INTRODUCCIÓN: Nos agenciamos este vino sugerido por uno de los suscriptores de mi canal de YouTube @Catandocongusto . Vino de escasa producción siendo esta la botella n° 21.427 de 23.500 botellas de 750 ml, además de 898 Magnums elaboradas de la añada 2.019. Leemos que "5° año hace referencia al tiempo total de evolución y afinamiento del vino antes de salir al mercado. No significa que tenga cinco años exactos de crianza en barrica, sino que la bodega lo considera listo para beber aproximadamente en su “quinto año de vida”." Tomás Postigo es un reconocido enólogo y viticultor nacido en una familia vinculada al mundo del vino. Trabajó muchos años en la región de Ribera del Duero y fue director técnico de varias bodegas importantes (Protos y Pago de Carraovejas). Se hizo famoso por elaborar vinos de gran calidad y personalidad y así, en 2008 creó su propio proyecto llamado Bodegas Tomás Postigo. Y vamos a lo nuestro. Abrimos la botella y esperamos 2 horas (45 minutos últimos en copa) antes de proceder con su valoración a 17°C. Corcho largo, compacto y apenas tintado 1 mm desde su base.
VIDEOCATA: https://youtu.be/Y1M7mFFk9C4 (V:96 - O:96 - G:97)
RESUMEN: Rojo picota de capa muy alta y ribete rubí. Mucha fruta roja en compota en nariz junto con florales de rosas rojas y violetas. Agitamos y asoma la regaliz, notas minerales de mina de lápiz, fúngicas, trufa blanca y un puntito de cuero curtido y tabaco inglés. También especiados de vainilla, canela y clavo, apuntes de fenogreco y los matices amaderados potentes, tostaditos y roble junto con la ebanistería fina muy presentes. En boca armonía absoluta entre licorosidad, potencia y frutosidad. Guinda en licor intensa, de tacto carnosito, tanino dulce de entrada, sensación de vinazo. Notas de mermelada de frambuesa, recuerdos de granadina, especiados claros, sedoso y carnoso, pura elegancia, cerca de su clímax. Post-gusto con una pátina terciaria exquisita tras la fruta, con recuerdos amaderados y de gran persistencia. ¡Qué vinazo amigos!, muchísimas gracias a mis suscriptores por aconsejarme estos gloriosos caldos.
La RCP me parece muy buena, pese a costarnos 62 euros, creo que los vale con creces.
MARIDAJE: Lo abrimos con un arrocito seco de chipirones y camarones, y nos lo terminamos con nuestro fabuloso surtido de queso de oveja trufado, embutidos y jamón ibéricos. Sensacional con ambos ágapes, con el arrocito con mi colega lo disfrutamos de lo lindo, y al día siguiente sublime con los embutidos, un vinazo con el empaque perfecto para lidiar con los intensos sabores cárnicos, salinos y grasos del plato, qué gozada amigos.
Salud-os!!
VISTA: Rojo picota oscuro, de capa muy alta y con el ribete estrecho diferenciado en tonos violeta. Limpio y brillante. Lagrima muy abundante, densa, gruesa y de caída lenta que tinta profusamente la copa.
Nariz: Tiene suficiente intensidad sin que vaya sobrado. Tampoco resulta especialmente penetrante ni tiene magna persistencia. Sin duda son más apreciables su elegancia, finura y buena definición. Es una nariz perfumada, de aromas primarios muy delicados, entre los que destacan grosellas, cerezas y flores violetas. A través de los mismos ya intuimos la excelsa calidad de su fruta. La crianza hay que buscarla muy al fondo de la copa. Allí esperan pacientes la buena madera, el cedro y una ligera sensación cremosa que pone un fantástico broche goloso.
Boca: Igualmente destaca por su finura, elegancia y delicadeza en el paso de boca. Es puro equilibrio y armonía, con la fruta como autentica protagonista y la crianza aportando valor. No significa que resulte un vino facilón o de tiro largo. Tiene cuerpo, intensidad y poderío. La estructura es del tamaño esperado, pero esta tan bien hecho que no prestas atención a estas características, al alcohol, la acidez o los taninos. La fruta te lleva de la mano, te embelesa en su justa madurez y dulzura, trago a trago, hasta acabar la botella. Es una sinfonía en la que la crianza aporta una milimétrica percusión. Ese tacto untuoso y cremoso. Justo en el postgusto se cuela un ligero amargor que le imprime un carácter especial, dejando una sensación plena y muy agradable.
El 3º Año me parece un vino fantástico, pero sin duda este 5º Año supone ascender con decisión en esa magnifica escalera que construye Tomas Postigo. Tiene ese punto adicional que aportan los grandes vinos. Y el precio no da vértigo al ascender por ella.
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