Restaurante El Padre (CERRADO) en Madrid
  

Restaurante El Padre (CERRADO)

75
Datos de El Padre (CERRADO)
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
9.0 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Manchega
Vino por copas:
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Lunes Noche

Teléfono


75 Opiniones de El Padre (CERRADO)

Nueva visita a El Padre y no me extenderé en el comentario dado que poco hay que añadir a lo ya comentado otras veces. El nivel de Mario y David roza la matricula de honor. Le pedimos a David un maridaje para la cena y nos sorprendio tanto por el acierto como el imbatible precio que nos resultó la cena. Consistió en:
- Huevos del padre: Este plato emblema de la casa fue el que menos nos gustó esta vez. La patata estaba correosa (yo la llamo “zapatera”) como si llevara mucho tiempo hecha aparte y se hubiera resecado.
- Crepe de marisco. Excelente
- Chipiron plancha. Ste plato no lo habiamos probado nunca. La calidad de la materia prima excelente y el plato muy rico con un toque de gengibre original.
- Puntas de ventresca con pisto. Muy buen producto pero fue una pena porque estaba demasiado hecho y por tanto algo reseco. SE lo comentamos a David y reconocio que se les habia pasado un poco. El pisto excelente
- Lomo de vaca vieja fileteado. Buenisimo. Se deshacia en la boca
Los vinos que acompañaraon fueron:

Bourgogne Domaine Michel Ganaux 2009
Valle del Botijas 2011
Albillo Matias/Torres 2011
Beresford Highwood shiraz 2008
Mas Roig Montsant 2007
Ramayal 3er. año

Terminamos con un ron con naranja y 2 GT’s de Schweppes con dos gin diferentes que no conocíamos y cometi el fallo de no apuntar el nombre…
Todo esto resulto en 153 euros para 4 personas
Muy buena rcp y como ya he dicho un trato excelente por parte de los hermanos que te hacen sentir en casa. Gracias chicos ¡¡

Retomamos tareas pendientes que por falta de tiempo no he podido comentar.

Tocaba Madrid, abogados y comer donde cuadrará. Así que viendo opciones y disponibilidad nos acercamos a El Padre. Bien es cierto que a primera vista puede resultar chocante la ubicación pero una vez entras ya todo dá igual.

Nos reciben cordialmente y nos acomodan en la mesa, muchos grupos de ejecutivos y señoras comiendo de menñu del dia, con lo cual algo bueno darán si estaba ta lleno. Iluminacion algo poble, dando sensacion de lóbrego, mesas bien vestidas con menaje correcto.

Nos decantamos por el menú especial, por aquello de probar un poco de todo, con lo que a la mesa fueron saliendo:

* Pimientos rellenos de langostinos, muy cremosos, bien ejecutados y con un sabor correcto.

* Ensalada de ave escabechada, con un escabeche ligero y una carne un pelin seca.

* Huevos del padre. Poco más se puede pedir que un genero en condiciones, un plato clásico,rematado en mesa con buen sabor pero demasiado aceite. Correctos.

* Calamar a la plancha. Bien el producto, pero se servia sin el interio limpio y al no estar demasiado hecho te encuentras con esa babilla que puede resultar desagradable.

Ya de segundos nos decantamos por varios platos de carne, tomando yo solomillo con foie, muy rico y jugoso.

De postre una excelente tarta de queso, muy a mi gusto, compacta y con buen sabor, rematada con mermelada de melocotón. Rica.

Para beber Meó Camuzet del 2009, creo. Se ofrecio cambio de copas pero no era necesario, mejoró con el paso de los minutos, fresco, limpio y directo, muy rico.

En general todo estuvo bien, quizas lo menos satisfactorio fue una persona que nos atendio de manera brusca e incomoda, nada que ver con los chicos que reciben y atienden. Punto a tener en cuenta.

Volveremos en otra ocasion, cn más tiempo, para darle a la carta de vinos un repaso.

Decididos a pasar los últimos días del año en Madrid y con cierta ansiedad por probar algunos de los locales que llevábamos guardados en la agenda, nos presentamos, en poco más de una hora desde nuestra llegada a Atocha, en El Padre.

Reserva previa, quedando alguna mesa aislada sin ocupar. Lo primero que me llama la atención al entrar es la penumbra de la atmósfera, tema ya comentado en anteriores crónicas, a la que no me terminé de acostumbrar. Decoración de corte moderno, combinando tonos claros con oscuros, con lámparas curiosas de luz cálida y escasa, mesas vestidas con camino con separación entre ellas tirando a justa.

Mientras nos acomodamos y comenzamos a leer la carta nos ofrecen un aperitivo consistente en unas rodajas de Chorizo Zamorano con unos Picos de Pan que acompañamos con una cerveza de barril y un vermouth rojo.

Tras debatir la fórmula ideal para poder degustar el mayor número de platos posible hubo consenso, todo a compartir al centro aunque la mayoría de los entrantes resultaron ir emplatados de forma individual. La cosa quedó de esta manera:

Los Huevos del Padre (con perdón). Clásica versión de un plato de básicos ingredientes pero que necesitan de un buen manejo para ofrecer un magnífico resultado como fue el caso. Eficaz familiaridad.

Croqueta Casera de Rabo de Toro. Bajo la superable cobertura crujiente aparece un casi perfecto equilibrio entre una densa besamel que catapulta el notorio sabor de la carne presente. Belleza interior.

Crepe de Marisco. Envoltorio medio crujiente en los extremos con sabroso interior marítimo que desapareció en dos zambullidas. Profesional.

Mollejas de Cordero Encebolladas y Ligeramente Trufadas. El embrujo de la experiencia zamorana de hace unos meses continúa vivo y resulta irremediable pedir unas mollejas cada vez que las veo en carta. Buenas, melosas, con una rica salsa de fondo cebollero de toma pan y moja. Bendita maldición.

Chipirón a la Plancha con Aderezo de Jengibre. Sencilla preparación del cefalópodo que venía acompañado de una salsa a medio camino entre dulce y un punto picante que no me llegó a transmitir. Entendimiento sin flechazo.

Tataki de Lomo Bajo con Tirabeques. Montada en una pizarra compartimos la pila de láminas marcadas de ternera blanca zamorana con un marinado patente y equilibrado. Se acompañaban de unos crujientes tirabeques. Toque y calidad.

Poco más puedo aportar, dado que todos los platos disfrutados resultan tradicionales de su carta y están sobradamente detallados por los compañeros en anteriores comentarios. No llegamos al postre, estábamos colmados.

El pan servido fue un panecillo chapata nada destacable al igual que el café solo tomado.

Para beber, agua y cava. Excelentemente aconsejados nos presentaron tres opciones para acompañar la comida decantándonos por el espumoso. Tomamos un Gramona Argent Rosé GR 2009 perfectamente servido. Para las exigentes mollejas, sin cambiar de uva, tuvieron el detalle de invitarnos a una copa de Auxey-Duresses 2010 que le fue sencillamente genial.

Servicio correcto en general debiendo hacer especial mención a los mimos recibidos, a neófitos como nosotros, a la hora de pedir la bebida principal de la comida. Explicaciones amenas, humildes, cercanas y simpáticas de un autodenominado “friki” del vino que hacen sentirte muy cómodo.

En conclusión, se percibe que la empresa funciona y a tenor de los comentarios previos se le augura buen futuro en la tormenta global actual. Buen producto con algún detalle mejorable en la ejecución que no empaña, en absoluto, un buen resultado final y asociado a un trato de la bebida formidable, perceptible incluso para el que suscribe, con detalles que calan en el cliente que no puede hacer otra cosa que recomendarlo. Si eres buen hijo… ¿cómo no vas a ir a visitar a El Padre?

Estuvimos cenando un 28 de Diciembre, pero no nos hicieron ninguna inocentada. En la zona de fuera creo que han hecho obra, ahora estaba como con dos reservados, con puertas. No se si tendrá que ver, pero luego dentro me pareció considerablemente menos ruidoso que otras veces.

Compartimos el pulpo con espuma de cachelos, muy bueno, una croqueta de rabo de toro, bien, y los huevos del padre, como siempre muy buenos. Después un rico carpaccio de ternera, yo como casi siempre las carrilleras que me gustán mucho el toque que tienen aquí, y una deliciosa hamburguesa a la brasa, muy buen sabor.

De vinos nos sorprendió con un buen syrah de Australia y yo además me bebí una copa de Abadia de Retuerta Selección muy bueno, además de una manzanilla de aperitivo. Francamente de nivel el conocimiento y el servicio del vino.

Esta vez hubo copas, un combinado de JB y dos estupendos Gintonics de Martin Miller, muy buenos.

Gran noche. (Echo de menos los tomates, lástima que duren tan poco).

Nueva visita a este restaurante de "moda". Nos preocupaba un poco el ambiente pre-navideño con el tema de las cenas de empresa, etc, pero a pesar del exagerado bullicio, no nos podemos quejar al prepararnos una mesa redonda y amplia para cinco personas al fondo de la sala principal y junto a una esquina.

Notamos el ya comentado cambio de lámparas que dan un ambiente más íntimo a la sala, pero ciertamente, al menos en nuestra zona, es bastante escasa la iluminación. Entre bromas, alguno de mis amigos leyó la carta apoyándose con la luz de sus móviles.

Como siempre, atento David en la comanda y en el servicio del vino, siempre prestándose a ayudar con la elección de los vinos.

De aperitivos, los eternos picos con unas rodajitas de chorizo zamorano.

Cena para 5 personas:

De entrantes a compartir aunque emplatados individualmente:

- Unas alubias de Sanabria con chorizo: Potentes y sabrosas. De rechupete la salsa.

- Mollejas de lechazo encebolladas: Muy buenas también aunque, para mi gusto, sobraba tanta cebolla.

- Chipirón a la plancha: Frescos y de buen tamaño. Llevaban una salsita de cebolla con un toque de algo que no recuerdo (más abajo comentan que jenjibre) y que le aportaba un sabor un pelín agrio.

- Huevos del padre version 2.0: Bien pero nos acordamos en exceso de los huevos del padre de toda la vida.

De segundos:

- Lubina ligeramente ahumada y a la plancha.

- Hamburguesa de presa ibérica.

- Cogote de merluza a la plancha (creo recordar y no conservo la cuenta).

- Dos de tataki de ternera blanca de Zamora: Sencillo pero con muy buen nivel. Sin duda, buena carne. De guarnición, unos tirabeques a la plancha.

Postres:

Apenas recuerdo los postres pero si que alabaron un sorbete de mandarina. El tiramisú que pedí yo era de nota por su cremosidad y sabor.

De la carta de vinos y licores se ha hablado ya mucho, pero insisto en la facilidad con la que se incorporan vinos de escasa distribución. Sigue la política de buenos precios y mejor servicio.

Tomamos:

- Improvisació 2011: Nos entusiasmó este monovarietasl de xarel-lo made in Penedés.
- Pierre Gonon Saint Joseph 2009: Muy bueno.
- Domain Jamet Côtes du Rhône 2010: Ciertamente, no nos gustó su elevada acidez.

En la sobremesa, todos tomamos algún café y copa o combinado. Solo quiero resaltar el interés de David por agradar. Le pedí un vodka Beluga y me lo sirvió en un pequeño decantador y dentro de una cubitera. Un buen detalle.

Precio total: 295€ (inc. IVA, alguna que otra botella grande de agua, vino, cafés y copas)

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local con IVA y sin bebidas.

A la espera de la cronica de cata de “En torno al vino” donde supongo que nuestra redactora dará todo lujo de detalles, no puedo dejar de comentar brevemente la cena que siguió a la cata “Riojas clasicos vs. Modernos”.
Una semana antes del dia señalado se nos trastocaron los planes para lo que iba a ser la segunda cata del grupo “En torno al vino” y sobre la marcha decidimos llamar al restaurante y pedir si era posible una mesa para 4 con 4 copas para cada uno advirtiendo que hariamos una cata de 4 vinos y que a continuacion cenariamos. Aunque Mario y David me conocen no pude hablar con ellos por telefono ni dar mi nombre pero aun asi quien me atendio ( una mujer) me dijo que no habia ningun problema. En ningun momento se menciono si se cobraba descorche y lo que es aun mas sorprendente es que no lo cobraron. Esto es algo que pocos sitios harian y que les honra aun mas.
Como digo, no entrare en los preliminares de la cena que fue la cata e iré a lo que cenamos. Como siempre comida sencilla, casera y de calidad. Todo lo sirvieron emplatado individualmente mejorando la presentacion comparando con el pasado.
- Pimientos asados: excelentes
- Huevos del padre: estupendos
- Croqueta de marmitako : regular
- Croqueta de rabo de toro: como siempre: magnifica
- Lomo fileteado de vaca vieja excelente
Terminamos con un surtido de 3 quesos: vaca, cabra y oveja muy buenos

Y de remate los GT’s de Schweppes con variadas ginebras para mi desconocidas con el toque que les da Mario.
La cuenta ascendio a unos 145 euros. Solo cobraron la comida… mas no se puede pedir
Decir que David y el encargado estuvieron pendientes todo el tiempo que no nos faltara nada y desde aquí solo quiero agradecerles la velada. Da gusto encontrar gente asi en la restauracion

* por cierto, aplaudo las nuevas lamparas ¡¡¡ mucho mejor ¡¡

Nos despedíamos de Madrid y no pudimos elegir mejor sitio que El Padre, había leído muchas cosas buenas de este restaurante en Verema y tenía muchas ganas de visitarlo, reservé muchos días antes de viajar a Madrid, para asegurarme una mesa, menos mal, el restaurante estaba completamente lleno.

Nos atendió, creo que David, le dijimos que era la primera vez que les visitábamos, fuimos charlando y charlando de forma muy natural y acabó explicándonos cual era la filosofía del restaurante y un poco de historia del mismo, desde ese momento, nos estuvo atendiendo durante toda la velada.

Como me sugirió Eugenio en una de las conversaciones en Verema, nos pusimos en manos de David y le pedimos que nos eligiese tres entrantes para compartir.
Empezamos con una emulsión de tomate, nos comentó que ahora, llegando al final de temporada, los tomates los preferían servir así, ya que a estaban un poco ácidos, muy buen comienzo, suave y gustoso.

Nos dijo que el chipirón con cebolla caramelizada y aderezo de jengibre, era imprescindible, y lo fue, muy bueno, el chipirón con un poco de cebolla y mojado en la salsa, un bocado buenísimo.

Rematamos con unas croquetas de rabo de toro, crujiente por fuera y cremosas por dentro, pero el protagonismo está en el interior, el rabo de toro se deja notar, sensacional.

David seguía interesándose por como lo estábamos pasando y de vez en cuando intercambiando alguna pequeña conversación, todo esto hacia que, al margen de estar disfrutando de la comida, nos sintiésemos muy bien.

Los segundos fueron, unos escalopines de redondo de ternera con una salsa de champiñón, salsa perfecta para esa carne, por lo que pude probar, en opinión de mi mujer, muy buenos.

Para mi el solomillo relleno de foie con salsa de trufa, justo al punto que fue demandado, carne tierna, sin nervios y la trufa que ligaba de maravilla.

Del postre hablamos luego. Todo eso lo acompañamos con un Demencia (34€), en la carta estaba la añada 08, pero David nos dijo que mejor la 07, que nos buscaría una, resultó ser su última botella de ese año.
Después de olerlo, decidió dejarlo airear un poco y ponerlo a enfriar ya que esa botella no la tenía en la cava, cuando lo creyó oportuno nos dejó la botella en la mesa y nos dijo, ahora si, y empezamos a disfrutar del vino, previamente nos había descrito sus bondades, las del vino.
Eso es lo que busco en el servicio del vino, que el sumiller decida como debe servirse cada botella para poder disfrutarlo al máximo.

Ya habíamos acabado de comer y nos disponíamos a rematar la última copa, David se acercó y nos dijo, para acabaros el vino, os voy a traer un poco de queso, tres tipos, vaca, oveja, cabra con unas confituras y rematamos el vino de forma fantástica.

Ahora si, el postre, nos cantó unos cuantos y estábamos entre pastel de queso o flan de queso, David nos dijo, flan y además está hecho de hoy, no lo dudéis, dadas las sugerencias precedentes, no lo dudamos… sublime, dulce, suave, cremoso, para levitar, abstenerse los poco golosos…. O mejor, no absteneros. Uno de los mejores postres que he probado nunca.

Pues llegamos al final y como volvíamos en tren, una copa. Para eso, David nos dijo que mejor su hermano y ahí apareció el otro fenómeno, me explico, yo pedí un GT, sin problema, pero mi mujer le explicó que le apetecía algo dulce, no muy dulce, pero dulce….. pues con esa extensa y precisa descripción, Mario (supongo que era Mario), se aventuro a decirnos… entiendo, voy a ver que puedo hacer (entiendo?¿, yo pensé, no sabe donde se ha metido…).
Llegó con su carro y nos explicó lo que iba a preparar, una clase de cockteleria, no lo recuerdo exactamente, pero tenía ginebra, un licor que no recuerdo, zumo de manzana, lima exprimida, nos dijo que no añadía azúcar, que esto debería ser suficiente…. Pues mi mujer lo prueba y exclama, justo lo que quería!!, ¿Cómo puede ser posible?, este hombre tiene un don, es capaz de descifrar la mente de las señoras, yo llevo quince años con mi mujer y aun no lo he conseguido.

Pues hasta aquí he llegado, la experiencia fue muy buena, digna de un restaurante de alto nivel, pero lo que percibí, fue humildad, dedicación, disfrute y amor por lo que haces y enfoque a que el cliente salga satisfecho.

El precio del GT, Hendricks y Fever (11 €) y el del cocktel mágico (9 €), no los incluyo en la valoración del precio final.
Volveré tantas veces como visite Madrid.

Por razones varias, después de un mes de mucho ajetreo, nos apetecía hacer un paréntesis y darnos un buen homenaje. Después de los positivos comentarios publicados por otros foreros, teníamos a este restaurante en el punto de mira, y aprovechando el día de la Almudena, que es festivo en Madrid, decidimos visitarlo.

Y no defraudó. Si eres un apasionado del buen beber en la mesa, es de visita obligada. Increíble carta de vinos y destilados, ofrecidos y servidos de forma extraordinaria. También se come bien, la cocina es tradicional y de mercado, pero tiene un papel más secundario.

El servicio es muy atento y amable. Estuvimos muy bien atendidos, siempre pendientes, pero sin atosigar, y el restaurante nos sorprendió muy gratamente, comimos en el comedor de dentro, y estuvimos muy cómodos. Está muy bien puesto. Las mesas son amplias, están bien vestidas y adecuadamente separadas. Resulta muy acogedor y cumpliría perfectamente también para una cena especial (no tiene nada que ver con las fotos que se pueden ver en su página web).

Esto es lo que comimos:

ENTRANTES (todas las opciones de la carta se pueden servir en medias raciones, lo que resulta muy útil para poder probar más cosas cuando vas solamente 2)

*2 Croquetas de Rabo de Toro (2 € / unidad). Sensacionales, con una masa suave y un rebozado crujiente, plenas de sabor. Obligatorias pedirlas. Son de un tamaño normal, se pueden pedir perfectamente 2 por comensal.

*Huevos el padre (ración pequeña). 8,50 €. Correctos. Están bien y son una buena opción para compartir entrantes, pero no vimos nada especial, son como los que te puede comer en cualquier otro sitio.

*2 Creppes de marisco (3,50 € / unidad). Otro entrante que es obligatorio pedir. Muy buenas, nos gustaron mucho.

PRINCIPALES

*Solomillo de ternera relleno de Foie con salsa de trufa (18 €). Está claro que es una combinación ganadora, resuelta correctamente. Perfecta para acompañar cualquiera de los vinazos de la carta.

*Tataki de ternera blanca de Zamora (16 €). Muy buena carne y muy bien preparado.

Sirven al centro como guarnición, un plato de patatas y pimientos, perfectamente fritos.

Y llegamos al lío, los vinos con los que acompañamos la comida. Una experiencia cósmica.

Si te gusta el champagne, es obligatorio dejarte aconsejar y disfrutar de la enorme cantidad de referencias que ofrecen. Como nos apetecía tomarnos los entrantes con champagne, pues pedimos directamente una botella. Disfrutamos de un excepcional “José Dhondt brut blanc de blancs” (37,50 €), cayó la botella sin darnos cuenta antes de llegar a los principales. Excepcional, muy recomendable, especialmente por ese precio.

Como sabíamos lo que nos iba a pasar con el champagne, ya le habíamos echado el ojo cuando estuvimos viendo la carta de vinos, a un Gevrey-Chambertin “Clos de la Justice” 2008 de Pierre Bourée por 47 € (apenas 3 € por encima de precio de tienda). Mientras nos terminábamos los entrantes, pedimos este vino para que se fuera oxigenando y estuviese optimo para poder disfrutarlo con los principales. Hablando con el sumiller, nos sugiere que si queremos disfrutar de la borgoña clásica, dejándonoslo al mismo precio (no lo vi en la carta, pero en tienda es 5 EUROS más caro), nos ofrece un 1er Cru “Les Champeaux” 2008 del mismo productor. Sin palabras. Espectacular, pura seda, solo por disfrutar de un vino así, merece la pena venir a este restaurante.

Como nos quedamos cortos con los entrantes (pedimos media de anchoas a la bilbaína pero como era festivo y se les había acabado la noche anterior, pues no les quedaba) y teníamos 1/3 del vino en la botella, decidimos pedir una tabla de quesos (10 €). El vino estaba tan bueno, que para el último queso ya nos lo habíamos acabado, por lo que le pedimos al sumiller que nos pusiera una copa de lo que le apeteciera que tuviese abierto para terminarnos el queso. Nos puso “Piélago” de Jiménez Landi (5 € / copa). Evidentemente no es el vino que nos estábamos tomando, pero cumplió muy dignamente su misión.

El disfrute en “El Padre” no termina con los cafés. Impresionante la carta de destilados. Fuimos directamente a los maltas, simplemente alucinante. Como nos estamos empezando a mover por los Islay, y todavía no conocíamos nada de Ardbeg, pues optamos por tomarnos el 10 años (7 €) perfectamente servido (en copa de tulipa). Simplemente excelente.

El coste del homenaje fue 175 €, pero se pagó muy a gusto, Fue una tarde muy agradable en la que comimos (y sobre todo) bebimos fenomenal, muy bien atendidos.

En este restaurante cada visita es un mundo, una aventura, pura diversión, por eso hemos decidido subir un nuevo comentario después de la del jueves. Tras una mañana en el Salón de los mejores vinos de España y después de haber catado el Palo Cortado Reliquia de Barbadillo, poco más había que hacer por allí, así que allá nos fuimos acompañados por ilustres como Pedro Carroquino y nuestros compañeros del grupo de cata de Segovia. Llamamos sobre la 1 de la tarde y a pasadas las tres y media tenían ya nuestra mesa preparada. Esta vez dejamos todo el protagonismo a David y Mario, ellos mandaban en el menú y en los vinos. El menú que nos prepararon consistió en:

-Emulsión de tomate con burrata y orégano: con los últimos tomates “corazón de buey” de la temporada, una ligera emulsión aromatizada con orégano y un poco de burrata, uno de los pocos quesos que podemos comer. Excepcional.

-Asadillo de pimientos verdes y rojos de la huerta del padre: pues eso, pimientos de la huerta de la familia y asados a la brasa con unas tostaditas. El justo punto de la brasa sobre un pimiento excepcional.

-Chipirón encebollado en dos texturas: fantástico chipirón de tamaño medio y perfecto punto sobre cebolla caramelizada y puré de cebolla. Muy bueno.

-Croqueta de rabo de toro: como siempre excepcional, crujiente por fuera y untuosa por dentro, me encanta esta croqueta por su fina contundencia.

-Huevos del Padre: esta vez volvimos a la versión de toda la vida, huevos y patatas de primer nivel y resultado como siempre óptimo. No me cansaré nunca de este plato.

-Mollejas de lechazo en salsa: un vicio tanto por la calidad del producto como por la preparación, en una ligera salsa de cebolla que las aportaba jugosidad. No les quiero ni contar la armonía de este plato con el Deutz Millesimé del 82 que nos abrió David…

-Carrillera ibérica estofada: melosas, delicadas, se deshacen en la boca, simplemente con la cuchara se partían, excepcionales.

-Postres varios: un par de contundentes y sabrosos browines y sorbetes de esos que prepara Mario a conciencia, en este caso jugando en contrastes con lima kéfir, apio, tequila, mezcal…pura explosión de sabores para intrépidos.

Y para beber tampoco estuvo mal la cosa:

-Domaine Huet Le Haut Lieu sec 2011 y Domaine Huet Clos de Bourg sec 2011: dos secos del mejor productor de Vouvray y probablemente de todo el Loira para comenzar, esencia de la mejor chenin blanc seca. Le Haut Lieu más abierto ahora, más accesible, más mineral, Clos de Bourg con un tremendo potencial, pero para dentro de 15 años quizá….

-Marqués de Murrieta Reserva 1982: servido a ciegas. Estaba claro que era un Rioja clásico que al principio situamos en los primeros 80 y luego nos fuimos a los 70’s. De menos a más, terminó fino y aromático, elegante, un gran vino. Esencia de la mejor Rioja.

-Champagne Deutz Millesimé 1982: sorpresa de David, un “recent degorgé” excepcional, boletus, humedades, mineral, complejo, vinoso, grande, un Champagne con mayúsculas. ¡Qué maravilla!

También fueron pasando copas de otras mesas a ciegas, como un Pascal Doquet Le Mesnil 1996 o un Valbuena 5ºaño 2007. Una fiesta vinícola. Terminamos en manos de Mario, una enciclopedia de los destilados y la coctelería, clase magistral incluida, ginebras, vodkas, maltas, bien solos o en combinados clásicos y modernos, fueron desfilando sobre la mesa para nuestro deleite y diversión, en fin, que se nos hicieron muy rápido las 19 horas y había que irse, de lo contrario igual ahora seguiríamos por allí…

En fin, que en Madrid hay restaurantes en los que se come mejor que aquí y puede haber también también alguno (muy pocos) en los que se beba mejor, pero no hay ninguno en el que nos divirtamos más, eso está claro. Visitar El Padre es sinónimo de pura diversión y por eso lo seguiremos visitando todas las veces que haga falta. ¿El precio de la diversión? Pues en este caso, 75 euros. ¡Todo incluido! Excelente.

No suelo escribir acerca de un mismo restaurante o de un mismo vino cuando no ha pasado demasiado tiempo entre los comentarios porque considero que la capacidad de variación entre las dos situaciones no es lo suficiente susceptible de ser tenida en cuenta.

Pero como las normas muchas veces están para saltárselas y más las que se impone uno mismo siempre y cuando no afecten a terceras personas he optado por volver a escribir sobre este restaurante porque me sigue transmitiendo nuevas sensaciones que considero debemos compartir en este marco común.

Ayer surgió una comida de ámbito profesional y después de recaer sobre mí la responsabilidad de tener que elegir el lugar no tuve que realizar demasiadas cábalas.
Con la animación que produce el encontrarse con los sitios llenos o casi, nos acomodamos en una de las mesas de fuera. Tras los pertinentes saludos con David y Mario nos comentan las sugerencias fuera de carta en las que cabe destacar las preparaciones del tomate tipo corazón de buey de procedencia de su huerto en tierras zamoranas.

Para iniciar una cerveza artesanal para dos personas ligera, aromática y refrescante acompañadas de unas migas a modo de aperitivo amén del tradicional platito de chorizo con picos.

Tras decirme mi acompañante que no era un gran aficionado a los tomates  Me procuré un platito de gazpacho elaborado con dichas joyas de tomates.
Sublíme. De tomarse un litro sin poder parar.

Tras hablar con David y confeccionarnos un menú degustación con algún plato de fuera de la carta la cosa quedó como sigue:
Anchoas bilbaína, croquetas, huevos el padre (aunque pedimos la versión 2.0) y steak tartare de ternera blanca todos ellos emplatados de manera individual excepto las anchoas y el steak.

Platos ya comentados ampliamente en anteriores comentarios salvo el tartare de ternera .Una buena ración muy bien condimentada y con gran cantidad de encurtidos que por poner alguna objeción puede ser que fuera muy condimentada para personas poco amigas de los sabores especiados (que no es mi caso) al no dar prueba inicial del acabado del plato.

Como plato principal mi acompañante de mesa pidió unos: Dados de bacalao rebozado con muselina de ajo para los que tuvo unas palabras de elogio y para mí una hamburguesa de presa ibérica con kétchup casero que sin merecer ningún reproche quizá me equivoqué al elegir porque hubiera disfrutado más de cualquier otra preparación de las que había en carta.
Para terminar un flan de queso y pannacota .

A la hora de beber no quisiera reiterarme más en la sobresaliente función de David para aconsejarnos. Simplemente nos pusimos una vez en sus manos sin temor a equivocarnos y tomamos una selección de tres tintos (algún borgoña) y tres blancos entre los que probamos el sorprendente vino de Albillo Picarana elaborado en Madrid. Siento no poder transmitir más información sobre el resto de los caldos pero al fín al cabo estábamos de comida de trabajo y ya se sabe. Para los postres un par de copas de vino moscatel pero de trama ligera y paso fresco.

Hoy estaba leyendo sobre el cierre de restaurantes emblemáticos en Madrid tales como Jockey y Balzac incapaces de adaptarse a los tiempos que corren aunque puede que sean como cuando íbamos al colegio y nos decían que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma (valga el ejemplo para el IO ó la versión 2.0 del clásico Príncipe de Viana y algún otro más) evolución que la familia Villalón ha sabido perfectamente conjugar con la llegada de los nuevos tiempos desde la sencillez, la humildad y la constancia, entrando por la puerta grande en el Olimpo de los grandes restaurantes de Madrid.

Precio de este ágape para dos personas 80€.

Al final de la comida se incorporó una tercera persona más con lo que este capítulo se cerró y sin movernos del sitio pasamos una gran sobremesa tomando unos combinados preparados sabiamente por Mario. Pero ya estábamos a otra cosa….

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