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Castell del Remei se lanza al autoconsumo de energía eléctrica en una nueva apuesta por la sostenibilidad

La bodega más antigua de Cataluña en la crianza de vinos con barrica da un paso más en la lucha contra el calentamiento global instalando 540m2 de fotovoltaicos en su edificación del siglo XIX.

Pasado y futuro armonizan en esta finca emblemática de Costers del Segre, el buque insignia del grupo Tomás Cusinè, que lleva desde 2016 potenciando sus políticas de conservación del entorno y protección de la biodiversidad. 

Castell del Remei, la bodega más antigua de Cataluña, con una historia que comienza en 1780 en la localidad leridana de Penelles (DO Costers del Segre) da un paso adelante en la sostenibilidad y el combate contra el cambio climático estrenando una flamante instalación de autoconsumo dotada de 270 paneles fotovoltaicos de 435w con una superficie de 540m2 fabricada por Longi, líder mundial en la fabricación de módulos solares.

Con este nuevo recurso energético, la bodega consigue una potencia pico de 117,450 Kwp y capacidad de producir 138,736 Kwh de media, lo que se traduce en 49 toneladas menos de C02 que se emiten a la atmósfera y supone un 40% de ahorro en el consumo energético de la bodega. La inversión en este tipo de energía se espera que sea amortizada en menos de cinco años, un beneficio añadido a la apuesta cada vez mayor de Castell del Remei por la preservación del entorno natural que rodea a la bodega, consciente del relevante papel que desempeñan las empresas vitivinícolas en la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Desde 2016 Castell del Remei ha invertido en sostenibilidad y la conservación del entorno de la bodega con acciones como la instalación de una isla flotante en el lago con flores silvestres, la creación de un nuevo centro de recepción de visitantes o la plantación de más de medio millar de árboles (cipreses, plataneros, fresnos o arces, entre otras especies) en sus alrededores, que componen un bello enclave turístico y de observación de la naturaleza.

Además, ha reintroducido varias especies de aves, como lechuzas y cernícalos (aves rapaces en peligro de extinción), construido nidos de cigüeñas que permitan la repoblación de esta especie protegida en su arboleda y cajas nido para los murciélagos en los árboles próximos a las viñas. Estos animales, una especie protegida, son depredadores de insectos (uno solo puede comerse más de 120 mariposas de carcoma o 500 mosquitos en una sola noche) y contribuyen a la conservación de la salud de las viñas.

Estas acciones son parte de su política de Responsabilidad Social, dentro de la cual, Castell del Remei colabora con diversos organismos entregados a la conservación de la biodiversidad y la protección de especies amenazadas. Castell del Remei inició su actividad vinícola el año 1780 en Penelles (Lleida) con el propósito de elaborar vinos de crianza de calidad. Las privilegiadas condiciones geoclimáticas de la propiedad y el diseño de las instalaciones -sin parangón en la Catalunya de finales del siglo XIX- lo distinguieron como la primera bodega catalana concebida según el modelo de los admirados châteaux bordeleses.

Bajo la dirección de Tomàs Cusiné y amparada en la DO Costers del Segre, la bodega elabora tres vinos tintos -Gotim Bru, Oda y 1780- y dos blancos -Gotim Blanc y Oda Blanc-. Aunque Castell del Remei centra su actividad en la elaboración del vino, es mucho más que una bodega. El complejo de edificios que envuelve la finca disfruta de un encanto que revela la larga historia de la propiedad, que se desarrolla y crece también como destinación ecoturística única en la Denominación


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