Restaurante Maralba en Almansa

Restaurante Maralba

Datos de Maralba
Precio Medio:
74 €
Valoración Media:
8.8 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
9.3 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
9.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Albacete
Localidad: Almansa
Dirección: Violeta Parra 5
Código postal: 02640
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 49,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingo noche, lunes noche y martes todo el día.

Teléfono


65 Opiniones de Maralba

El Restaurante Maralba de Almansa estaba desde hace tiempo en mi agenda de visitas, y por fin, con la excusa de la celebración de mi 37 cumpleaños (como pasa el tiempo!!!) decidimos acercarnos a conocerlo. Sala agradable, tranquila y de ambiente relajado, escenario adecuado para el disfrute gastronómico. Mesas bien vestidas y equipadas.
Optamos por el menú gastronómico de temporada (44 €) que se compone de:
snacks de la casa y tapitas sorpresa: delicioso recital de pequeños bocados de intenso sabor autóctono, técnicamente ejecutados y muy bien presentados: ajopringue manchego con pan tostado, cornete de atascaburras, torta de gachamiga serrana con piel de sardina salada, bombón frío de queso manchego, mejillón con espuma de martini... un total de tres pases para disfrutar.
entrantes:
Pulpo de roca, con alcachofas confitadas en aceite de anchoas y sopa de alcachofas ahumadas, simplemente delicioso.
Nuestra visión del tiznao de bacalao, para seguir disfrutando.
pescado: san pedro, punto perfecto del pescado.
carne: Manitas de cerdo rellena de pisto manchego y caracoles, entre dos láminas de crujientes manitas de cerdo el pisto, buenísimo.
El pan que acompaña la comida está realizado artesanalmente en el establecimiento a partir de una masa madre de dos años.
Postres: tarta de queso con frutos rojos, granizado de uva y sorbete de lavanda, me encantó.
Pera en tres texturas, hará las delicias de los amantes de esta fruta.
Con el café pase de petit fours, en la linea.
Para beber Cristina nos sugirió un vino de la zona (no recuerdo en nombre, maldita memoria!!!), que nos acompañó perfectamente la comida.
Al finalizar pudimos visitar la cocina y saludar al chef. Tanto Fran como Cristina me parecierom grandes profesionales y personas encantadoras.
La verdad es que disfruté mucho en el Maralba. Fran Martínez realiza una cocina muy arraigada al territorio actualizando y reinterpretando, de forma acertada, clásicos de la cocina manchega. Platos llenos de sabor y precísamente ejecutados. El Maralba trasmite pasión por la cocina de forma sincera, honesta, sin artificios ni lujos innecesarios. A esto cabe sumar una relación calidad precio difícil de superar. Sin duda, es un establecimiento con estrella.

Lo primero de todo, disculparme, por colar esta valoración, antes de tiempo, pero dado que fue el primer restaurante que colgué en el foro, con otro seudónimo, salobre, he querido que hiciese el nº cien.

Lo dicho , lo prometido es deuda y en mi anterior valoración , dije que el día que les diesen la estrella , dejaría de daros las chapa , así que procurare , en mi visita anual , no ahondar mas en todas sus virtudes , quizás , solo os ponga el menú o nada , pero esta será la ultima vez , que alabe a esta pareja , eso si , sin algún día bajan la guardia lo diré , mas no lo creo .

Decir que cuando voy a comer al maralba , y me hago las casi dos horas , que hay desde donde veraneo a su casa , se que voy a casa de unos amigos a comer , y lo se por el trato que tenemos y por que siempre me agasajan con algún plato de mas , o prácticamente me obsequian con el vino , por lo tanto es normal , que junto , al siguiente restaurante , que colgare , y que también colare en el tiempo , sean mis favoritos .

Sin embargo quiero aclarar algo, ante las muchas suspicacias, que mi anterior comentario pueda levantar, si he ido muchas veces a estos dos restaurantes, es porque me encanta su cocina y como me tratan , a mi y a todo el que va, pues solo oigo alabanzas de las mesas de al lado , de gente que repite o que va por primera vez , el trato se ha hecho familiar a medida que hemos ido visitándolo , y siempre me encanto , desde el primer día , en el que no nos conocíamos , de hecho os pongo el enlace de mi primera vista , y comprobareis que apenas a variado mis comentarios , por lo que nadie , me diga que el ambiente familiar en el que nos movemos ahora , me ha influido , para nada , de hecho en el otro restaurante , el Jauregibarria , en mi anterior comentario , hubo una serie de fallos , un mal día lo puede tener cualquiera , y yo no los omití , ósea que nadie vea cosas , donde no las hay. https://www.verema.com/restaurantes/2901-maralba-almansa/valoraciones/494613-me-parece-increible-que-no-tenga-ya-una-estrella-michelin

Que decir de esta pareja, que no haya dicho ya, les encanta su trabajo y procura hacerlo de la mejor manera posible , lo único que hacen es facilitar una estancia , para el disfrute , poniéndotelo fácil , tu solo tienes que sentarte y disfrutar , su servicio y su cocina es honrada , no podía ser de otra manera , pues son ellos , los que se dan , decir que pese a la reciente estrella , no han tocado precios , e intentaran , absorber la subida del iva , no se puede ser mas honrado en los hechos , ni en la practica .

Cristina, te recibe en la sala, y te lleva por mas de trescientas referencias de vinos, muchísimos de la zona, siempre atenta, procura dar con los gustos del comensal, aunque claro también hay que ayudarla, si un vino no te gusta, díselo , ella lo pregunta , de esta forma no os pasara lo que al anterior forero , que no tubo una experiencia plena , bueno suena un poco erótico, pero es que a veces en esta casa se llega al erotismo , por supuesto gastronómico, no penséis mal , por supuesto no solo de vino vive el hombre , su atención es constante y proporcionada durante toda la velada , no te falta vino en la copa , ni explicación a cualquier duda , la verdad se nos pasa el tiempo volado , de hecho estamos cerca de seis horas , entre la comida y la charla con ellos , y siempre se nos queda corto, claro de año en año .

Fran , ya lo he dicho , pero como ya no os lo voy a repetir , es un artista , hace las cosas con cariño y honradez , le gusta lo que hace y cada vez lo hace mejor , trata con el mismo respeto y admiración , a la sardina , que a la caballa , que a la famosa gamba roja de Villajoyosa , quizás sea por eso que todos los platos , destacan por igual y para mi sobresalientemente , no reniega de los productos mas simples , y los combina con los mas complejos , pero, al final de la elaboración , todos son números uno .

A continuación os pongo el menú con el que me obsequian, si hay aun par de platos de mas, pero lo importante es que todos son de un nivel increíble, por cierto además de los placeres gastronomicos , tuvimos el placer de conocer a Carlos (craticulli) y parte de su familia , con la que pasamos parte de la sobremesa , para quien no sepa quien es , les diré que es una de las mejores prosas del foro , mas que nada por si hay alguien de reciente incorporación.

Snacks de la casa

Tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada (sabor)
Bolitas de calabaza escabechadas y granos de mostaza antigua
Bombón de queso manchego al romero(para locos del queso,queso)
Ajopringue manchego con pan tostado (contundente
Tajada de cerdo con manteca especiada, lima y menta
Cornetes de atascaburras (sabrosisimo)

Tapitas Sorpresa

Mejillón con espuma de Martín (fresco)
Gazpacho licuado con crujiente de pan relleno tartar de sardina salada
Pulpo de roca con patata asada y ahumada

Principales

Caballa semicurada en sal, mojete manchego y olivas negras (el mago de la caballa, así tenían que llamar a fran, ya es el segundo plato, que pruebo, con la caballa como protagonista, de 10)

Ensalada de bacalao con tomate seco, judías verdes y consomé tibio de hortalizas ( digna de un Andoni , y el bacalo salado , como tiene que ser , que hay algunos, que parecen fresco)

Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras (un clásico, que no me cansaría de repetir)

Gamba roja de Villajoyosa marinada, con almendras tiernas, algas marinas
y jugo de sus cabezas (últimamente el marisco de calidad , y bien elaborado nos chifla, buen tamaño)

Castañetas de cerdo ibérico, con ravioli de champiñón relleno de tupinambo
y trufa de verano(sorprendente , fran me hace comer hasta
las glándulas salivares del cerdo, con lo remilgado que soy para las cosas que no me suenan)
Chopa de mar con espinacas, pasas y cremoso de piñones (no lo conocía, pero estaba rico, rico)

Paletilla de cabrito lecha con chalota a la miel y ravioli de berenjena asada (venia de castilla de comer cordero lechal, y si no me dicen es cabrito, y que queda tan jugoso, juraría que era un cordero lechal, rico, rico)

Manitas de cerdo con pisto manchego y caracoles en hierbas aromáticas (curro y curro, desmigarlas, y ponerlas entre sus crujientes patas, como si fuera un cochinillo, que te ponen con su piel, la mejor elaboración de manitas que he comido)

Postres

Tarta de queso con frutos rojos, granizado de uva y sorbete de lavanda (frescor)

Biscuit de chocolate relleno de jengibre, mouse de chocolate al cardamomo
y sorbete de pomelo(sabor)

Maridaje , eso si , este menú no tiene maridaje , es un obsequio , ya que me cobra , lo mismo que el maridaje , que tiene para el menú normal , por cierto una mesa de cinco personas , se beneficiaron de este regalo , ya que probaron , los mismo vinos , cosa que me parece muy honrado.

Inedit
L’Equilibrista
Falcata bio
El Vern 2007
Picarana 2011
Otazu Premier cuveé
Michel Laurent Puilly fume
Tinto Michel Chapoutier Cote-du-Rhone

Estos dos últimos vinos , pese a no ser dulces , acompañaron perfectamente a los postres , cosa que me sorprendió , respecto al resto , me encantaron , quizás el que menos me dijo , fue el otazu , pero los blancos , me sorprendieron y mucho.

El precio del menú, como he dicho el mismo que el año anterior y el mismo, que tendrán hoy, pese al iva y el venia, 58,33+18% , ósea que si no suben el iva y hay que pagar un 10 , ellos recortan un 2% , su ganancia , cosa que van a hacer en mas de un sitio , por lo menos de momento, pero no quita , para reconocer el gesto, o al menos la intencion.
El no maridaje,15€ , ya digo un regalo y el gin-tonic de 209 , 6+iva , los ponen cortos , pero quizás me gusten mas así , tampoco me voy a quejar , siempre me sacan mas de uno , con los cafés , unos petit tours , bien currados , os dejo foto,como no podía ser menos .

En esta ocasión , valoro el entorno , como la nueva decoración , que le han dado , pareciendo mas amplio el local , pues bonito , siempre a sido , así como la vajilla y la mantelería , de primera y moderna.

Cocina de diseño avalada con una estrella michelín.

Optamos por el menú sorpresa, que con el servicio del pan y el IVA asciende a 62,64€.

En general me gustó la comida, la calidad del producto es muy buena, visualmente algunos platos eran muy atractivos y el menú guarda una buena relación calidad-precio, pero creo que darle el calificativo de excelente es ser demasiado generoso.

Era sábado al mediodía y estábamos solos en el restaurante, lo que le daba un aspecto desangelado, y dicha circunstancia influyó negativamente en el resultado final de las sensaciones que nos llevamos.

En cuanto a lo que nos sirvieron, fueron diez snacks y tapitas, que prácticamente se tomaban de un bocado; a destacar:

- el bombón de queso manchego al romero: helado con un potente sabor a queso al romero.

- Ajopringue manchego con pan tostado: sabor típico de la Mancha.

- Flan de foie, jugo de perdiz y polvo de morcilla: buena combinación de sabores.

Algunos no me convencieron: las bolitas de pepino confitadas con granos de mostaza, estaba insípido; o el pimiento seco y frito, tampoco me gustó el sabor que dejaba.

De los platos individuales (nos sirvieron seis) destacaría:

- el canelón de calamar en su tinta con leche de almendras: creo que es plato estrella del restaurante, y con razón, tenía una buena presentación y la mezcla de sabores que se obtiene con la tinta, la cococha y la leche de almendra estaba muy conseguida.

- Salmonete de roca con espinacas, pasas y cremoso de piñones: se deshacía en la boca, y la mezcla de sabores con las espinacas y las pasas le daba un toque dulce muy original.

- la lata de cabeza de cordero: este plato nos asustaba un poco, pero estaba riquísimo, la carne de la cabeza estaba muy melosa y se presentaba envuelta en un canelón de patata.

De postres: la ensalada de remolacha, helado de yogur de cabra y bizcocho de especias y un mantecado de vino. No destacaría nada, ya que me pareció lo más flojo de la comida.

El aspecto más negativo fue el maridaje de vinos; ciertamente ofrecen esta posibilidad a un precio de 15,12 € por persona, y aunque sólo lo hacen en el otro menú que tienen más económico, la somelier no puso impedimento en ofrecérnoslo con nuestro menú. Pero los vinos que se incluían en el maridaje eran bastantes sencillos, y sobre todo, comerciales; y no es que no me gustaran los vinos que ofrecieron, pero creo que en un menú de este nivel tiene que haber vinos del mismo nivel. En este tipo de restaurantes quiero que además de que me sorprendan con lo comida lo hagan también con los vinos, y no fue el caso.

También se puede decir que a ese precio no se pueden ofrecer otra clase de vinos, pero por lo menos se tiene que tratar de maridar con vinos poco comerciales, que te puedan sorprender, o subir el precio del maridaje. En fin, creo que aquí el Restaurante falló.

Los vinos del maridaje fueron: Las Tres; Viñas del Vero gewurztraminer; Corazón Loco (de Bodegas Iniesta) y de tintos el Ramón Bilbao 2008. Todos ellos muy dignos.

También nos sacaron una cerveza Inedit para maridar los snacks y tapitas, y es la primera vez que en un Restaurante me sacan cerveza para maridar; hubiéramos preferido un cava.

Salimos del Restaurante con la sensación de que hay otros restaurantes con estrella michelín, e incluso sin estrella, que lo superan, pero para gustos colores.

Restaurante tremendamente cálido y sencillo (y no me refiero solo al local), sin grandes pretensiones te acaba sorprendiendo, ya no por platos increíbles o por una puesta en escena novedosa, sino por comer de maravilla y por que te hagan sentir a gusto, que al final de todo es lo que recuerdas.

Menú compuesto de varios Snacks, tres entrantes, pescado, carne y dos postres. A un precio casi de risa (38 € + iva), además tendiendo en cuenta que se trata de un restaurante con estrella Michelín.

-Snacks variados:
-Esferas de queso Manchego con romero
-Tortas de sardinas
-Pulpo
-Bolitas de pepino con mostaza
-Ajopringue.
-Cortezas de bacalao
-Pimientos rojos secos

-Yema de huevo con alcachofas
-Paje con espinacas y piñones
-Codillo de cerdo deshuesado, con mostaza y carlotas
-Leche merengada con piña y piñones
-Bombón de chocolate con praliné y helado de coco

A destacar no solamente la comida sino la sala, impecable el maridaje e impecable el servicio, personal muy, muy amable. Restaurante totalmente recomendable y con una estrella Michelín mas que merecida.

No seré prolijo, solamente diré que comimos realmente muy bien con su menú gastronómico. Los entrantes llenos de imaginación y algunos de mucha calidad, los platos principales bien hechos y los postres buenísimos. Con los entrantes cerveza y luego tres blancos y un tinto, todos bien elegidos. Pur supuesto un gin-tonic.
Como dijo el Zorro: volveré.

Varias han sido las visitas durante este año y el anterior a este grandísimo y único restaurante pionero de la alta cocina provincial, y digo único porque para encontrar algo que se le asemeje el viajero tendrá que rebuscar en muchos kilómetros a la redonda, y para encontrarlo a un precio similar que no la busque porque no la encontrará.

Con esta crónica intentaré plasmar lo mejor que pueda lo allí vivido, teniendo en cuenta que la cocina de Maralba es difícil de explicar pero fácil de entender cuando se esta sentado en una de sus mesas.

El restaurante, una apuesta personal defendida en una plaza complicadísima, se consolida. Muestra de ello es que por esta familiar casa, y desde que atesora ese galardón galo de puntas redondeadas, acuden todo tipo de gentes. Desde entusiastas gourmets a snobs de medio pelo, desde jóvenes aprendices de alquimista a yayas con sus afortunados nietos celebrando onomásticas, desde fans incondicionales a curiosos de lo que allí se cuece. El caso es que hablando, comentando y observando todos salen encantados, no podría ser de otra manera, cocina apoyada por un lado en el sentimiento y por otro en el conocimiento, sensible, sensata y serena. Pensadas en dos actos, a dos tiempos, el primero contundente en origen y sabor pero ligero en ejecución, el segundo marino mediterráneo y fresco, todo ello acariciado con aplastante virtuosismo por una de las jóvenes joyas del panorama gastronómico actual.

Sin más preámbulo pasamos de lo trivial a lo trascendental, cinco pases a modo de snacks inicial el festival adornando cromáticamente el centro de la mesa, pensadas para comer con las manos son el preludio de lo que se avecina.

- La debilidad del cocinero por el terruño ya sale a relucir en las grandiosas tortas de gachamiga, receta ancestral trasformada en forma y textura pero respetada en sabor, de una rusticidad delicadísima redondeadas se presentan, crujientes y de sabor potente, son salpicadas con un polvo de la piel de la sardina que sirve de catalizador del sabor.

- La potencia de Éstas es rebajada por unas frescas, originales y aparentemente sencillas, bolas de pepino con mostaza confitadas brevemente en aceite de oliva, en las que posteriormente se percibe su complejidad con varios matices arriesgados de resultado exultante.

- Pieles de bacalao fritas, mejoradas, libres de grasa y crepitantes, finísimas y delicadas, lo que parece cerdo resulta ser pescado con la consiguiente ligereza del mismo, el snack del futuro, sabroso, saludable y muy rico.

- Volvemos al localismo con los pimientos secos y fritos, alargados, poco carnosos y de ligero amargor, fruto de su liofilización solar, funcionan como un divertido entrante al ser sometidos a una inusual fritura.

- Despilfarro técnico del chef con una de las preparaciones más sorpresivas del primer acto, el bombón de queso manchego al romero, una esfera de bello aspecto níveo se presenta en la mesa sobre un lecho de herbario autóctono, su exterior quebradizo esconde una mouse sobrecogedora de marcado sabor a lo que reza su título. Siendo queso descuadra su estructura, pero más lo hace su temperatura, fría, que no helada, no resta un ápice al sabor de la fantástica materia prima con la que esta elaborada, al contrario, lo reviste de unos contrastes de los que por naturaleza carece, incrementando sus fragancias sápidas e inundando la boca con su cremoso y aéreo contenido.

Lo bueno es que esto acaba de empezar, y lo malo es que todo lo bueno se acaba, más vale no pensar en lo segundo y centrarse en el siguiente acto, los entrantes. De servicio individual son joyas en miniatura, cada una de las tres preparaciones podrían tener un lugar protagonista en la carta, pero el chef prefiere exhibirlas en forma de muestrario gastronómico para regocijo del comensal y lucimiento personal.

- Un plato alargado sostiene tres cuencos con las tapitas sorpresa, en el primero una liebre en escabeche deshuesada, lacada de lo mismo y acompañada de rábano. Parece a la royal, por sus carnes tersas, por su complejidad aromática, por su aspecto fulgente y por su largo paladar de matices cinegéticos.

- A continuación una lengua guisada de cerdo ibérico, con emulsión de tocino y jugo concentrado de lentejas hará las delicias de los amantes de la casquería, que encontraran una suavidad inusual en un gran producto perfectamente aprovechado.

- Para rematar la faena un excelso pulpo de roca tiernísimo, pero con la consistencia adecuada al mordisco, muestra de su acertado punto de cocción, es acompañado de forma untuosa y tradicional por patata asada, pimentón, cebolla confitada y aceite de oliva.

Después del diluvio de aperitos con los cinco sentidos ya entregados a los caprichos del ejecutor y predispuesto para rematar, o mejor dicho comenzar la faena, empieza la parte más sustancial. En este acto, y a petición propia cuatro serán los entrantes.

- Indudablemente una de las señas de identidad de la casa son los pescados azules (quizás influencia de sus maestros catalanes), los han trabajado con verdadero acierto en diversas ocasiones pero, bajo mi punto de vista, sin alcanzar cotas tan altas como en este primer pase.
La caballa a la sal con moje manchego y royal de aceite es sinónimo de perfección, con ella consigue un punto de textura inaudito en un pescado tratado con esta agresiva técnica, desconozco el proceso al que lo somete, pero el resultado es más que excepcional. Los lomos del pez son presentados en forma cilíndrica y cortados en porciones, su color tornasolado y brillante da muestra de su acertada metamorfosis. El resultado es que cada bocado pasa a ser una experiencia mística, demuestra su capacidad innata para conseguir el equilibrio entre lo crudo y lo cocinado. El acompañamiento, una fusión del cruce de caminos, mojete manchego revisado: tomate en conserva elaborado en casa, huevo, royal de oro líquido y agua de tomate con una acertadísima texturización, pinceladas de aceitunas caseras en papel comestible, cebolleta. Todo, absolutamente todo pensado para componer una bella sinfonía con la salinidad del pescado.
Este plato me enloquece, una preparación que convierte el minimalismo gastronómico en una religión con un plebeyo protagonista al que trasforma en fastuoso manjar de dioses, ese pescado azul, que tras caer en manos del virtuoso mago y ser sometida a secretos artificios y ungüentos, es revestido de un nivel gastronómico equiparable al mejor de los tartufos.

- En una visita a Maralba no se puede pasar por alto el canelón de calamar, el cual se ha convertido en uno de los grandes hitos en la coquinaria de la casa. Receta particularmente elegante, cuasi sexual, que al igual que los buenos vinos mejora con el tiempo, lo que lo ha convertido en uno de esos platos antológicos, más que un clásico es una composición consagrado por el tiempo y el aplauso de los comensales.
Se presenta en tres servicios la “kokotxa”, con un ligero toque de plancha, vaticina el contenido del hato, hecho con la tinta, que esconde en su interior una fina brunoixe de sus carnes, todo ello regado con una delicada leche de almendras tiernas, que es combinada con maestría y acierto con unas huevas de trucha que contribuyen a la obra con su salinidad, excitante.

- Continuamos con otra preparación depositaria de los sabores olvidados, de los olores de antaño, de la cocina lenta de antes elaborada con las técnicas de ahora. Castañetas de cerdo ibérico acompañadas de jugo de jamón, tallarines de nabo y untuoso de yema ecológica. Un espectacular guiso elaborado con un producto sorprendente y novedoso, prueba de las posibilidades gastronómicas casi infinitas del verraco, que nunca había probado y que consiguió enamorarse por su aroma a campo, a dehesa, por su sabor fino y delicado, por su textura esponjosa y su sutil melosidad. No menos sorprendente es su acompañamiento, el caldo traslucido expresa una amplia gama de matices, los tallarines de nabo tubérculo olvidado, se sirven aldentes y crocantes e inundan el paladar perfumando el conjunto, y las pinceladas de yema lo eleva todo a la enésima potencia.

Quedan dos pases antes de los postres, los esperamos con impaciencia porque Martínez es un versado en la materia, y como tal ninguna de los dos defraudan, soy más de pescado, pero no se con cual quedarme porque el nivel de la carne es sobrecogedor.

- Un fantástico lomo central de pajel, con aspecto nacarado, aparece en la mesa, dado su tamaño debería haber pertenecido a un espectacular ejemplar. El pez, de cocción milimétrica y piel crujiente, se ve atrapado en una bella sinfonía cromática de aroma y sabor, debido al cibet de sus espinas ligado con vino tinto y al puré de membrillo confitado, es abrazado por notas dulces y acidas, y flanqueado por setas autóctonas. Pura belleza, un plato muy pensado maravilloso y expresivo, marca de la casa.
- La tremenda originalidad del chef sale a relucir en la carne, un lomo de cierva que efluvia perfumes silvestres por los cuatro costados. En un lado del plato salteado de setas, valor seguro, en el otro un ravioli de champiñón relleno de crema de tupinambo, impresionante la combinación del tubérculo con la carne, y más aún la textura y sabor del champiñón cortado finísimo, crujiente pero flexible, si no lo veo y solo lo pruebo hubiese dicho que era una trufa, por su largo paladar a tierra húmeda.

Tras la bacanal, por cierto regada con un fantástico tierras Tierras del Mediodía, llegamos al capitulo dulce. Nuestro cuerpo nos pedía parar, pero haciéndole caso al instinto continuamos con la misión que habíamos venido a cumplir, disfrutar hasta reventar. Eso si, que sean ligeros por favor………..

- Ensalada de remolacha y uvas, sorbete de yogur de cabra y bizcochos de especias al vapor. Un título tan sugerente lo dice todo, liviano, fresco, aromático y adictivo, llama la atención su multitud de texturas.
- Mouse de azafrán, helado del mismo pistilo, melocotón, muesli, sopa cremosa de higos y anís estrellado. Composición de belleza barroca a la que no nos tiene acostumbrados, en la que cada ingrediente juega un papel primordial en el sabor final del digestivo postre.
- Por último acompañando un buen café y mejor GT (a los cuales fuimos invitados), y a modo de “bonus track” sus sensacionales petit four, tortas de manteca con anís, gominolas de mango, higos con chocolate, quicos con cacao y teja de pipas con chocolate blanco.

Mención especial al servicio, que con la difícil función de representar la obra que en los fogones se cuece, vamos de estar a la altura, no defrauda en ningún momento al contrario, encandila. Cada vez mejor. Trasmite buen rollo, optimismo, y sin dejar de lado la corrección y buen hacer de la alta escuela que se le supone a un gran restaurante, ejerce su función con cercanía, seriedad, y complejidad.

Visto lo visto puedo afirmar que Maralba esta en plena forma, yo diría que esta mejor que nunca, profundizando en un estilo personalísimo, en el que sigue indagando y creando en base a las dos líneas diferenciadas antes comentadas, la manchega y la mediterránea, una personalidad bipolar fruto de su posición geográfica que convive exultante en su oferta actual, y que sin caer en la autarquía gastronómica genera platos revestidos de ingenio con el sello inconfundible de la casa, el de la perfección absoluta.

Las primeras brillan por un mancheguismo académico, apegada al terruño, sin perder el contacto con las raíces y la memoria gastronómica de sus ancestros, en ella demuestra un profundo conocimiento del recetario que se pretende trasformar, sometiéndolo a una estudiada y consabida actualización con la que logra estilizar su figura, sacándoles brillo pese a su orondo origen. Otra influenciada por la cercanía de los puertos costeros, en la que destaca un trato soberbio a los fresquísimos pescados de la bahía, que tras ser acariciados por las manos del maestro, virtuoso en la materia, son elevados a la condición de manjar de dioses. En definitiva talento a tutiplén utilizado con sosiego e inteligencia.

Nada de padrinos, nada de mecenas, nada de “enchufes”, solo valor, ganas, esfuerzo, trabajo, humildad y sacrificio, todo ello en altas dosis. Eso, y solo eso es lo que les ha llevado donde están, colocándose a la cabeza de la cocina de Castilla La Mancha y con un futuro más que prometedor. Desde aquí enhorabuena y gracias por habernos hecho levitar en tantas ocasiones.

Una experienca gastronómica completa para el recuerdo. Sin duda, nos ha parecido el MEJOR RESTAURANTE DE ALBACETE Y UNO DE LOS 3 DEL PODIO DE TODA LA COMUNIDAD (el orden supongo que ya va en gustos...) Con su margen de mejora en pocos aspectos, como todos, pero por eso mismo le han otorgado, y creo que justamente, su primera Estrella Michelin. Os dejo fotos y la crítica de nuestra visita en el blog. Espero que os guste y os sea de ayuda.

http://la-cocina-creativa.blogspot.com/2012/01/restaurante-maralba-una-nueva-estrella.html

En primer lugar hacer mención a la ubicación del Restaurante que parece situado en una calle tipicamente londinense, me quede sorprendido de Almansa ya que nunca la había visitado, por cierto los caballeros pueden aprovechar para comprarse unos zapatos a precio muy ventajoso en esta ciudad ya que el calzado de caballero en esta población esta muy extendido.

El restaurante es confortable, mesas grandes para dos y con una separación destacada. Sobresaliente la atención en sala. Ya desde la atención telefónica de la reserva , notas una predisposición de atención al cliente muy satisfactoria.

No voy a describir el menú que esta muy bien descrito en la anterior nota de AntonioAlicante, menú que con ligeras variaciones en algún plato fue el que tomamos.

El plato que mas me sorprendió fue el de salmonete con alcachofas en el que las verduras tenían completamente el sabor del pescado y la textura tanto de uno como de otra era inmejorable.

Quizá el plato que no entendí , fue el de carne . Era una carrillera ,la textura siempre acostumbro a tomarla que se funde en la boca y suntuosa a la vez que dulce, en este caso no es que estuviera dura pero su textura y sabor no me convenció, quizá , es que soy demasiado clásico...

La arquitectura, presentación y tiiempo de servicio de los platos son sobresalientes. El menú es muy completo y con un precio competitivo. Algún plato como el comentado no me acabo de convencer, eche en falta alguna contundencia de sabor en algun plato , por hacer algo de critica constructiva , es una simple opinión , sinembargo reconozco que el conjunto es muy conseguido.

La carta de vino la ojee y tenía buen nivel con precios normales , tomamos un brut nature de la casa al precio de 30 euros que resulto ser un cava muy bueno y que es mas versatil para el maridaje con un menú tan variopinto y eso que con el bono regalo que llevabamos valorado en 120 euros incluia un vino tinto muy sutil y elegante, de un vino de la zona , creo recordar que monovarietal canernet sauvignon. Copas de geometría destacada y llenado de copas perfecto, acorde a la categoría del restaurante.

La verdad es que muy bien. Acertaron de pleno con el regalo. Excepcional comida la disfrutada en Maralba. Todo a una gran altura, pero también destaco el lomito de cierva. Como está cerquita de Valencia seguro que repetiremos en breve. Y además, seguro, con reconocimiento Michelín de por medio.
Salut.

  • Lomito de cierva

    Lomito de cierva

Dadas las excepcionales críticas que recibe este restaurante en el foro de Verema, nos decidimos a visitarlo y poder, a parte de contrastarlas, conocer su propuesta gastronómica.

Lo primero que cabe destarcar es la fantástica atención que ya se percibe desde el momento de hacer la reserva telefónicamente. Cristina (me permito hablar de ella como si la conociese de siempre cuando, en realidad, sólo compartimos unas horas el pasado sábado) es una de esas personas apasionada con su trabajo y que sabe transmitir esa pasión. Amable y educada en la gestión de la reserva por teléfono, próxima y distendida una vez llegamos y comprobó "la pasta" de los clientes, ilustradora y bromista en el transcurso de la cena, cordial y afectuosa en la sobremesa y la despedida. Ella, y también su ayudante en sala, son uno de los puntos fuertes de este restaurante. Estoy convencido.

Cena para 10 personas en el comedor privado. Pedimos el menu sorpresa (5 snacks + 3 tapitas + 4 entradas + pescado + carne + 2 postres) por 55 €: increible. Decidimos confeccionar una especie de maridaje entre los que estamos en la mesa y la propia Cristina que después detallaré.

- Primer pase de snacks: Bolitas de pepino confitadas en aceite de oliva con vinagreta de mostaza y cocas de gachamiga y sardina: Correcto

- Segundo pase: Ajopringue con tostas finas, pieles de bacalao (cual si fuesen cortezas de cerdo) y pimientos secos fritos: de este segundo pase destacar el ajopringue que nunca habíamos probado y que nos encantó y la presentación sorprendete del pase en conjunto (espero anexionar fotos cuando me las pasen mis compañeros).

- Tapas sorpresa: Presentadas las tres sobre plato individual: Sardina salada (en vasito); Flan de setas con fondo de foie (en vasito); Terrina de conejo con gelée de vermouth (en cuchara de aperitivo). La sensación al treminar las tapas es algo así como "señores, esto va en serio". Si los snacks, aunque buenos, son prescindibles (y más después de ver la gran cantidad de comida que incluye el menú), estas tres tapas se me antojan imprescindibles y confirman ya desde el primer momento el acierto de las buenas críticas recibidas y la dimensión de la cocina que nos preparamos a degustar. Cada cual más buena, permítaseme destacar el flan por su presentación espectacular (verde kiwi), la tácnica utilizada (una textura impresionante) y el sabor auténtico y contundente del plato.

- Primera entrada: Bombón de caballa en semicuración con mojete manchego, royal de tomate asado, chicharrones de caballa y papel de oliva negra. Nos dice Cristina que lo presentan mañana mismo en un concurso de gastronomía de "Jaén: paraiso interior" y la afirmación de la mesa es unánime: ganais de calle. Un plato excepcional, sorprendente, de los que perduran en la memoria como la ostra con soda de espárragos de L'Escaleta o el berberecho de Manolo de la Osa en las Rejas. Un 10.

- Segunda: Yema de huevo cocinada a baja temperatura con caldo de gallina y otros ingredientes que no puedo recordar (diferentes a los expuestos por anteriores "foreros"). Un adjetivo para este plato: contundente. Muy rico con un caldo bien concentrado que aún lo parece más cuando se fusiona con la yema.

- Tercera: Nuevamente de duele no poder reproducir el nombre del plato: Sobre una especie de migas de harina se presenta el calamar cortado a pequeñísimo tamaño (cual si fuesen granos de arroz blanco hervido) y un poco de allioli suave. Plato de técnica y sabor conseguidísimos que agradó mucho (nos recordá casi al arroz a banda). Bravo.

- Quarta: bacalao sobre royal de judías verdes: Tal vez la entrada menos admirada. Podría pasar perfectamente como plato de pescado. Quizá eché en falta la contundencia de la que hablaba en platos anteiores.

- Pescado: Salmonete de roca sobre crema de alcachofas: Chapeau. Extraordianario de nuevo. Ensamblaje perfecto de lo uno con lo otro sin saber decir cual estaba mejor que el otro. Con los dos ingredientes de calidad excepcional quizá mayor éxito por ese ensamblaje del que hablaba. 10, de nuevo.

- Carne: Lomito de cierva con pure de castañas y granada: Plato de temporada, otoñal. Calidad suprema de la carne que literalmente se deshacía en la boca y presencia menos acentuada del resto de ingredientes.

- Postre 1: Mousse de azafrán de La Mancha, con helado de azafrán, muesli, melocotón y sopa de higos con anís estrello. Plato vistoso, suave y delicado que se termina en la mesa con el vertido de la sopa.

- Postre 2: Bombón de chocolate puro con praline de avellanas y sorbete de coco. Como alguien comenta, demasiado potente llegados a este punto. La textura del bombón y la presencia de la avellana hacen difícil acabar con el plato.

- Cafés varios.

Con los snacks pregunté a Cristina sobre tomar algún cava que aconsejase: - El de la casa, - comenta - No lo dudes. Y acertó. Es un brut nature elaborado para Maralba, muy frutal y a un precio nada elevado. Cayeron dos botellas.

Con las tapas pedimos un Viña Meín, decisión avalada por Cristina como las siguientes: Naia para el bombón de caballa y Ètim tinto para la yema de huevo. Depués ya nos dejamos aconsejar por Cristina que dejó en mesa un Godello (Erebo) y un tinto (Tierras del Mediodía - Almansa) para que cada uno tomase aquello que le apeteciese.

Entramos a las 22.30 y salimos a la 1.30: tres horas de disfrute ininterrumpido que quedarán por mucho tiempo en nuestra memoria. Me he extendido sobremanera pero, a modo de resumen, me gustaría dejar la sensación de una cocina magistral y un servicio de altura que auguran grandes éxitos para el futuro. Nos vemos pronto, esperemos.

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