Me dió mucha pena cuando salí pues es una injusticia vestir tan mal a semejante cuerpo escultural.
Tomamos el menu Express más 1 plato ( 50 € ). Constaba de 3 aperitivos + 1 extra + pescado + carne + postre.
Servicio: El mejor en un restaurante moderno que he visto desde hace mucho tiempo. No en vano el ratio era cam x 5 comensales ( así yo también!!!! ). Todos tenian bien aprendida la lección y presentaban los platos con todo lujo de detalle sin equivocarse en las explicaciones. Solo tuvieron 1 error que fue que empezaron a ponernos comida en la mesa sin haber pedido el vino que es algo que no me gusta. Aparte de eso Matricula de honor.
Carta de Vinos: Corta pero funcional. Referencias de excelentes vinos RCP, en precio iban a aprox x 2.8 contra precio distribucion y x 2 contra tienda. Tomamos un summa varietalis del 2004 del Marqués de Griñon que era el único que no había catado de la bodega. Me pareció equilibrado, con unos taninos bien marcados y aterciopelado.
Comida: Todo estaba excelentemente presentado.Una nota general, casi todo pica un poco pero esta integrado en el plato y delicioso .Como amouse bouche nos sacaron unas algas wakame con salsa de curry rojo que estaban muy buenas. Destacaría un dumpling de zanahoría impresionante con un variación de zanahorias ( frita, espuma, pure y masa del dumpling ).
En los segundos destacaría una raya al carbon impresionante con la salsa XO que da nombre al restaurante. Original.
A destacar toda la vajilla del restaurante. Lo que no se gastaron en decoración se lo gastaron en vajilla.
Un menu muy divertido con historia detrás y con una RCP muy justa, en el caso del servicio hasta barata.
El postre fue de matricula de honor para mi. Mousse de chocolate blanco, helado de manzana acida y espuma de apio creo. Refrescante y delicioso. No nos pusieron petit fours pero tampoco los eché de menos.
No me gustarón 2 platos. Una panceta hecha supongo que en el roner. Muy grasa, en menu degustación no soy partidario de este tipo de cortes tan pesados y luego una carne de buey gallego tenía un plato maravillosamente cocinado e integrado con Kinoto integrado (risotto de kino) pero estaba muy fibrosa, una pena. Hubiera sido un plato 9.
Por fin una mesa altamente interesante en Madrid. Dará que hablar cuando pongan un local en condiciones.
Volveré, ah y por cierto llamé el sabado a las 19.30 para esa misma noche y fuí, estaba lleno ( solo 20 comensales de capacidad ).

Nueva visita después de 7 meses. Continúa el talento, las propuestas con ingenio y el buen trato. Este restaurante tiene alma, la de su fenomenal cocinero y su implicado equipo. El elemento sorpresa que desean, es un ingrediente más en el juego de sensaciones que proponen. Tomamos el menú medio, probando como nuevos platos:
- Huevas de atún de almadraba con caviar sin salar (plato improvisado y de gran valor al haber recibido el caviar esa misma mañana y tener dos días para servirlo)
-Chupe thailandés con leche de coco, cigala y setas (muy bueno, gran sabor sobre todo a marisco, pero hubiese preferido menos coco)
-Bacalao mongolés negro marinado en vino rojo japonés (extraordinario.)
- Leche frita con helado de moras y wasabi (bien)
El vino sigue estando a buen precio, con no demasiado referencias, pero muy adecuadas. Tomamos Clio 06 (40€), pedazo de jumilla.
El día que puedan ofrecer maridaje con el menú, ganarán aún más, al tratarse de menús que necesitan diferentes vinos.
Están a punto de mudarse a un local por la zona de Orense, para tener una cocina más espaciosa, pero creo que van a respetar los 30 comensales máx por servicio. Pensaba que después de una segunda vez, no lo diría pero, estoy deseando volver.

Acudía a este restaurante con las espectivas muy altas, fundamentalmente después de leer los elogios de los comentarios de esta sección, sobre todo en la parte del condumio.
El local por fuera no invita demasiado a entrar, incluso una vez dentro no parece que lo que vaya a ocurrir a continuación, sea nada del otro mundo. Craso error.
Una vez sentados nos explican de carrerilla los menús disponibles y los añadidos que podemos hacer sobre estos. Elegimos el menú del medio (4 entradas, pescado, carne y dos postres a 60€), añadiendo un plato más y un postre que en un principio nos dijeron que no ¿? y que luego sacaron.
Difícil de describir la conjunción de sabores que experimentamos esa tarde, todos perfectamente ensamblados para crear sabores nuevos en los que también se podían apreciar cada sabor por separado. Hay que ir y comprobarlo en persona. Claros guiños a la cocina oriental y utilización de productos insólitos (bacalao negro, por ejemplo). Platos en el que el factor sorpresa juega un papel importante y en el que es difícil destacar alguno por encima de otro. Muy buenos también los postres pero no a la altura de la parte salada, sin seguir la línea de los anteriores platos.
Carta de vinos interesante, con precios 1,5X o 2X, servicio correcto y aceptables aunque mejorables copas.
Servicio del menú con buen ritmo, si bien tuvo algún parón que otro y camareros perfectamente informados de todos los platos que llegaban la mesa y el 'modo de empleo'.
Como curiosidad decir que el menú más largo, que según nos comentaron tiene 20 platos, se llama "menu inviable" y que aunque está en la carta, ya no lo realizan.
De visita imprescindible

Originalidad, creatividad, equilibrio, técnica, mucha emoción. Tras una inesperada cancelación tuvimos la oportunidad de visitar este pequeño restaurante del que todos, casi unánimamente, hablaban maravillas. Y que razón tenían. Empezando por la simplicidad de las vainas de soja, pasando por la delicadeza del sublime mejillón tigre, los sensacionales dim-sum (el de conejo, el de chipirón con tuétano) y la finura y originalidad de la gamba frita al revés, hasta llegar a la maestría pura con la paneceta, la carne con mojo y la raya con salsa XO. Hasta el postre -y no soy yo mucho de postres-, un helado de chocolate con manzana y apio, estaba soberbio. Por las prisas de uno de los comensales, tuvimos que pedir el menú exprés completado con dos platos. Y la verdad, me quedé corto. No porque la comida fuera insuficiente, sino porque habría estado degustando su cocina unas cuantas horas más. Qué envidia nada sana sentí al ver los platos no incluidos en nuestro menú que iban sirviendo a las mesas vecinas. El local es pequeño, pero cómodo, y el servicio del vino es muy correcto con precios nada abusivos. La relación calidad precio, de las mejores que he encontrado en cocinas de este nivel. De tocar el cielo.

Despues de reservar con casi 3 meses de antelación llego el momento, en la fachada con ese minúsculo letrero parecía que entrabamos en un sitio ilegal, por que hay que detener a David, valla maestría en el fogones. Se debe mejorar la decoración, las mesas y la carta de vinos, no entiendo como con esos platos cargados de sabores y aromas hay tan poco blancos y champagnes, esa cocina pide a gritos blancos Alsacianos, del Loira, del Mosela, Austriacos, champagne blanc de blancs,..., y no tanto tinto, supongo que son los gustos de los consumidores pero allí vas a comer lo que te pongan y de beber debería de ser lo mismo. Llegamos un poco tarde y el menú largo no le pudimos tomar, fue el intermedio con dos platos más de lo normal. Sorprende la tecnia, la mezcla con maestría de los sabores y texturas, para mi opinión sobran algunos tes y creo que los comentarios por parte del personal de sala son muy acertados pero deberían de ser más cortos, por que al final sales con un cacao que de lo único que te acuerdas es que hace tiempo que alguien no me sorprendía tan gratamente.
mi pregunta es donde está el limite de creación, volvere pronto para ver si la cocina sigue por buen camino. El precio 100 euros por barba pero mereció la pena.

Comentario resumen de tres visitas entre mayo 2007 y noviembre de 2008. Local pequeño, con pocas mesas y ambiente un poco frío. Optamos en la primera ocasión por comer a la carta y menú degustación (de distintas longitudes) en las otras dos, con magníficos resultados en cualquiera de los casos. Cocina fusión simplemente espectacular: variada, sorprendente y sin estridencias. Cuidadísimas presentaciones y juegos con las texturas sin perder nunca de vista lo principal, aromas y sabores. La carta evoluciona continuamente, lo que invita a repetir. En cada uno de los platos se aúnan conceptos de la gastronomía española, asiática y americana con destreza e imaginación. Es difícil destacar algún plato de los muchos que hemos probado, aunque en la memoria nos quedan los dim sum (la "toltilla" y el conejo, espectaculares), las gambas fritas al revés, la raya al carbón con salsa xo, el toro (atún), la panceta (que se asa a fuego lento durante el fin de semana entero), el bacalao negro mongolés, la sopa de oreja de cerdo con lima o el bizcocho de pistacho, así como alguno más de los que no se recuerda el nombre pero sí el sabor, como aquél con vieira y foie a la plancha simplemente milagroso. El servicio no destaca para bien ni para mal. Correcto y discreto, aunque a restaurante lleno los platos empiezan a tardar y los camareros se dispersan un poco. Se echa de menos un sumiller que oriente con el vino o proponga un buen maridaje, ya que con esa diversidad de sabores es imposible que un solo vino acompañe correctamente a todo el menú. Como punto negativo, el que el local (de por si pequeño) sea de fumadores. La última vez un vecino de mesa con un puro estuvo a punto de arruinarnos la comida.

Para no perdérselo.

Como me gusta que posiblemente , el restaurante mas creativo de Madrid este en un callejon del barrio de tetuan , local pequeño , pero obtimo en cuanto a comodidad , no todos los profesionales tienen la oportunidad de tener un local en retiro o barrio salamanca . ¿ la cena ? te estaras preguntando , de 10 , de autentico 10 , insuperable , mejillon tigre , conejo , gambas , panceta , chipiron relleno , ralla, lomo de ternera , mouse de choco blanco y leche frita , pero con chiles , mojos, espumas , texturas , te , wasabi y un sin fin de mezclas que se acercan a lo insuperable , no digo que otros tengan dificil superar este trabajo , creo que sera dificil que el mismo lo consiga , de acerlo justificara cualquier galardon solo a diposicion de los profesionales sinceros , creadores de cocina inteligente . Su mejor premio , su libro de reservas .Para beber , cava , compañero fantastico de la mezcla etnica en el mundo , servicio atentisimo , educativo , y respetuoso con los gustos del cliente , facilitando cambios en el menu . Precios razonables , menu + 2 + postre ( esa es otra al menu le añadimos 2 platos y un postre y el total fue 58) + 2 b. agustin torello rosado + cafe + aperitivo ( manzanilla algo cara) +agua 75€

Despues de esperar que me enviasen detalle del "menú medio" tanto el día de la visita como posteriormente a través de su web, y como la respuesta ha sido nula, perdonad si no especifico correctamente el nombre de los platos.

Local pequeño, incomodisima la mesa pegada al cristal de la escalera, si eres grande (+ de 1,85m + 100kg) mesas sin vestir completamente, para darles ambiente oriental, solo con mantel central, que a mi no me gusta.

Los aperitivos buenisismos, desde los la humilde soja al vapor, pasando por el increiblemente sabroso mejillon de roca.

Seguimos el espectaculo de sabores, tecnica y presentación con el conejo, la panceta,todos perfectos.

Postres curiosos, la espuma de apio que acompañaba al primero increible, el wasabi del segundo...quien lo hubiese pensado.

Nos recomendaron Petalos del Bierzo, en que hora hicimos caso, insipido, neutro para el derroche desabores y texturas del menú.

Servicio de sala muy atento, explicacioenes claras de cada plato, aunque ya con un punto de liturgia memorizada que le hace perder algo de frescura.

El menú medio 60.-€ que con vino + cafe + GT se pone por persona en 100.-€

David acaba de sacar dos platos nuevos, uno de ellos merece un viaje:
El cochinillo sobre espardeña
Foie con erizos y citricos

Como siempre más fotos en :
http://www.noselepuedellamarcocina.com/2008/11/22/diverxo-nuevos-platos-talento-y-generosidad-sin-limites/

  • Cochinillo sobre espardeña- DiverXO

Mesa para dos al medio día, menú medio (pues el inviable hecho realidad ya no se sirve) que consta de 4 entrantes, 1 pescado, 1 carne y 2 postres a 60€ más IVA.

Había leído las excelentes críticas del restaurante así que decidimos ahorrar un poco y reservar una mesa. La verdad es que en gran medida es cierto eso de que no es que en DiverXO se haga fusión, pues lo que sucede más bien es que se reinventa y construye una cocina nueva sugerente y atractiva donde se dan cita distintas culturas, sabores y texturas... como en la vida misma...

Los Dim Sum están buenísimos, el de conejo con zanahoria era delicadísimo, la panceta ibérica XO impresionante, pero la Gamba frita al revés es uno de los mejores platos que he comido en toda mi vida (junto con aquella sopa fría de cerezas y cabeza de gamba del Celler de Can Roca). Sólo por este último vale la pena visitar el restaurante. Eso sí, debo decir que el curry rojo con socarrat de arroz no terminaba de cerrar: ni el curry ni el arroz (de hecho, EMHO, en el Thai Gardens he probado mejores currys)

Acompañamos el menú con una recomendación que no desmereció en lo absoluto: As Sortes (34€), pues aunque como vino no me terminó de convencer, el maridaje era muy correcto, ya que no desentonaba con ningún plato y hacía las veces de gran acompañante, por ejemplo con la raya al carbón (espectacular elaboración).

En resumen: muy contento de haber ido y con ganas de repetir, esta vez, el menú medio más tres platos donde sin duda volveré pedir las gambas fritas al revés.

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