Vino: seamos más emocionales y menos técnicos
Nicojames
0
comentarios
Nosotros, los profesionales del vino, pecamos mucho de entrar en tecnicismos a la hora de explicar los vinos, sobre todo durante catas. Si estuviéramos rodeado de otros profesionales, no pasa nada, pero si la gran mayoría es un público que entiende lo básico de cómo está elaborado el vino y el concepto de la crianza en barrica durante x meses, ¿por qué mareamos la perdiz y entramos en tantos detalles de la temperatura de la fermentación, el tostado de la barrica y el nivel de ácido tartárico?
Argumentos y descripciones de este tipo, deberían ser para reforzar la característica del vino pero no cómo argumento principal pues no hace nada para excitar las emociones del participante; el cliente potencial. Los profesionales del vino tenemos la sensación que cuántos más datos técnicos, más impresionamos a nuestra clientela. Lejos de la verdad, lo que hacemos es aburrir y distanciar la clientela que lo único que tiene claro es que no tiene ni idea, y eso pasa porque nosotros los profesionales reforzamos éste hecho cada vez que abrimos la boca.
Me acuerdo cuando fui a acompañar un grupo de profesionales a una bodega en Alemania. ¡Estuvimos más de media hora en la bodega donde el enólogo dedicó éste tiempo en explicar el proceso de la fermentación! Estaba claro que el guión era el mismo tanto para los profesionales como el público normal. Si los profesionales estaban aburridos y hasta el moño de la fermentación, no me quería imaginar cómo se sintiera el público normal.
El mensaje es fácil: tenemos que despertar las emociones de nuestro público. Tenemos que huir del proceso de elaboración y dirigirnos más a las emociones . Deberíamos mirar los productos de las empresas Apple, BMW, Bang & Olufsen y aprender del marketing que hacen. La diferencia entre un producto y otro de la misma categoría a nivel técnico es muy poco. Lo que es diferente son las emociones que despiertan en cada uno de nosotros.
La cata de Wine Whispers (Susurros del vino) que he creado es un intento de despertar sensaciones y emociones en las personas que quieren disfrutar el vino. Hablamos menos de los niveles de acidez de cada vino y más de lo que sentimos cuando catamos. Espero que haya más profesionales del vino que piensen más en las personas que atienden las catas y menos en los cilindros, la aceleración y los caballos del motor. Es la única forma de aumentar el interés del vino para el público en general.
