Domaine de la Romanée-Conti Romanée Saint-Vivant 1986

Vino Domaine de la Romanée-Conti Romanée Saint-Vivant 1986

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
98
Puntuación Media:
9,5
Calidad-precio:
3,0

Bodega: Domaine de la Romanée-Conti
D.O./Zona: Borgoña
País: Francia
Tipo de vino: Tinto
Graduación (vol): 13,00%
Precio aproximado: Más de 100 €
Descripción
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Elaboración: Los viñedos de Domaine son gestionados con un guiño a los principios de agricultura biodinámica y orgánica. Las maceraciones/fermentaciones son relativamente largas, realizadas a baja temperatura. El Domaine tiene su propio lote privado de roble de los bosques de Tronçais. La madera siempre es 100% nueva, y los tiempos de crianza varian según la calidad de la añada.

Consumo: Temperatura de servicio de 16 a 18 ºC. Recomendamos colocar la botella en posición vertical 24 horas antes de su consumo.

Envejecimiento: Intervalo de consumo recomendable: 2011 - 2012.

2 Opiniones de Domaine de la Romanée-Conti Romanée Saint-Vivant

Rojo rubí, ribete rojizo, capa media-alta.

Buena intensidad en nariz en la que destaca su carácter cambiante y camaleónico, uno de esos vinos que juega con el catador. A ratos se cierra y a ratos se abre, pero siempre con una complejidad y una profundidad que dan que pensar. Tonos florales, frutos rojos en confitura, un marcado fondo especiado, nuez moscada, clavo, incluso curry, chocolate negro, tabaco de pipa, tonos animales de piel curtida y caza de pelo, ahumados y balsámicos, un marcado fondo mineral de grafito…en fin, uno de esos vinos que te hacen recrearte en su aromática, exótico, cambiante, distinto y encantador, hay que ir a buscarlo, él por sí solo no te dará nada.

En boca es un vino duro y austero, sin concesiones, otra visión de la Borgoña a la que estamos acostumbrados, excelente acidez y paso muy definido con una engañosa ligereza y una trama bien estructurada, dejando en el final recuerdos de frutos rojos, ahumados y especias, con un tanino que todavía se nota y que irá integrándose con más tiempo. Buena persistencia.

Por desgracia son pocas veces las que se puede probar un vino del mítico DRC y casi imposible poder probar uno con años y lo cierto es que este RsV ha cumplido con creces, con una de las mejores aromáticas que hemos percibido en un tinto y un paso por boca impecable pero de corte austero y racial, un vino que al menos en un año frío como este resulta más rustico y mineral, en absoluto para todos los públicos. Un excelente vino en cualquier caso y que tiene margen de mejora en botella. El precio es una locura, hablamos de cifras de 4 dígitos, pero bueno, solo podemos dar gracias a Diego por compartirlo con nosotros. Una joya.

Color rubí, con reflejos que van desde los tonos anaranjados,pasando por los tejas hasta llegar a la gama de los marrones.Materia en suspensión que le impide tener un aspecto de limpieza y brillo. Capa media.

Nariz de naturaleza evolutiva, cambiante, con registros tan opuestos como atractivos. Necesita mucha aireación al recibirnos con aromas claramente reductivos. Debuta con aromas animales y terciarios muy marcados (establo, faisandaje, caza de pelo,cuero ruso, punto sanguíno...). Cuando empezamos a familiarizarnos con dichos registros, es cuando nos sorprenden los aromas terrosos, la trufa, los helechos en un bosque con niebla.Instantes posteriores es el turno de la hoja de tabaco verde, especias,almizcle... y nos empieza a avisar de la llegada de la fruta roja fresca( frambuesa, fresa silvestre..). Probablemente sea unos de los vinos más difíciles de describir que nos hayamos encontrado nunca.Su naturaleza cambiante nos va desconcertando por momentos y tan pronto nos vuelven las notas más "sucias" y gamberras como aparecen otras de gran limpieza y nitidez en un ciclo que no termina por detenerse nunca. Hay quien lo calificó de vino multidimensional y nos parece un calificativo muy adecuado para el "morlaco" que teníamos enfrente.

En la boca sigue con ese comportamiento "bipolar". Con una acidez endiablada rayando la agresión a su paso , pero a su vez mostrando un aspecto de suma finura y complejidad debido a la precisión milimétrica de su trama. Lobo con piel de cordero, avanza con una firmeza y una contundencia inusual mezclando fruta y terciarios de una manera arrebatadora.
Catado en una grandísima sesión con otros vinos de primerísima clase, fue el más complejo, evocador y canalla. Una semana más tarde me siento incapaz de puntuarlo. Para hacerlo, tendría que haber estado dedicado a él durante 48 horas como poco.

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