Restaurante La Cuina de Boro (CERRADO) en Valencia

Restaurante La Cuina de Boro (CERRADO)

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Datos de La Cuina de Boro (CERRADO)
Precio Medio:
51 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
8.6 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Campanar
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


72 Opiniones de La Cuina de Boro (CERRADO)

Despues de cinco meses de colgar mi anterior nota , no he podido resisitir la tentación de escribir una segunda con ocasion de la cena de foreros del dia 3. Y el motivo es que , si en aquella ocasion me quedo claro que es un muy buen restaurante de cocina tradicional, anoche descubri que también tratan con maestria una cocina mas moderna.
Menu confeccionado a proposito para la ocasion consistente en diez platos mas dos postres.
Crema de remolacha : Suave y con una muy buena textura

Ensalada templada de pulpo con verduritas y pil pil ligero de ajo, pulpo delicioso con muy buena coccion y buen ensamblaje con el resto de productos.

Salmonete Kataifi al pesto , excelente el salmonete y con una muy buena combinacion de sabores , en los que en ningun momento el pescado perdia protagonismo, mas bien los acompañantes todavia realzaban mas su sabor

Coca de sal-sardina-huevo , plato lleno de sabor , casi me atreveria a decir que pletorico de sabor. Coca de sal con sardina de bota y huevo con marcado caracter salino en conjunto , pero cuando se mezclaban los tres ingredientes, la yema del huevo compensaba la sal y el resultado era pura potencia en boca. Como dijo Vinsimes , autentico plato estrella. Quizas sencillo, pero a veces, en la sencillez , esta la grandeza.

Crujiente de morcilla de Burgos con habitas tiernas y cebolla caramelizada, plato ya descrito en anteriores comentarios y para no renundar simplemente diré vale lo anteriormente escrito.

Seta rellena trufada , gran plato, manadaba la trufa con un olor y un sabor lleno, estando tlos demas ingredientes a su servicio.

Vino despues, un plato mejicano, siento no recordar el nombre, parecido a una quesadilla , pero con ingredientes diferentes y con un punto justo de picante que , en conjunto resultaba delicioso.

Arroz meloso de rape, cigala y setas , emho , plato estrella. Impresionante fondo con sabor pleno y lleno, arroz en perfecta coccion . Cada cucharada era una autentica explosion de sabor y detextura perfecta.

Lomo de mero salvaje , excelente materia prima con la coccion idonea. Mero prieto, pero meloso y que en boca se fundia con facilidad.

Rabo de toro , potente, con personalidad y con la melosidad que marca la diferencia cuando este plato se cocina bien.

Canutillos de piña natural con mousse de coco y ron. Enorme descubrimiento, la piña daba frescura y la mousse de coco era suave , pero , despues de pasar volvia con fuerza el gusto del coco. Era como si la piña limpiara primero y prepara el terreno para la aparicion del coco.

Hojaldre con crema y compota de fresas silvestres, postre clasico muy bien elaborado.

Mencion aparte los petit fours. Autenticas bombas de chocolate , que por si solos merecen estar en el apartado de postres directamente. Chocolate autentico con un fondo dulce que se solapaba con la amargura del cacao

Servicio del vino perfecto por parte de Mayte . Supo conjugar los catorce vinos diferentes que existian de un modo magistral. Ademas de tener el enorme detalle de obsequiarnos con Malvasia delle Lipari Passito 2003, que otros con mas preparacion seguro que colgaran la correspondiente nota de cata.
Muy buen servicio de sala. Tiempos entre plato y plato perfectos, sincronizados. Nunca falto ni pan ni agua. Camareros amables, diligentes y profesionales.

En resumen, menu pensado, trabajado y equilibrado. Materia prima de alta calidad, puntos de coccion perfectos y conjuncion de sabores acorde a todo lo anterior

En este restaurante quedo demostrado que no sólo saben tratar lo tradicional. Hay ilusion y ganas de abrir campos sin perder las raices.

Emho enhorabuena a todo el equipo porque no es nada facil realizar una cena para trece personas del nivel que se nos dio.

Cuando te ponen las cosas tan faciles, te hacen sentir tan especial, te miman y te ofrecen lo mejor que tienen, lo unico que te queda por decirles a La Cuina de Boro es, gracias !!

Para gustos los colores, pero nadie puede dudar de que este local es muy acojedor, amplio, con una vestimenta en mesa muy buena y sobre todo un coperio extraordinario con el que en este restaurante se le saca el maximo placer a todos sus liquidos.
Un servicio profesional y sobre todo experimentado, Maite con su temple y su saber hacer tiene a todos sus comensales siempre encantados( aunque a veces se haga tremendamente difil con alguno de ellos, aun asi lo hace ).
Entrando en materia tomamos, un aperitivo de crema de calabacin con yuca crujiente, que junto con un champagne Perrier-Jouët nos habrio el apetito deliciosamente, en los entrantes nos decantamos por, milhojas de verduras gratinado(sabor suave y tierna textura), tarrina de foie caramelizado con chatney de mango(no tome, pero a mi acompañante le encanto), morcilla de burgos con crema de piquillos(bueno), seta rellena truzada(sencillamente riquisimo,muy logrados sus sabores).
Como plato fuerte la paletilla de lechal, que demuestra como con una excelente materia prima se puede elaborar un magnifico plato con suma sencillez.
El vino que tomamos para acompañar este deleite fue un Chateau Haut-Goujon 2003, que Maite tan magnificamente nos servio.Cabe destacar la gran variedad de vinos y demas licores que recoje la carta, ademas con buenos precios.
Los postres fueros sendos, milhojas 100% de mantequilla con frutas rojas y platano caramelizado con helado de yogur griego, que acompañados de un Tokaji 6 puttonyos de 1993 y un PX reserva de 1979 pusieron la nota dulce a la noche.

Para culminar tan agradable velada Maite nos preparo unos gin-tonic de Martins Millers con fever-tree que ademas accedio muy simpaticamente a tomarse con nosotros.

De nuevo muchas gracias a todo el equipo que forman La Cuina de Boro.

Hasta bien pronto !!

Mi segunda visita. Me gusta hacerlo para refrendar o para cambiar de opinión.
Lo mejor del restaurante:
El local es espléndido, acogedor, distancia entre mesas adecuada. Pude ver dos privados, aunque no estuve en ellos.
La somelier, Maite, que además es la jefa de sala (en tiempos de crisis hay que ahorrar).
El servicio del vino: Maite es dulce, comprensiva, aconseja de maravilla y se nota su mano en una carta a mi opinión excelente. No es demasiado extensa, pero a los clásicos suma pequeños tesoros. Precios sin hinchar. Copas riedel. Se nota hacia dónde se decanta esta joven.

En cuanto a la cocina. Me encantaron los primeros, mi-cuit caramelizado y hojaldre de morcilla. Todos son apetecibles.
Los segundos son lo único que no me acaba de convencer. tomé el suquet de pez de roca. Bueno, pero mejorable. En una anterior visita pedí bacalao. Bueno, pero no a la altura de los puntos fuertes del local.
Falta más surtido.

La bomba de chocolate con helado de mandarina, genial.

Bebimos Avan. Riquísimo. Volveremos.

tengo la sensación que debido a la localización del local es todavía poco conocido. Probadlo.

Evolucionando y yendo a más. Tres comensales, en comida, a priori, de trabajo. Mientras disfrutábamos de la carta de vinos, amplia, completa, más de 200 referencias, detalle de la casa, crema de calabacin con crujiente de yuca, que acompañamos con dos finos y una cerveza. Optamos por un foie caramelizado con chop suey de mago y anis estrellado (destacable) y unas habitas con chipirones con setas; trompetas de la muerte, cantharellus lutescens,... (muy buenos). Como plato principal, solomillo de buey, chuletas de lechal, y un magnífico mero salvaje (en el punto perfecto, magnífico). Dos postres (que no probé). Acompañamos con dos botellas de Cesar Principe 2004, estupendamente servido y en unas magníficas condiciones. Finalizamos con cafés (muy buenos). Y ahora si, terminamos con tres gin tonics (uno de G'vine y dos de Martins Millers), invitación de la casa. Mucha calidad en las materias primas, sencilla ejecución pero con un estupendo resultado. Cristaleria Riedel. Servicio con ganas de agradar, el cual va aderezado con la profesionalidad y el encanto de Maite.

Ayer fuimos a cenar por recomendación de unos amigos, y quedamos gratamente sorprendidos. Asusta un poco la situacion del local, y al entrar puede parecer la decoración algo fría, pero gracias a su amabilidad entras en calor rápidamente. Decidimos comer sólo entrantes para compartir, y pedimos la ensalada de taboulé con langostinos ( muy acertada), los pimientos de piquillo rellenos de faisan ( fantásticos), la seta rellena, el salmonete kataifi y habitas con chipirones.Todo muy bueno, y con raciones acertadas. Para beber, Chivite 125, muy bien ofrecido y servido por Maite, la somelier. De postre, coulant, también muy bueno. Para rematar tokaji 6 puttonyos y gin- tónic. Creo que es un restaurante que irá creciendo con el tiempo, conforme la gente se vaya enterando. La verdad, es que salimos muy contentos ( excelente RCP teniendo en cuenta que el vino eran 54 euros). Volveremos, quizás a mediodía para probar los arroces

Estuve cenando un viernes a la noche. En relación al local de acuerdo con los comentarios anteriores. En cuanto a la cena pedimos de primero crujiente de morcilla de burgos , exquisito, y de segundo un suquet de peix de roca,muy conseguido y sabroso con los pescados en su punto de cocción en cuanto a sabor y textura.Un pero, el pescado debe servirse completamente desespinado. De postre un milhojas de piña con mousse de coco agradable y ligero. Para beber pedimos Silencis 2007 de Raventós i Blanc. Con el postre tomamos, a recomendación de la summelier, una copa de Casta Diva Recódita Armonía. Muy completa carta de vinos, aunque corta en cuanto a vinos blancos ya que podía ser más amplia en referencias, si bien es bastante completa en cuanto D.O. de los mismos.
Servicio atento, profesional y amable.
Muy buena RCP.

Local amplio, con muy buena sepacion de mesas y con unas buenas cuneterias, mantelerias y cuberteria. Mesas grandes que permiten disfrutar de la comida con comodidad.
Comida tradicional con algun toque de modernidad , muy buena en su conjunto. Tomamos un foie caramelizado con textura y sabor muy dificil de encontrar en Valencia. Seguimos con crujiente de morcilla de Burgos con habitas , el cual el unico pero es que lo sirven demasiado caliente.
De segundo un asado de cordero francamente bueno. Perfecto en coccion , meloso, y con un sabor a autentico cordero. Era mantequilla en la boca con toda la potencia de esta carne. No tomamos postre, optando por un plato de quesos artesanales , pero artesanales de verdad. Nos han servido dos quesos de Almedijar de los Corrales (uno de cabra y otro de oveja), Stilton en su punto perfecto de cremosidad y un buen Parmesano. Cafe coro de buena calidad.De postres no puedo opinar porque no hemos tomado.
Panes buenos, tanto los de la comida , como los del foie. Muy buenos servicios de copas posteriores a la comida, con una buena preparcion de Gin-Tonic.
Carta de vinos amplia, basada en referencias españolas con precios contenidos. hemos tomado un Juan Gil 2003 y un Gran Elias Mora 2003. Muy buen servicio de vino con Mayte como summelier con muy buenos consejos, muy amable , profesional, entendida y nada distante. Un buen ejemplo pasra muchos otros
Buen servicio de sala , amable, profesional y diligente, sin espera entre plato y plato
En resumen un muy buen restaurante de cocina tradicional. Saben lo que quieren hacer y lo hacen muy bien , con unos buenos complementos , tanto en el servicio de vino, como ene el de sala.
El precio es sin vino

Acudimos la pasada semana con unos amigos,nos gusto muchisimo,sobre todo el local.
Yo no recuerdo otro local tan bonito en Valencia,con los techos muy altos,la decoracion,clasica aunque muy actual y el ambiente muy relajado y distendido.
El servicio de manos de Mayte fue sencillamente excelente,al igual que la cena.
Comida tradicional con toques modernos,que aunque no sorprenden tampoco dejan indiferente.
A veces nos olvidamos de que la comida de toda la vida es la base de todo lo moderno y es de valorar que en estos dias siga habiendo gente que apueste por lo tradicional.
Mi enhorabuena,y buena suerte a este nuevo restaurante.
para recomendar

Bueno........ que conste que esto es un a critica constructiva.......

primero el cambio del restaurante..... un sobresaliente... aunque excesiva luz

la comida....... lo mismo.... algun toque de setas.......( no demasiado conseguido el punto de coccion..... ) pero lo de las habas....... en un plato " estrella" cuando estan fuera de temporada......... bueno....

la bodega perfecta....... ( algo cara pero) igual que el servicio perfecto.....

muy buen bacalao.........

postre.......... ahora va a ser que igual que la tarrina de mi-cuit....... todo el mundo hace coulant....( muy mejorable)

en definitiva bastante correcto........

Restaurante que ha abierto hace poco en Valencia, proveniente de Náquera.
Salón coqueto, con distancia entre mesas adecuada. Decoración clásica, sin pasarse. Agradable ambiente.

Desgraciadamente estaba prácticamente vacío. Acaban de abrir y su ubicación hace que no se vea desde la calle. La crisis hace el resto. Con este comentario intentaremos que corra el boca a boca.

Fuimos 4. Comimos como entrantes morilla con cebolla caramelizada y reducción de pimiento de piquillo, hojaldre de verduras (riquísimo) y rebollones.
Después pescado del día (pagre y congrio), lomo de bacalao, suquet de peix (maravilloso).

La carta no es muy abundante, pero todo lo que pedimos estaba riquísimo.

Los postres muy buenos (recomiendo la madalena con chocolate caliente por dentro y helado de vainilla).

Mayte, la sumiller, muy amable, y con mucho conocimiento (Nariz de Plata 2006, no lo sabía cuando acudí). la carta de vinos, con referencias difíciles de encontrar en otros restaurantes. Dos botellas de Toro, a buen precio. Una de ellas sugerencia de Mayte Pérez. El tratamiento y servicio del vino excelente.

Un nuevo restaurante a añadir a mi ronda, junto a albacar, kailuze, norte, etc...
Volveremos. Suerte. Una ciudad como Valencia, en crecimiento, necesita más restaurantes como éste.

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