Restaurante Ricard Camarena en Valencia

Restaurante Ricard Camarena

Datos de Ricard Camarena
Precio Medio:
126 €
Valoración Media:
9.2 10
Servicio del vino:
9.5 10
Comida:
9.6 10
Entorno:
8.8 10
Calidad-precio:
8.8 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Dirección: Avenida de Burjassot, 54 (Bombas Gens Centre d'Art)
Código postal: 46009
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y lunes

Teléfono


64 Opiniones de Ricard Camarena

regalo de cumpleaños a mi madre
Original el diseño de la sala del restaurante. Muy sorprendente. Luz y madera crean un ambiente cálida
El servicio de sala y en particular de David el maestro de los vinos estan geniales. Creatividad en la carta de vinos y muy bien aconsejado
Hemos pedido el menu degustación basado en pescados y nos ha encantado por la cualidad de la materia prima,la creatividad del cocinero y la presentación genial
Hemos disfrutado cada minuto
Gracias por estos momentos.

Ese sería mi adjetivo para definir el buque insignia del insaciable Ricard….

Mi auto regalo de cumpleaños se compuso de una bonita y agradable velada. Desde el momento en que llame para hacer la reserva, te das cuenta que todos en ese equipo son exigentes para que su trabajo sea agradecido por parte de los clientes con un gesto, una sonrisa.

Pedimos el menú degustación (7 platos+2 postres).
Hablo de memoria pues no tome notas y hablo de memoria/recuerdos.
Un menú basado en pescados (lo cual a mí, me encanta).
Algunos platos del ágape, fueron:

-Coca de anguila ahumada cacahuete, muy buena con ese toque juvenil de frutos secos.

-Judía boby de Alginet con clóchinas y canaillas, ahí se ven si los productos son frescos y buenos y estos lo eran. Los moluscos riquísimos.

-Perrechicos asados con láminas crudas y rostit de pescado, estaba bueno, pero digamos que no es un plato que hubiera pedido.

-Brócoli al dente con tarantello de atún de almadraba, sin duda el plato que más me gusto, ¿porque? Pues porque el brócoli y yo no somos muy amigos, y ahí no rechiste ni un segundo en comerlo, la mezcla de sabores, hacía de él un plato excelso de sabor

-Arroz margarita, tras el arroz de caracoles sin caracoles, otra manga más que gana Ricard, sobre todo a los valencianos que nos gustan los arroces diferentes.

-Caballa, sobre una base de aguacate mmm aún estoy salivando del disfrute.

-Cochinillo, sinceramente no puedo opinar, pues no pude con él, la calidad era buena.

-Postres: Unas cerezas partidas que estaban de narices y un helado de mantequilla con dados de café que me marco.

La cena fue regada:

-Kreydenweiss Riesling Andlau (28€)
-Agua (7€)
-2 copas de Bollinger para finalizar ( invitación)

Conclusión, local para tener muy en cuenta en una fecha señalada (y si el bolsillo lo permite).
Evidentemente no tengo ganas de volver mañana, pero sé que dentro de x tiempo o cuando tenga que volver a celebrar algo.
Creo que gente con esta hambre profesional hace muy bien, a la ciudad de Valencia.

  • cerezas

  • caballa

  • helado

Con algo de retraso por intentar recuperar los datos de algun vino que tomamos y no bien anotados incluso sin la relación de maridaje, pero al final ni en la propia fuente del local ni en datos de los comensales, he podido completar la información de forma correcta, pero merece la pena el resto de los comentarios.

Reunión de 6 comensales, de los cuales 4 no habían estado nunca, un hecho que te permite disfrutar de forma añadida con sus comentarios (lo cual me distrajo de los apuntes) al ver los platos y los vinos que acompañan.

Snacks: coca de cacahuete buena. Ceviche de nabo sorprendente y curioso. Pastisset de boniato, aguardiente y foie extraordinaria creación. Filipino de atun y bonito seco tambien extraordinario. Tomate con anchoa bien. Huevo, sardina ahumada y pimiento verde, extraordinaria sorpresa para quien no lo conoce. Cococha encebollada al pilpil muy buena y sabrosa.

Platos: Guisantes del Maresme (y alguno de lágrima) con encurtido de perifollo, un plato que hay que ver el rendimiento de unos buenos guisantes. Judia boby de Alginet con clóchinas y canaillas, es un plato que con buenos productos locales consigue una combinación sorprendente. Perrechicos asados con láminas crudas y rostit de pescado, con la sensación visual de láminas de setas crudas pero bien ensambladas con el rostit.

Principales: Rape con emulsión de alcaparras y mantequilla, que si no te gana por la fase visual, te gana por la gustativa. Parpatana de atún de almadraba, habitas, infusión de pimientos y algas, aquí te gana por la auditiva porque escuchas parpatana y ya sabes que viene la gloria. Presa ibérica de bellota en adobo, puerros asados y bonito seco, un plato conjuntado del concepto tierra y mar, que además se acompañó de un raaaro, raaaro, shiraz llamado Ruina.

Postre: frutos rojos, jugo de remolacha y pimienta rosa con un punto de frescura, acidez y sensación de pimienta que te deja sin empalago. Unos cafés con petit fours de chocolate con ligero punto de sal que te hace salir sin sensación de haber estado dos horas comiendo y a buen ritmo.

Los vinos fueron: Heymann Lowestein Uhlen 2006 roth Lay, un riesling muy correcto. Le Haut-lieu seco 2010 del domaine Vouvray, interesante. Vodopivec Vitoska 2007 de Veneto Giula.
Aquí faltan dos más, que creo recordar que fue un Tio Pepe en rama para romper a mitad comida, y un Oporto pálido (casi blanco) con amargo final.
Con la carne un Ruina shiraz 2012, algo así como shiraz de laboratorio hecho en Yecla, espectacular.

Ni qué decir tiene que el servicio de sala y el maestro de los vinos estuvieron como siempre geniales.
Los comentarios al salir de los "debutantes" son los que te hacen darte cuenta del disfrute total, que quizás pierdes en parte cuando ya conoces algunos platos.

Acudimos a comer con motivo del certamen "Cuina Oberta" por lo que la reserva se había realizado por un intermediario. Al presentarnos nos dicen que no estábamos en la lista, pero que eso no quería decir que nos fuéramos a quedar sin comer, que mesa tendríamos. Ese es el tipo de respuesta que no sólo pone de manifiesto la profesionalidad de quien lo dice, es la respuesta que da una buena persona. Esa buena persona, es David Rabasa, quien además ha sido reconocido como mejor sumiller de la Comunidad Valenciana. Tras resolver la incidencia, pasamos a este nuevo local, un concepto ecléctico, que da un protagonismo clave a la madera con un resultado íntimo, cálido y acogedor. La cocina preside la sala y te permite disfrutar de la minuciosa elaboración de los platos. Copas Spiegelau, buena cubertería, y vajilla con algunas piezas de roca, como en El Celler Can Roca. Vamos, lo que corresponde a un local de este nivel. El menú estaba compuesto por un Canapé de anguila ahumada y “cacaus del collaret”, muy bueno, junto con una infusión fría de calamar para contrarrestar el aroma ahumado. Continuamos con una Ensalada de caballa, cogollos encurtidos y sésamo. Un plato que nos transportó a Corea, por su recuerdo al kimchi. La caballa exquisita. Pasamos al Arroz Margherita (como la pizza), simplemente decir que Ricard, como buen valenciano, es un gran arrocero, esto hace que explore con maestría nuevos conceptos, como el arroz de caracoles sin caracoles, el arroz con vaca, etc.. y esperamos que nos siga sorprendiendo con sus creaciones. De carne, Presa en adobo con puerros a la llama, yema y mostaza, la mejor presa que hemos probado. Y de postre Café con leche quemada, mantequilla y macadamias, un postre cálido, que me transportó a los sabores de mi infancia.
Respecto al vino, siguiendo las recomendaciones de David, tomamos un Viña Sastre crianza, que fue un magnífico compañero de mesa. Perfecto servicio de vino. Señalar otros detalles, como el pan: primero tomamos uno de aceite, muy bueno, y a la mitad de la comida, un camarero nos trajo un paquetito de tela atado con un cordel, al abrirlo había una magnífica hogaza de pan caliente. Simplemente magnífica, así que la devoramos. Agradable sobremesa hablando de vinos y experiencias con David, planeando nuestra próxima visita. El servicio de sala es impecable así como el ritmo de los platos. Tener un restaurante así en Valencia, es como para estar orgulloso, y para una ocasión especial o simplemente para disfrutar de verdad de la gastronomía y del vino, sin lugar a dudas es la mejor opción en la ciudad.
Ya habíamos visitado el Arrop, y consideramos que la actual es una apuesta más madura y evolucionada, no sabemos hasta dónde llegará este gran cocinero, pero esperamos poder seguir disfrutando de la misma. Enhorabuena Ricard, David y equipo: uno es tan grande como las personas de las que se rodea.

Apuntar que el precio es sin vino, y es el del certamen de Cuina Oberta, así como señalar que el servicio de atención al cliente de Cuina Oberta nos ayudó a resolver la incidencia, el restaurante fue quien nos puso en contacto con ellos tras dejarnos bien claro que comeríamos pasara lo que pasara. Magnífico ejemplo de como algo que pintaba mal de inicio, acabó con final feliz gracias a la buena voluntad del restaurante. Que tomen nota muchos otros de cómo se pueden hacer bien las cosas.

Llegada en primer lugar al Canalla, donde ya cayeron unas ostras y alguna botellita de champagne Agrapart Mineral....

Pasamos al restaurante y nos ubican en la mesa corrida que hay junto a la cocina. Doble placer para los sentidos ya que mientras disfrutamos de la cena pudimos ver el ritmo de los trabajos de cocina...

Comenzamos con unos cuantos aperitivos:

Pastisset de Moniato - Foie: A Ricard le gusto mucho esta fusión entre elementos típicos de la gastronomía local y de fuera.
Tomates secos con Anchoa: Notable concentración de sabor, con el sabor del mar en cada bocadito.
Filipinos con Atún: el aspecto de los típicos filipinos de chocolate blanco con el sorprendente relleno del atún.
Pinchitos de nabo al curry: Increíble, por la sencillez y la enorme carga sápida.
Falso huevo & cocochas: un plato de notable creatividad, me encantó.

Entrantes:
Canapé de anguila ahumada y cacau del collaret -lleva una infusión de calamar, pepino y limón- En este caso una presentación moderna para un plato basado en ingredientes tradicionales de la tierra.

Anchoas, sobre un lecho de puerros asados y crema de mantequilla salada: De nuevo la simplicidad .... y la apuesta por los sabores auténticos.

Guisantes con encurtido de perifollo: aunque Ricard nos comentó que no eran los mejores guisantes que habían pasado por el restaurante, de nuevo me pareció espectacular por la simplicidad y la expresión de los sabores auténticos.

Platos:
Ensalada de brócoli con tarantelo de atún: Creo que era la primera vez que probaba esa parte del atún. Excepcional textura y de nuevo notable pureza de sabores.

Judias bobby (‘droga’) con quisquillas y clóchinas.... basta ver el plato para babear... http://tinyurl.com/pplfqsk

Ensalada de Espárragos y Bogavante: Bueno, con esa materia prima de nuevo sólo se puede esperar un escrupuloso respecto hacia los sabores de la materia prima... como así fue.

Perrechicos con ‘rostit’ de pescado: Claro, con el sabor y la textura de los perrechicos... yo casi tendría bastante, pero es que el pescado hace un tandem perfecto con los hongos...

Sopa de pulpitos, apio y hierbas: para mi uno de los platos con más riesgo, muchísimo sabor y notable personalidad....

Pescadilla del mediterráneo: De nuevo la materia prima local con sabores sublimados... http://tinyurl.com/nk44mg7

Arroz Margarita: ¿Que pasaría si a una pizza le quitáramos la masa y la cambiáramos por arroz? 200% Mediterráneo.

Postres:
Curry de Frutas y Hierbas. Alucinante..... fresco, atrevido, con ese toque exótico del curry...
Ensalada de frutos rojos con & remolacha, vermouth y pimienta rosa: Muy rico, aunque quizás el menos sorprendente de los postres....
Calabaza asada, yogur y jengibre: De nuevo increíble, el juego de texturas, el toque picante del jengibre ....

En fin, que más se puede decir. Encima, siendo un tranquilo día entre semana, el servicio fue literalmente perfecto y la atención de Ricard y de los dos sumilleres que nos atendieron fue intachable.

Ya, ya sé que no he dicho nada de los vinos... Sólo diré que nos prepararon un excepcional maridaje... pero es que si lo cuento todo alguno se pondrá verde de envidia!

Después del comentario del Sr. Cervera, me abstengo de hacer comentario alguno, ya que, compartimos mesa y mantel y todo lo que pueda yo decir, sobra.
Sublime Ricard y Sublime David Rabasa.
Espero Volver Pronto.
Yo no le pongo el 10 porque creo que la perfección de Ricard esta todavía por llegar, no le queda mucho, pero casi.
Me reservo el 10 porque espero que la próxima vez me sorprenda más si cabe .
Y otra cosa al hilo de comentarios anteriores.
Me encanta que Ricard esté en sala ,me encanta que ejerza de Relaciones Públicas de esa manera.

  • Las entrañas del paraíso.

  • Quina matança.

  • El Dios Valenciano.

¿Por qué Ricard Camarena es Dios?
Y punto, sin tapujos. A Ricard le hemos seguido el rastro desde su Arrop en Gandía, cuando nos pareció que era un gran promesa. Luego vino la estrella Michelin, que muchos no necesitábamos ver colgada en su puerta para saber dónde íbamos, su traslado a Valencia, en su primer ARC y la nueva estrella, y ahora en este proyecto tan personal e íntimo como es Ricard Camarena.

Ya el local destila ese toque personal y cálido que la cocina de Ricard necesita. Esa mesa árbol da una idea de lo que allí se cuece, cocina con raíces, de producto de calidad y cercana. No busquen el triple salto mortal, sólo disfruten.
Aún no somos del todo conscientes de la suerte que tenemos de tener a un cocinero como Ricard Camarena en Valencia... y que nos dure. En una ciudad cada vez más decadente y con una oferta gastronómica tan menguada y apaleada, que Ricard y su equipo apuesten por quedarse es un honor y un lujo.
Para no despistarme en interminables paenegíricos, me centro en el menú degustación que escogimos.

Empezamos con un coca de cacahuete, sencilla, pero buen detalle para entrar en materia, saludar a Ricard y a David, el maestro del vino, en manos de quien nos pusimos para el tema del maridaje y, por supuesto, nos dio un recital de impresión.
Tomate con anchoa, un plato tan sencillo como rico, con esos tomates secos rellenos de anchoa que contrastan la acidez con la salinidad. Plato de producto y buen gusto.
Filipino de atún y bonito seco, me pareció un plato divertido, tanto en presencia como en boca, textura que se deshace suavemente y deja ese sabor delicado del pescado. Y Ricard vuelve a rizar el rizo, otro juego que es el ceviche de nabo que, personalmente, me gustó mucho, casi por ese atrevimiento, por esa maceración tan rica del ceviche a algo que, a priori, es tan poco atractivo como el nabo.
Y seguimos con los juegos, en esta ocasión huevo, sardina ahumada y pimiento verde. Las sardinas muy buenas, con el juego del pimiento verde y con esa presentación tan original, al igual que el falso huevo, sin pasarse con el dichoso manitol que tantos disgustos me ha dado en más de un restaurante, por ese sabor tan dulce que imprime en los platos. Aquí había buen equilibrio y la textura que se consigue es muy buena.
Pastisset de boniato, aguardiente y foie, que también puedes probar en Canalla Bistró, me gusta ese toque tan valenciano con el foie. Un buen juego de dulce - salado, el crujiente y el cremoso y del toque tradicional francés y valenciano, en un plato moderno.
Canapé de anguila y cacau del "collaret" con una infusión de pepino y calamar. Uno de los platos que más me gustó, todos y cada uno de sus ingredientes en su justa medida, la anguila espectacular y el caldo refrescante, con un toque oriental muy rico.
Anchoa Valenciana, calçot y mantequilla salada, y aquí es donde entiendes que la calidad del producto es el todo. Máximo respeto por una de las mejores anchoas que he probado nunca. Anchoas valencianas que se cuidan con esmero, casi elaboradas en exclusividad para este restaurante, mimadas desde el primer momento y tocadas por la magia de Camarena, es uno de los platos imprescindibles si se visita el restaurante.
Guisantes del Maresme con encurtido de perifollo. ¿Y si ahora os digo que este es tal vez el plato que más me gustó? ¡Unos guisantes!, pero ¡qué guisantes! El punto picante del perifollo le daba al plato una nueva dimensión que, junto a la pureza del sabor y la textura de los guisantes, lo hace un plato redondo.
Brócoli al dente con tarantello de atún de almadraba, jugo de tomates asados y palo cortado. Cuidada presentación la de este mini planeta de El Principito, pero además el sabor y las texturas del brocoli y el tarantello eran perfectos. El toque cremoso del pescado, con la sensación esponjosa del brocololi y ese caldo de los tomates asados... Como siempre, Ricard borda los jugos, los caldos y las salsas. No nos extrañó cuando nos dijo que prácticamente sus esfuerzos de I+D eran dedicados en exclusiva a los caldos y fondos.
Continuamos con una menestra de espárragos y cigalitas, de esos platos sencillos que te sorprenden, ¿cómo unos espárragos con unas cigalitas pueden hacerte cerrar los ojos y transmitir tantas sensaciones?
Sopa de apio y pulpitos de roca. Y de nuevo otro plato para elevarlo a los más alto del podium (¿cuántos llevo?). Aquí se juega con el picante vegetal, el caldo de los pulpitos que es puro sabor, las texturas de los tiernos cefalópodos y el toque fresco del apio.
Como nadie es perfecto, ni siquiera Ricard Camarena, le tiraré levemente de las orejas en el siguiente plato, tal vez porque no lo entendí, tal vez porque no puedo ubicarlo. Se trata del arroz margheritta, un plato de arroz con sabor a pizza margarita. Si presto atención al juego, de acuerdo, conseguido. Si lo entiendo como el arroz que nos propone para este menú... me parece que no acepto la broma, así que imagino que no entendí el concepto y me quedo con el juego del arroz que sabe a pizza.
Pasamos al primer pescado, pescadilla en ligero salazón, coliflor frita y emulsión de alcaparras y mantequilla. Perfecto el juego de sabores, la textura de la pescadilla, el aporte de las alcaparras, de la fantástica salsa que lo acompaña...
El segundo pescado, porque no tomamos carne en esta ocasión, parpatana de atún de almadraba, con jugo de pimientos y habitas. La parpantana es al parte de debajo de la boca del atún, producto del ronqueo del mismo. Es una pieza muy jugosa que Ricard Camarena cocina de forma magistral, dejando un bocado carnoso, prieto pero esponjoso.
Cerramos la comida con dos postres. Frutas rojas, remolacha y pimienta rosa, buen juego con el picante de la pimienta rosa, introducida en una esfera creando un falso fruto rojo, y el punto dulce de las frutas rojas y el sabor mineral de la remolacha. Para los que no somos de dulces muy potentes, este tipo de postres es perfecto. El segundo lo había probado en el anterior local de Ricard Camarena, pero como es un postre que me gusta, y vuelve a cumplir la premisa de no ser postres empalagosos y potentes, no me importa repetir, calabaza asada, yogurt y jengibre, otra forma divertida de jugar con los sabores dulces, ácidos y el punto picante y fresco del jengibre.

La selección de vinos corrió a cargo de David Rabasa, un viejo conocido que hace las delicias de cualquier amante del vino. Y es que la bodega de Ricard Camarena está perfectamente seleccionada, cuidada y gestionada por el flamante sumiller que no deja un solo fleco suelto, y que nos puso a prueba con su maridaje. Tomamos:

Fino Tres Palmas de González Byass: Pues así se las gasta David, nada más empezar la comida. Soberbio.
Egon Müller Scharzhofberg Kabinett 2007, y es cada día tengo más claro que nuestra gastronomía casa a la perfección con la riesling. Si además es Egon Müller quien se encarga de elaborar el vino, el éxito está asegurado.
Oloroso Don Gonzalo Valdespino. No había probado este oloroso y la verdad es que le tenía ganas. Pura elegancia, potencia comedido y una maravilla de generoso, una de esas joyas que tenemos cerca y de las que tan poco hablamos.
Domaine Huet Le Haut Lieu sec 2010, otro vino fantástico, equilibrado y con una acidez magnífica.
Larmandier Bernier Rosé, un champagne rosé que me encantó, curioso y con personalidad.
Do Ferreiro Cepas Vellas 2011, cada día me gusta más la albariño y, sin lugar a dudas, Gerardo Méndez elabora un producto magnífico en Rias Baixas.
Domaine Vincent Dancer Chasagne Montrachet 2010. Hablar de Vincent Dancer es hablar de un elaborador mítico, con unos vinos muy personales, con una marcada mineralidad y ese famoso terroir. Fantástica elección de David.
Escombro es el tinto que nos propuso para la comida... Y ciertamente es un vino original del que no había oído hablar, elaborado en tinas de cemento. Habrá que conseguir alguna botella porque me gustó mucho.
Sauternes Prestige, que sale de los viñedos de los míticos Chateau d'Yquem en añadas que no dan la talla... pero hay que ver qué talla daba este. Excelente con el postre de los frutos rojos y la pimienta rosa.
Fondillon Felipe Gutierrez De La Vega, que jugó perfectamente sus cartas frente al postre de la calabaza asada.
Aquí os dejo una imagen del arsenal que cayó en la comida.

En resumidas cuentas: en Valencia tenemos la oportunidad de disfrutar de un cocinero de la talla de Ricard Camarena, que podría estar en cualquier otro lugar del mundo. Por eso, si te gusta la gastronomía, casi es un imperativo moral visitar a Ricard Camarena.

Marco el precio del menú degustación, pues el maridaje es algo muy personal y puede distorsionar la media.

Después de muchos y largos preparativos para hacer coincidir los astros, se puede lograr una velada perfecta.
Por una parte hacer coincidir a un grupo grande cada uno con sus limitaciones horarias, laborales o familiares, no es fácil. De hecho faltó un veremero, que ese día volaba a San Francisco.
Por otro lado la propuesta (más bien reto) a David no era pequeña: una velada de Selosse, con botellas difícilmente conseguibles en España ya que entran pocos "ejemplares" y había que tenerlas todas para esa noche; pero esos desafíos demuestran el valor de superar el reto y se consiguió.
De la cocina, teníamos claro que iba a estar, como siempre, a máxima altura. A veces no hace falta ir tan lejos (se puede ir andando) para estar en el punto más alto de la gastronomía.

Además permitió dialogar sobre el por qué del nº 1 del Noma esytos 3 años pasados, y aunque no compartieramos el resultado de la experiencia danesa pues David estuvo allí trabajando un tiempo y le encantó, y Ricard le gustó como para número uno del mundo, mientras que yo no tuve la sensación de estar en el olimpo ni mucho menos.
Pero eso ya es pasado. El presente fué un servicio más que esmerado y dedicado, en un restaurante ocupado (aparte de nosotros en la mesa de madera frente a la barra de la cocina) en casi 2/3 de sus mesas en un miércoles noche.

Empezamos con los snacks: coca de cacahuete muy buena. Ceviche de nabo complicado y con opiniones dispares: la mía es buena pero hubo quien le gustó menos. Pastisset de boniato, aguardiente y foie que produjo unanimidad: extraordinario.

Entrantes: filipino de atún y bonito seco muy divertido y sabroso. Tomate con anchoa muy bueno pero menos especial. Esa pareja de foto con una sorprendente falsa cococha encebollada al pill pill con un punto de picante (para algunos altos) pero que creo que menos lo dejaría en exceso insípida; su pareja en cuchara para comer entera de huevo (falsa cáscara incluida) con sardina ahumada y pimiento verde.

Entramos en más materia: canapé de anguila y cacau del collaret (valenciano) con una infusión de pepino y calamar: hubo discrepancias por la intensidad del sabor (creo que cilantro) aunque por mi parte prefiero más excesos que faltas en los sabores, hay quien una intensidad de sabor poco habitual les echa para detrás. Anchoa valenciana, calçot, trufa negra y mantequilla salada: gran y agradable sorpresa con buena integración de tantos ingredientes y sabores pues podían apreciarse todos ellos y formaban un buen conjunto, una buena orquesta. Guisantes del maresme con encurtido de perifollo: no se si son del maresme, pero a mí me parecen del paraiso. Brócoli al dente con tarantello de atún de almadraba con jugo de tomates asados y palo cortado: una mezcla de verdura y pescado que se echó en falta por Copenhague donde las verduras venían mayoritariamente sólas.

Vamos con los más fuertes: menestra fría de espárragos y bogavante, es un plato que gusta más a los que prefieren cocina más simple, pero también a los demás por la textura y sabor de los ingredientes. Arroz margherita, un clásico que si va alguien por primera vez le sorprende la presentación; esta vez me pareció más flojo de sabor (quizás las papilas estaban saturadas). Pescadilla en ligero salazon, coliflor frita con emulsión de alcaparras y mantequilla: extraordinaria calidad de la pescadilla. Presa ibérica de bellota en adobo, puerros asados y bonito seco: un gran final.

Postres: frutas rojas, remolacha y pimienta rosa extraordinaria combinación de sabores tan dispares. Texturas de chocolate: muy sabrosos pero menos sorprendente.

¿Y los vinos? Pues no estaban previstos. El reto eran ¡¡champagnes!!. Había un veremero (que escribe poco) entre los 14 asistentes a la cena, que es capaz de discutir con David de champagnes y entre ellos lo organizaron. Eso es un gran beneficio para el grupo: lo que no piensa uno, lo piensa el otro, y los demás aprendemos. El reto era hacer una cena con Selosse y se consiguió.

Los champagnes invitados (y el recuerdo que dejaron) fueron:
. Jacques Selosse Brut Initial: elegancia, burbuja extrafina
. Jacques Selosse Version Original: cremosos, salino
. Jacques Selosse Millesimé 2002: uno de los mejores para mi gusto por su equilibrio perfecto y punto de acidez persistente
. Jacques Selosse Blanc de Blancs Les Carelles: poco gas, muy manzana y almendra verde, algo ajerezado; rompiendo moldes.
. Jacques Selosse Blanc de Noirs La Côte Faron: de gran nivel pero menos destacable quizás por la comparación del anterior.
. Jacques Selosse Blanc de Noirs Extra Brut Sous le Mont: parece que remontamos el vuelo. probado de forma compartida con el anterior no aprecio mejor uno que otro y parece que la Côte Faron era mejor que la impresión inicial.
. Jacques Selosse Le Bout du Clos: otro gran terroir. Faltaron otros dos que no están a la venta en España.
. Jacques Selosse Gran Cru Blanc de Blanes Substance: muy, muy bueno y es difícil ir destacando sobre los anteriores.
. Jacques Selosse Exquise: algo sublime, extraordinario champagne con un líquido de expedición más dulce y una producción muy limitada.

Algo extraordinario estos champagenes: unos de chardonnay y otros de pinot noir, de la misma bodega y tan diferentes.
La armonía de champagnes solo se vió interrumpida durante unos instantes con la llegada de la carne para la que David nos trajo (oculto por estar decantado) un tinto de Nappa al que todos apostamos por origen francés: Shafer Hill 2001, un gran cabernet que me pareció un poco pasado en el tiempo; lástima no haberlo organizado hace un par de añitos.

Rematamos con los consiguientes cafés e infusiones y con Gin Tonics para los que aguantamos hasta el final y ya más que nada porque la gente del local tendría que acostarse porque la velada era de tal disfrute que no queríamos que acabara. En fin, ya falta menos para la siguiente.

No puntúo RPC porque no lo sé. No estuve en la organización (dar las gracias a ellos), sólo en el disfrute. Más pagué en Copenhague y no disfruté.
Mereció la pena volver deprisa de Liverpool (incluso con Ryanair) a Barcelona, coger el coche sin parar y bajar corriendo para llegar a la mesa y empezar la cena. ¿Digo cena?, aquello fué algo más.

Teníamos ganas de conocer la cocina de Ricard Camarena. Nunca tuvimos oportunidad de visitar Arrop, ni en Gandía ni después en Valencia. En el nuevo Ricard Camarena Restaurant nos hemos encontrado a un cocinero consolidado, con la libertad que le da ser el dueño de su propio restaurante, y muy centrado en su cocina a pesar de los múltiples proyectos que tiene entre manos (Canalla Bistro, Bar del Mercado Central de Valencia, asesoramiento de Ramsés en Madrid...)

El local, con capacidad para pocos comensales, destaca por su decoración de líneas puras y sencillas, y por una cocina que se abre a una larga mesa de madera. El ambiente es muy agradable y Ricard y su equipo consiguen que te sientas realmente a gusto.

El primer snack fue una coca de cacahuete.

Seguimos con un ceviche de nabo, algo soso.

Pastisset de boniato, aguardiente y foie. Un clásico de la cocina de Ricard Camarena.

Filipino de atún y bonito seco. Técnica y diversión.

Tomate con anchoa. Intensidad de sabor.

Huevo, sardina ahumada y pimiento verde.Cococha encebollada al pilpil.
Como dijo Ricard al presentar estos dos snacks, "nada es lo que parece". Las cocochas están hechas con un pil pil sólido y una gelatina de merluza simula la piel. Los falsos huevos, rellenos de sardina y pimiento verde.

Tras los snacks pasamos a los platos propiamente dichos.

Canapé de anguila y cacau del "collaret": con un toque ahumado delicioso. La infusión fría de pepino y calamar que ofrecen a continuación sirve para terminar con el agradable pero persistente sabor que deja este plato.

Anchoa Valenciana, calçot, trufa negra y mantequilla salada. Excelente anchoa, delicadamente acompañada por el resto de ingredientes.

Tartare de atún de almadraba con brócoli "al Dente" y sopa fría de tomate asado. Excelente presentación para una plato brillantemente ejecutado y pleno de sabor.

Menestra templada de diferentes espárragos y cigalitas con veloutte y contrastes iodados. Riquísimo plato con buena materia prima y un delicioso caldo.

Arroz "Margheritta", un delicioso arroz cocinado con los ingredientes de una pizza. Divertido y delicioso.

Pescadilla con coliflor frita, limón y alcaparras. Delicada pescadilla en salazón sobre una melosísima salsa con un sutil toque cítrico. Un gran plato.

Presa ibérica de bellota en adobo, puerros asados y bonito seco. Rico, con toques ahumados.

Frutas rojas, remolacha y pimienta rosa. Refrescante postre de frutas rojas. Correcto aunque nos gustó más el siguiente.

Café, leche quemada, nueces de macadamia y mantequilla. Nos encantó este postre, de los que quedan en la memoria. Brillante combinación de sabores.

Con los cafés nos ofrecieron unos agradables y crujientes panes de chocolate.

Acompañamos la velada con un espléndido Billecart Salmon Brut Reserve.

http://www.lossitiosdesambuquita.com/2013/05/ricard-camarena-restaurant.html

Necesitaba una noche perfecta ... la tuve, gracias a Ricard Camarena y su excelente equipo. No me puedo enrrollar mucho, pero no queria dejar sin comentario una de las mejores veladas que he pasado en mi vida (y mi agradecimiento a [email protected] que la hicieron posible) ... asi que me limitare a apuntar unas pocas pinceladas de los aspectos que hicieron de una cena una experiencia unica, algo muy muy especial ...

La magia de RCR creo que esta en lograr ese dificilisimo equilibrio entre ofrecer lo sublime, la excelencia, pero sin apabullar, sin excesos ni estridencias, consiguiendo que el comensal disfrute de cada minuto, que una cena se convierta en una experiencia inolvidable.

La decoracion va en ese sentido, y a mi me encanto (a otras personas puede que no les guste, pero desde luego iba muchisimo conmigo): es innovadora, imaginativa, muy cuidada ... pero no apabulla, no es una exposicion de disenyo a ultranza, esta pensada y repensada para hacer sentir al comensal en un entorno especial, y al mismto tiempo que la cena sea lo mas agradable posible.

Que decir del magnifico servicio ... para mi (desde luego que existen otros gustos diferentes a los mios) si no es el servicio perfecto esta arbitrariamente cerca de serlo: increiblemente profesional, extraordinario, atento, el ritmo perfecto, los vasos de agua llenos en cuanto se vaciaban (creedme, yo pensaba que eso era mision imposible!!!! ... ). El servicio del vino impecable (le dio un 4 el comentarista anterior??? ... lo respeto, pero no me imagino que sera entonces un 5!!!) ... unos profesionales de tomo y lomo, de lo que no hay ... pero lo que mas sorprende es de nuevo esa cercania, esa complicidad con el comensal ... impresionante! ... Ricard nos sirvio varios de los platos, con un trato afectuoso, explicando sus excelentes creaciones, de forma asequible ... hablando de ellos como se habla de [email protected] [email protected] ... con ese trato tan cercano y asequible ... un lujazo ...

De la comida que puedo decir ... fabulosa ... deliciosa ... que sabor, que sensaciones, que disfrute! ... conjuntando creatividad y un absoluto respeto por el sabor natural de los ingredientes ... increible! ... resaltare solo un par de cosas que me parecen menos comentadas en los comentarios anteriores: 1) las verduras, todas y cada una de ellas, eran algo divino! ... a mi me gustan mucho las verduras, pero lo que hace Ricard con ellas es magia: nunca he tomado verduras tan tan buenas ... tan en su punto, con una coccion y acompanyamiento que potencia su delicioso sabor ... increible! no sabia que las verduras podian ser tan excepcionales! y 2) el chocolate ese que parece una bizcocho esponjoso ... maaaarrrreeeeee que ricooooooooooooo!!! (y tambien el que sirven con los cafes, son su salecita) ... pero todo estaba buenisimo ... y con presentaciones muy conseguidas (la "vajilla" tambien muy original) y una creatividad impresionante. ...

En fin, una gozada ... espero que dentro de unos meses cuando pueda celebrar NO necesitar una noche especial pueda ir a celebrarlo en RCR. No pongo precio porque me invitaron

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