Restaurante El Padre (CERRADO) en Madrid
  

Restaurante El Padre (CERRADO)

75
Datos de El Padre (CERRADO)
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
9.0 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Manchega
Vino por copas:
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Lunes Noche

Teléfono


75 Opiniones de El Padre (CERRADO)

ASi es: no puedo contenerme y tengo que escribir un comentario de nuevo. No iba a hacerlo porque ya son varios los que llevo pero es que la cena del viernes se superaron las expectativas e incluso algunos platos que habian bajado ligeramente de nivel en otras ocasiones , han vuelto a repuntar.
Cena para 4 personas todo a compartir:
- El chorizo de aperitivo de la casa. De Zamora muy bueno
- Ensalada de cogollos y ventresca. Lo peor porque si bien la lechuga era abubdante, la ventresca era muy poca y ademas no tenia ninguna otra gracia el plato.
- Croquetas de rabo de toro. Espectaculares
- Los huevos del padre. Han vuelto a ser lo que eran e incluso yo diria que mejor ya que la cebolla no sobresalia tanto como otras veces.
- Lomo a la parrilla fileteado, Espectacular corte y calidad de la carne

Como David tiene una memoria de elefante se acordaba que habiamos tomado hace un par de meses El Almirez 2008 y era su ultima botella. Nos ofrecio el 2009 y acertó. NOs tomamos 2 botellas.

Para acabar un tiramisu que compartimos. Bien sin mas.
Y el remate fue lo mejor de la noche: espectaculares GT's:
uno con Martin MIller y pequeños kumquats, otro con Gin Mare y lemongrass y otro con Monkeys 47 y twist de naranja y limon. Todos con la nueva Schweppes de pimienta rosa que nos parecio espectacular.

La cuenta de todo esto .. 140 €. No se puede pedir mas. Los GT's son todos a 10 € sea cual sea la gin o la tonica. Chapeau por lo bien que llevan el negocio el padre y los hijos ¡¡¡

Grupo de 5 amigos; fuimos atraídos por la bodega y los digestivos; y no defraudó.

Entrantes:
- Huevos del padre: bastante correctos
- Ración de jamón: Si es bueno, es bueno...es decir el mérito está en elegir el proveedor y en el corte nada más.
- Croquetas de gallina y de rabo de toro: me parecieron espectaclares especialmente las últimas.

Platos principales:

- Entrecots y solomillo: Posición unánime en relación a la carne.; todas la encontramos bastante rica, y con mucho sabor.

Comenzamos con un Borgoña, y seguimos con dos riojas. Nos abrió una botella de Pagos Viejos Artadi (96 ó 98); uno de los últimos vinos elaborados por B.Romeo, al abrir la botella, prefirió decantarla y ponerla a enfriar:; por lo que tuvo que abrir un Reserva Ysios.
Nos quedamos bastante sorprendidos de todas las explicaciones, detalles, anecdotas de cada uno de los vinos que abre y lo mejor la razón de por qué los ha elegido, en base a lo que has comentado que quieres probar y te quieres gastar.

Rematamos con Gin_tonics con ginebras en base a gustos, gin-fizzs (que fresco, y que bien ejecutados), y un old-fashion con Zacapa. La forma de preparar las copas delante del cliente con el carro, enfriando los vasos, cambiando los hielos, ...resultó espectacular.

Sitio muy recomendable si se quiere comer bien y beber mucho mejor

Local comedido en un sitio magnífico de Madrid. habíamos reservado con anterioridad y el lugar en que nos sentamos, al fondo de la sala fue magnífico, alejado de un cierto ruido de fondo por la elevada ocupación.

Empezamos con unas cervezas, y yo con una manzanilla, una sencilla La Gitana servida en un muy buen catavinos. Pedimos como entrantes para compartir los huevos del padre (con perdón), hojaldre de puerros y gambas, berejenas rellenas de setas y merluza y croquetas de gallina. Todo con una muy buena presentación, elaboración y sabor.
Como platos principales tomamos lomo de vaca poco hecho (excelente punto), lomos de rodaballo con salsa de cava y espárragos, solomillo de ternera relleno de foie y lomo de bacalao. Todo ello acompañado de una botella de Gislaine Barthod Bourgogne 08 y otra de Bruno Clair Marsannay "Les Longeroies", servidas en Riedel Vinum XL Borgoña. Personalmente me gustó más el Barthod, aunque estaba algo joven todavía, acompañó al lomo de vaca a la perfección. El único "pero", las patatas fritas que acompañaban a la carne y que desmerecían completamente el resto de la cena.
Tomamos un surtido de postres francamente buenos, y para finalizar unos Gin Tonics de nº3 con Fever Tree preparados francamente bien, recomendación del excelente barman.
Una velada muy disfrutada.

Parece que solo pongo yo comentarios en este restaurante... esta vez lo haré para volver a dejar constancia que en Madrid en plena calle SErrano se puede comer bien por poco dinero y con servicio esmerado de los pocos que aun quedan.
Cena para dos.
- Lomos de sardina sobre pure de calabaza. Muy buenos. Un "pero" es que tenian unas poquitas espinitas..
- Crepes crujientes de marisco. Ayer estaban de cine . Son un plato que hacen muy bien pero realmente ayer estaban exquisitos.
- Huevos del padre. El plato estrella, en cambio, ayer no valia gran cosa. Las patatas las hacian con algo de cebolla. Pues bien, ayer no tenian y eran unas tristes patatas mas bien recocidas con 2 huevos estrellados. Mal. Nos dijeron que habia cambiado la cocinera
- Lomo de vaca vieja para compartir. Excelente carne en su punto tierno y poco hecho como habiamos pedido. Acompañaban unas patatas fritasa aceitosas. Ayer las patatas no era su fuerte...

Terminamos con 2 GT de Ish y London Nº3 con Schweppes servido con una varita de lemon grass. MUy muy buenos, Me gustaron mucho las dos ginebras. Secas y no demasiado aromaticas. No las habia probado.
Para beber nos dejamos aconsejar y tomamos un Detras de la Casa Syrah 2007 francamente bueno.
Todo por 67 euros¡¡¡¡

Nueva visita a este restaurante. Esta vez mucho mas tranquilo en cuanto a bullicio. Tambien el camarero que nos atendió la ultima vez no estaba (quiero pensar que no solo es que fuera su dia libre) y el servicio fue muy correcto. La bodega fenomenal. Nos dejamos aconsejar y acertaron: Almirez de Toro: potente pero equilibrado. La cena consisitó en:- media racion de huevos "del padre": buenos. Quiza la cebolla un poco entera
- 2 croquetas de rabo de toro: contundentes pero cremosas
- un crepe de marisco: no lo habiamos probado nunca y nos encantó
- un lomo de vaca vieja: muy bueno .Plato caliente en el centro que no me agrada demasiado por los humos pero que viene bien si uno se toma con calma la comida..
Para terminar 2 Bellvedere con tonica Schweppes (inglesa. No me gustó) y otro con Bitter lemon.
La cuenta hubiera sido mas economica de no haber sido por los combinados ( a 10 euros cada uno). Con eso y con todo 74 euros..

El local es quizá lo menos destacable del lugar, se encuentra en los bajos de Serrano 41, la zona más cara y exclusiva de Madrid, y es amplio y cómodo, con una correcta separación de mesas aunque de diseño algo rancio y resultando un poco ruidoso. La colección de botellas de la recargada barra es de "récord guinness" y merece la pena contemplarla.

La cocina es sencilla y honesta, de mercado y casera, basada en buenos productos de temporada cocinados con sabor y sin resultados extraños. Comenzamos con los impresionantes tomates de la huerta de los Villalón, absolutamente superiores, los mejores que hemos comido en mucho tiempo. Con un poco de "arbequina" y sal marina, pocos bocados hay tan exquisitos como este, lástima que sean los últimos de la temporada. Continuamos con un jugoso pastel de setas y marisco al estilo quiché, unos crujientes crepes de marisco y finalizamos con unas deliciosas paletillas de cabrito, perfectamente asadas y en un punto inmejorable de cocción, quizá sobraban las patatas fritas y hubieran acompañado mejor con unas panadera. De postre una deliciosa tarta casera de frambuesas, ya no podíamos con más. En fin, que comimos muy bien, sin grandes sorpresas, pero muy bien.

La bebida es aspecto primordial en este lugar, no sólo por el vino, sino también por coctelería y destilados. La carta de vinos es completísima, presentada manuscrita, pero con un contenido de gran interés y una importante base de los que son nuestros vinos preferidos, los tradicionales andaluces (con grandes vinos viejos por copas) y el champagne (con una estupenda selección de pequeños productores). A cargo de todo esto está David, un joven profesional con ganas de aprender y agradar y que ya está entre lo destacado de la sumillería madrileña. Precios más que correctos y muy buenos en algunos vinos. En cuanto a destilados hablamos de una de las mejores ofertas de Madrid, la mejor quizá en maltas. Comenzamos con dos cócteles (uno de Porto blanco y otro de Brandy Cardenal Mendoza) preparados a conciencia por Mario, el hermano de David, para el aperitivo, continuando por dos magníficos vinos de Saumur (un blanco de chenin y un tinto de cabernet franc) seleccionados por el propio David y servidos a ciegas y finalizando de nuevo con un cóctel de Vodka Belvedere para mi mujer y con un tremendo Ardbeg Corryvreckan (mejor malta del año 2010) para nuestro deleite. El vino y los cócteles servidos y preparados con la máxima profesionalidad y ahínco y el servicio de mesas correcto y realizando bien su trabajo.

Así pues una magnífica sesión en El Padre, tres horas de buena comida y mejor bebida, aderezadas con una agradable conversación sobre vino y malta con dos hermanos que sin duda darán que hablar en los próximos años. Volveremos seguro pues además no nos pareció nada caro, sobre los 35 euros sin vino, con respecto a lo que recibimos. Un lugar donde se come bien, se bebe mejor y se disfruta al máximo.

Fuimos recomendados a este restaurante por unos amigos y animados por su selección de vinos y bebidas.
El restaurante no cuenta con grandes excentricidades ni una decoración extraordinaria, el local muy normalito. Pero no hay más que llegar y hablar con David, para ver que no se trata de un sitio corriente. Los conocimientos por su parte del vino son extraordinarios y nos dejamos aconsejar en el Champagne así como en un Chenin del Loire, ambos con una calidad muy alta a un gran precio. Con el postre unas Copas de Noval Vintage 2000.

La comida bien, sencilla pero todo correcto y buena calidad
Huevos de corral rotos del Padre
Croquetas de boletus
Bacalao gratinado con tomate y pimientos
y Lomo de ternera del pueblo, muy tierna y que te la vas haciendo al momento en unos platos refractarios
de postre una selección de helados

Bien, lo que digo, correcto pero bueno.

Al final fue cuando nos animamos a la hora de tomar las copas, el hermano de David nos dió una lección magistral de ginebras, animándonos finalmente por unos Gin-tonics de ginebras estilo Old Tom inglesas, ¡¡¡Espectacular!!!, cada ginebra aromatizada con ingredientes diferentes y apropiados cada uno. Sin duda toda una experiencia

He vuelto hace unos dias esta vez a cenar. Teniamos poca hambre y pedimos los famosos "huevos del padre" que estaban muy buenos, como siempre. Unas croquetas de rabo de toro muy buenas y unos boletus pesimos. Eran confitados o de lata o vete a saber de que porque eran una babilla sin sabor ninguno. El vino muy bien asesorado aunque a mi personalmente no me gustó. Y esta vez el servicio algo mejor. Destacar como siempre la labor impecable de los hijos. El local estaba lleno y a juzgar por lo que vi en las mesas quiza lo mejor sea decantarse por el menu de 35 € y asi , ademas, contribuir en propia carne (y ropa) al tufillo de la carne haciendose en el plato de barro.

Así se debería llamar el restaurante, son el alma máter del mismo, lo mejor sin lugar a dudas, increible la relación calidad precio de su bodega, coperío riedel, impresionante su carro de gin-tonics, unos cracks, desde luego... el resto, un restaurante muy normal, correcto, con algún altibajo, pero bien, sin duda,los dos hermanos, con sus conocimientos y puesta en escena sacan adelante este restaurante de la calle serrano, con una excelente relación calidad-precio, hay que probarlo, y no te pierdas el gin-tonic!!

Tenía ganas de ir por la noche para ver cómo funcionaban. El padre no estaba con lo que eran los hijos los que lleveban el restaurante. Lleno absoluto y por lo que pude ver muchos clientes habituales. La comida la verdad es que es de buena calidad pero sin ningún aderezo especial. La carne te la sirven en el plato tal cual, y en medio de la mesa un plato de patatas fritas. Todo bueno pero en plan restaurante de pueblo (con todos mis respetos a los restaurantes de pueblo). Lo que deberían cuidar más son los postres, panacota y tarta de frambuesas que nos podríamos haber ahorrado.
Lo que sigue siendo peculiar de este restaurante es el trato que le dan los hermanos al vino y a las copas. Es increíble la performance que montan alrededor de este tema, sobre todo con el montaje de las copas... Precios de vino muy asequibles, de esos que te animas a pedir una segunda botella.

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