Blog Bodega Ateneo

Dominio Fournier Crianza 2016

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No puedo ser totalmente imparcial con este vino, ya que hablar de los vinos de Fournier, antes Ortega Fournier y ahora Dominio Fournier, me hace volver unos cuantos años atrás, a los mismos orígenes de esta web, y en cierta manera, de mi pasión por el vino. Nunca podré agradecer del todo a Natalia Ortega Gil Fournier sus enseñanzas, su paciencia y su amabilidad con aquel aprendiz (aún lo soy) de bebedor y enochalado, en los tiempos de Assemblage. Hace años que cerró su vinoteca, y unos menos desde que vendieron esta bodega, pero siempre que por allí paso, los recuerdos se agolpan. No hace mucho que abrí la última botella que guardaba de la bodega, y al publicarla pude volver a hablar con ella, allá en sus nuevas aventuras en ultramar. Dicen que no hay mayor pesadumbre que recordar el pasado que no fue, ya que de ese, siempre te vas a arrepentir; me quedé con la espina clavada de no haber visitado la bodega en aquellos tiempos, pero el destino a veces juega con nosotros, cobrando nuestras letras de cambio pendientes, con la moneda del ágil tiempo que no se detiene. Vamos con el primer vino de esta nueva andadura de la bodega.

El Dominio de Fournier Crianza 2016 está elaborado por Bodegas Dominio de Fournier, desde Berlangas de Roa y pertenece a la D.O.Ribera del Duero. Es el primer vino que sale al mercado desde la compra de la Bodega Ortega Fournier por el Grupo Gonzalez Byass en 2018, y su primer proyecto en la denominación de origen castellana. En la Finca el Pinar se llevaba cuidando sus viñas, mayoritariamente plantadas en vaso, desde 1960 en sus 50 hectáreas de viñedo de tempranillo, con una edad media del viñedo de 25 años, situado en un espectacular meandro del Río Duero que se refleja en la propia etiqueta actual, de la que abajo os incluyo más información. Suelos de cascajo fluvial a una altura de 820 metros, lo que les da bastante singularidad, debido a esa cercanía al propio Duero. Este tempranillo, vendimiado a mano, procede de hasta 22 parcelas diferentes, desarrollando su fermentación maloláctica también por separado en barricas o tinos de roble, con una crianza posterior en barrica francesa de 12 meses, donde terminan de combinarse las diferentes parcelas, de la mano de dos enólogas que conocen este viñedo perfectamente, como son Marian Santamaría y Laura Terrazas. Este vino presenta un color rojo cereza de capa media alta, ribete grana, lagrima densa y persistente, para un voltaje de 14,5º. Discreta nariz, fruta roja fresca, floral, y con un punto juvenil aún marcado, madera muy fina y prácticamente imperceptible. En boca tiene una buena entrada, amplio y goloso, cuerpo medio, elegante acidez, leve punto de astringencia, quizás provocado por su aporte de alcohol, potencia media, con un final marcado por la fruta roja fresca. Un vino que recuerda más a un roble que a un crianza de doce meses, y nada maderizado, lo cual es una grata sorpresa. Un crianza ribereño nada al uso, por muchas de las cualidades descritas. Interesante y a seguir en futuras añadas.

Este vino ya ha sido laureado con una Medalla de oro en el Concurso Internacional de vinos «Mundial de Tempranillo» en la edición 2020, celebrada en Bruselas. Además, mientras cataba y preparaba esta entrada, la bodega ha recibido en las últimas fechas, un premio por el packaging de sus botellas, de la mano de la web A´Desing Awards and Competition. Una visita a la web y a las galerías de los premiados rápidamente da una medida de lo difícil que es aparecer citado en ella, con un jurado internacional en el que no faltan diseñadores gráficos, industriales, arquitectos, técnicos de bellas artes, directores de arte, etc. Así que mi mayor enhorabuena a la bodega y a los diseñadores de Estudio Maba por su acierto en este pequeño trabajo de orfebrería que llevan en cada etiqueta.

 

R.


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