Restaurante L'Escaleta en Cocentaina
  

Restaurante L'Escaleta

75
Datos de L'Escaleta
Precio Medio:
102 €
Valoración Media:
8.8 10
Servicio del vino:
9.4 10
Comida:
8.6 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
8.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Valenciana, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 65,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo noche, lunes, martes y miercoles noche, 7 a 21 enero

Teléfono

Restaurante L'Escaleta Espiritu de un Brioche L'Escaleta Pichón L'Escaleta en Cocentaina Salmonete Embarrado sobre Jugo de sus Cabezas Restaurante en Cocentaina Crema de Mostaza Silvestre con Hierbas Recién Cortadas Restaurante L'Escaleta Yema de Huevo en Salazón L'Escaleta Manteca casera con hierbas junto a un excelentísimo pan L'Escaleta en Cocentaina Pan y manteca Restaurante en Cocentaina Supermousse Restaurante L'Escaleta Presa asada y ahumada L'Escaleta L'Escaleta en Cocentaina Restaurante en Cocentaina Restaurante L'Escaleta L'Escaleta Queso, aceite y almendra L'Escaleta en Cocentaina Yema de huevo en salazón Restaurante en Cocentaina Entrantes Restaurante L'Escaleta L'Escaleta L'Escaleta en Cocentaina Restaurante en Cocentaina Restaurante L'Escaleta L'Escaleta Brioche L'Escaleta en Cocentaina Gambas Restaurante en Cocentaina Setas Restaurante L'Escaleta LA MANZANA DE HIELO con una infusión helada de camomila miel, tierra de malta L'Escaleta LUBINA con setas de temporada , aliñados con mantequilla de avellana L'Escaleta en Cocentaina QUESO f resco de almendras, miel  aceite Restaurante en Cocentaina La mesa Restaurante L'Escaleta Menú L'Escaleta Becada L'Escaleta en Cocentaina Churasco de cordero con berenjena ahumada. Restaurante en Cocentaina Aroz seco de bacalao y coliflor Restaurante L'Escaleta Sala de no fumadores L'Escaleta Los vinos de la cena L'Escaleta en Cocentaina Brownie Restaurante en Cocentaina Nuvolet de azahar Restaurante L'Escaleta Pecguga de pichón L'Escaleta Lomo asado de mero con algas L'Escaleta en Cocentaina Navaja con tubérculos dulces Restaurante en Cocentaina Royal fría de giraboix con sardina caramelizada Restaurante L'Escaleta Ostra con soda de espárragos L'Escaleta Agua sal L'Escaleta en Cocentaina Golosinas saladas Restaurante en Cocentaina Corte helado de ajo y pericana Restaurante L'Escaleta L'Escaleta L'Escaleta en Cocentaina

75 Opiniones de L'Escaleta

Es complicado saber cuando un cocinero ha llegado al límite de su creatividad, a lo máximo culinariamente hablando. Cuando parece que no se pueden superar ciertas experiencias gastronómicas, muchas veces son superadas con creces. Es lo que me pasa cada vez que visito este restaurante, cada festival, aunque parezca difícil, supera a la anterior.
Una cocina ajena a las modas imperantes, sin fuegos de artificio y que desborda imaginación por los 4 costados.
Su jefe de cocina, Kiko Moya, ha sido recientemente nominado a mejor jefe de cocina 2013 en los Premios Nacionales de Gastronomía, junto a Mario saldoval y Eneko Atxa. Ahí es nada.
Optamos por el menú intermedio (65€).

Aperitivos
Empezamos con dos aperitivos además de la ya famosa manteca de hierbas con un pedazo de pan que me gustaría saber quien es el valiente que es capaz de acabárselo entero. Yo lo haría, si no fuera por el festival que viene después.

Turrón salado de alicante. Muy parecido al turrón duro, pero "blando", mucho más crujiente y con un ligero toque salado y de almendra amarga. Uno de los mejores snacks que he comido en restaurante. Ya hay quien habla de comercializarlo.

Burifarra de cebolla caramelizada con cacao. Casera, por supuesto. Encima llevaba una especie de praliné/salsa de cacao puro. Muy buena

Entradas
Ensalada de endivia con Anguila ahumada . La endivia aparecía tibia y entre sus hojas la anguila ahumada. Estaba aliñada con una vinagreta de albarroba. La frescura y el toque ligeramente amargo de la endivia combinaba y perfectamente con un pez tan gelatinoso y graso como la anguila. Perfecto el contrapunto dulce del aliño de la algarroba. Este plato fue maridado por un Sherry Cream

Pastisset de boniato. Estaba relleno de ternera (y tuétano) y con trufa negra rayada por encima. El boniato aparecía por fuera, como masa de la empanadilla, en lugar de por dentro. Una genialidad. Nos sacaron un Castaño Casa Cisca 2003. Un magnífico vino para acompañar este magnífico plato

El pepito de ternera. Otro plato ya fijo en la carta y que había probado con anterioridad. También con trufa negra, pero esta vez en láminas. Bebimos un Egly-Ouriet Brut Tradition

Continuamos con un plato en "postproducción". Raya con su pilpil de encurtidos. Se presenta la raya abierta y con sus espinas, dando la apariencia de cresta. Un plato tan arriesgado como rompedor, que puede echar para atras hasta el comensal más curtido y que entrará en la carta en función de la aceptación del comensal. Un plato divertido y que necesita de la "participación del espectador" para ser comido, dado que la carne de la raya está pegada en las espinas (pero que sale con facilidad). Unas alcaparras tostadas le daban un interesante toque agrio. Bebimos para este genial plato una copa de Clos Rougeard Breze 2008

Arroz meloso de pichon. También acompañado como no de trufa negra. Vaya arroz!. Está concebido para 3 o 4 cucharadas máximo, dada su contundencia pero sin duda podría haberme comido un perol entero. Valdría la pena viajar a este restaurante solamente por probar este arroz. Ya forma parte de mi top 5 de los mejores arroces que he probado. Acompañado con un Peyre Rose Syrah Leone 2004 que le venía como anillo al dedo

Plato principal
Presa de ibérico asada y ahumada. Y vaya ahumado!. Contundente y persistente. Me da la impresión de que aun tengo algo de sabor en la boca. La preparación se remata con unas falsas cenizas de cebolla quemada (hechas con maltodextrina) y unos cubos de membrillo. Este plato aparece en la mesa con el humo de una rama ligeremente quemada de tomillo. Plato impactante, de los que se quedan sin duda en la memoria gustativa. Casa castillo Pie Franco 2005

Dos postres:
Calabaza asada . Acompañada de una crema de leche helada de almandras y arrope. Muy bueno. Nos sirvieron un Casta Diva Cosecha Miel 2012

Nuvolet de azahar. Un postre que recuerda a la famosa pantera rosa. Un postre clásico que lleva varios años en la carta y que esta vez no me entusiasmó debido a que el nuvolet sabía demasiado a huevo. Servido con uno de mis vinos dulces preferidos A. Christmann Idig Auslese 2007

Acabamos el festival con los chocolates L'Escaleta, al fin y al cabo unos petit fours para llevar. La mejor idea sin duda, para poder disfrutar de unos petit fours.

El servicio del vino a acrgo de Alberto Redrado y su selección de vinos espectacular como siempre.
Que lujo tener este restaurante a solo una hora de Valencia. Sin duda unos de los mejores de España.

https://www.verema.com/blog/almolo/1177846-cresta-ola-visita-restaurante-l-escaleta

L´ Escaleta es una experiencia gastronómica única, y es única porque no es posible que se repita en otro espacio o tiempo, nace en las faldas del Montcabrer y es como un árbol sabio con las raíces bien arraigadas que nos da frutos que poseen la capacidad de maravillarnos por su conjunción perfecta de identidad y creatividad.

La cosa no pudo comenzar mejor, al pedir como entrada un jerez dulce, el maître nos trae un oloroso viejo del Equipo Navazos, un vino para recrearse, pura concentración y finura, Jerez en estado puro.
Después del turrón vino el gazpacho de cerezas aliñado con aceite helado, ligero y equilibrado, elegir este plato es un acierto porque prepara los sentidos para lo que tiene que venir.

Su conocido queso de almendras ha salido de la carta y ahora está de entrante fijo, buena idea porque este queso elaborado con la leche de almendras es Alicante 100%, con la miel del Montcabrer y el aceite Masía L´Altet hacen una entrada fácil y de textura agradable.
Pero si de texturas hablamos, el tocinillo de cielo (que aunque no estaba en la carta, amablemente accedieron a elaborar) tiene una textura esponjosa y única con una asombrosa concentración de sabor perfectamente equilibrada con el jugo de naranja.

El pepito de ternera con trufa de verano, es un bocata de sabor sencillo pero intenso que no tiene la complejidad de otros platos pero que destaca por su excelente materia prima de ternera y trufa. También de excepcional materia prima era la gamba roja de La Marina en costra de sal de cítrico, sencillamente otra exquisitez cocinada al punto y de textura suave.

Como plato principal elegimos el churrasco de cordero con berenjena y miel de lavanda, toda una exhibición de creatividad y savoir-faire, sabor y equilibrio serían los adjetivos que mejor describirían este plato.

Para beber acompañó el Beryna 2008, y los postres fueron muy bien maridados con PJ Kühn ST Nikolaus Ausiese 2006, y consistieron en la ya famosa Supermousse de tamaño muy, muy grande y de entrada ligera con la avellana como nota predominante. No tan bueno estaba el Nuvolet donde el amargor desequilibraba algo en el conjunto del plato, para la próxima vez dejamos los fresones que tenían una pinta excelente.

Te das cuenta al terminar, que la capacidad de sorpresa de este restaurante les viene sobre todo de su enorme personalidad creativa, para asombrar a los demás, seguramente han sido capaces primero de asombrarse a ellos mismos. Si a ello unimos un servicio de sala profesional y agradable, así como un servicio de vino impecable, tenemos que L´Escaleta es uno de esos Restaurantes-LA MECA, es decir, un restaurante al que hay que ir, al menos, una vez en la vida.

Añadir a mi anterior comentario lo siguiente:

1 - el entorno, mejor que 5/10, por lo cual, evaluo de nuevo. Cubertería, mantelería y servicio impecables. También me gustó especialmente el hecho de que haya una mesa antigua en el centro del comedor y desde allí se sirva a los diferentes comensales;

2 - la lista de vinos, todos combinados a la perfección con los platos y algunos especialmente sorprendentes:
- vino alemán Müller 2007
- Celler la Muntanya Albir 2010
- Basilio Izq. Acodo
- Weinbach Tokay Pinot gris 1999
- Gutierrez de la Vega rojo y negro
- Christmann Idig Auslese 1998

3 - decía que lo menos destacable fue el postre - el Nubolet - que llegó ligeramente desmontado y un poco demasiado dulce a mi gusto

En suma, una degustación excepcional y un trato inmejorable. Espero poder volver MUY pronto.

Destacar que no suelo dejar propina y esta vez dejamos la mayor propina de nuestras vidas (incluso en restaurantes teóricamente de "mayor categoría". La ocasión lo merecía.

Que continue así y con la amabilidad que los caracteriza.

Degustación al mediodía en abril.

Tras 2 horas de trayecto en coche, por fin llegamos a Cocentaina. Buscamos el restaurante (sin GPS) y la verdad es que no hay indicaciones verdaderamente visibles. No es mayor molestia pues nos permite hablar con varios "socarrats" para solicitar indicaciones.
Al grano, llegamos al restaurante y solo se ocuparán tres mesas (incluida la nuestra).
La recepción es cordial, el servicio compuesto por el camarero que sirve bebidas, el que atiende la comanda y el sumiller.
Optamos por combinar platos de la carta en vez del menú ya que se nos informa que los menús compuestos están formado por platos de la carta (y no son por tanto menús sorprendentes más allá de las opciones de la carta).
Consumimmos:
1 - el pan, buenísimo, junto con la manteca de cerdo
2 - de entrantes hummus, calcot, tocinillo y canelón. Todos destacables pero sobre todo sorprendentes el calcot y el tocinillo por el juego de texturas y el sabor
3 - de plato principal solomillo de jabalí con un jugo de anguila suculento
4 - el postre lo menos destacable

El vino, perfecto y el trato del sumiller IN-MEJORABLE

Kiko Moya y su equipo siguen demostrando que aspiran a lo más grande en el panorama gastronómico español. Una cocina muy bien pensada, con mucha reflexión y muy personal en el que la contundencia del sabor cada vez cobra más protagonismo en los platos y en el que el contraste de sabores y texturas pasa a un segundo plano. Elaboraciones sencillas a la vez sorprendentes y que difícilmente dejan indiferente al comensal.

Esta vez tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia única en la mesa 0, ubicada cerca de la cocina en la que pudimos disfrutar de un menú hecho a medida, alternando las últimas elaboraciones con algunas más clásicas. El menú se componía de 4 entradas, pescado, carne, quesos y dos postres (al final fueron algunos platos más) al precio de 80€.

Empezamos con los snacks habituales: la corteza de bacalao y la adictiva y peligrosa Manteca de hierbas. A modo de aperitivo nos sirvieron un guiso de morro de bacalao con alubias, que resultaron no ser alubias sino cacaos. Una genialidad!
Continuamos con el humus de alcachofa asada, acompañado con unos chips de alcachofa y un aceite de regaliz.
La yema de huevo con salazón es un impacto en la boca por su contundencia y no apto para paladares sensibles (tuvimos que acompañarlo con pan). A nosotros nos encantó
Una obra maestra es el Tocinillo de cielo . Panceta que tiene la textura del famoso dulce debido al tratamiento que se le da a la pieza de tocino ya curada, después de cocerla y glasearla con una salsa de carne, cítricos y especias, acentuando perfectamente el sabor de la carne.
Otra genialidad el pepito de ternera, un bocadillo de pan de cristal únicamente relleno con ternera y mollejas y servido a modo de bocata de bar, con servilleta de papel incluida
Como plato de pescado el rape curado acompañado de arroz (pero sin arroz!), es decir, acompañado de una infusión de arroz de la variedad venere (un arroz negro) que le da sabor y color y aromatizado con un aceite de ajos y nabos asados.
Menos nos gustó el arroz meloso de ortigas de mar y crestas de gallo, con un sabor, para mi gusto demasiado acentuado a azafrán y un pelín pasado de cocción.
El plato de carne (en “postproducción") fue un Civet de liebre, presentado debajo de un carpaccio de remolacha. La carne aparecía desmenuzada y mezclada con la sangre de la liebre para darle una similitud en sabor y textura a la morcilla. Extraordinario.
Después de una buena selección de quesos servidos por Alberto y de un pequeño debate entre la diferencia de calidad entre los quesos de leche cruda y cocida, llegó el festival dulce. Empezamos con una versión particular de un postre que genera tanto amor como odio y es el Arroz con leche, en este caso elaborado en una primera cocción con el arroz venere para darle sabor y color pero acabado con otro tipo de arroz y acompañado con un helado de leche quemada. Difícil realizar un postre tan emocionante con tan pocos ingredientes.
Otra obra maestra. El espíritu de un brioche. Recreación de la preparación de un brioche, cuyos ingredientes: levadura, leche, mantequilla y yema de huevo, aparecen transformados.
Para acabar, como no, chocolate, con la Supermousse, realizada con la técnica del vacío y que asusta un poco dado su tamaño pero que como pasa con el algodón azucarado de la feria, es prácticaemnte aire y se deshace rápidamente en la boca.
Por último los esplendidos chocolates L’Escaleta. En este caso chocolate negro 70% con quicos.

La selección de vinos de otro genio llamado Alberto Redrado, fueron:
Egon Muller Scharzhof 2006 para el Hummus
La Bota de amontillado nº23 de Equipo navazos para la Yema
Weinbach Altenbourg GC Covee Laurence Tokay Pinot 1999 para el Tocino de Cielo
Cavatina Tender de Gutierrez de la Vega para el Brioche
Y un oporto Nieport 20 Years old Tawny para el supermousse
El resto de los platos fueron maridados con Ponce P.F 2010
El precio de las copas 6€, un chollo teniendo en cuenta la categoría de los vinos ofrecidos.

En definitiva, un festival de 5 horas en sin duda uno de los mejores restaurantes de España, con la mejor relación calidad-precio que yo conozco y cuya visita siempre supera a la anterior.

Nuestra experiencia fue para cenar y optamos por el menú más amplio y largo el “Saboer”, compuesto por siete platos y dos postres.

Sacaron al centro una gran hogaza de pan artesano de aceite a la leña, crujiente y tierno. El pan estupendo, aunque quizá yo preferiría que no se tuviera que compartir y cada cuál disponga de su panecillo. Lo acompañan de “sagí” una manteca aromatizada con hierbas de la sierra de Mariola donde predomina el romero, con una textura parecida al merengue, pero con más consistencia.

Como aperitivo de bienvenida y mientras decidíamos nos ofrecieron dos curiosos snacks: una corteza de bacalao y una pequeña olla con un guiso de morros de bacalao, donde lo que parecían judías eran en realidad cacahuetes cocidos, muy tiernos. Curioso y sorprendente.

-Ojo de pez. Elaboración con crema de ostra y algas, profundamente marino. Un sorbo de mar.
-Yema de huevo en salazón, aliño de garum, hueva de atún y polvo de pan de especias. Me encantó este huevo encurtido, presentado en un original recipiente de piedra.
-Setas aliñadas con una carbonara de coco, panceta y huevo poché. Clásica combinación de setas y huevo, con una materia prima excelente. Muy bueno.
-Tocinillo de cielo, lacado en su jugo de naranja y especias dulces. Panceta glaseada, atractiva textura, suave, delicada y melosa.
-Rape curado, bañado con una infusión de arroz venere. Sabor potente del rape, con una adecuada textura, nada gomosa.
-Arroz meloso de ortiguillas de mar con crestas de gallo. Contundente y sabroso fondo, perfecto el punto de cocción. Será cultural pero no termino de acostumbrarme el cenar arroz.
-Churrasco de cordero de pura raza, con tacos de berenjena asada a la miel de lavanda. Excelsa materia prima y perfecta conjunción de sabores.
-Calabaza asada en su jugo con helado de crema de almendras, arrope de regaliz y menta. Siendo una buena conjunción de sabores, emulando lo que podría ser el típico postre Arnadí de Xativa, tal vez fue el plato que menos me entusiasmo de la noche.
-En el espíritu del Brioche: leche, huevo, levadura y mantequilla. Servido en un bol de cocina, como si fuéramos a amasarlo, pero que según las instrucciones del propio Kiko, quien personalmente nos sirvió este postre, no había que mezclar. Original e interesante, profundo aroma de levaduras.

Con los cafés e infusiones de tomillo natural, nos sacaron, a modo de petit fours, un chocolate casero de l’escaleta 70% puro con kikos. Interesante contraste dulce/salado, cremoso/crujiente.

Para beber tomamos:

Empezamos bebiendo tres generosos distintos, cual mejor que el otro: fino amontillado navazos 24, fino la panesa y manzanilla sacristia AB saca 2012 y un correcto Rueda, Menganito 2011. Los primeros platos fueron armonizados con un siempre fino, delicado y perfumado Billecart Salmon Brut Reserve (50 €). Luego pasamos a un no menos elegante y armónico Ferrer Bobet 2007 (36 €) que estaba en un momento espléndido de consumo.

Los postres se acompañaron con dos productos distintos de Gutiérrez de la Vega, el primero con el Casta Diva Cosecha Miel 2010 y el segundo con el escaso y exclusivo Casta Diva Cavatina. Este último es un blanco dulce espumoso sin adicción de licor de expedición que realiza su segunda fermentación en botella gracias a los 70 gr. de azúcar residual. Se destina, fundamentalmente, a la exportación en el mercado asiático.

Si quieres ver las fotos y leer la experiencia completa: http://www.vinowine.es/restaurantes/lescaleta-creatividad-enraizada-en-la-tradicion.html

Si quieres saber la historia de la creación del restaurante: http://www.vinowine.es/restaurantes/l%c2%b4escaleta-32-anos-de-buena-cocina.html

Hacia ya un año que no iba, que pena que hubiese pasado tanto tiempo, porque creo que es uno de mis restaurantes favoritos. Y cada vez que voy lo confirmo. Servicio, comida, entorno, ambiente espectacular.
Esta vez comimos a la carta, de entrantes, unas mollejas y atún marinado. Presentación y sabor sin comentarios.
Posteriormente un poco de jamón con pan de cristal y de plato principal chuletón de casi un kg para 2. Hecho perfectamente en su punto con su temperatura correcta y todos los jugos dentro sin estar crudo y frío.
Es una pena el no poder probar los quesos, pero literalmente no podíamos más. De postre probamos el supermousse. Espectacular igual. Me encanta como se juega con los sentidos.
De aperitivo una piel de bacalao frita, buenísima y obviamente nada q ver con lo q venden.
El pan para compartir con aceites me parece un gran acierto.
Y como comentó el maitre, quien dice que en un restaurante "bueno" no se come?
Todo ello regado con un Magaña Merlot, perfectamente servido.
Unos timonets y el detalle del chocolate final muy bien también.
Una cosa que me sorprendió (o no recordaba de visitas anteriores), los precios de los vinos son prácticamente los de tienda más 3-5€. Grata sorpresa.
Espero no tardar tanto en volver la próxima vez. Visita obligada.

Hacía años que no volvía a L'escaleta, y ahora me doy cuenta del error. Siempre ha sido un gran restaurante, pero actualmente tiene muchos más puntos a favor, para empezar el tema de la comida sigue en un gran nivel, control de materia, puntos y tempo de servicio, aunque creo que todo esto no sorprenda a nadie pues ya es conocido, pero actualmente tiene 2 cosas que para mí son un plus. Primero la carta de vinos con precios ya no moderados, sino baratos. Podéis verla en la web. VS Únicos a 160 y 180€, menos de lo que valen ahora, Pedrouzos 2004 a 80€, y un Batuta 2005 magnum que tomamos 185€, lo que vale ahora mismo en tiendas... La otra cosa que noté fue un concepto más cercano, menos encorsetado y más jugar con la comida actual que tienen, el pan es para compartir, se juega con la comida, y además el poder comer en la cocina en la mesa 0 hace que Kiko se sienta como en su casa y te haga sentir como que has ido a su casa a comer. De Alberto y demás gente de la casa, ya no se puede decir más porque ya está todo dicho.

El menú que tienen de 70€ creo que lo hacen la actual opción estrellada con mejor RCP de la Comunidad Valenciana.

http://vinsimes.blogspot.com.es/2012/10/lescaleta-de-cocentaina-una-estrella.html

Lo teníamos pendiente y al final hemos podidos venir a este restaurante, que posee dos soles Repsol y una estrella Michelin. A una hora en coche desde la ruidosa Valencia al silencio y la paz de la montaña.
El enclave es acogedor, agradable y con una gran terraza donde bajo los árboles poder disfrutar de animadas tertulias.
Es una vieja masia rehabilitada donde se ha respetado la arquitectura y la decoración rústica, en la que destacan los azulejos. Las mesas vestidas y con separación acorde a lo que es exigible en estos restaurantes.
Con estas primeras impresiones nos dispusimos, mí mujer y yo, a disfrutar de una comida de un domingo de septiembre.
La cocina que nos presenta Kiko Moya se entronca en la tradicional de la zona actualizada y con algún toque vanguardista. Tomamos el menú largo Saboer, compuesto por:
*Corteza de bacalao. Un snack aromático y sabroso a bacalao. Bien
*Tartar de remolacha con verduras encurtidas. Muy bueno, sabroso y fresco.
*Atún marinado sobre ajo blanco y ajo negro. Exquisito plato, bocado fino con muy buena conjunción de sabores, sintiendo el ajo pero no siendo el protagonista.
* Vichyssoise de napicol y ostras heladas. Muy buena, fina y sabrosa a ostra y muy refrescante. Aquí cuando nos lo presentan nos dicen que es Vichyssoise de ostra de mar y ostra vegetal. Lleva unas hojas que al comerla individualmente es como si estuvieras comiendo una ostra (literal).
*Tocinillo de cielo. Sabroso y delicado.
*Escorpa (un pescado) bañada por un suquet de sus cabezas con leche de almendras. Correcto.
*Arroz de caracoles, all i olí de hinojos y hierbas. Muy bueno, el arroz en su punto y sabroso.
*Presa de ibérico curada sobre pralin de bellotas e higo escalivado. Tierna y jugosa, contundente que el pralin ayudaba a refrescar.
Nos acompaño toda la comida un magnifico pan artesano y sagi.
En el apartado de postres un magnifico Melón de olor, melón pasado ligeramente por la plancha con un helado y hojas aromatizadas (menta). Y supermouse de chocolate con café y avellanas. Correcto.
Con respecto a los vinos decir que la carta se compone de dos tomos, uno para finos y generosos (amplia representación de Navazos), blancos y champagne y otra de tintos. De primer nivel. Y una sorpresa, pues no es nada frecuente, unas siete u ocho reliquias de jerez maravillosas.
El apartado vinos corre a cargo del otro socio del restaurante, en compañía de Kiko Moya, Alberto Redrado. Alberto, premio nacional de Gastronomía al mejor sumiller en 2009 está en su salsa, comentando las características de cada vino con pedagogía y profesionalidad. El servicio como corresponde, con copas Riedel y para cada vino su copa adecuada, con reposición perfecta. El premio es importante pero para mí lo es más las referencias de compañeros suyos de profesión que yo tenia, y eran magnificas.
El servicio en sala profesional y amable en todo momento en consonancia a lo que debe ser en un restaurante de este nivel.
Bebimos: Fino La Bota nº 17, Fino La Bota nº 27, Champagne Georges Laval Les Hautes Chevres Premier Cru 2004, Nieport 20 years Old Tawny.
Y en la terraza pudimos disfrutar de café y una copa de Isle of Jura 36 YO, un servidor, y una infusión de Maria Luisa mi señora junto con una copa de Dartigalongue 1987 que hizo las delicias de la tertulia hasta las 18 horas.
Totalmente recomendable.
El precio es solo del menú, sin bebida

Restaurante con estrella Michelín, merecidísima.

Visita el sábado al mediodía y tenía una ocupación de seis mesas.

Mesas amplias y a buena distancia, copas y mantelería acorde con la categoría del Restaurante.

Nos decidimos por el menú “Saboer” (80 €). El servicio del pan lo cobran a parte (3,00 €) pero sólo cobraron uno para los dos. Todos los precios de la carta llevan IVA.

Cerveza y agua para hacer tiempo.

Preguntamos por la posibilidad de maridarlo y nos dijeron que ya no hacían maridajes, pues a veces se veían obligados a tirar los vinos sobrantes. No obstante, el somelier nos dijo que para algunos platos no tendría inconveniente en maridarlos con algún vino que potenciara su sabor.

La carta de vinos era impresionante, con vinos de todos los precios, desde los 13,00 € hasta los mil y pico. Sin embargo, el recargo en el precio era mínimo, se notaba que no querían hacer negocio con el precio de los vinos.

Nos dejamos aconsejar y el vino elegido para el menú fue un blanco albariño Tricó 2009 (19,00 €), muy mineral y con buena acidez.

Disfrutamos de lo lindo con la comida y con los vinos, estuvimos casi 4 horas hasta los cafés, que nos invitaron a tomarlo en la terraza.

El menú consistió en:

- Corteza de Bacalao y Aguasal.

- Queso de almendras con miel y aceite: sabor profundo y a la vez delicado. Este plato lo maridamos con un Egon Muller Spatelese 2004, que le iba fenomenal y potenciaba el dulce del queso.

- Tartar de remolacha con verduras encurtidas: simulaba un tartar, presentado sobre una especie de galleta. Que plato más simple y qué bueno estaba.

- Yema de huevo en salazón con hueva y aliño de garum: una yema de huevo que simulaba el sabor de la hueva, un sabor muy potente.

- Tocinillo de cielo: textura suave, sabor ligero, buenísimo.

- San Pedro con pil de sus cabezas: excelente materia prima, la sustancia que dejaba las cabezas le daba un enorme sabor.

- Arroz de conejo y caracoles: arroz seco, estaba presentado en un recipiente rectangular. Estaba en su punto, riquísimo.

- Presa de ibérico curada sobre pralin de bellotas y pera escalivada: impresionante este plato de carne, que potencia de sabor, muy poco que ver con otras carnes que he probado. Plato maridado con un tinto de Rioja, B de Basilio 2007;

Llegan los postres, que no desmerecieron en nada a los anteriores platos, estaban al mismo nivel o incluso superior:

-Brioche, leche, huevo levadura y mantequilla: y todo esto, junto, estaba buenísimo, original, fantástic.

- Supermousse de chocolate con café y avellanas: superó incluso al anterior, algo casi imposible de conseguir. Esponjoso, combinaba el sabor del chocolate con el del café y el resultado fue la perfección.

Para los postres nos sacó un Gutiérrez de la Vega Casta Diva Cavatina Tender 2010.

Los cafés los tomamos en la terraza y nos sacó una tableta de chocolate con quicos, buenísimo.

A las 6 y media de la tarde finalizó el espectáculo, porque es lo que fué. Creo que ha sido una de las mejores veladas enogastronómicas de mi vida. Dejé hasta propina, algo inusual en mí.

Como detalle del somelier, estupenda persona y con amplios conocimientos que nos ilustró amablemente sobre los vinos que tomamos, no nos cobraron las copas del maridaje ni los cafés.

El precio final, para lo que comimos y bebimos, me parece genial.

Seguro que volveremos.

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