Restaurante El Padre (CERRADO) en Madrid
  

Restaurante El Padre (CERRADO)

75
Datos de El Padre (CERRADO)
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
9.0 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Manchega
Vino por copas:
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Lunes Noche

Teléfono


75 Opiniones de El Padre (CERRADO)

Lastima que hayan pocos"Padres"en el Pais.Vaya nivelazo.Efectivamente ojala hubiera mas "Padres".Fantastica la atencion de los Hermanos.David en el tema de los vinos,un apasionado que contagia su entusiasmo.Probamos un Oloroso de Fernado de Castillo(desconozco este tipo de vinos,pero vaya vinazo)excelente,un Pierre Moncuit Rose muy bueno.Para finalizar un Pierre Bouree et Fils Gevrey Chambertin 2009,un vino joven frutal para momentos informales.
La comida enorme.Unas carrilleras inolvidables.Huevos al Padre fantasticos.La croqueta de rabo,unica.
Vale la pena.La carta para disfrutar hasta la eterniad.Ojala en Palma tuvieramos algun Restaurante con esta Carta de vinos.
Lo dicho David,si vienes a Mallorca,llamame.

Hacia mucho tiempo que no disfrutaba tanto con una primera visita (que no será la última, espero) . El padre tiene muchas de las cosas que me agradan en un local, empecemos por el aspecto vinicola, 1. Me gusta que quien me atiende sepa más de vinos que yo, este requisito, pese a ser extremedamente facíl de cumplir, no se dan con tanta frecuencia como me gustaria ( camareros sudamericanos en restaurantes italiano de cierto postin que al preguntarle por un vino contesta "no se yo no bebo nada de alcohol,", menus de San Valentin con Champagne Freixenet Gran reserva. camareros obcecadamente "preocupados" por que consumas el vino de la casa, ejemplos similares lamentablemente todos hemos padecido... sin duda quien me atiendio (creo que uno de los hijos), derrocha conocimiento, entusiasmo y ganas de que el cliente disfrute aún antes de elegir el vino, al pedirle un Champagne que me permitiria pagar la hipoteca del mes, nos mostro tres botellas dando una breve información de cada una de ellas (finalmente nos decantamos, sin decantación por un Larmandier-bernier, que acompaño perfectamente toda la comida (siempre he pensado que el champagne es el comodin de los maridajes), para darle tiempo a enfriar, y mientras elegiamos el menu (una pequeña mania, siempre escogo primero el vino y despues la comida), nos invito a una copa de Delamotte rosado (quien no pago alguna vez 4e por una copa de champagne de bienvenida...).
2. Otra aspecto que hace que el padre se encuentre ya entre mis restuarantes predilectos, es la carta de vino, muy completa. variada, y sobre todo con una amplia variedad de dos de mis amores, el Jerez, y el champagme, tiene más variedad de estos que todos los restaurantes de mi provincia juntos (es lo que tiene ser de provincias), solo por esto ya mereceria una visita.
3. Además de variedad de vinos, muchos de estos pueden consumirse por copas, ¿ a quien a veces no le patece una copa, pero solo una de un buen tinto con las carrilleras, o un poquito de sauternes con el foie...o
4. todo esto a unos precios muy razonables , y con un gran tratamiento del vino, hasta la copas de los gin-tonic son riedel (que no es que sea tiquismiquis, pero seguro que habeis padecido un buen vino en una copa de todo a cien).
Aspecto comestible, al preguntarle por el menu degustación, nos informa de que es mucha comida, nos da opciones fuera de carta, y nos decidimos por unos huevos del padre (ración mediana), carrillera, y solomillo con foie (afortunamente no pedimos el menu degustación), raciones abundantes, se nota que desde el chorizo que te ponen como atención al principio al resto de los platos, utilizan buenos productos, elaboraciones cuidadas, la verdad es que todo estaba excelente, al no poder terminar la carrilera, se interesan (se lo calentamos, estaba bueno...), en definitva la comida no desentona del aspecto vinicola en absoluto, no pedimos postre, no se si debes prescindir del postre , pero lo que no debes dejar pasar, es el coctel pre o post comida (esto sin duda es uno de los puntos fuertes, y distintos del Padre), coctel realizado a la vista del cliente en una mesita auxiliar, con didacticas explicaciones casi tan sabrosas como el coctel en si (un gin tonic de sacred y una cosilla de esas como mucho color y frutas que le suele gustar a las mujeres, o al menos a algunas), un espectaculo.
El servicio estuvo a la altura del resto, atención esmerada, sin esperas, marcado los tiempos. Lastima que me separen más de 300 kilometros, creo que me convertiria en un cliente fijo. El precio alrededor de 150€ para dos personas, ( de los que 74 corresponden al champagne), una RCP muy muy correcta.

Animado por las valoraciones positivas de veremeros de pro, hice una fugaz visita a este restaurante el pasado día 14. Las sensaciones fueron buenas por lo que ese mismo día reservé para cuatro personas y elegí la noche del 28, suponiendo que una velada sería sin duda más tranquila que una comida, que en días laborables llega a resultar agobiante por las auténticas hordas de Oficinas y Despachos que eligen El Padre como local de peregrinación.
Mis expectativas se han visto cumplidas con creces, me explicaré comenzando por los platos degustados, ya que el tema vinos y destilados merece capítulo aparte.
Consabido aperitivo de la casa de chorizo zamorano y picos. Bueno.
Nos decidimos por el menú degustación que, aunque es abundante para una cena, David retocó en algún plato concreto para "aligerarlo" y que al menos pudiéramos probarlo todo.
Las cuatro entradas que elegimos fueron:
- Ensalada de pimientos asados con queso fresco y pan tostado. Excelso pimiento.
- Ensalada de faisán. Muy jugosa y fresca.
- Pastel de salmón. Me gustó mucho, los demás comensales le dieron solo un aprobado.
- Croquetas caseras de ave (buena) y de rabo de toro (exquisita).
Pasamos a los principales:
Me decidí por rodaballo preparado a la bilbaína, buena calidad y bien tratado. Notable. Otras elecciones fueron carrilleras al vino tinto y lomo de ternera. Al centro como guarnición patatas panadera y pimientos. Destacar que David propuso, acertadamente, una carne blanca para este plato en lugar de la roja prevista, para no hacer excesivamente pesada la cena. Probé todo y el nivel era bueno en todos los platos. Para terminar optamos todos por sorbete de limón al cava ya que un postre parecía excesivo. Resumiendo, buen nivel de calidad y cantidad en todos los platos. Producto tratado con acierto y respeto, sin destacar ningún plato en concreto.
Pero [email protected] [email protected]!!!
Llegamos al capítulo vinos donde oficia un gran profesional. David nos aconsejó en todo momento y nos ilustró con una sabiduría enciclopédica que incluso nos animó a consultarle sobre dudas concretas que teníamos acerca de tal vino o de aquel otro tan poco corriente que probamos el año pasado... tiene respuesta para todo, y lo explica con un espíritu didáctico y una emoción que hacen de él un sumiller de enorme proyección dada su juventud.
Para muestra varios botones:
Pedimos unas copitas de cava para abrir boca, ya se nota su mano, nos traen un Gramona Imperial GR 2006, del cual apuramos botella mientras centramos con él los platos del menú. Decididos los platos, y solo entonces, nos consulta sobre preferencias y al comentarle que me impresionó un tinto del Penedés que me ofreció en mi primera visita, propone comenzar con "unas minicopas de un vino blanco" que va bien con los entrantes que hemos pedido, sobre todo con el faisán.
El vino blanco era un Navazos Niepoort 2009. Lo de minicopas era un decir, se sirve en unas amplísimas y perfectas Riedel. Impresionante vino.
Continuamos con el tinto que solicité, Collita Roja 2008, un tinto distinto y elegante, con el que Celler Pardas está recuperando una varietal autóctona. En mi opinión otro vinazo.
Por si todo esto fuera poco, Mario deleita con sus conocimientos sobre cocktails y destilados.
Mis acompañantes eligieron un San Francisco, un GT de London Gin nº3 y un GT de 209, ambos con Schweppes.
Para calmar mi sed de maltas, pregunto a Mario por el whisky que Michel Couvreur lleva de Escocia a Francia para añejar en sus barricas. No sólo conoce el tema con pelos y señales, sino que me indica que me va a ofrecer una rareza que compraron David y él en la Propiedad de Michel Couvreur (que es también productor de vino). Me abre una botella de aspecto artesanal, lacrada y que resulta ser una edición especial que esconde un whisky pálido, sin los caramelos ni tonos tostados habituales en los maltas, sin embargo absolutamente infinito en nariz y boca, un placer de dioses del que degusté dos copas.
Todo lo citado, incluyendo todas las copas, y aguas minerales, por la irrisoria cantidad para cuatro personas de 217.00 €. Incluyo todo en el precio por persona.
El local, por tamaño, decoración y distribución desmerece algo al resto de facetas del negocio.
Como he comentado antes el nivel de los platos es bueno, y destacan sobremanera dos joyas, David con los vinos y Mario para rematar con grandes copas una velada muy agradable y larga (3 horas y media a la mesa, por lo que nos disculpamos con ellos).
Madrid necesita más restaurantes así.

Comida para dos en este restaurante, al cual decidí acudir por los comentarios leidos en verema. Por lo que veo varios foreros hemos pasado en estos dias por allí. Ya que son numerosos los comentarios que hablan del bullicio, proximidad de mesas, etc. no voy a entrar en esos detalles.
Antes de pedir el menú degustación (se puede configurar al gusto del cliente entre varios primeros y varios segundos), le comenté a David que me apetecía beber Riesling y Cabernet Sauvignon. Me dijo que no había problema: el Riesling lo tenían abierto y la Cabernet lo abría para servirlo por copas. Todo un detalle por su parte que corona su gran conocimiento sobre la materia. El nombre de la botella de Riesling no lo recuerdo (era impronunciable en castellano, pido disculpas), nos bebimos 3/4, y la cabernet era Desierto 2007, tres copas. El blanco muy bueno, el tinto espectacular. Reconozco que me encanta la cabernet sauvignon, pero esta botella es de las mejores que he probado.

Una vez decicido el vino, pedimos la comida. Lo tipico: huevos, anchoas, creppes y croquetas (todo muy bueno, muy casero) y solomillos rellenos de foie de segundo, también muy bueno. De postre el coulant de chocolate, bastante bueno. Acabé la comida con un ron con coca cola (el dorado) preparado magnificamente por Mario. Estaba delicioso.

Todo esto, por 94 euros, que hacen en mi opinión que sea una gran relacion calidad precio, y uno de esos restaurantes que hay que tener obligatoriamente en la agenda, para comer bien y para quedar bien. Recomendable 100%.

Hasta aquí, lo mucho del yang. Pero también quiero añadir un poquito de yin, algunas cosas que lo convierten en un sitio por debajo de "restaurante", e incluso por debajo de "casa de comidas". El cuidado de ciertos detalles hacen que el mismo sitio pase de la excelencia a la mediocridad. Enumero algunos:
Antes de sentarme, mientras me quitaba la chaqueta, ya tenía en la mesa un trozos de chorizo que ponen de picoteo y a un camarero preguntando que íbamos a beber. ¿Prisa por "doblar" las mesas?
Despues de servirnos una copa de blanco se llevaron la botella. Se me acabo el vino en la copa y paso un rato hasta que algun camarero se dio cuenta de que buscaba a alguien con la vista que me sirviera mas vino, despues de que algun otro me mirara y retirara la vista rapidamente sin darme tiempo a levantar la mano.
Los camareros no se paran en la mesa a escucharte cuando les hablas sino que siguen andando. Es un trasiego continuo de idas y venidas a veces improductivo.
Con los solomillos en la mesa, el tinto aun estaba en la bodega. Tuve que pedirlo despues de que algun camarero me quisiera hacer caso, lo cual a veces no es facil.
Pasaron 15 minutos desde que pedi a un camarero que queria un combinado hasta que llego Mario. Lo tuve que pedir dos veces al mismo camarero y por la cara que puso la segunda vez, creo que la primera se le habia olvidado.
En definitiva: existe un abismo entre lo que se ofrece por parte de David y Mario y la atencion del personal que tienen en la sala, o por lo menos del personal que hoy le tocaba estar alrededor de mi mesa. Cuidar estos detalles no requiere un gran esfuerzo, solo pequeñas dosis de profesionalidad.

Exceptuando estos detalles, la experiencia ha sido placentera y con seguridad repetiré.

Esta es de las ocasiones que un restaurante me ha dado lo que esperaba, dadas las numerosas reseñas de otros foreros, como este y a este precio (se perdonan algunas "cosillas" durante el servicio).
No me desagradó el local (blanco predominante y bastante luminoso) y mucho menos la mesa que nos pusieron, aunque si resultó bastante bullicioso (mesas demasiado próximas; ayer la plaza estaba a reventar).
Servicio numeroso con camareros jóvenes con ganas y eficientes, sin uniformes y convencionalismos. Me encantó ese aire desenfadado y coloquial sin pasarse ("un mecago en diez" de David cuando pillamos un mosquito en un refresco, lo recordaremos con simpatía, lo que son las cosas).
La carta es muy casera, podríamos decir que de mercado, aunque tienen algunos platos que son fijos. Es más difícil escoger entre los primeros que entre los segundos.

Espectacular carta de aperitivos y demás espirituosos (qué colección de ginebras!!!). Ahora que acabo de estar un par de semanas en Chile, vi con luz propia uno de los preparados más ricos que he tomado nunca: Pisco Sour. Mario los preparó con su carrito de forma magistral; toda una gozada verlo. Y el resultado, mejor que los no pocos que he probado hasta ahora. Perfecto equilibrio entre el alcohol y la acidez de la lima. Alucinaba ver cómo un local puede terner en carta 8 piscos verietales, cuando es un orujo que aquí no se conoce apenas.

Mientras unos picos y unas rodajitas de chorizo de zamora.

Comida para 3 personas:

- 3 croquetas de rabo de toro: Crujientes por fuera y muy fluidas por dentro. Muy bien de sabor.

- Ensalada de pimientos asados con queso fresco: Magistrales por su delicadeza y ligero sabor ahumado. Lo del que queso, anodino, era lo de menos.

- Ración mediana de huevos del padre: Sencilla y llanamente perfectos, bajo nuestro punto de vista. Tres huevos de calidad. El toque de la cebolla, abundante y dulce, un puntazo.

- 3 creppes crujientes de marisco: Aunque los hubiera servido al principio, me resultaron generosos de relleno y con claro sabor a marisco. Delicada la salsa de marisco. Todo un acierto.

- Entrecot de vaca vieja: Perfecto el punto, tal y como lo pedí. Me resultó un pelín dura, aunque muy buena de sabor.

- Entrecot de añojo: Se repite lo de arriba pero más tierna.

Para ambos entrecots sirvieron una ración de patatas fritas al centro.

- Pastel de salmón: Generosa ración de un pastel (tipo quiche lorraine pero más alto) generoso en salmón. Bien.

Postres:

- Coulant de chocolate: Hecho al momento. Bueno.

- Tiramisú: Digamos que un poco pesado, pero bien de sabor.

De la carta de vinos ya se ha hablado mucho, aunque resulta un tanto desproporcionada en algunas ofertas. Por ejemplo, decenas de champagnes, mientras que conté solo 5 ó 6 cavas (no lo digo como crítica, sino en tono de sorpresa). Buena oferta de vinos blancos internacionales, riojas y borgoñas a precios comedidos. Tomamos Thierry & Pascale Matrot Pinot Noir 2009 (27.50€ inc. IVA) servido en copas Riedle y temperatura adecuada. Un placer la dedicación y el entusiasmo de David con "su" carta de vinos.

Precio total: 142.40€ (inc IVA, dos piscos sour, una botella de agua de 1 litro, un refresco y el vino). No cobran pan y servicio.

Nota: El precio por persona es lo que estimo que costaría comer en este local con IVA y sin bebidas.

Lo curioso es que es un sitio que ya descubrí cuando estaban en la calle Manuela Malasaña hará diez o doce años.Luego se cambiaron a su ubicación actual en el que habré estado seis u ocho veces.Hacía cosa de año y medio que no había vuelto y esta misma mañana decidí llamar para reservar mesa.

En cuanto he aparecido, David me ha saludado de una manera familiar aunque no de compadreo.Con un trato cercano pero en su justa medida.Este detalle te hace ver que estamos ante un profesional de enorme talla.Después de comprobar que habían remodelado tanto la sala como la barra "modernizando" un poco la decoración,dejando una imagen más blanca, con mayor luz con una sensación más acogedora y funcional de la que había.

Mesa para dos personas:

Nada más empezar nos ha traido un plato con unas rodajas de chorizo con unos picos.Excusa perfecta para bebernos una cerveza fresca mientras decidíamos en que nos centrábamos.Al final nos hemos decidido por el menú degustación consistente en cuatro entrantes a compartir y un plato principal de entre la oferta que disponen a un precio de 37.5€ iva incluido(Algo que debería ser normal se convierte en un hecho diferencial positivo).Los platos han sido los siguientes:

-Tomate natural de su huerto,pelado y aliñado con aceite y sal maldon.
Exquisitos,jugosos, carnosos,con sabor a los de antaño.

-Anchoas a la bilbaína.
Bien de punto con ajo y guindilla.Muy ricas.

-Huevos del Padre
Pues eso,huevos con un gran sabor, rotos sobre patatas fritas de las de verdad con cierto toque a ajo

-Croquetas
Dos croquetas para cada uno con una particularidad:¡Eran diferentes y sabían diferentes!En este caso eran de pollo y de rabo de toro.Muy bien ejecutadas sin un ápice de grasa.Muy buenas.

Como plato principal hemos tomado unos "cachetes de rape rebozado" en el que tanto el pescado restallaba frescura como el rebozado tenía el papel de actor secundario(como debe de ser)pero con una magistral finura.

Para beber le he preguntado a David si tenía Ultreia Saint Jacques(hoy estaba de antojo) y aquí sale otro destello de buen hacer:"No lo tengo pero dentro de ese segmento tengo un Castro Ventosa,también de Raúl Pérez" aunque es un poco más recio o menos tamizado,es de características un tanto parecidas.A sabiendas de que iba con una persona por motivos profesionales otros muchos me hubieran intentado "colocar" el Ultreia Valtuille que si que tienen aunque a un precio notablemente mayor(como corresponde al precio de compra de ese vino).Como el menú tiene un vino fijo, el cambio nos ha salido por 7€, con lo que hemos terminado con dos cafés y dos chupitos de orujo blanco en unos vasos que no hay que decir que no tienen parangón en otro sitio de Madrid.

Me abstendré de comentar,puesto que hay otros comentarios precedentes donde se explican con todo lujo de detalles el nível que muestra el trato a los vinos en general(por número de referencias,conocimientos,carta, copas,y precios) de cócteles y destilados.Nos encontramos en uno de los tres mejores en todo Madrid.

Precio total de todo esto 86€.

Lleno a rebosar,con una gran cantidad de camareros.Si bien formalmente empieza a perder ese punto de "casa de comidas familiar" dicho con todo el cariño del mundo,con el que le conocimos hace años, nos encontramos ante un establecimiento más de corte contemporáneo que dará que hablar.Eso si; con el mismo espíritu de la familia de siempre.

Un fijo.

En primer lugar disculpas por el retraso en colgar el comentario.
Entrando en el tema; fuimos a este restaurante por los comentarios de Verema y sin duda lo que resalta es su alto nivel en vinos y licores. Lamentablemente el entorno y la comida no está al mismo nivel. De modo que vayamos por partes.
Cuando ves la carta llama la atención la excelente selección de vinos y sobre todo de champanes. Hay de todo, desde las grandes marcas más populares como por ejemplo Salon o LR Cristal (con variedad de añadas) hasta caldos de pequeños vini-viticultores de culto (que desde luego yo no conocía). Excelente; pero si una carta de vinos cuidada y bien estudiada es algo que tienen muchos restaurantes de un cierto nivel, lo que resulta sorprendente es su carta de cocktails. En eso se demuestra un amor por el oficio fuera de lo común. Dos páginas con todo tipo de combinaciones y no contentos con eso todavía nos ofrecen uno fuera de carta (si mal no recuerdo a base de champan y vermú con un toque de naranja). Además, igual que algunos restaurantes disponen de carro de quesos aquí el cocktail se prepara en presencia del comensal con un carro preparado al efecto.
Por lo que se refiere al vino y ante nuestra petición de probar algún champan distinto el somelier se presento con cuatro botellas de las que nos explicó todos los detalles (zona, variedades, método de vinificar, ….) hasta que aconsejados por él optamos por un David Léclapart L'Apotre, un Premier Cru muy seco, realmente diferente.
Por lo que se refiere a la comida podemos decir que se trata de unos platos sencillos pero no a la altura esperada una vez vista la parte de la bebida. Optamos por el menú, 4 entrantes, un segundo y postre. Todos los platos bien cocinados pero sin nada que destaque; una cocina plana y algo anticuada. Los huevos del padre (huevos con patatas) estaban bien pero platos como crepe de marisco son un retorno a los 80 y deberían sustituirse. También tomamos unas croquetas y una berenjena al horno (con la piel demasiado dura). De segundo opté por atún con tomate/pisto que resulta algo parecido al marmitako (correcto sin mas). De postre un sorbete y una tarta acompañados de un Oporto (no recuerdo cual). Para terminar cafés y un licor cortesía de la casa. Servicio amable y con ganas de agradar.
La decoración es fría pero a la vez, el entorno es tremendamente bullicioso. La mesa pequeña y pegada a la pared. Además la relativa saturación de las mismas junto con la entrada por una pasaje comercial no le hacen ningún favor a este local.
En resumen un 3 estrellas en cuanto a bebida pero falta trasladar esa “pasión” desde la cava de vinos a la cocina.
Precio sin vino

Excitados por los comentarios aquí vertidos, especialmente de Eugenio, nos decidimos a probar "El Padre".

El local tiene mesas a la izquierda y derecha de la entrada, y luego un comedor a la izquierda de la impresionante barra. Es 'pa verla', la cantidad de cositas que tiene la susodicha barra. Realmente el local no hace justicia a la comida-bebida-servicio, no está bien insonorizado y, de momento, la decoración me restula un pelín 'sosa'. Hasta aquí lo malo, que francamente se olvida rápido.

La comida: sincera, sin artificios, buena materia prima. Estupendo. Íbamos aconsejados sobre que pedir, y no nos desviamos de las recomendaciones: una ración de tomate estupenda, bien aliñada, dos croquetitas de rabo de toro deliciosas, y unos bueno huevos del padre, con perdón. De segundos un buen solomillo de ternera y unas buenísimas carrilleras recomendación de fuera de la carta. Acompañan con unas patatas en bolitas, con pimientos. De postre un rico helado de dulce de leche para compartir. Lo dicho, comida casera muy buena y con un precio muy ajustado.

El Vino: sorprendente carta: no se cuantos champagnes había, 70? Impresionante, verdaeramente un espacio dedicado a los amantes de los espumosos. No menos interesante la selección de caldos del sur, jerez, amontillado, oloroso, palo cortado, px... Por copas o botellas. Probé una copa de fino Antique, impresionante, no había yo probado un fino así. Con la comida le pregunté a David por los vinos de Toro, le comenté que me gustaba San Román, y me recomendó otro, que le quedaba de la añada 2005: sinceramente no me acuerdo de que vino era, pero estaba estupendo, nos gustó bastante. Con el postre nos tomamos dos vinos dulces, un PX Noé, glorioso, y un Málaga que nos recomendó David, muy bueno también. La verdad es que es un sitio para juntar a varios que disfruten del fino, coger la carta y empezar a abrir botellas y disfrutar. Muy bien. Precio de los vinos muy interesante.

Las copas: le dijimos a Mario que nos apetecía tomar una copa, y él nos contestó que a él le apetecía prepararla... Un Gin Tonic preparado profesionalmente, delicioso: enfriado de la copa, servicio de la ginebra, el condimento, el hielo, la tónica. Te lo preparan en un carrito delante de ti. 11 euros la copa si, pero muy buena.

El Servicio: nos atendieron muy bien toda la cena. La pasión de David por el tema del vino se nota desde el principio. "Difícil elegir ahora para mantener la emoción del principio"... comentaba después de terminar el Antique. Destila conocimiento del tema por los cuatro costados. Mario con el tema de los cocktails sigue el mismo camino: si quieres una buena copa después de cenar, este es el sitio.

La verdad es que nos fuimos encantados, con ganas de volver a probar más cositas. Será pronto, puede incluso que muy pronto, porque El Padre tiene una RCP que en Madrid es francamente difícil de superar. Muy recomendable.

El precio por persona incluye todo lo aquí contado.

No suelo repetir comentarios de restaurantes a no ser que haya algo importante que destacar, bien a mejor o a peor en sucesivas visitas, y en este restaurante que visitamos con cierta asiduidad lo cierto es que la importante reforma que se ha acometido en el local este verano debe ser destacada. Ahora el comedor es más sencillo, más moderno, más minimalista, predominando los colores blancos y la sencillez, quizá necesite un poco más de color, pero el local ha ganado enteros, es otro restaurante.

Por el resto como siempre, la última vez hace unos días comimos esos impresionantes tomates de temporada (muy corta) que son como volver a los sabores de antaño, los fantásticos huevos estrellados, un bonito con pisto de primera y un género de carne (ternera blanca y chuletillas de lechazo) igualmente destacable. Y en otras ocasiones el atún rojo, las maravillosas croquetas de rabo de toro, las crepes de marisco, el cabrito…en fin, cocina honesta, casera, de toda la vida y perfectamente ejecutada. Postres igualmente ricos, nosotros nos abonamos a los sorbetes, siempre apetecibles.

En cuanto a vinos y destilados poco más hay que añadir sobre otros comentarios, simplemente decir que aquí es, hoy por hoy, el restaurante donde más disfruto del vino en Madrid, no solo ya por su excelente oferta tanto nacional (Jerez) como foránea (Champagne, Borgoña, Loira, Alemania, Ródano, etc) sino porque a cargo de todo hay un excelente profesional y mejor persona como es David, un joven con muchas ganas de aprender y agradar. Y no solo venimos a beber vino porque el mundo de los destilados y la coctelería brillan a la misma altura, ya que Mario, hermano de David y un verdadero estudioso en estas lides, hace de su trabajo casi un arte. No hay en Madrid otro restaurante que combine mejor la unión entre vino y destilados que este y cada vez que vamos el nivel es más elevado. Y los precios, muy, muy ajustados. Servicio rápido, profesional y que hace perfectamente su trabajo.

El Padre es nuestro restaurante preferido en Madrid en estos momentos, puede que nos influya un poco la amistad y magnífica relación que mantenemos con David y Mario, pero es que ante todo es un lugar donde disfrutamos, donde lo pasamos bien, donde estamos a gusto desde que entramos hasta que salimos y eso es algo muy importante. Y todavía más importante señalar que es quizá el único restaurante de la capital del reino donde podemos comer más que decentemente con un buen vino y una buena copa al final por 50 euros. Y en plena Calle Serrano. ¿Alguien da más? Hoy por hoy, nadie. Y las consecuencias están ahí: casi siempre, al completo.

2 personas el viernes por la noche, nos decidimos por el menú degustación, quizá más apropiado para la comida que para la cena dada su cantidad. Tuvieron el detalle de incluirnos algunos platos que no figuraban en el mismo, cosa muy de agradecer.

También fué de agradecer que nos cambiaran la botella de vino incluída en el menú por varios servidos por copas, sin ningún incremento de precio. Esto, unido a la perfecta sintonía entre el ritmo de los platos y del vino, y unido igualmente a los cócteles que tomamos posteriormente, hace que le ponga la máxima nota al servicio del vino. Es complicado para el sumiller el estar atento a cuándo te sirven los platos para sacar el vino adecuado en cada momento, y en nuestro caso no hubo retrasos ni equivocaciones.

Del menú, destacar sobre todo los entrantes. Excelentes tomates servidos con aceite y sal maldon y espectaculares las anchoas a la bilbaína, muy poco hechas, maridadas muy acertadamente con un riesling. Los entrantes los completamos con unas buenas crepes de marisco y con los huevos, correctos. Los entrantes se maridaron con un albariño para el tomate y los restantes con un verdejo.

Como segundos, nos decantamos por el solomillo relleno de foie, muy bueno, y un entrecot de vacuno que para mi gusto es lo que más falló de todo. En estos segundos tomamos un monsant y por último un toro.

Los postres no pudimos con ellos y nos tomamos un sorbete de limón. Para cerrar, 2 gt, citadelle y london nº3, que no conocía y me gustó mucho, y 2 cócteles. Los gt los hacen en un carrito auxiliar frente al cliente.

Destacar también la cercanía tanto del sumiller como del barman, estuvimos charlando un rato con éste último y es muy agradable aprender de gente que es tan cercana.

Llegamos a las 21.30 y salimos de allí sobre la 1.30... con esto lo digo todo.

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