Restaurante Hisop Rabo de vaca en escabeche con niscalos y berberechos

Restaurante Hisop

57
Datos de Hisop
Precio Medio:
69 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
8.4 10
Entorno:
6.5 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Sarrià-Sant Gervasi
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados mediodía y domingos. Del 13 al 25 de Agosto.

Teléfono

Hisop Rabo de vaca en escabeche con niscalos y berberechos Hisop en Barcelona Raya con trompetas de la muerte y yuzu Restaurante en Barcelona Calabaza confitada con jamon ibérico y boletus Restaurante Hisop Pulpo frito con "all i oli" Hisop Helado de castañas con soja y trufa Hisop en Barcelona Sopa de trompetillas amarillas con huevo y whisky Restaurante en Barcelona Lechazo con rebozuelos y lavanda Restaurante Hisop Tataki de pescado con colmenillas y trigueros Hisop Caballa a la brasa con albahaca y tomate Hisop en Barcelona Café y Petits Fours Restaurante en Barcelona Piña con helado de chocolate Restaurante Hisop Pintarroja en salsa de calabaza Hisop Hisop Hisop en Barcelona Hisop Restaurante en Barcelona Hisop Restaurante Hisop Hisop Hisop Hisop

57 Opiniones de Hisop

Hacia siete años que no habíamos estado en Hisop, lo descubrímos justo cuando acababa de recibir su estrella Michelin en el 2010. Poco ha cambiado desde nuestra ultima visitaFuimos a cenar el miércoles 27 de diciembre a las 20h30. Llama la atención su situación en un pequeño pasaje de la parte alta de Barcelona, junto a la Diagonal, en donde sobre 120 metros hay 3 restaurantes gastronómicos (Coure, Celeri -actualmente cerrado- e Hisop).

El restaurante es pequeño, la sala debe poder acoger una cuarentena de personas. Las mesas están bien vestidas, con buenos manteles, buena vajilla y cubertería, como corresponde a un restaurante de este nivel, las copas son Riedel. La distancia entre las mesas es algo justa, pero el espacio obliga, aunque no es desagradable. El servicio, efectuado totalmente por camareras es cordial y profesional. La Directora de sala y sumiller es Maria Iglesias. El servicio del vino es muy bueno (presentación, descorche, primera cata y servicio durante toda la cena). Tienen una bodega  de mas de 250 referencias, donde destacan los vinos españoles, principalmente catalanes y poseen una buena selección de vinos franceses, alemanes e italianos.

Al frente de los fogones desde el año 2001, está el Chef Oriol Ivern, poseedor de una estrella MIchelin y de un sol Repsol. Su cocina es muy creativa, es una cocina de autor que sobre la base de una cocina de raíces catalanas interpreta una sinfonía "Orioliana".

Ofrecen carta y menú degustación de temporada, optamos por este ultimo. Fuimos 3 comensales.

Para esperar el menú, nos trajeron una pequeña degustación de aceites con pan blanco e integral que iba a acompañar toda la cena, muy buenos ambos.

Paso pues a detallar lo que comimos y bebimos :

Sopa de camagrocs amb ou i whisky Sopa de trompetas amarillas (Craterellus lutescens) con huevo y whisky. Deliciosa sopa de setas bañada en un caldo con whisky escocés ahumado. Muy buena

Gelat de castanyes i soja amb tòfona   Helado de castañas con soja y trufa. Muy bueno, aunque un poco mas de trufa hubiese sido muy bien acogido, pero el precio del menú obliga a la moderación..

Pop fregit amn alli oli Pulpo frito con "all i oli". Exquisito, en mi perfecto punto de cocción. Para repetir.

Carabassa confitada amb pernil i ceps Calabaza confitada con jamón ibérico y boletus. Buena combinación de texturas, aunque a primera vista pueda parecer algo simple.  Un buen bocado.

Rajada amb trompetas i yuzu Raya con trompetas de la muerte y yuzu.  Sublime, cocción perfecta, sabor extraordinario. La mejor raya que hemos comido hasta ahora (a la unanimidad) Una delicatessen.

Cua de vaca amb escabetx, rovellons i escopinyes ,  Rabo de vaca en escabeche con niscalos y berberechos. Un excelente mar y montaña.

- Las 6 primeras fotos de los platos, por imponderables técnicos de Verema, aparecen con enlace directo, las cuatro restantes aparecerán, sin enlace directo, haciendo referencia al texto en negrilla, en el primer comentario.-

Formatges, Quesos, 6 tipos diferentes y membrillo. Algo justo para 3 personas. No recuerdo los nombres de los quesos, pero excepto uno, todos los demás eran muy gustosos aunque discretos.

Postres :

Litxis, fulla de cardamom i cogombre. Lichis, hoja de cardamomo y pepino.

Recuit d'ovella amb xutney de pera i mel. Cuajada de oveja con chutney de pera y miel.

Ambos postres fueron deliciosos y marcaron el buen cierre de un menu muy bien estructurado.

Para beber tomamos una botella de agua sin gas y una botella de vino blanco crianza  "Les Cerveres Xarel-lo 2015, Vi Ecològic D.O. Penedès" Celler Oriol Rosell (Sant Marçal) . Uvas 100% Xarel-lo de viñas viejas de mas de 50 años, fermentadas en barricas de roble del Allier y posterior crianza de 6 meses. Me encantó, lo encontré muy redondo, con buen cuerpo, bien estructurado y con un buen final en boca. Fue una buena elección y es que los buenos xarel-los ... me gustan de cada día mas.

Finalizamos con dos buenos cafés y unos ricos petits fours

La cuenta ascendió a 76,44 € /persona (Menú 63 €). Muy buena RCP. Un precio muy ajustado para un menú perfectamente concebido por Oriol Ivern. Buena cocina creativa de autor. Recomendable. Volveremos cuando se presente la ocasión.

Lugar ya descrito en comentarios anteriores y solo destacar la sensación de algo de soledad mayor de la necesaria. El servicio en sala acorde a la estrella al igual que mesa, mantel, copas, cambio de platos, presentaciones de platos. Todo muy académico pero con poo filing al cliente, en ese difícil punto medio, cae demasiado en la distancia sin ser fácil el acercamiento. El local, pequeño, transmite cercanía y buena presencia.

Se define como: "Receptes tradicionals catalanes amb tocs creatius en un local minimalista amb parets de fusta al natural".

La carta de vinos es amplísima, con precios de estrella y gran ciudad. Amplia presencia de blancos, cavas y champanes y tintos en cantidad y variedad; optamos por blanco local del que había bastante para elegir; de otras D.O: españolas 1-2 al menos; al final elegimos un desconocido Clos Lentiscus 201 3 Reserva Familiar con interesantes uva sumoll siendo un blanc de noirs y que resultó muy liegro y algo asalmonado. Por supuesto agua, un par con gas (Vichy catalán) y otra sin gas. Buen pan blanco e integral que s repitió servicio sin repercusión en la cuenta final.

Cuatro para comer a medio día y tras observar la carta (carnes y pescados 25-28€, postres 10-11€)) y el menú degustación (63€ con maridaje 92€) con 3 entrantes, arroz, pescado, carne, quesos y dos postres, optamos por el menú corto que hay  medio dia, de lunes a jueves, llamado menú Àpat; es el 4º dia de comida y cena y algún extra intermedio y se impone moderación. El menú (33€) consiste en dos pequeños entrantes, dos entrantes del dia, un segundo del día, quesos o postre; teóricamente cada uno de ellos es a elegir, pero hacemos al 50% (dos de cada opción para los 4), y así probar todo lo posible:.

. aperitivo de la casa: navaja del Delta con almendra laminada, perfume de Maria Luisa y cítricos

. chipirones plancha con cebolla caramelizada con infusión de regaliz con albahaca: muy muy buenos

. tartar de sardinas con jugo de cilantro: las sardinas pasadas al soplete en perfecto punto

. mollejas de ternera (solo de la zona del corazón, que son más tiernas) con salsa cítrica de piel de limón: con un buen fondo de carne; una buena carne melosa y sabrosa

. carrillera de cerdo ibérico a la brasa con calabaza asada brasa y reducción de vainilla: buena la combinación con la calabaza, todo en su punto.

. merluza con coliflor y uva: demasiada presencia de la col sobre el pescado que, por otra parte,  estaba en su punto y perfecto de sabor.

. quesos para dos; 6 tipos diferentes más membrillo. Los elegidos fueron: Comté de vaca,  oveja de Pallars, cabra de Barguedá, vaca de Italia (norte Lombardía), vaca y cabra de Gran Canaria, oveja de Reus, .Todos buenos

. prepostre:granizado de te verde con tomillo y albaricoque: para cambiar de tercio y lo logra

. postre para dos:: chile, mango, helado de leche de oveja ahumada: todo bien presentado y muy bien de sabor.

Cafés con petitis fours.de olivas negras confitadas, infusión de melón helada y trufas de chocolate servidas sobre piedras frias para que no se derritan, a cada cual más bien hecho.

Vimos pasar al chef y sentarse en mesa vecina con amigos y se limitó a saludar al pasar.

Sitio muy recomendable y que merece una visita para ampliar al menú degustación para otra ocasión.

 

Segunda incursión en este restaurante bien situado en la capital BCN.
Atención muy buena.
Sumillería buena, se puede mejorar en criterio de vino.
Cocina espectacular, con fusión de sabores inimaginables. Algo digno de conocer, pues ha cambiado Oriol con una vuelta de tuerca.

MESA
Mantel blanco fino con detalle rojo ...una rosa en agua y vela. Finísimo, con limpidez.
La cocina cierra a las 23pm o´clock, por si alguien no se entera (una mesa de al lado parece que no tenía buen oído).
Solicitamos el menú degustación.

APERITIVOS
Como no,...Jerez. Fino LUSTAU

Comenzamos con unos berberechos con almendras y chufa y terminado el plato con ralladura de lima "in situ". Excelente, fresco, detalle de encontrarse chufas en el interior. Un 9

Tabla con helado de colmenillas a la crema. Frescor en el paladar con sabor a setas y helado. Para repetir. Un 9,5

ENTRANTES
Zamburiñas con espárrago blanco crocante y tomillo. Buen producto. UN 8,8

Arroz de caballa con tuétano y café, además de congelar la caballa y rallarla encima, terminando el plato en la mesa. UN sabor de 10, concepto new!.

PRINCIPALES
Merluza con ensaladilla rusa líquida y huevas de trucha. Muy bien elaborado, en su punto ad hoc. Un 9 largo.

Pato del delta del Ebro asado con col a la brasa y masala. Exquisito manjar, sedoso en boca y oleoso a la vez. Un 9, maridó con tinto Edetana 14 (Garnacha, Syrah y Samsó) agradable para el ánade.

POSTRES
Finas fresitas del bosque, de verdad, con espuma de jazmín, cítricos y lychis. Aire nuevo a la fruta, siempre es bienvenido. Un 9,5

Chocolate (brownie y cremoso) con crema de pimiento amarillo (bestial de buena) y pimienta Timut. Un 10,5...la novedad de sabores llegaron a sorprender hasta Jordi Roca. No digo más. maridaje con Medium de Sanchez Romate....Fuego?...no gracias.

QUESOS
Tabla de menos a más, acorde en tamaño y sabor. De las mejores preparaciones que he probado, con incorporaciones novedosas. Un plato que si se puede tomar después de las once y media con la vuelta al Jerez viejo.

VINOS
Los comienzos fueron normales con rosado de chuchería y blanco fresco CARISM de Montant i Sell elaborado con Riesling y Gewürztraminer. Frescura sin mucho más. Seguimos con Boira Blanc de Noirs (Garnatxa) de MAS RAMONEDA, sutil, poco a poco se abría. Después Xarel.lo criado en Castaño, con sabores de madera diferentes y europeos. El vino de VIlarnau se llama Els Capricis de Vilarnau (DO Penedés) 2014. Muy fragante, solo apto para maridaje no para terminar la botella. Terminamos con Edetana 14, bien.

COMENTARIO
Seguro que volveré a saludar a hisop, pues tiene una bandera catalana muy despegada a Europa, con sabores interminables. El siguiente maridaje lo haré ad hoc.

https://www.facebook.com/azconafabon/posts/1026774160740434?pnref=story

Hola a todos. Este es mi primer comentario de restaurante. Espero estar a la altura (si pretensiones.) EL local que voy a valorar es el Hisop, en Barcelona. Un restaurante que presenta como credencial una estrella Michelín a precios ajustados. Estuvimos en pareja y tomamos el menú degustación, que resultó ser el siguiente:

.Pulpo a la brasa con lima

.Sepia con ajo y perejil

.Caballa a la brasa con albahaca y tomate

.Espárragos blancos con atún y jamón

.Tataki de pescado de lonja con colmenillas y espárragos trigueros

.Lechazo con rebozuelos y lavanda

.(Bolita de helado de lavanda)

.Mármol de quesos

.Fresones en escabeche

.Naranja sanguina con tocinillo y enebro.

.(Rollito de lámina de manzana, rollito de zanahoria y trufita.)

Estos son los nombres que figuran en la carta que me dieron tras solicitarla; los nombres indicados en mesa son más largos...

Pedimos vino blanco Blanc de Terrer, bonito color tirando a bronce, muy agradable, seco sin excesos y agua.

A continuación una somera crítica de la experiencia.

Al entrar al local (no hay vistas, es muy cerrado y está en una calle sin la más mínima gracia -aún estando en el barrio de Gracia...-) te sorprende que accedes directamente al comedor, de tamaño mediano con capacidad de mesas para 28 comensales si no conté mal. El diseño es minimalista, ni un solo cuadro en las paredes color blanco roto. Los muebles son paneles cerrados, no se ve lo que guardan. Mesas redondas -pequeñas-con manteles blancos y servilletas blancas de hilo.

Te ofrecen tres tipos de pan: armenio (coca para mi gusto excesivamente aceitosa), de nueces (muy dulce) y blanco (me gustó mucho, pero no es lo que llamamos pan blanco -compacto, blanco y con corteza lustrosa- sino pan mullido, color tostadito y corteza suave y mate.) También ponen dos cuenquitos con aceite que vierten al momento; arbequina y manzanilla.

El trato normalito, el vino se lo llevan (no me gusta el detalle) en lugar de poner cubiteras, será porque en la mesa no caben; cuando ven la copa vacía te la rellenan, aunque algunas veces no prestan suficiente atención.

Durante toda la comida no te preguntan ni una sola vez qué tal, así que no reciben ese feed back tan necesario... tras pagar la cuenta se lo hice notar.

Veréis, las raciones son cortas (a las fotos me remito), así que comí mucho pan. Cuando una vez terminados los cafés nos preguntaron, no les quedó más remedio que darse por enteradas. Entonces la jefa de sala se deshizo en disculpas, que se lo hubiese dicho, que me hubieran sacado más... pues no, haber preguntado. Claro que según ella, mucha gente le dice que no puede llegar a los postres. A ver, que entiendo que hay gente que come como un pajarito. No es mi caso.

Los platos (pinchos, fue una sucesión de pinchos y así se lo dije) están bien realizados. Las rodajitas de pulpo saben intensamente a mar pero el tamaño no llega ni al de un pintxo de bar en Bilbao, la sepia (tallarines la llaman por la forma del corte) buena sin más, la caballa excelente, en su punto y una fusión de sabores fantástica, los espárragos buenos y de sabor sorprendente, el tataki buenísimo, el lechazo espectacular, el mármol de quesos eran seis trocitos diminutos de quesos (buenos) y una muestra irrisoria de membrillo sobre una bandeja normal, nada de mármol; siendo para dos, lo lógico habría sido poner exactamente el doble, pues no imagino la "ración" si vas solo. Los fresones (o fresas) muy interesantes con mezcla de sabores ácidos y la naranja sanguina con tocinillo buenísima. Los cafés correctos, aunque, pese a que queda muy molón sacar los terrones, es más higiénico poner azucarillos individuales.

En mi opinión los de Michelín han sido MUY generosos.

Tomamos el menú apat(28+iva),que sirven en las noches de lunes a jueves.En mi visita a BCN,elegi 3 restaurantes con buenos menus low coast,dejando de ver unos cuantos que cerraban por vacaciones en semana santa.Al mediodía comimos en el caelis.
El local es muy funcional y con un servicio amable y efectivo,que explicaba lo justo.
El menú,no incluye bodega,pero no fue problema pues tiene una gran variedad de vinos,sobre todo de su tierra a buen precio.
Empezamos con un pequeño cuenco de caldo translucido de marisco,muy yodado,con toques de lima,al que la camarera colocaba unos medallones de pulpo a la brasa,que salían chisporroteantes de la cocina,con ese olor a leña tan agradable...
Seguimos con,para mi,el mejor plato,unos tallarines de sepia con ajo y perejil;tremendo el plato de sabor y presencia,con apenas ingredientes.
Luego elegimos entre una ensalada de pato y verduras encurtidas(toque de sabor asiático)y el super mediterraneo calcots con alcachofas y sepionets,sobre romesco(buenísimo!)
El segundo se elegia entre lascas de rabo guisado sobre pure y toques de café y juanola y brótola con citronella y patata dorada.Ambos muy ricos.
De postre manzana con espuma de haba tonka,al que precedia un digestivo,solo para el que tomaba postre dulce?? y no el plato de quesos,que era el otro postre.
Café y 3 petit fours.Tomamos oriol rossel reserva,y una cerveza y vino blanco con el aperitivo.
aquí se guisa y muy bien,y el menú,tratandose de BCN,un chollito,no?

Situado en un pequeño pasaje nada más cruzar la Diagonal, esa vía que separa dos Barcelonas. Su sala resulta funcional, coqueta, moderna, diáfana y con la madera como material integrador que aporta la calidez necesaria. La sala refleja y transmite sosiego, y paz para una cocina directa, sin alardes ni pomposidades. Cocina de temporada que combina ingredientes aparentemente reacios entre sí, saliendo bien airoso Oriol de los potenciales líos en que se pueda meter ante el planteamiento de este tipo de platos. Por la temporada en la que estamos amplia presencia de las setas en el menú, el cual cambia con las estaciones. Esto dice mucho del continuo cambio en el que se encuentra la maquinaria de Hisop.

Comenzamos con una sopa de caballa con níscalos y rábano picante. Acertado empiece para que ese toque picante abra las papilas gustativas, equilibrada combinación en la cual la tierra ganaba al mar. Los níscalos con una textura crujiente, muy interesante. Buenos augurios. Un mar y tierra a la japonesa por la casi crudeza de los ingredientes.

Pasamos a la ostra a la brasa con tortilla de finas hierbas. Tortilla que no me pareció tal, pero si una crema muy etérea de finas hierbas, el molusco de menor calibre que el degustado en Tickets. También se ha de decir, que el precio no es para nada el mismo, resultando mucho más alto el de la Avenida del Paralelo. Las hierbas reducían ligeramente la potencia sápida de la ostra. Acertado.

Seguimos con uno de esos platos donde aparentemente la combinación de los ingredientes no es sencilla, los calamares con trompetas, butifarra e hinojo; máxime si se pretende que el sabor principal que se mantenga sea el del cefalópodo. Oriol lo consigue a través del caldo del plato, y también a partir de hacer al calamar muy poco para que mantenga todo su sabor. Finura, delicadeza e inteligencia de las proporciones de los ingredientes. Un plato de 10.

A continuación el último entrante consiste en Calabaza, zamburiñas y Comté . Sobre una cama de la primera se colocan las zamburiñas y el queso francés derretido. El conjunto resulta ligeramente dulce, y el sabor de molusco está algo desaparecido en combate. Solamente correcto.

Pasamos a los platos principales comenzando con un Rape con calcots y romesco verde de pistachos y té. Como una salsa típicamente catalana como el romesco puede elevar y potenciar el sabor del rape, gracias al ajo que es uno de los ingredientes principales. Fenomenal punto del pescado y combinación genial desde su sencillez.

Para finalizar la parte salada, el cochinillo con manzana y cardamomo negro. Baja temperatura para el cerdito, y sus jugos ligados con la manzana y su espuma. Ejecución de alto nivel, para que el plato resulte jugoso, suave, y bastante ligero. Sensaciones ácidas y picantes en boca que aporta el cardamomo que pueden visualizar sobre la piel del animal.

El mundo dulce comienza con la naranja con regaliz y canela, un postre complejo en su elaboración que lleva sorbete de naranja, una infusión con canela, comino, cilantro , clavo, anís verde y regaliz, algo de hinojo confitado, yogur de cabra y granizado de citronella. Este tipo de prepostres me encantan de cara a ayudar a desengrasar, siendo fáciles en su digestión y con un punto de elevada acidez que es un verdadero acierto. Muy a gusto.

Terminaríamos con unos higos al vino con brioche y helado de vainilla. Postre con poca integración entre sus elementos, donde destacaría el helado de vainilla por su finura. Mejorable.

A destacar la excelente relación calidad precio para una ciudad como Barcelona, ya que este menú más el mármol de queso que lo acompaña está a 57€; lo cual me ha parecido casi de derribo.

Hisop : Sentido y sensibilidad

Como siempre para el post completo http://www.complicidadgastronomica.es/?p=2951

Espectacular el tractament del producte. Materia prima de primera qualitat , no sofisticat , però tractat de manera original amb convinacions molt encertades. Gustos sorprenents , nets i frescos. Potser, al servei ( molt amable i atent amb tot ) li vaig trobar a faltar fer una mica més d'explicació dels plats, de la seva elaboració i productes utilitzats ( també és cert que el restaurant era plè ).

Tenía curiosidad por ir a un restaurante estrellado (sería mi segunda experiencia después de Ca l'Enric en la Vall de Bianya en la comarca gerundense de la Garrotxa, aunque no cuenta igual porque fue en una boda)y, vistas las buenas críticas recibidas tanto en Verema como en otras webs me decidí por Hisop. Obviamente, el precio del menú de mediodía (28 eur + IVA) que además incluye dos entrantes, dos platos y un postre, pesó mucho en la elección, pero quizá más tantas opiniones favorables, ya que hay otros restaurantes galardonados por la guía roja (Alkimia, Saüc) también bastante asequibles.

Llamo un viernes por la mañana aprovechando que tengo libre para hacer la reserva y no me ponen ninguna pega a que sólo sea yo. Está situado en una pequeña calle de la zona alta de la Ciudad Condal entre la amplia Travessera de Gràcia y la monstruosa Diagonal. Por cierto, justo enfrente está el restaurante Coure, que sin tener estrella está entre lo más prestigioso de la gastronomía de la ciudad; por cierto, y aunque no venga al caso, comentar que la calle no tiene los números pares al lado y nos impares a otro sino que van aumentando de uno a uno en un lado y siguen al otro después.

Una vez dentro (13:30) me encuentro con un grupo de turistas alemanes, uno de ellos en camiseta de tirantes por cierto (Ya sé que no iba al Vía Veneto, pero me chocó un poco esto) y una pareja de catalanes. En seguida la camarera me atiende y me asigna un lugar al lado de la entrada. El restaurante es muy pequeño, con unas 7/8 mesas y destaca por su decoración en madera (suelo incluído) con unos armarios a un lado desde los que sacan cubertería vajilla y demás útiles. Una de las camareras, que no sé si era la sommelier ya que era la que me ayudaría con el vino) habla un buen inglés con la mesa teutona, detalle que ya me causa una buena impresión

Me preguntan si quiero tomar algo y de momento me conformo con un agua. Me sirven de una botella de vidrio de 3/4 que luego dejan en un lugar apropiado del enorme armario para que se mantenga fresca. Perfecta por cierto la temperatura e iluminación de la sala. Me explican el menú Àpat y me dan a elegir entre tres tipos de pan: blanco, uno que no recuerdo, y otro de pasas y nueces. Elijo este último, muy sabroso, algo caliente y obviamente demasiado dulce quizá para la comida, que por cierto no será apta para diabéticos.

Me preguntan por el vino y pregunto si tienen por copas. De blanco tienen un albarinho, un xarel.lo y otro que no recuerdo. Me decido por el xarel.lo del Penedès. Me lo sirven en una copa Schott Zwiesel. Cierto que en mi casa tengo mejores, pero también es verdad que tampoco se puede exigir una Riedel que valga casi tanto como el menú. Como "pero" al servicio del vino, que no hay carta escrita de vinos a copas. Tampoco recuerdo el Xarel.lo, pero intuyo que tenía algo de barrica. Me enseñan, comme il faut, la botella mostrando la etiqueta, que luego buscando por internet, podría ser por el aspecto un Avi Ton.

Vamos ya por la comida. El primer entrante, una sopa-infusión de manzanilla con caballa y verduras ligeramente picante. Muy suave, desafortunadamente no recuerdo los ingredientes, pero es que es difícil disfrutar de la experiencia y a la vez acordarse de todos los detalles. Me preguntan amablemente si me ha gustado. El otro entrante es una ostra (me preguntaron si había algún inconveniente) con una salsa verde encima que evidentemente tampoco recuerdo de que estaba hecha. El vino combinaba muy bien con ambos.

El movimiento de las camareras, sin ser en absoluto agobiante, era notorio y te das cuenta del trabajo que lleva un restaurante de este tipo: cambiar todos los cubiertos, llenar el vaso de agua... El servicio no es rápido pero las esperas son moderadas: la experiencia duró una hora y tres cuartos aprox. Vamos ya con el primer plato (hay dos primeros y dos segundos a elegir) que son filetes de pintarroja, definido como un tipo de tiburón (!), con salsa (amarillo oro) y dados de calabaza (lógicamente naranja-butano). El pescado, diría que crudo, de un sabor exquisito, de lo mejor del menú. La salsa, obviamente dulce, combina muy bien con el frescor del escualo.

No se hace esperar mucho el segundo: magret de pato con higos y salsa de ciruela con cebolla cruda y col china. El magret en su punto, cortado y con sal gruesa. Exquisitos los higos y muy dulce la salsa que el pan de pasas no ayudaba a combinar. Antes me preguntan si quiero una copa de tinto, pero indico que prefiero no tomar más alcohol (pensando tanto en no abultar la cuenta, aunque luego el coste de la de blanco no fue exagerado, como en estar operativo el resto de la tarde).

Para postre, se podía elegir entre uno dulce o una tabla de quesos. Pregunto que quesos son y me dicen que son variados (quizá el "fallo" más grave del servicio, pues creo que es de recibo saber al menos el tipo de cada uno). Quizá por esto me decido por piña con helado de chocolate sobre un lecho de una especie de crocanti de la que no puedo decir más datos. Gotas de salsa de yogurt. Muy bueno el helado, de textura lisa y muy compacto. No sé si he probado uno mejor pero lo que es casi seguro es que lo liso de su aspecto lo diferencia de las texturas más porosas o rugosas a las que estamos acostumbrados. Se lo hago notar a una de las camareras tiene el detalle de preguntar sobre el mismo al pastelero. Se trataba de un chocolate con un 72% de cacao.

Llegado aquí quizá me arrepiento de no haber pedido los quesos, puesto que el pan y los dos platos principales eran bastante dulces. Para finalizar la comida pido un café solo y para empezar me traen tres tipos de azúcar: el refinado y el moreno en terrones y otro más transparente en granos más pequeños tipo perdigón. Me traen los correspondientes Petits Fours: unas olivas caramelizadas, como 7 u 8 (quizá no hacían falta tantas), un bombón tipo fruta, un dulce de zanahoria y otro alargado que no sé si era de pepino o manzana, no recuerdo el sabor ni la explicación de rigor. Para acabar una jornada a tope de sucrosa, pongo un terrón tal vez demasiado grande de azúcar moreno en el café. Luego me comentarían que el "transparente" era el menos dulce.

Mientras han entrado dos parejas más y el restaurante tiene mejor aspecto más lleno. Al ir al WC, de modestas dimensiones, pero tampoco hace falta más en un local pequeño, me fijo en el detalle de que hay pequeñas toallas de tela para secarse que se depositan en un cubo tras el uso para su lavado en lugar de la clásica cinta de papel secante.

Pido la cuenta y me sorprende agradablemente que el servicio de café sólo haya costado 2,25 euros! (menos de 2,50 con IVA) y la botella 2,70. La copa, de vino: 4,50, quizá lo menos barato de todo, pero la verdad es que pagar poco más de 40 euros en un restaurante así es un lujo relativamente asequible, pues he pagado bastante más en otros restaurantes (ver otra crítica mía) quedando decepcionado con el servicio o cantidades cercanas en experiencias olvidables. Hay gente que dice que es el restaurante con una estrella más barato de Europa y si no lo es no estará muy lejos. Supongo que el hecho de tener un staff poco numeroso (diría que no llegaban a 10 trabajadores entre sala y cocina) permite mantener un menú así (y diría que se puede tomar por las noches de lunes a jueves!). Resumiendo, muy buena comida sin ser extraordinaria en su originalidad y buen servicio con fallos muy leves. No se puede pedir más a este precio, la verdad. No te vas con hambre ni mucho menos, y la fuerza de las salsas hace que sea recomendable disfrutar de una comidad así no teniendo nada urgente ni importante por hacer en las próximas horas. Muy recomendable. Tienen un menú degustación al doble de precio aproximadamente que seguramente sorprenderá mucho más.

El Restaurante Hisop está situado en una calle tranquila de la parte alta de la Ciudad Condal. Está decorado de forma sobria pero elegante, la cubertería, cristalería y vajilla están francamente bien, adecuadas a la categoría del local. Me gustaría también mencionar el servicio de pan, que solemos obviar pero, cuando es excelente como en este caso, ayuda a que una comida salga bien.
Empezamos con un aperitivo de chipirón con yuzu y ginebra vaporizada, muy agradable. El siguiente fué el tartar de sardina con manzana, sidra y helado de mostaza de hierbas, realmente muy bueno.
El bocadillo de atún, realizado al vapor con una salsa ligera y velo de jamón, realmente sorprendente y magnífico plato. Y el siguiente plato fue otro éxito rotundo: el carpaccio de gambas con ajo blanco y trufa de verano. Exquisito y elegante, realmente nos acordaremos durante mucho tiempo de esta combinación.
El salmonete a la brasa con flor de calabacín y caldo de citronella estaba en su punto. Otra vez nos encontramos con el salmonete, pescado que entra por la puerta grande en la alta cocina. Para mi gusto quizás algo salado el caldo, pero a mi pareja le pareció perfecto.
La espalda de cordero con romero estaba excelente, pero estaba acompañada de una salsa de carne y por cuajada con crujiente de galleta. Pensamos que simplemente con la cuajada y la galleta quedaría perfecta, ya que se producía una cierta confusión de sabores.
Siguió una selección de seis quesos, realmente muy buena, todos ellos sabrosos y alineados "in crescendo".
El prepostre, una sandía con pepino y estragón, era refrescante y ayudaba a limpiar la boca, pero yo recomendaría, realmente, ponerlo antes de los quesos.
El bizcocho con melocotón, jengibre y café es un postre excelente, de los que saben a muy poco. Un juego de texturas y sabores de los que dejan huella.
Para terminar, un buen café acompañado de petit fours, en este caso pensados tanto para endulzar el final de la comida, como para dar también un toque refrescante. Realmente buenos y sorprendentes.
Pedimos el maridaje de vinos, y esté fue, en relación a su precio, excelente en calidad. Empezamos con un Txacoli Aretxaga, fresco y amable. Siguió un Celestia 12, un DO Costers del Segre, interesante, muy aromático y complejo en boca. Otro blanco, un Valdemar 11, DO Rioja, resultó potente e intenso. Con la carne nos sirvieron un Mas Comtal 11 DO Penedés, un tinto elegante pero con la fuerza suficiente para combinar con el cordero. Como vino de postres un Cinclus 08, que hubiera sido excelente con los quesos, pero que le faltaba dulzura para el bizcocho.
En resumen, una comida excelente, muy bien acompañada por un servicio atento y amable, siempre profesional. Quizás, como sugerencia, sería interesante añadir algún aperitivo mas, así como otro postre. Volveremos seguro.

Disfrutamos de lo lindo.
Empezamos un chipironcito con escabeche de yuzu y especies y ginebra. Muy rico.
Seguimos con un tartar de sardinas con una refrescante bolita de helado, excelente.
Mini bocata de atún en pan de broix al vapor. Me hubiera comido 3!
Carpaccio de gambas con menjar blac, trufa de verano y ceps. Brutal.
Salmonete ahumado con flor de calabacín frita. Un plato que emociona.
Cordero a baja temperatura con arena de romero. Exquisito.
Fuera de menú pedimos el pichón de fiesta mayor y el foie after eight. Valió la pena.
Selección de quesos estupenda.
Prepostre de sandía, pepino y estragón. Muy refrescante.
Postre de biscuit con especias, melocotón, café. Sorprendente combinación que te hace viajar de la índia a Alemania pasando por el mediterráneo y Jamaica.
Petits fours: trufas, olivas garrapiñadas y manzana impregnada en albahaca.
Decidimos ampliar con el postre de chocolate a la albahaca, fue el broche ideal a una gran cena.
La carta de vinos está trabajada pero profundiza muy poco en zonas importantes como Jerez o Alemania que ofrecen vinos muy gastronómicos. El abanico de vinos catalanes es interesante. Nos explicaron que por ser lunes tenían agotadas varias referencias, pero pese a todo pudimos disfrutar de LÓ de Lorigan y del Puntido y unas copas de amontillado Tradición que hicieron más agradable y harmoniosa la velada.
Muy recomendable.

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