Restaurante Maralba en Almansa

Restaurante Maralba

Datos de Maralba
Precio Medio:
74 €
Valoración Media:
8.8 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
9.3 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
9.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Albacete
Localidad: Almansa
Dirección: Violeta Parra 5
Código postal: 02640
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 49,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingo noche, lunes noche y martes todo el día.

Teléfono


65 Opiniones de Maralba

Maralba es la aventura de una joven pareja; Fran Martinez y Cristina Díaz, un restaurante familiar que se abre 2003, después de que él regresará de 9 años como segundo en la cocina de Mas Pau capitaneada por Xavier Sagristà, uno de los primeros discípulos de Ferrán Adriá.Cocina manchega con aire mediterráneo sobre todo por la presencia de producto marino que compran directamente en Villajoyosa; y por ese bagaje anterior del cocinero en la Costa Brava. El negocio es su vida, con un transcurrir sin prisa, pero sin pausa, ya que las primeras no son buenas consejeras por estos lares.

En 2011, la guía roja distingue a Maralba con una estrella Michelín, dándole cabida en el mapa gastronómico nacional. Cocina honesta,directa, de raíces manchegas, apostando por el producto de proximidad, actualizando platos típicos y costumbristas como también han hecho los grandes estrellados manchegos De la Osa, y Rodríguez Rey. Otro hilo conductor de su cocina son las declinaciones de un mismo producto, lo cual se plasma en los entrantes de sepia y espárragos y el postre de pera.

Comenzamos con los snacks de la casa y las tapitas sorpresa donde Fran dota de elegancia a la cocina manchega de toda la vida. Primeramente unas tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salda, y el lomo de orza artesanal. Ambas sutiles y finas.

Seguiríamos con el bocado de almuerzo manchego: patata frita, yema de huevo líquida, pimiento verde y sardina. Bocados de trashumancia; tierra y mar en la Mancha.

Cuarteto puramente manchego con el ajopringue, el corneto de atascaburras, el pimiento corneta seco y frito, y finalmente las cortezas de cerdo con manteca especiada. Fran se pone el frac aportando ligereza a estos bocados potencialmente contundentes para no llenar estómagos a destiempo. Sabrosura sin estridencias.

Se acabaría esta etapa con el buñuelo de raya con emulsión de piparras, el bombón de queso manchego al romero, la caballa semicurada con algas marinas, y las canaíllas a la mariniere. De todos ellos sin duda, el buñuelo y los ojos se nos abren con ese bombón de queso manchego que ya es marca de la casa; referencia de dónde nos encontramos.

En los entrantes se da un paso hacia una mayor complejidad tanto en el número de ingredientes como en las elaboraciones de cada uno de los platos. En primer lugar alcachofas, royal de setas y foie, y tomate semideshidratado. Las primeras confitadas y salteadas; el plato se acaba con un caldo de alcachofas ahumadas. Conjunto bastante completo en matices: ahumados, grasos, dulces, terrosos. La complicación tiene su recompensa.

Del campo a ese cercano mediterráneo con el tartar de sepia en su jugo y couscous. Se intenta sacar máxima rendimiento al producto presentando la sepia en tartar, tiras, huevo, y de forma líquida que es la parte que realmente aporta el sabor. El couscous contribuye con crujiente, y la borraja da muchísimo frescor. En este caso la diferencia de temperaturas provoca cierta desunión.

El mejor entrante se ha dejado para el final espárrago blanco en texturas, polvo de maíz, yema de huevo, y caldo de gallina y perdiz. Se presenta en crudo laminado, hervido y a la plancha. Armonía y equilibrio provocado por la no excesiva potencia del caldo. El huevo aporta consistencia actuando como hilo conductor del resto de ingredientes. Para iterar con la cuchara.

A continuación, el Gallo de San Pedro con carpaccio de galeras y jugos de las mismas. Buen punto el del pescado, y plato rico de sabor, pero de menor nivel que los anteriores en la amplitud de matices.

Al ser la primera visita al restaurante, nos recomiendan imperiosamente como carne la visión de la Lata de Cordero. Sesos, carrilleras y otras partes de la cabeza se cocinas, y pican finamente para luego rodearlos de una costra de patata frita, y colocar encima directamente la lengua. Se acompaña con cebolla, pimienta rojo y juego de perejil. Para amantes de la casquería, Fran vuelve a refinar al máximo un plato auténtico de campo.

En los postres se alcanza un alto nivel, dejando ambos un muy buen sabor de boca. Primero las texturas de pera con toffee de caramelo, y granizado de especias. La fruta se presenta de forma cruda, asada y en sorbete, refrescante pero con cierto contraste de temperaturas que resulta agradable. En boca, dulce con unas ligerísimas punzadas de picor provocadas por la pimienta que avivan nuestro paladar.

En segundo lugar un postre que ni más menos lleva cuatro elaboraciones, la tarta de queso manchego con bizcocho de nueces, virutas de mango, sorbete de lavanda y bombón de azafrán. La potencia sápida del manchego contrarrestada por el mango y la lavanda en otro bocado completo en el que nuestras glándulas recorren diferentes gustos. Imprescindible.

Solemos decir lo importante que es el comienzo de una experiencia gastronómica; pero no le va a la zaga la relevancia del final, de intentar provocar un abrazo de despedida en forma de dulce.

En resumen, cocina manchega que mira de refilón al mediterráneo, pero manteniendo las bases de la tierra. Platos con mayor complejidad de ingredientes que de técnicas, y en general muy equilibrados. A destacar ese esfuerzo de preparaciones en los snacks donde sobresalen el ajopringue, el bocado de almuerzo manchego, y el bombón de queso, en los entrantes nos quedamos con el espárrago en texturas, y como no recordar ese remate dulce con dos composiciones de altura.

Maralba bien merece un desvío.

Como siempre post completo y fotos en http://www.complicidadgastronomica.es/?p=3721

le tenia ganas a este rest.¿por que? por los comenterios anteriormente
hechos en los cuales dejan en buena posicion a este rest. que mas de la mitad de cosas que hacen son mari-onaditas que a mi me parecen
excelsas sean donde sean y ¿por que?pues los chuletones, las paellas
langostas y lo que muchos dicen "PRODUCTO,PRODUCTO"yo prefiero comer en los rest.cosas que me sorprendan y aqui y cada dia en mas sitios
se pueden tomar.
snacks de la casa y tapitas sorpresa.
tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada.b.
lomo de orza artesanal.b.
ajopringue manchego con tosta de pan.
corneto de atascaburras.
pimiento corneta seco y frito.
cortezas de cerdo con manteca especiada.
todos buenos.
el almuerzo manchego.
canaillas con mariniere.
rachiguelas con emulsion de cebolla y jugo de carne.
caballa semicurada EN SAL con royal de algas marinas.
y el singular bombon de queso manchego curado al romero.
muy buenos.
platos principales.
alcachofas confitadas con velo de tocino ib.y caldo de alcachofas
a la brasa.
tartar de sepia en su tinta con cous cous rustido,jugo de sepia
y jengibre.
pajel con emulsion de limon y guiso de calabaza.
lata de cabeza de cordero.
muy buenos.
postres.
texturas de pera:cruda,asada,en sorbete,con toffee y granizado de
especias.
tarta de queso,bizcocho de nueces,sorbete de lavanda,virutas de
mango y bombon de azafran de la mancha.
con esto nos quedamos bien pero y queria algo de choc.lo pedimos y
nos sacaron:bombon biscuit de choc.mousse de choc. al cardamomo
helado de choc.y sorbete de pomelo.
los postres extraordinarios.
despues con el cafe y la infusion sacaron diez petit fours o dulces
del cafe(diego dixit)que eran unas pequeñas joyitas.muy buenas.
bebida una bot.de vino t.jumenta,joven y moderno,muy bueno.
para los postres solo para mi,una copa de elgrifo semi:no me gusto
queria algo mas dulce y me pusieron un px ese entraba bien.
p.d.galeno don't worry.
en resumen para volver mas veces como punto a su favor entre otros
es que para ir todo autovia y sin problema para aparcar.
los menus 88,vino 14,cafes 6,vinos de postre 5.

Por distintos factores de apreciación subjetiva siempre es un placer comer en este restaurante atípico en la región, y más aun si a lo gastronómico se aúna el deleite de la compañía de los que preceden a esta nota, tal y como fue el caso. Allí acudimos dispuestos a disfrutar sin miramientos de la cocina de Fran Martinez, para ello pactamos un menú ad hoc, queríamos una exhibición de envergadura, algo singular que nos hiciese ver la esencia en su máxima expresión, queríamos sentir aquello que no se ve pero define a la casa.

Lo que recibimos fue apabullante. Personalmente, y desde un punto de vista objetivo, creo que Maralba está alcanzando cotas de perfección nunca vistas por estos lares. Producto, técnica y memoria son los tres elementos sobre los que sustenta su recetario. Una cocina tremendamente realista, alejada de modas pasajeras, muy figurativa, en las antípodas del play food, y centrada en la pureza conceptual.

Su oferta es bicultural, pero no radical, “mancho-rina o mar-chega”, según se mire, manchega y marina a partes iguales. El entorno localista se le hubiera quedado pequeño como inspirador de su obra, por lo tanto, y aprovechando los generosos puertos de cercanía, se sumerge en los mares para conseguir la heterogeneidad, yodando así los campos manchegos. Esta duplicidad cohabita sin mezclarse, más bien complementándose desde el respeto.

El menú, largo y ancho, se dispuso en varios actos. EL primero de ellos está lleno de simbolismo, es un compendio de equilibrada sabiduría popular totalmente evolucionada, una muestra de aplastante pragmatismo que persigue el placer extremo del comensal. Permite disfrutar sin tapujos, mojando, chupando, sorbiendo o comiendo con las manos. Su titulo SNAKS:

• Joyería efímera que se diluye con mirarla, como la antológica bola de queso manchego al romero, que ya pertenece a la categoría de intocables, y que comparte pódium con los torreznos.

• Hatos que revistes la tradición de modernidad, aglutinando en un solo bocado lo de antes y lo de ahora. Como el corneto de atascaburras, metamorfosis que trasforma lo contundente en liviano desde un profundo respeto al sabor. O la torta de gachamiga serrana, que seguro estoy sería lo que elegiría portar un pastor en el zurrón si viajase a Marte. O el lomo de orza artesano, una virguería en forma de carpaccio aromatizado con especias, realmente único por su jugosidad.

• Coctelería rural que aporta chispazos intermitentes de radiante frescura, como la cuerva de verano.

• Agrestes ejemplos de acervo, como el ajopringue manchego, en el que demuestra que domina a la perfección recetas ancestrales. Para pedir un pozal y meter la mano.

• Platos que permiten saborear el paisaje, como el soufflé de trufa o el pimiento seco y frito.

• Refrescantes mar y montaña para la época estival, como el melón confitado en agua de moluscos.

• Imaginativas deconstrucciones de elementos hasta ahora inseparables. Atención a los torreznos preñados de su grasa emulsionada, lo que parece intransformable queda aquí alterado, mejorando el resultado inicial y convirtiendo lo cotidiano en manjar. Su genialidad reside en que la corteza es refrescada por la grasa, ¡¡una grasa ligera!!, un bello oxímoron palatal, una paradoja asquerosamente placentera. Lo tosco pasa a ser refinado haciendo gala de una sensibilidad afeminada. Una delicia que con todos mis respetos “amaricona al cerdo”.

Tras el bombardeo, abusando de su confianza, solicitamos algunas preparaciones de la carta en versión miniatura, así podríamos probar más sin reventar. De este modo comenzó el segundo acto. PLATILLOS o PLATAZOS:

Perdiz ligeramente escabechada con el jugo de su escabeche y hierbas aromáticas. Por aquí es curioso, se confunde el sabor de la perdiz con el del escabeche, coexisten en el recetario popular nomenclaturas de nuevo cuño tan ridículas como; “atún o lomo aperdizado”, un sinsentido para darle abolengo a productos humildes. Hasta este punto llega la confusión.
En mi opinión esta elaboración sienta cátedra, en vez de matar por segunda vez al bicho, ahogándolo en acético, lo reviste de elegantes matices. La presenta en rulo mágico, porque adquiere la misma jugosidad la pechuga que el muslo, y lo flanquea con verduras pintando un colorista paisaje de aires frescos respetando en sabor del ave. Para rematar infusión de monte. Que auténtico.

Mojete manchego 2013. Tomate, cebolla, clara de huevo, sardinas, aceitunas y comino. Todo está pero parece que no esta, y al meterlo en la boca resulta que si esta. Para entender su pureza racial es indispensable haber probado el original, cada versión mejora a su antecesora.

Navajas a baja temperatura con hinojo y cilantro. Dos hiervas asesinas que no asesinan al molusco, lo abrazan y lo envuelven, una en crudo y la otra convertida en una royal construida sobre las bases clásicas y puristas de Escoffier. Armonía de impecable factura que se desmarca de la vulgaridad.

Caballa semicurada en sal con veluté de cebolla ahumada y pimiento asado. La radiante veluté es puro academicismo, el pimiento asado tradición, y la caballa dispuesta en círculos, brillante, sabrosa, irisada, es ejemplo de precisión. Otro buque insignia que había desaparecido de la carta, y que fue requerido ex profeso para la ocasión porque no tienen parangón en el mundo de los salazones.

Canelón de calamar. Qué decir de este plato fetiche de la casa. Ha sido alabado hasta la extenuación ya en años pretéritos, y siguiendo la línea de Oscar 4435 no entraré a comentarlo porque no me da la gana.

• El fulgente bombón de sepia sucia, un tartar esférico, atemperado y ligado con el propio colágeno del bicho, y que muestra su frescura en todo su esplendor. Sepia, sepia y mas sepia, con esos toques del jengibre ácidos y picantes, relleno con el guiso de su tinta, y coronado por unos pedazos a la plancha con perejil que le aportan el toque macarra de bareto. Le ha salido una seria competidora al inamovible canelón, ¿conseguirá desplazarlo de la carta?, el tiempo y el cliente decidirán.

Ravioli de morteruelo de caza con virutas de pichón de caserío. Otro mancheguismo aburguesado por la presencia del ave, que se come con cuchara y que sabe a puro monte. Paranoia cinegética que exprime al pájaro utilizando como base una pasta de casquería rellena con sus entresijos. Una receta de labor pija, con profundo aroma a terruño y que homenajea a la cocina atávica que se degusta con babero.

El estilo de Fran se asienta sobre las bases de la cuisine minceur, todo un logro teniendo en cuenta el orondo origen del prontuario, así se entiende este extenuante menú que continúa con, EL MAR:

Pajel de playa con carpaccio de galeras y algas marinas. Siempre al margen de lo convencional, es evidente que le gusta jugar con productos olvidados con los que maquina elaboraciones dispares. Este es un buen ejemplo. Con uno de esos perturbadores caldos que sirven de hilo conductor, construye un ecosistema marino donde comparten protagonismo el fantástico pez con el excelso crustáceo. Un bicho infravalorado en cocina, y más en alta cocina, tan feo como seductor, y que tratado con mimo ofrece una carne flácida pero suculenta, ideal para armar el “flan”.

• En la misma línea ideológica que anteriormente, sigue defendiendo sus principios a rajatabla con la raya con vinagreta de ajo negro y sus cartílagos crujientes. Se presenta con la ternilla rebozado sobre las carnes, que tras despojarlas de su armadura recuerdan a la celebérrima espardeña, para rematar y darle caña caldo texturizado y ajo negro. Otro indigente marino que aúpa a los altares.

Y ya se sabe, del mar el mero y DEL MONTE……..

La cabeza de cordero. Algo arraigado en la memoria manchega, que se comía escudriñando a lo rapaz, sirviéndose de las manos, las uñas, la navaja o cualquier instrumento disponible para rascar de entre el esqueleto craneal del animal unas carnes sometidas a un lento asado. Un plato tan repulsivo como jugoso. Cuando se le daba la vuelta para seguir repelando, el ojo inerte del bicho miraba al comensal como pidiendo clemencia. Un asqueroso placer tan repugnante como sabroso, lo más parecido a una bacanal de canibalismo. Con esa carta de presentación es lógico que despierte recelos y pasiones a partes iguales, que genera infundados prejuicios y suscite gulescos, guarros y libidinosos recuerdos.
La de Maralba no se puede pasar por alto, porque humaniza la preparación. Esconde el “¡¡ay que asco!!” en un crepitante rulo de patata de textura insólita y sin precedentes, que se asemeja más a la piel del animal que al tubérculo, un trampantojo gustativo pero no visual que abraza la esencia cárnica del borrego. Una cabeza que les gustará hasta los que no les gusta la cabeza, porque huele a antaño destilando modernidad por los cuatro costados. Contrasentido que podrá disfrutar quien venza sus prejuicios, y que representa el nexo de unión entre las abuelas y la vanguardia.

Con ambiente de hilaridad en la mesa, generado por el placer, llegamos al final de la parte salada. Por suerte queda la traca final. LA DULCE:

Tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y bombón de azafrán. Al más puro estilo Berasategui hace confluir un sinfín de elementos y de técnicas que aparenta caos solo con leer el enunciado, un batiburrillo de ingredientes inconexos entre si. El resultado desconcierta porque compone un todo indisoluble en el linde entre lo dulce y lo salado. Barroquismo ilustrado en un postre que homenajea a un clásico inmortal.

Texturas de pera: cruda, asada, en sorbete, con toffe y granizado de especias. Curioso este monográfico tremendamente academicista, sencillo en apariencia y complejo en fondo. En las antípodas del anterior, es muestra de lo que un artesano es capaz de hacer con un único ingrediente.

Llegamos al final de la fiesta sumando a todo esto un abrumador maridaje (para más detalle consultar a los autores de http://www.vinowine.es/), petit fours, cafes y GT. ¡Bravo!.

Después de todo esto, asevero que en Maralba se construyen preparaciones armónicas y sublimes con productos humildes, el sabor domina el plato, y el despliegue técnico queda justificado por un estilo neotradicional y alucinante basada en un academicismo contemporáneo.

Definitivamente su recetario es un legado que va del pasado al presente. Lo ejecuta con la elegancia de los cánones de la alta cocina europea, sin renunciar al vanguardismo pero sirviéndolo en dosis de sentido común. Cocina directa que se come con los ojos, que busca la confrontación con el comensal, y que pasando de lo trendy y huyendo de metáforas estrafalarias, cuenta una historia emocionante de hiperrealismo palatal.

Maralba es dual. No sería lo que es sin la pareja que lo regenta, un tándem que da placer por los cuatro costados, sin mezclarse pero compaginándose, mimando al cliente desde distintos puntos de vista de importancia vital. Definitivamente una idiosincrasia que los hará eternos, porque por encima de lo gastronómico se sustenta en algo mucho más importante, la honradez y los valores humanos.

Hace ahora casi dos años, Maralba supuso para mí una experiencia gastronómica de esas de las que guardas tan buen recuerdo que cada vez que oyes mencionar algún comentario sobre esa casa se te pone una sonrisa de oreja a oreja. Aquella noche confluyeron en aquel pequeño salón privado los factores perfectos para que así sea: unas viandas de notable calidad en cuanto a la selección del producto, la concepción de los platos y la ejecución y presentación de los mismos, un servicio más que amable, entrañable, y la compañía de unos amigos con ganas de disfrutar al máximo de cada instante de aquella maravillosa velada entorno a la mesa. Si a eso añadimos la excelente RCP que nos dejó más que sorprendidos y el hecho que tan sólo unos días después el trabajo de Cristina y Fran fuese reconocido por la Guía Michelín con una estrella, estaba cantado que a este lugar tenía que volver sí o sí. Vamos, sin discusión. Sólo faltaba que se presentase la ocasión.

Y ésta vino en forma de quedada informal con veremeros, uno ya conocidos otros por conocer, la invitación a la cual acepté sin apenas pensármelo. Tras un viajecito de hora y media de duración aproximadamente y aparcar el coche sin demasiados problemas, coincidí en la misma puerta con los amigos valencianos José, Ana, José Enrique y Cath. Pasamos dentro y ya nos esperaban Óscar y Ana. Más tarde se sumaron a la mesa los almanseños Carlos (Craticuli) y su esposa. Para recibirnos, nos sirven cervezas AK Damm y algunas cervezas artesanas que compartimos con el fin de catarlas.

Antes de comenzar el festival, Cristina nos invita a elegir entre dos platos de carne para cerrar el menú: rabo de toro o lata de cabeza de cordero. Cada uno elige y empieza el desfile de platos con los snacks. Si el menú expuesto por mi antecesor JoseRuiz les ha parecido completo o, incluso, largo, espérense porqué el amigo se ha olvidado de algunos platos. Yo, tirando de chuleta, les detallo todos y cada uno de ellos:

• PRIMER PASE: Tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada (tapa típica de la casa: tortas finísimas pero de intenso sabor servidas “pinchadas” en unos tenedores); Nuestra cuerva de verano (pequeño granizado de este “brebaje” manchego muy parecido a la sangría); Lomo de orza artesanal (producto excepcional y sabor genial).

• SEGUNDO PASE: Ajopringue manchego con tosta de pan (sabor y tradición); Corneto de atascaburras (otro emblema de la región en presentación original y de resultado excepcional); Pimiento corneta seco y frito (original, quizá prescindible ya); Cortezas de cerdo con manteca especiada (otro emblema de la cocina manchega pero elaboradas con técnica magistral: crujientes en un extremo, espectacularmente cremosas por el otro).

• TERCER PASE: Melón confitado en agua de moluscos (bolita de melón con sabor marino); Bombón de queso manchego al romero (lo de bombón debe venir por su forma; yo lo bautizaría así como aumentativo de bomba: bombazo); Souflé de trufa (después de probar muchos platos con trufa aquí y allá, POR FIN una elaboración con trufa con sabor sobresaliente de ésta: plas plas plas).

• CUARTO, QUINTO Y SEXTO PASE: Vinieron de uno en uno a la mesa, emplatados de manera individual a diferencia de los antecesores (al centro): Tartar atemperado de sepia con sepia a la plancha y jugo de jengibre (platito magistral combinando a la perfección las dos preparaciones del cefalópodo); Perdiz ligeramente escabechada con el jugo de su escabeche y hierbas aromáticas (homenaje particular a otro plato manchego ejecutado de manera magistral: delicadez, contemporaneidad en la presentación…); Ravioli de morteruelo de caza con virutas de pichón de caserío (plato de caza que para nada resultó fuerte o pesado: técnica y presentación notables nuevamente).

Platos principales:

• Mojete manchego 2013: el mojete versión 2011 me enamoró (https://www.verema.com/restaurantes/2901-maralba-almansa/valoraciones/923251-expectativas-cumplidas-creces) . Esta nueva versión, en el fondo muy similar, también lo ha hecho, pero, ¡claro!, menos sorprendente que la primera vez que lo probé.

• Navajas a baja temperatura con hinojo y cilantro: Plato fresco, de verano. Las navajas cocidas al vacío. Alguien echa en falta el sabor del toque plancha. Tal vez sí, pero, aún así, plato que me encanta. Muy apropiado para la temporada. Los toques que proporcionas ambas plantas podrían antojarse fuertes. Para nada: proporción perfecta.

• Caballa semicurada en sal con veluté de cebolla ahumada y pimiento asado: Chapeau! La caballa trabajada con maestría es un bocado excelso pero no desmerecen para nada ambas guarniciones. Estamos rayando niveles altísimos.

• Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras: El arroz de calamar de la visita anterior me encantó como combinación de técnica curada y sabor perfecto. Éste no le va a la zaga.

• Pajel de playa con carpaccio de galeras y algas marinas: Pescado trabajado magistralmente y doble salto mortal con el carpaccio de galeras. No podía imaginar en la vida que se pudiese servir un gazpacho de este crustáceo y que el resultado fuese estelar: bocatto di cardinale!!!

• Raya con vinagreta de ajo negro y sus cartílagos crujientes: Magistral nuevamente el punto de cocción y sabor del pescado y sorprendente y espectacular ese crujiente de los cartílagos.

• Lata de cabeza de cordero: En casa, la abuela partía la cabeza de cordero en dos mitades que se repartían mi padre y mi hermano como un delicado manjar: cerebro, carrilleras, ojos… La visión de aquella media cabeza unido al fuerte olor que desprendía su cocción en la cazuela, no acompañaron para nada y pasé la infancia y juventud sin atreverme nunca ni siquiera a probar un bocado de este plato. Aquí me lancé al ruedo y decidí pedírmelo renunciando a uno de mis platos favoritos: el rabo de toro. ACIERTOOO!!! Se presenta como una pequeña tartaleta o canelón cuya cobertura es una finísima capa de patata y el relleno una crema concentrada con todo aquello aprovechable de la cabeza. Una especie de paté o mouse, para que me entiendan. El sabor, desde luego, no es comparable a nada que haya probado, pero me gustó, y mucho.

Postres:

• Tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y bombón de azafrán de la Mancha: casi “ná”. Todos y cada uno de los elementos es un goce tomándolo por separado o combinados entre ellos. EL edén para un quesero como yo.

• Texturas de pera: cruda, asada en sorbete, con toffe y granizado de especias: Cometa Craticuli que ha seguido de cerca la trayectoria de Fran que tal vez en tiempo pasado era en los postres dónde éste menos brillaba. No puedo corroborarlo pero coincido en él en que ahora los postres son geniales y al mismo nivel de perfección que la parte salada.

Acabamos con cafés, petit fours expuestos anteriormente (todos muy apetitosos, aún después de la comilona) y GT variados.

Mi resumen o valoración general de la comida lo fundamento en la creencia que pocas veces he vivido una combinación tan armónica y perfecta de tradición y modernidad. El atascaburras, la perdiz, el morteruelo, el mojete… son aquello que hace grande la gastronomía manchega y Fran ha sabido “beber de las fuentes”, no renunciar para nada a ellas y ofrecer al público más selecto sus reinterpretaciones de “los grandes clásicos”. Me parece que este cocinero aúna una mente muy bien amueblada que no se pierde en conceptos abstractos y unas habilidades y técnicas contemporáneas a las que sabe sacarles el máximo partido.

Para saber qué bebimos, os remito al comentario de JoseRuiz. Como todo en esta vida, y especialmente con los vinos, existen matices, reminiscencias, sabores, colores que hacen que a unos nos guste esto y a otros lo otro. Hubo algunos que me gustaron mucho y otros que me gustaron un poco menos. El servicio, eso sí, fue impecable: temperaturas adecuadas, cambio y rellenado constante de copas, explicaciones de cada vino…

Para acabar, tres menciones muy especiales que no debo dejar de hacer: Una al equipo Maralba, destacando Fran como persona que nos proporcionó al menos cuatro horas largas de comiendo y disfrutando sin apenas pausa, Cristina por acompañarnos magistralmente durante mas de seis horas, pero sin olvidar a los otros chicos y chicas que ofrecen un servicio a la altura de sus “jefes”. Otra mención a la maravillosa RCP que, aunque en estos casos siempre se arregla un poquitín, es maravillosa como se puede constatar en todas las valoraciones anteriores. Y, por último, a los impulsores de la quedada y a los/las ocho cracks que me acompañaron aquel día y que me hacen decir bien fuerte:

http://www.youtube.com/watch?v=JqWAIURDQHg

Reunión en casa de amigos, con amigos y amigos de amigos, prácticamente esta todo dicho.

Poco puedo añadir a lo ya comentado por mi sobre este local , decir que para la ocasión se volcaron , si es posible , aun mas en hacernos pasar una velada increíble , nos dieron el 100% , tal es así que para mi estuvo por encima de lo excelente esa velada , por lo que no tengo puntos para puntuarla .

Algunos diréis , este cada vez que se junta con amigos de verema, aprovecha para resumirlo todo en un pequeño prologo, pues si tenéis razón, soy un vago y aunque generalmente solo añado valoración de los locales en los que no he estado con amigos , en esta ocasión no me he podido aguantar .

Sobre todo porque en los platos nuevos que he probado, he visto las estrellas, bueno concretamente dos, también he visto estrellas en la elección de los vinos y en el cariño que pone cristina, es sin duda uno de los locales de la zona que mas cariño pone a este tema, no voy a decir que el que mas, pero que leches si ya se me ha visto el plumero, si para mi es el que mas.

Como siempre haciendo acopio de técnica, producto y sencillez, pasas una velada mágica en manos de cristina y fran, ya no digo mas.

También aprovecho y meto alguna foto mas, eso si espero los comentarios de Toni y de Carlos, no diré que son unos vagetes, para vago yo.

Maralba era un restaurante que tenía pendiente visitar desde hacia algún tiempo, tal vez demasiado. Fue a mitad de mayo, cuando casualidades de esta vida, nos encontrábamos por la zona y decidimos Ana y yo visitarlo. Tal y como lo ha contado Ana en la valoración que me precede: ¡Quede maravillado!

Quienes me leéis habréis constatado que en raras ocasiones repito restaurante, sí, sí… soy un “picaflor” restaurantero, pero en esta ocasión no puede (ni quise) resistirme a repetir.

La bendita excusa fue compartir este espacio gastronómico con amigos veremeros: Carlos (Craticuli) y su esposa, Óscar (Oscar4435) y Ana, Toni (Antoni_Alicante), José Enrique (JoseEnrique) y Cath, Ana (AnaJuan) y un servidor.

Este “tandem” matrimonial que son Cristina y Fran, se complementan a la perfección. Cristina tan sencilla, tan cercana, tan simpática y tan profesional, sabe estar sin hacerse notar, dirigiendo el servicio en sala de manera eficaz y gestionando los vinos magistralmente. Fran dotado con una técnica culinaria rozando la perfección sabe sacarle a los productos todo lo que pueden dar de si. Practica una cocina en la que aúna la tradición (mediterráneo-manchega) y el producto, con la creatividad y la imaginación. El resultado una cocina contemporánea en la que comes lo que ves y ves lo que comes, pero con texturas y compañías distintas y combinaciones de sabores inusuales, pero armónicos.

Una “prueba de fuego” adicional para cualquier restaurante es llevar a mi amiga Cath. Dada su condición de ovo-lácteo-vegetariana, en la mayoría de restaurantes, suelen prepararle platos alternativos. Pero en esta ocasión le prepararon todo un menú degustación a la altura del nuestro y no sólo unos platos complementarios como sucede en otros establecimientos. Con actuaciones como esta demuestran que saben estar a la altura en todo momento y circunstancia.

Os cuento mis sensaciones globales, que por otra parte no pueden ser más satisfactorias.

El menú que nos prepararon para la ocasión:

Snacks de la casa y tapitas sorpresa:

• Tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada.
• Nuestra cuerva de verano.
• Lomo de orza artesanal.
• Aperitivo machego con tosta de pan.
• Corneto de atascaburras.
• Pimiento corneta seco y frito.
• Cortezas de cerdo con manteca especiada.
• Melón confitado en agua de moluscos.
• Bombón de queso manchego al romero
• Souflé de trufa.

Todos los snacks de gran nivel, algunos nada sencillos que requieren gran técnica culinaria, como las que parecen simples cortezas de cerdo con manteca especiada. Los amantes del queso no dejaron de alabar el bombón de queso manchego al romero durante toda la comida.

Platos principales

• Navajas a baja temperatura con hinojo y cilantro.
• Caballa semicurada en sal con veluté de cebolla ahumada y pimiento asado.
• Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras.
• Pajel de playa con carpaccio de galeras y algas marinas.
• Raya con vinagreta de ajo negro y sus cartílagos crujientes.
• Lata de cabeza de cordero.

En este apartado es difícil destacar algo porque todo es sumamente brillante, pero si hay que elegir me quedo con dos platos “domesticados” por Fran, la caballa semicurada en sal, finísima, delicada, a la vez que sabrosa. La constatación de cómo partiendo de un producto sencillo y económico se puede realizar un plato de gran altura. La lata de cabeza de cordero, alguien en el trascurso de la comida dijo que este plato gusta, hasta a quienes no gusta la cabeza de cordero. Tiene toda la razón, yo todavía recuerdo en Cuenca una mala experiencia con la cabeza de cordero, y esta de Maralba me supo a gloria.

Postres

• Tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y bombón de azafrán de la Mancha.
• Texturas de pera: cruda, asada en sorbete, con toffe y granizado de especias.

El postre de pera es sumamente original, no suele ser una fruta que se utilice con frecuencia en al apartado de postres.

Petit tours

• Kikos con chocolate negro y cacao.
• Gominola de leche merengada de coco.
• Tortas de manteca dulce y chicharrones.
• Bombón de orejón.
• Melocotón helado al vino tinto.
• Lionesas de naranja.

Deliciosos todos.

Vinos

• 7 fuentes.
• La bota de fino macharnudo alto Nº 35
• Rodríguez de vera blanco.
• Couto mixto 2011
• Zagra
• Itsasmendi Nº7
• Sorrasca
• Florpower
• Domaine Huet Molleux Clos du Bourg 2007

Cristina siempre dispuesta a proponer referencias novedosas, arriesga y acierta en las armonías. Destacables La Bota 35, Itsasmendi y Domaine Huet Molleux.

Juntarse alrededor de una mesa con amigos de verema siempre resulta un éxito y esta ocasión no fue una excepción. No hay mejor prueba: la tertulia de la sobremesa llego hasta la hora de la cena.

¡Gracias Cristina y Fran por esta experiencia!

Un restaurante para repetir tanto como tu bolsillo te lo permita...

Como digo en el título, una estrella a tu alcance. Y es que esta joven pareja (35 años), vio reconocido su buen hacer con una estrella Michelín en el 2011 pero no por ello han cambiado sus precios, muy muy muy competitivos para una restaurante de este nivel.

Abrieron sus puertas el 2003, en un barrio residencial tranquilo, cercano al Castillo que desde lo alto preside la población. Los discretos bajos de un edificio de viviendas, acogen este local de nueva construcción. Decorado de forma sencilla, sin estridencias, iluminado ténuemente con luz artificial. Te encuentras cómodo en las amplias mesas, separadas entre sí, lo que asegura la intimidad del comensal. Nada te distrae, todo hace que tu atención se centre en la degustación de sus propuestas.

En cuanto te encuentras con Cristina, sientes la sincera acogida de quien te recibe en “su casa”. Simpática, atenta a todo y con todos, profesional, encantadora… Ella lleva la sala y la bodega, con la destreza de quien sirve sin servilismo, de quien conoce su papel a la perfección y a quien le ha sido otorgado el “don de gentes”. Desde la sencillez y cercanía, te explica, te sugiere, te cuenta el porqué de su elección de este vino para acompañar tal plato.

Fran Martínez elabora sus platos con esmero, meticulosidad, técnica, desde la tradición y el buen producto pero buscando la innovación. Me parece destacable su trabajo de las texturas, como es el crujiente del snack de gachamiga o la fina lámina de hoja de alcahofa y la espectacular piel del cerdo tostada y prensada. Te sorprende con la eclosión del bombón frío, un bocado de queso al romero que te estalla en la boca.

Te ofrecen la carta o uno de sus tres menús: Menú gastronómico de temporada, con o sin maridaje y el Menú Sorpresa. El primero incluye unos snacks, tapitas, dos entrantes, un plato de pescado otro de carne y dos postres, por 44€ ó 60€ si optas por el maridado. El sorpresa añade dos servicios más y te pone en manos de Fran, quien hace un recorrido por la historia de su cocina por 63€ sin bebida. Más adelante entro en detalles.

Puedes comer a la carta pero, siendo nuestra primera vez, preferimos degustar un menú, en este caso, maridado, mmmmm

Snacks

Melón marino: confitado en agua de moluscos.- Sorprendente combinación.

Tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada.- Crujiente y saladito saludo a la tradición.
Ajopringue manchego con pan tostado.- Tal cual es, con ese recuerdo a la morcilla.

Tajada de cerdo con manteca especiada, lima y menta.- Y tú que te crees que comes una corteza de cerdo, noooo, este es el fruto de una elaboración larga, en que separa la grasa, la emulsiona y aligera para ofrecer un bocado crujiente y cremoso por combinación.

Cornete de atascaburras.- La brandada de bacalao presentada en un cornete crujiente. Me gustó.

Pimiento seco y frito.- Me recuerda a nuestra pericana, puesto que el pimiento así secado y frito es su principal ingrediente. Perfecto su punto de fritura.

Tapitas Sorpresa

Bombón de queso manchego curado al romero.- Si hubiera una competición, ésta sería mi tapa favorita, por su sabor, cremosidad y la experiencia que supone su presentación en forma de bombón frío que eclosiona en la boca.

Cucharita de mejillón con espuma y perlas de Martini.- bocadito curioso por las bolitas de Martini ¿no os recuerda a un aperitivo con mejillones y vermú?

Boga macerada en cítricos con su piel crujiente.- Ha sacado partido a un pescado poco habitual en las mesas de este nivel culinario.

Bocaditos de gazpacho manchego.- fieles a la tradición.

Platos Principales

Pulpo de Roca con alcachofas confitadas en aceite de anchoas y caldo caliente de alcachofas al fuego. Sin lugar a dudas mi plato preferido, el jugo de alcachofa concentrado y aromático, aunque yo no le encontré el recuerdo a trufas de que me hablaron. Estoy dispuesta a buscarlo en otra ocasión…

Habas repeladas con royal de michirones, velo de panceta ibérica, tomates secos y consomé de jabugo.- Deliciosas y tiernas las habas, muy bien combinadas con la panceta y el jamón.

Pescado de Playa con guiso de calabaza, tupinambo y setas de temporada.- Ya he confesado que soy más de la tierra, así que gustándome, no me dejó mella.

Manitas de cerdo deshuesadas, rellenas de pisto manchego y con caracoles en hierbas aromáticas.- Este sí que sí, por la imaginativa forma de presentar un plato tan típico, con la crujiente piel del cerdo y la delicadeza con que se trata las verduras del pisto, casi crudas, acompañando con frescura un plato contundente.

Postres

Flan de Tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y caldo de mango y maracuyá.- perfecta combinación del queso con las frutas tropicales.

Esponja de cítricos, gelé de miel, sorbete de calabaza y sopa de eneldo.- A Jose no le gusta el queso (pobre) con lo que le ofrecieron este postre como alternativa. Goloso como es, quedó muy satisfecho.

Toffee con sorbete de pera, macadamia garrapiñada, y granizado de especias.- Sorprendete por ser la pera protagonista en un postre, no tan habitual, siendo presentada en diversas texturas y cocciones.

Petit Fours.- bombones de fruta, quicos al cacao...
La armonía

Barbazul tinto, Tintilla de Rota como acompañante de los snacks.

Rodríguez de Vera merlot 2010, servido con las alcachofas. Según la más autorizada opinión de Jose, hubiera armonizado mejor un generoso andaluz. Comentando esto con Cristina durante la sobremesa, nos dijo que en otras ocasiones había optado por este maridaje, estaba de acuerdo con Jose.

Refugallo blanco 2008, nos encantó este vino blanco por su toque mineral y salino que acompañó bien por afinidad el plato de las habas con jamón. De este repetimos copa…

Benito Santos Terra de Calago, albariño para regar el pescado de playa.

Los Suizos 2008, garnacha tinta y syrah, vino que nos descubrió Cristina, elaborado por unos Suizos afincados en la Mancha, cuya acertada acidez limpiaba el paladar entre bocado y bocado de manitas de cerdo.

Michel Lynch bourdeos 2010, sauvignon blanc vino con el que nos sorprendió Cristina, arriesgando con un seco para el postre de pera. Nos gustó esta osadía por su acierto en el resultado.

Domaine des Coqueries, Coteaux du layon, chenin blanc para el resto de postres. ¡Qué bueno! Este francés de moderada dulzura nos conquistó. También repetimos, abusando de la generosidad de la sumiller.

Algo más sobre aquél encuentro, con fotografías de los platos, lo puedes encontrar en nuestro blog VinoWine http://www.vinowine.es/restaurantes/una-estrella-a-tu-alcance.html

Al final llegó el día de visitar el Maralba. Llevaba ansioso desde hacía un par de semanas, cuando hice la reserva. Y las expectativas eran altas, muy altas de hecho, en vista de los comentarios de muchos foreros de confianza.

Cristina ya nos esperaba. El amigo Oscar se había “chivado” de nuestra visita y le había dicho que nos trataran muy bien. Seguramente nos hubieran tratado igual de bien, seguro, porque uno ya ve el tipo de personas y de profesionales que son, pero desde aquí quiero agradecer a Oscar el detalle que tuvo.

Entrando en materia, nos decidimos por el menú largo, el menú sorpresa de Fran Martínez. En principio ofrecen maridaje sólo para el menú más corto pero Cristina nos dijo que no había ningún problema para montarnos un maridaje para el menú largo. Y eso fue lo que decidimos. Empezamos por los snacks, todos a muy buen nivel:

- Melón marino: bolas de melón confitadas en caldo de berberechos y mejillones, muy original y buen resultado.
- Tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada: de éste tanto Rosa como yo nos hubiéramos comido unas cuantas. Primer homenaje a la cocina manchega. Muy buenas.
- Ajopringue manchego con pan tostado: continuando con otro plato manchego, con sus piñones como mandan los cánones.
- Tajada de cerdo con manteca especiada, lima y menta: la piel del cerdo frita y crujiente y con la grasa preparan una manteca especiada con la que rellenan la piel. Qué rico!
- Cornete de atascaburras: fino cornete relleno de atascaburras (especie de brandada de bacalao muy suave).
- Pimiento seco y frito: de lo más original, crujiente y con ese punto dulce. Me gustó mucho.

A continuación pasamos a las tapitas sorpresa:

- Bombón de queso manchego curado al romero: cremoso queso recubierto de una capa que diría que era de chocolate blanco. Te lo metes de una en la boca donde explota. Ahora mismo estoy salivando sólo de recordarlo. Eso debe ser que me gustó ;)
- Cucharita de mejillón con espuma y perlas de Martini: bien.
- Boga macerada en cítricos con su piel crujiente: pescado mediterráneo que no conocía y que me gustó mucho de la manera que lo preparan.

Seguimos con los platos principales:

- Pulpo de roca con alcachofas confitadas en aceite de anchoas y caldo caliente de alcachofas al fuego: excelente combinación y ese caldo de alcachofas al fuego muy original. Por cierto, ese maridaje con la bota de fino nº 35 de Macharnudo Alto más excelente aún si cabe.
- Habas repeladas con royal de michirones, velo de panceta ibérica, tomates secos y consomé de jabugo: la frescura de las habas contrastaba con la potencia del consomé de jabugo, y ese punto del tomate seco logran una muy buena combinación.
- Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras tiernas y huevas de tobico: lleva 4 años en la carta, con eso uno lo dice todo. Es un clásico del Maralba. Para mí un plato de antología, brutal, una auténtica delicia.
- Liebre en escabeche, con crema de las verduras del escabeche e infusión de conejo y hierbas de monte de la zona: potente la liebre, con esa ligera infusión (sólo tienen el caldo de conejo unos segundos infusionando en las hierbas) que le aporta aún más sabor a monte. El monte en el plato!
- Ravioli de morteruelo de caza con virutas de pichón de caserío y jugo de caza: cortesía de la casa, por si el menú se nos quedaba corto, jeje. Pura potencia de la carne de caza. En la línea del resto de platos.
- Pescado de playa (cabracho) con carpaccio de galeras y algas marinas: después de la montaña viene el mar, pero qué mar. Se huele, se saborea, se disfruta. Ese carpaccio de galeras era puro Mediterráneo.
- Vaca al brandy con tartar de setas de temporada: excelente el taco de carne de vaca, con una cocción perfecta. Según nos comentaron, utilizan un horno de precisión para obtener las cocciones a la temperatura deseada.

Y ya en las últimas (unas más que otros, claro) los postres:

- Flan de tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y caldo de mango y maracuyá: muy bueno, sobretodo ese flan de tarta de queso.
- Bombón de biscuit de chocolate relleno de jengibre, mousse de chocolate al cardamomo y sorbete de pomelo: buenas combinaciones del chocolate y ese sorbete refrescante. Bien.

Acabamos con cafés y unos excelentes petit fours. Respecto al maridaje, tomamos:

- Tribel de Mirabel 2009.
- La bota de fino nº 35.
- Edra blancoluz.
- Refugallo blanco 2007.
- Tierras de mediodía 2007.
- Benito Santos “terra de calago” 2011.
- Sorrasca 2010.
- Vermouth Masroig.
- Domaine des Coqueries.

Buena elección de los vinos por parte de Cristina. En general maridaron muy bien con los platos que acompañaban. Respecto al servicio, tanto Cristina como los otros 2 camareros muy amables y competentes. Muy buena explicación de los platos y de cualquier duda que tuviéramos. Muy buen servicio del vino, en ningún momento tuvimos la copa vacía. Carta de vinos con muchas y muy interesantes referencias tanto nacionales como internacionales. Respecto al precio, pues de lo mejorcito en RCP que he visitado, si no el mejor.

Al acabar la comida nos invitaron a pasar a la cocina y estuvimos un buen rato charlando con Fran. Como ya he comentado antes, muy buena gente y excelentes profesionales que disfrutan con lo que hacen. Si no fuera así, no nos harían disfrutar de una gran comida como lo hacen.

En fin, nos costó hacerles la visita pero ha valido mucho la pena. Las siempre peligrosas expectativas se han visto cumplidas con creces. Desde luego, uno sale de allí sabiendo que a poco que tenga la oportunidad volverá, y eso siempre es la mejor señal. Y si no que se lo pregunten al amigo Oscar ;-)

Restaurante en Almansa donde Fran Martínez practica una cocina de vanguardia con una base muy sólida de la cocina tradicional manchega, con sabores muy reconocibles y platos llenos de imaginación, con más atención al contenido que al continente y alternando platos "para todos los públicos" con otros más arriesgados.
Fran, con solo 36 años ha conseguido encumbrar su restaurante a lo más alto de la restauranción manchega, con numerosos reconocimientos y premios gastronómicos, entre ellos la estrella Michelín en el 2011.
Cuenta con tres comedores, dos de ellos privados. Decoración moderna y amplio espacio entre las mesas.
Optamos por el menú gastronómico formado por varios snacks, 3 tapitas, 2 entradas, pescado, carne, 2 postres y petit fours a... 45€! Además, pedimos el maridaje con 7 vinos por 16€ más. Dudo que haya algún restaurante de este nivel que ofrezca un menú degustación y maridaje por este precio, y menos con estrella Michelín.

Empezamos por varias tandas de snacks. Formidables todos. Destacando el curioso pimiento seco y frito en forma de cornete, el ajopringue manchego y las Tortas de gachamiga serrana (guiso típico de la zona, parecido a las gachas) con piel de sardina salada

A continuación unas tapitas sorpresas:

Bombón de queso manchego curado al romero. Lástima que el interior estuviera casi congelado
Cucharita de mejillón. Estaba acompañada con una espuma y perlas de Martini.
Lechola semicurada en sal(un pescado típico del mediterráneo pero no demasiado conocido. También llamado verderol) con emulsión de tomate y olivas negras.

Seguimos con las entradas y los platos principales
- Pulpo de Roca, con alcachofas confitadas en aceite de anchoas, setas, sabayón de perejil. Este plato se completaba con una sopa caliente de alcachofa ahumada que en combinación con el resto de los ingredientes recordaba a los aromas de la trufa. Para rematar el plato unos finísimos crujientes de la propia alcachofa ahumada. Extraordinario plato
-Habas repeladas con royal de michirones. Los michirones son un plato típico de la región de Murcia cuyo ingrediente principal son las habas. Las habas tenían una textura aterciopelada . Alrederor de estas y de la royal un velo de panceta ibérica, y como acompañamiento unos tomates secos, unas hojas de menta y un espectacular consomé de jabugo. Un plato lleno de contrastes con un resultado en la boca cuando combinabas los 5 ingredientes, realmente espectacular
-Sargo con suquet de patatas y algas marinas. El plato menos sorprendente de la noche, pero de los que te gustan encontrarte en un menú. Un plato sabroso y sin complicación para el comensal.
-Manitas de cerdo deshuesadas rellenas de pisto manchego. Aquí las manitas de cerdo aparecían en forma de tartar y mezcladas con el pisto manchego. Aparte, la piel crujiente de las manitas. No soy muy devoto de las manitas de cerdo pero me gusta pedir este tipo de platos (de los que amas o odias) en restaurantes gastronómicos.
-Paletilla de cabrito lechal con patata ahumada, hinojo y jugo de asado. Posiblemente la mejor paletilla de cabrito que he comido.

Los postres:
-Flan de Tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y caldo de mango y maracuyá. Versión de la tarta de queso con sus contrastes. Excelente postre
-Toffee con sorbete de pera, macadamia garrapiñada, y granizado de especias. Curioso

El maridaje se compuso de los siguiente vinos

Biurko 2006 para los aperitivos
La Bota de manzanilla nº35 de equipo navazos que fue sustituido en mi caso por Pago El Espino Cortijo Los Aguilares 2008, para el pulpo
Picarana 2011 para las habas
Un albariño, Benito Santos Igrexaio de Saiar para el sargo
Rodríguez de Vera merlot para la carne
Domaine des Coqueries, Coteaux du Layon para el primer postre
Un moscatel dulce Cantocuerdas para el segundo postre
Todos los vinos perfectamente servidos.

El servicio de sala a cargo de la mujer del chef, derrocha amabilidad y simpatia por los 4 costados. Te hace sentir como si
estuvieras en tu casa desde que entras hasta que sales.

En mi opinión la mejor relación calidad-precio probablente de España junto con L'Escaleta en Cocentaina, El Molino de Urdaniz en Navarra y Daluán de Morella
No se puede dar más por menos.

He vuelto a Maralba, después de la Estrella Michelín y he notado el cambio, tanto Cristina como Fran se han consolidado como profesionales seguros de lo que hacen y de lo que quieren.
Se nota una madurez, tanto en la cocina como en la sala. Que cada plato sea igual o mejor que el anterior es difícil, no hubo ningún altibajo. Pero que cada vino que Cristina te da a probar te sorprenda y además te sea desconocido, después de tantos años de descorchar botellas, es una gozada.
Si a todo esto le añadimos que es el restaurante con mejor relación calidad precio que conozco (44 euros el menú degustación), que más se puede pedir.
La noche de comer allí estuve soñando con los platos del menú.

http://www.ojoalplato.com/archives/5317

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