Restaurante Dom Vinos en Málaga

Restaurante Dom Vinos

42
Datos de Dom Vinos
Precio Medio:
41 €
Valoración Media:
8.3 10
Servicio del vino:
9.5 10
Comida:
8.7 10
Entorno:
5.6 10
Calidad-precio:
9.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 23,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Durante los meses de julio y agosto cerrará los domingos. Del 7 al de agosto estarán de vacaciones

Teléfono


42 Opiniones de Dom Vinos

Lo primero, antes de comentario alguno, es dar las gracias a EuSaenz por su comentario previo. Gracias, porque sin ese comentario, no me hubiese enterado de la inminencia del cierre de este Dom Vinos y no hubese ido a "despedirme" de un sitio que tantos y tan buenos ratos nos ha dado. Así que, lo dicho, gracias Eugenio.

Pues sí... benditas locuras... benditas locuras las que se hacen por amor, por afición al fútbol (quien sea forofo) o a los toros (que también), o porque sí. He aquí que, al hilo del cometario de EuSaenz y viendo que no teníamos fines de semana libres disponibles, el pasado domingo 22 de mayo le planteé a mi mujer ir a cenar el siguiente sábado. "¿Dónde?", fue su lógica pregunta. "A Málaga", mi insensata respuesta. "Venga", su loca aceptación. Así pues, zafarrancho de combate. Reserva hotel, reserva mesa... y el sábado a las tres y media de la tarde, después de trabajar, rumbo a málaga. 520km de locura. En fin... un aquí te pillo, aquí te mato turístico. Lo mejor es que la locura cometida sirvió de mucho. Un fantástico minifin de semana.

Qué decir de la cena. Antonio nos recibió con su sempiterna amabilidad y nos hizo pasar a "nuestra" casa. Un punto de nostalgia anticipada en nuestra mirada, pensando que no volveremos a disfrutar allí. Un punto de ilusión ante lo que nos venía y ante el futuro próximo. Nada de carta, ya se sabe. A Dom Vinos, a casa de Antonio, vamos adejarnos hacer. Sin querer sonar blasfemo ni irreverente, la máxima sería "Antonio, en tus manos encomiendo mi paladar".

Comenzamos con André Cluouet Grande Réserve Magnum. Un champage muy redondo 100% pinot noir y un color precioso. Vinoso, nada agresivo. Para maridarlo una de las grandes de la costa mediterránea, Su Alteza Real, la gamba de Garrucha. Esa gamba roja almeriense que es una joya. Breve, muy breve cooción que deja al crustáceo todo e protagonismo. Perfecto bocado marino e isuperable armnía.

Seguimos con una cerveza 84B, malagueña cerveza blanca de trigo no filtrada. Fresca, frutal, suave y con notas ácidas muy equilibradas. Un pelotazo para la temporada de calor que llega. maridaje con un ceviche de vieira. Ceviche modificado. No sólo de lima vive esta presentación. Lleva también zumo de mandarina que le aporta dulzor y le mata aristas, eneldo y hierbabuena que suplen al cilantro, unos brotes (creo que de alfalfa), cebolla morada y unas perlas de alga codium. Plato muy agradable de comer con una vieira tierna, tierna. Descoloca la falta de ácido y de cilantro (muchos podrán decir que así aliñado no se le debería llamar ceviche), pero estaba francamente bueno.

Seguimos con un vino de Javier Sanz, Rueda, VMalcorta. Vino elaborado con una variadad de verdejo que es la Verdejo Malcorta. Lo mejor que se puede decir es que es un vino que sabe a verdejo. Es varietal e identificable. Pulido, suave, sin acideces molestas y con una preciosa nariz. Este se avino de muy buenos modos con una ensalada de presa ibérica marinada, manco, anacardos y sésamo. Muy gustosa la ensalada.

A continuación... ay lo siguiente... ¿hablamos del vino? Un grandísima señora. Con título de Grande de España. Manzanilla Sacristía AB Magnum. 15 años bajo velo de flor para que esta señora sea como es. Ella sola ya sería un pase de la comida. Qué color, qué nariz, qué disfrute. ¿Con quién veía de la mano? Bailó con una crema de gazpachuelo con berberechos y gambón a la plancha. Soberbio. Tengo que decir que el gazpachuelo es una debilidad personal y, en esta ocasión, me descolocó un poco al venir en formato crema, con la patata triturada par darle textura en vez de ser unos trozos de patata cocida. Es solo una cuestión de textura, ojo. El sabor imponente como de costumbre. Un chorrete de manzanilla en el gazpachuelo y todo se eleva vaios peldaños.

Ahora, si antes estábamos ante una Grande España, venía... ¿su marido? Al menos otro noble con título de Grande de España... El Palo Cortado. Palo Cortado Península de Lustau. Otro de soberbia presencia. Otro que vale para ir solo a la copa, sin maridaje y a pecho descubierto. Pero ene sta ocasión le tocó lidiar con un Pablorromero (los que seais aficionados al arte de Cúchares lo entendéis). Alcachofas con vinagreta de jamón y espárragos. ¿Quieres cosas capaces de cargarse un vino? Pues toma, todas juntas. Pero ese palo cortado, atornilló los pies al suelo, obligó al Pablorromero, le metió el capote por abajo para enseñarle a embestir y luego, ya ahormado, con la muleta fue capaz de sacarle buenas series de naturales a pesar de tener que tragar gañafones. ¡¡Qué vino!! Dos orejas para él, y vuelta al ruedo para las alcachofas.

Doblamos el mapa y nos vamos a Galicia. Abadía de Gomariz tinto 2011, dando pie a un mero salvaje con salsa de azafran, verduras y salicornia. Ese pescado tan terso, efectivamente, pedía un tinto y se lo dieron. Armonía.

Un vino ecologico 100% graciano, de Toledo. Latitud 40. Sorprendente. Fresco, rico, gradable. Venía con un lomo de buey mariado y soja y pasado por la plancha. Caliente por fuera, crudo y fresco aún en su interior. Un tataki de carne, vamos. Carne tierna hasta deshaceerse. Muy rica.

Casi acabando ya, volvemos al origen, a Málaga. Un vino excepcional de la tierra. Arcos de Mocliejo Trasañejo 30 años. Soberbio, equilibrado, largo... espectacular. Acompañaba, lógicamente, a los postres. Mousse de chocolate con dulce de leche y brownie de oreo con helado de violetas (bonito guiño a nuestro Madrid, el del helado de violeta). Por cierto, creo que el helado de violeta le aporta al brownie mucho más que el clásico helado de vainilla. Aligera el chocolatazo y, en mi opinión, refresca más el paladar. ¿Será que soy de Madrid?

Rematamos la faena con un gintonic de Bloom y Fever Tree para mi y un Oban para mi mujer.

Después de esto... ¿Qué más decir? Solo Adiós. Mejor, hasta la próxima. Adiós a este local, hasta la próxima Antonio y equipo. Quiero desearos, si me leeis esta reseña, mucha suerte. Se que vais a estar a la altura y estamos deseando ver el nuevo local y disfrutar, más aún si cabe, de Málaga y de vuestro buen hacer. Gracias por tantos buenos momentos. No es tiempo de nostalgia por lo que ahora termina, sino de ilusión por lo que viene. Pero es inevitable mirar atrás un poquito.

GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!

Muchas ganas teníamos de conocer de primera mano el trabajo de Antonio Fernández en Dom Vinos, así que en una visita relámpago a la capital de la Costa del Sol no dudamos en acudir a comer allí. El local ya se ha descrito anteriormente y es pequeño y acogedor, presidido por una barra, dos mesas bajas y otras dos altas, sin cocina física, todo se prepara en barra. Antonio se va a cambiar en breve a un local más grande y céntrico, sin duda supondrá un importante paso adelante en comodidad y amplitud.

Anteriormente, habíamos comentado a Antonio nuestras intolerancias y le dejamos preparar un menú a su manera, menú que vamos a repasar desde la perspectiva que a él le gusta, el vino es el que marca el guion y le buscamos un plato que resalte la armonía, consiguiendo potenciar sus características organolépticas. Sin complicaciones pero con lógica y siempre bajo el prisma del disfrute.

Comenzamos con una Manzanilla Solear en Rama de Barbadillo, saca primavera 2016. Poco hay que comentar sobre este excelente vino, especialmente fino en esta saca. Y para picar, dos armonías insuperables, un jamón “bellota” extraordinario y unas quisquillas de Motril levemente cocidas. Dos productazos para la señorita de Sanlúcar.

El siguiente vino es un Ariyanas naturalmente dulce 2010, ese excelente moscatel que la amiga Clara Verheij elabora en Sayalonga, en la Axarquía malagueña. Antonio nos sirve en otra copa un Ajoblanco con Helado de Málaga refrescante y delicioso, que armoniza de maravilla con el moscatel. El sabor de Málaga en dos copas.

Continuamos con un Domaines Schlumberger Saering Riesling Grand Cru 2010, un riesling alsaciano muy fino y varietal, con el peso en boca de un Grand Cru y aportando mucha frescura. El plato son unos Lomos de Esturión con Gelatina de Malvasía Dulce, un pescado que nos encanta por su marcado sabor y textura grasa, muy adecuado con este vino. Con el pescado, Antonio nos puso un aderezo de Alma de Caviar, una especie de sal de caviar en polvo de Riofrío muy curiosa.

La sesión continúa con un Palo Cortado Obispo Gascón de Barbadillo. Este es uno de los mejores vinos del mundo por RCP, así de sencillo. Excepcional. Se sirve con unas alcachofas con vinagreta y espárrago verde que estaban fantásticas y que por supuesto daban la talla con el excelente vino.

Cambiamos de tercio y vamos con una cerveza, malagueña y artesanal, llamada 84 & Antigua Casa de Guardia (ACG) . Nos gustan estos saltos y además después de un vino de 20º bien compensa una cerveza de apenas 6º y además muy buena. Se acompaña con una ensalada de presa ibérica, anacardos, tomate, sésamo y mango. No somos muy de ensaladas, pero esta nos la terminamos muy a gusto.

Otro vino en la mesa, ahora un Domaine Tissot Savagnin 2012, un blanco “sous voilé” que no deja de ser una especie de “Mini Jaune”, con la calidad que siempre asegura este productor. Un gran blanco que se sirvió con un lomo de atún rojo con pisto. Plato sin secretos más que un magnífico atún en su punto y un buen pisto para acompañar. Gran armonía.

Volvemos a los vinos malagueños con un Vetas Selección 2008, coupage “bordelés” de cabernet sauvignon y franc con peit verdot. Vino serio y estructurado, perfectamente maduro. Como armonía pocas cosas mejores que un entrecot de retinta gaditana, carne de una enorme calidad y hecha al punto, como nos gusta.

No le iba a dejar a mi mujer sin la tabla de quesos, nosotros no podemos con los azules (uno gaditano, un stilton y uno asturiano) pero sí que le dimos a un magnífico Comté jurásico que sin duda es nuestro queso preferido. El vino elegido fue un Ramos Pinto Porto Tawny 10 years, quizá más adecuado a prori para los azules, nosotros volvimos con el Tissot para el Comté.

Y no se vayan que todavía hay dos vinos más. Primero un magnúm de Pandorga PXND14, un PX naturalmente dulce elaborado por Ramiro Ibáñez al antiguo estilo, sin pasificar, sobremadurando en planta. Dulce muy balanceado, de estilo más alemán o alsaciano por entendernos. Lo tomamos con una cuajada con pimienta rosa francamente buena.

Y el último vino fue la gran sorpresa, quizá por ser el único que no conocíamos, un PX Arcos de Moclinejo Trasañejo dulce 30 años. Espectacular PX malagueño muy viejo que sin duda mira a la cara a los mejores de Jerez y Montilla con un estilo distinto. Complejo, balanceado, persistente, duradero. Y con él llegó una tarta de chocolate con helado de violetas que culminó una sesión de más de 3 horas de puro placer eno-gastronómico.

Mucho mérito tienen Antonio y su compañera (no me acuerdo de su nombre, pero la chica trabaja de cine) al servir un menú de esta calidad en un local con tantas limitaciones, pero está claro que aquí hay mucho talento y sobre todo muchas ganas de agradar y eso al final compensa cualquier limitación. El lema escrito en el delantal de Antonio lo dice todo “Estoy aquí para hacerte disfrutar”. Ese es y ese debe ser el lema de un sumiller. De un sumiller de verdad.

Por todo este festín se nos cobró 48 euros por persona. El 10 en RCP es por tanto justo y más que merecido. Cuando estrenen el nuevo local más amplio, está claro que esta casa no hará más que ir evolucionando a mejor sabiendo que la base ya está hecha, talento, trabajo y orientación absoluta al cliente con el objetivo de que disfrute al máximo. No tengan ninguna duda que cuando volvamos por Málaga, Dom Vinos será de nuevo nuestra primera elección.

  • Tabla de quesos

  • Entrecot de retinta gaditana

  • Ensalada de presa ibérica, anacardos, tomate, sésamo y mango

  • Lomos de Esturión con Gelatina de Malvasía Dulce

  • Ajoblanco y Ariyanas

  • Jamón y quisquillas

Cuando se repiten tantas recomendaciones es sinónimo de "hay que ir", y DOM VINOS es un claro ejemplo de lugar en donde se disfruta de una buena charla (Antonio es un magnifico anfitrión), de unos muy buenos vinos y de una comida sorprendente teniendo en cuenta los medios con los que se cuenta, se cocina en barra.

Junto con el servicio de pan se ofrece degustar un aceite de oliva Virgen Extra Ecológico y Biodinámico de Finca la Torre Selección (100% Hojiblanca). Intenso, potente y absolutamente extraordinario.

Empezamos por un "ceviche de mero salvaje", realmente bueno en el que sorprendentemente la lima se presenta en gelatina, la propuesta es acompañada por un refrescante y mineral LA CABRA Y LA BOTA de la Bodega Pagos de Indalia (Almería), vino tinto de de la Tierra Ribera del Andarax con Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah, y con 6 meses en barricas de roble francés.

Continuamos con una "milhoja de foie a la plancha con manzana y torta del casar", en donde el queso fundido no esconde los sabores del resto de componentes de la propuesta. Muy bueno, me encantó. Se marida con el extraordinario tinto joven BLAU de Bodegas Cellers Can Blau, vino que permanece 4 meses en barricas de roble Francés a base de 50% Cariñena, 25% Syrah y 25% Garnacha (DO MONTSANT)

Para rematar, "Atún Rojo de Almadraba Plancha sobre pisto", muy buen producto, perfectamente cocinado (en su punto perfecto) y acompañado de un extraordinario pisto (de premio). El vino elegido (solicitado nada más verlo) es LA ATALAYA DEL CAMINO de Bodegas Atalaya (DO Almansa), 85% Garnacha Tintorera y 15% Monastrell con 12 meses en barricas de roble Francés, bodega que pertenece al Grupo Juan Gil.

Por culpa de MARALBA soy fanático de la garnacha tintorera, de la DO Almansa y de esta Bodega en particular, así que todo lo que diga es discutible: Indiscutiblemente EXTRAORDINARIO.

Finalice con la muy comentada tabla de quesos, todos ellos de alto nivel, acompañados por un Vino Dulce Natural SEÑORIOS DE BROCHES (DO Málaga) con uva moscatel de Alejandría.

Merece la pena el paseo hasta DOM VINOS.

Cada vez que bajamos a Málaga (creo que ya es, un poquito, nuestra Málaga) visitamos a Antonio para comer en su casa. No lo dudamos... es que nos trata tan bien...

11 de julio. Buena temperatura y bonito día. Reserva previa. Hora de comer. Hambre. Combinación perfecta para dejarse caer por Dom Vinos. Afectuosos saludos con Antonio y charla distendida... comer pasa a un segundo plano cuando estás entre amigos. Es probable que algo de lo probado y catado se me quede en el tintero. Efectos de tardar tanto en escribir un comentario.

En la mesa nos esperaba una botella... botellonazo más bien, de vermouth Perucchi. No se cómo puede alguien manejar semejante trasto pero de ahí salieron un par de vermucitos para ir abriendo boca. Con un surtido de panes y magnífico aceite de oliva.

Seguimos con un carpaccio de gamba con un Edosela espumoso. Carpaccio con sabor, jugoso y bien aderezado.

Sorpresa. Gazpacho. ¿Sorpresa un gazpacho? Pues sí... si en vez de ponerlo con su típca guarnición de pepino, tomate, pimiento... te lo ponen con unos fabulosos berberechos, sí es una sorpresa. Si para maridarlo te ofrecen vodka (sí, sí... vodka... con dos cooooo...), pues en ese casi sí es una sorpresa. Si se piensa bien, como nos dijo Antonio, el bloody mary también es tomate con vodka. Aquí el maridaje fue "doble". Por un lado decir que el gazpacho estaba muy bien y la combinación con berberechos fue sorprendente y resultona. Maridaje doble porqu alargamos el Edosela anterior y además teníamos el maridaje con el vodka Xellent. Armonioso maridaje con el espirituoso. Potente, fuerte, pero armonioso. Es más que añadimos, por sugerencia de Antonio, vodka al gazpacho y... perfecto. Nada que objetar. Efectivamete, un bloody mary andaluz.

Un arroz. Arroz de bogavante. Meloso, perfecto de punto, potente de sabor. Maridado con un Petjades rosado de uva merlot. Me gustó más el arroz que el vino pero, el maridaje, muy bueno.

Gazpachuelo y Viña AB. Nada que comentar, salvo remitirme a mi comentario anterior. Tremendo plato. Comería gazpachuelo todas las semanas. Un plato desconocido para mi hasta hace unos meses pero que se ha convertido en un "must" (como dicen ahora), una necesidad. ¿Seré un yonki del gazpachuelo?

Cabrito asado. Mantequilla pura. Se deshace. Sabor, ternura, suavidad... Soy un irredento del cabrito asado y, este que sirven en Dom Vinos, me gusta mucho, mucho, mucho. Maridado con un vino canario, tierra también rica en ganado caprino. El vino en cuestión es 7 Fuentes El Lance 100% listán negro del Valle de la Orotava.

Prepostre. Tabla de quesos. No soy quesero, no es ningún secreto. De hecho no me gusta el queso. Pruebo todos a ver si hay suerte y alguno me gusta o, de repente, me convierto. Lo siento... no es así. Maridado con un vino francés de Jura. Arbois Cuvee Sacba (o algo así) de Jacques Puffeney. Vino total y absolutamente desconocido para mi. Pero me gusto y mucho. Los quesos fueron salvajemente disfrutados por mi mujer (creo que tiene genes ded ratón... si no, no es explicable su gusto por el queso... ). Yo probé todos menos el Stilton y algunos me "gustaron".

Postre. Ayyyy... el postre. Un trío de esos deliciosos dulces de Candy´s. Un riquísimmo brownie, un crepe relleno de crema de mango (o era de fruta de la pasión? No recuerdo bien) y un vasito con chocolate rubio... Maridado con una de mis debilidades, vino de naranja de Bollullos. En esta ocasión un vino naranja de Bodegas Saucy. Goloseo puro y duro.

Rematamos con GT de Magellan para mi y con un Oban con hielo para mi mujer.

Si hay dudas sobre lo que en esa casa se ofrece... vayan y vean.
Si hay ganas de descubrirlo... vayan y vean.
Si ya se conoce y se quiere repetir... irán. Solo hay un problema; crea adicción... y creo que estamos enganchados. Y no me pesa, no se crean.

Antonio ha conseguido el sueño de la mayoría de las personas que, para vivir, necesitamos trabajar, aunque en los tiempos que corren, tener un trabajo ya es un sueño, disfrutar y apasionarte con lo que haces es lo máximo, eso es lo que hace Antonio en Dom Vinos.
Pasión, espero que no la pierda nunca, porque eso es lo que transmite y lo que hace que tu experiencia en Dom Vinos sea un placer.

Estando en la Costa del Sol, no podíamos desaprovechar la oportunidad de visitar Dom Vinos, para evitar riesgos, reservé con tiempo, ya que he leído aquí que el local es pequeño.
Ya durante la conversación telefónica, Antonio hizo gala de su educación y profesionalidad.
La bienvenida no fue menos cálida, nos sentamos en una mesa en la esquina.

Una vez sentados y después de un aperitivo, pensamos que lo mejor era ponerse en manos de Antonio, que nos trajera lo que el creyese oportuno, nos dijo, pues vamos a darnos un homenaje… Cumplió su palabra.
Cada plato y cada vino tenía su historia que Antonio nos desvelaba contagiando la pasión antes comentada.

- Para empezar unas bolas de foie con mermelada de cebolla, que tomamos con el Tio Pepe en rama del aperitivo, un sutil comienzo.
- Esturión ahumado, Antonio nos comentaba que habían repoblado un rio local y lo traían de allí, nos sorprendió muchísimo la persistencia del ahumado en la boca. Para el esturión, un Algueira Cortezada, de la Ribera Sacra, un blanco con crianza, los nuevos blancos, en palabras de Antonio.
- Un arroz a banda, en su punto, sabroso, regado esta vez, con un rosado muy cercano a un tinto, Pago Ayles, primer vino de reconocido de pago en Aragón.
- Pringaita en dos versiones, un mini bollo con la carne de cocido desmenuzada y otro, un par de cucharadas de garbanzos con su carne, espectaculares los garbanzos, que sabor!!. El vino un Milú tinto D.O. Ribera del Duero, fresco, poco clásico.
- Lomos de atún, cocinados lo justo, porque la materia prima era un lujo, uno de los triunfos del menú. Seguimos con el Milu.
- Unas galtas que se deshacían, aliñadas con un aceite de trufa, otra victoria, esta vez regada con Finca Moncloa que le vino perfecto.
- Casi acabamos con una tabla de quesos y un Palo cortado Leonor, aquí ya levitábamos.
- El punto dulce, en un vaso una crema de merengue con fruta como gran colofón.
El vino un Ariyanas dulce del que Antonio comentó que se sentían (los malagueños) muy orgullosos, y damos fe de que pueden estarlo.

Hay que decir que íbamos con nuestros dos hijos, a los que Antonio les preparó su propio menú, unas mini burguer y un secreto ibérico. Los monstruos dieron cuenta de ambos.

Acabé ( yo solo) con un gintonic, la experiencia fue redonda, un menú maridaje sensacional, las explicaciones, la dedicación, y la pasión de Antonio ( y por su puesto el buen hacer en cocina) aún lo elevaron mas arriba de lo que esperábamos.
Un templo del vino y un lujo.

Con la satisfacción del deber cumplido tras unas intensas jornadas de trabajo y casi a las 15 h mis dos colegas me preguntan dónde comer. No lo dudo. Estaba marcado en rojo en mi neurona veremera, esa que llevo siempre encima cuando salgo de casa y que me guía en estas situaciones. Un taxi y a Dom Vinos.

Del local está todo dicho. Nos acomodaron en una mesa alta aparentemente incómoda para pasar dos horas largas pero… aaay amigos!… el espectáculo y disfrute es tal que cuando sales estás convencido de que podrías permanecer tranquilamente en esas altas sillas otras dos o tres horas más.

Recibidos por Antonio, de quien me percato ahora que es forero, nos ponemos en sus manos. Nos dice que él va sacando hasta que le digamos basta! Con unas sonrisas recíprocas creo que percibió que no nos íbamos a acochinar fácilmente. Nos trae unos ricos panes y el galardonado AOVE Finca La Torre para hacer boca y al tema:

Guiso de Judiones. Tiernos a rabiar. El caldo, con fondo de pescado, bien trabadito y de alto sabor suponía una buena toma de contacto. Tanteo.

Bolitas de Foie con Almendra Caramelizada y Confitura de Cebolla. Un par de bocaditos recubiertos con esas ricas almendras malagueñas completaban los aperitivos. Ilusión. Maridados con Tío Pepe Fino en Rama D.O. Jerez.

Ajoblanco con Helado Málaga. Servido en copa y descrito a la perfección por el compañero Abreunvinito. Complementariedad de sabores con el plus crujiente otorgado por unas ricas almendras laminadas y llegando al éxtasis al añadir al final un poquito de vino. Sorpresa. Maridado con Ariyanas Naturalmente Dulce 2008 D.O. Málaga.

Lomo de Esturión con Gelatina de Malvasía Dulce. Buen producto, tierno y con toque ahumado, con personalidad suficiente para dejar a distancia su guarnición. Seguridad. Maridado con Do Ferreiro 2013 D.O. Rias Baixas.

Gazpachuelo. Clásico de cuchara de la cocina local. Suave, de nuevo bordando el fondo de pescado con sus patatitas tiernas, sus trocitos de rape, sus berberechos… Se nos recomendó que casi al finalizar le echáramos un poquito del amontillado al cuenco pero en este caso no me convenció el resultado. Entregado. Maridado con Viña AB Amontillado Seco D.O. Jerez.

Atún Rojo de Almadraba Plancha. Bien pasado de calor en esta ocasión pues la oleosidad de esta parte del atún así lo merecía. Bocado de producto en esencia. Desnudez. Maridado con Amphora 2013 D.O. Penedès.

Arroz de Sepia y Calamar. De correcto fondo pero un punto falto de cocción del grano. Trámite. Maridado con Lunares Rosado 2013 D.O. Sierras de Málaga.

Carrillera de Buey con Puré de Patata. Intensidad en la carne que se deshacía de mirarla. Acompañada de un puré gratinado de patata que le iba la mar de bien. Pujanza. Maridado con César Príncipe D.O. Cigales.

Tabla de Quesos. A la foto me remito. Siete tipos nos presentaron, unos gustaron más que otros pero todos de buen nivel. La secuencia recomendada provocaba algún altibajo no deseable. Carrusel. Maridado con Fernando de Castilla Oloroso D.O. Jerez.

Llegamos al postre y nos presentan tres vasos, a saber: Mango con Merengue Quemado y Corteza de Naranja, Carne de Membrillo con Crema de Yogur y Pimienta Rosa quedando para el final el de Chocolate al que llegamos exhaustos y pidiendo la hora al árbitro. La trilogía combinaba los distintos dulces buscando siempre el equilibrio final. Solo apto para golosos. Maridado con PX Gran Barquero D.O. Montilla Moriles.

Para terminar de arreglar el mundo un GT de Mombasa con Fever magistralmente preparado.

Servicio atento, profesional, buscando tu comodidad, bailando al son que marca el comensal en cuanto a explicaciones y dosificándolas para evitar que te puedas sentir desbordado por tanta información en algún momento determinado. De diez.

En resumen, si existiera un libro virtual del buen veremero, este local aparecería en él con total seguridad pues cumple prácticamente todos los requisitos necesarios para gente de nuestra calaña. Cuidado máximo y pasión por el vino, honestidad y coherencia en los platos y servicio profesional, volcado en satisfacer al cliente, con conocimientos y pasión por su empresa que suplen de sobra las discutibles carencias estéticas del local. Imprescindible.

  • Tabla de Quesos

  • Lomo de Esturión con Gelatina de Malvasía Dulce

  • Bolitas de Foie con Almendra Caramelizada y Confitura de Cebolla

Alicientes tiene Málaga para su visita, pero no hay que desdeñar el aliciente gastronómico de este local.
De nuevo el trabajo me lleva a Málaga y eso me alegra porque ya pienso en repetir la experiencia del año pasado.
Ya no hay factor sorpresa. Ya sabes como es Antonio; un director de orquesta que convierte tu comida en una sinfonía de platos y maridajes; el impone el ritmo, a veces acelera sobre todo al principio, luego da pausa para dar tiempo a recuperarte de todas las sensaciones visuales, olfativas y gustativas que van desfilando. Su forma de vivir el encuentro es única, participa de tal modo contigo que no sabes quien sale más satisfecho, si él o tú.
Solo tiene un apoyo en el local: Alberto Litta en la parte de la cocina. Muy destacable. Se le nota que pese a la juventud, es un crack.

Local ya descrito y que no merece la pena más comentar ya que aunque el mobiliario creo que ha cambiado (¿o el año pasado al ser muchos, no había las mismas sillas?) siendo algo más juvenil y llamativo pero sigue estando muy lejos de lo que ponen sobre la mesa. Las sillas acaban siendo incómodas para más de 3 horas de servicio al cliente; y aún puede ser peor porque hay dos mesas que fuimos a menú largo, otras dos con sillas altas y las banquetas del bar. Antonio no puede ni apoyar un pié en toda la tarde, e imagino en toda la noche.
Buen servicio de platos y cambio de cubiertos, copas. Mesa sin mantel de hilo. No es su guerra.
Su guerra es disfrutar y elegir, creo, sobre la marcha, en función de como siente vibrar la sala, pasando de unos vinos u otros, dentro de lo que es el maridaje previsto.

Llegamos a las dos y comenzamos casi a la par con la otra mesa, otra pareja como nosotros, y que compartimos experiencias juntos con un hilo conductor que es Antonio. Vamos a lo importante:

Unas tosatadas de pan y un cuenco permiten apreciar un AOVE Molino de los Prados, casi flor mosto, de arbequina, y en su mejor momento degustativo. Pero freno al pan que el camino es largo.

- Ajobacalao de la Axarquía maridado con Sacristía A.B.Segunda Saca 2013. Manzanilla en Rama.
Sobre una base con la visual, consistencia y color como si fuera sobrasada pero que en realidad corresponde a ese plato de ajobacalao consistente, intenso, pero fácil de comer con unas tostadas de pan que le acompañan; servido con un poco de ensalada. La manzanilla, único vino con nombre de mujer dice Antonio, seleccionada por el propio Antonio Barbadillo; una delicia.

- Ajoblanco con Helado de Málaga. "Málaga hasta en la Sopa". Maridado con Ariyanas Naturalmente Dulce Moscatel 2008.D.O. Málaga.
Servido en copa, un plato genial. Refrescante, sabroso, con la sorpresa de la bola de helado y con la reocmendación de echar dentrio el final del vino (maridaje integrado); un vino dulce natural de cultivo casi heroico con viñas de más de 80 años y más de 200 grs de azucar residual, aún así nada empalagoso, con su punto de acidez.
Me comentan que es posible que servido en cuenco ganara en comodidad de tomarlo ya que la copa y la cuchara no acaban de casar bien, aunque quizás perdiera sensaciones aromáticas.

- Esturión de Riofrío Ahumado con Gelatina de Malvasía. Maridado con Reto. Blanco 2012. Albilla. D.O. Manchuela. Se inicia con una puesta en escena, de un servicio en la palma de la mano de una sal con caviar en polvo, todo triturado, y que sirve para arancar el plato. Algo así como el servicio de cucharada de tomate en la boca de DiverXO.
El esturión muy levemente ahumado, servido tibio y en dos filetes, mantiene un sabor suave, agradable. Destacable la gelatina de malvasía con algo de oro comestible.
El vino elegante, con su madera presente; una uva interesante de una DO muy interesante tanto en tintos como blancos.

- Gazpachuelo Malagueño. Se marida con Viña A.B. Amontillado. D.O. Jerez. Un vino de elegante color marrón dorado con reflejos ambarinos y con una nariz dulce muy de barricas maduras ajerezadas pero que en boca sorprende por ser seco, aunque suave y de fácil paso.
El plato llega a la mesa con un plato hueco y en una esquina una minigambita y una escueta representación de rape y todo el cuenco vacío. Antonio tranquiliza porque trae un puchero con la sopa hecha con un fumet de rape y gambitas poco cocidas, con patata para ligar y quedar casi como una mahonesa ligera.
Cuando ya has avanzado en el plato conviene verter una cucharada (o más, al gusto) del amontillado y reinterpretar el consomé al Jerez como gazpachuelo al amontillado.

- Facera de Atún Rojo con Alboronía. Tomado con Amphora 2013. Xarel.lo. D.O. Penedés. Un vino natural fermentado en ánforas de arcilla y con una producción de 1397 botellas según reza la etiqueta.
La carrillera de atun está guisada y se acompaña de alboronia, una especia de pisto en el que no predomina el sabor de fondo del tomate sino que destaca el añadido de calabaza consiguiendo un punto más dulce. No creo que sea el mejor trato para este atun.

- Steak Tártar. Un maridaj extemo con Oban 14 Single Malt. Scotch Whisky.
Dificil de maridar un plato con whisky (salvo para Ferran Adriá que hizo una reciente comida solo con whiskys). Se trata de un destilado muy ajerezano en sus sensaciones servido frío para ver su evolución al ganar temperatura.
Si hay algo que le puede combatir y no perder es la carne cruda. un excelente solomillo picado y algo macerado. Una vela de pan carasatu de harina de maiz crujiente. Compañía de mostaza verde por la adicción de cebollino.

- Pierna de Chivo Lechal Malagueño de Canillas de Aceituno. Se marida con André Clouet Grande Reserve. Champagne Grand Cru. Maridaje doble ché. Una che de chivito, otra de champagne y añado una ché más de comensal valenciano.
Se trata de un chivito lechal de menos de 28 dias, lechal porque se desteta en el momento de cogerlo para que no haya comido nada de hierba; de origen malagueño, en concreto de Canillas de Aceituno, hecho al horno y es pura carne tierna, sin nada de grasa (menos que el pollo según análisis).
El champagne del tío del bigote como le gusta llamarlo a AntonioJesusAkata, que es una delicia, elegante, fina burbuja, buen punto de acidez...
Ya casi vas rindiéndote, pero te anuncia Antonio que ya solo quedan quesos y cosas dulces antes de los hielos. Seguimos:

- Ruleta de Quesos. Tomados de menos a más:
Payoyo, un queso semicurado para ir entrando en materia.
Majorero en Pimentón, un queso curado de cabra de Fuerteventura.
Peccorino con Rúcula, conocido queso que merece disfrutarse con pausa.
Comte curado 24 Meses, me resultó el mejor.
Rey Silo con Pimentón, un vaca curado y protegido con pimenton y que resultó el menos interesante.
Stilton para acabar, siempre un valor seguro entre los azules.
Acompañaba una mermelada de pétalos de rosa para contrastar, unas almendras laminadas y unas nueces. Por cierto, vaya almendras tostadas que venden por la ciudad; un vicio.
Se maridaron con Tissot Savagnin 2010. Arbois. Jura. Un vino con un detalle de uvas chardonnay, pero que parece hermanado con Jerez desde el color oro hasta los aromas y la boca. Un fijo para provocar errores en una cata ciega.

Pasamos a los dulces: compartimos para los dos (una ya rendida y el otro, casi):
- Chocolate Rubio con Bizcocho y Toffe. Vasito con 3 onzas del propio chocolate encima de varias capas incluido un bizcocho borracho con crema de toffe al final. Sensación de inicio muy dulce pero que conforme profundizas la cuchara va menguando.
- "Ferrero Rocher" by Candy's Repostería. Un nuevo vasito de chocolate con unos pequeños peta-zetas bañados con oro comestible y con varias capas de chocolate, ferrero y barquillo triturado en el fondo
Ambos se acompañaron de un lujo: La Cañada. Pérez Barquero. P.X. D.O. Montilla - Moriles. No sé como podrá limpiarse esa copa que queda impregnada de una lágrima densa, caoba oscuro casi chocolate (¡como no!), que recorre la copa de arriba a abajo, densa y un amable e intenso PX.

Pasó el cepillo, como en la iglesia, pero en este caso no era para dejar nada, sino para coger una galleta de vainilla y jengibre.

Ya hubo rendición total y aceptamos, un solo Gin Tonic OPHIR. Una ginebra especiada, casi india, y que preparó Antonio con su cajita de aromatizadores y un mimo delicado para que hiciera de digestivo.

Ya solo queda esperar que el destino te haga recorrer unos cientos de kilómetros en otra ocasión para volver a revivir esta magnífica experiencia.
La vida es algo que pasa entre momentos como éste. Gracias Antonio y compañía.

PD Nótese la unanimidad de las puntuaciones por apartados de los 6 últimos comentarios, de varios foreros diferentes.

A buenas horas me pongo yo a escribir mi comentario... estuvimos en el puente de mayo y hasta ahora no he sacado tiempo para hacerlo.

Nueva experiencia gratificante en casa de Antonio... nuestro Dom Vinos. Incluso hice un descubrimiento, el gazpachuelo, que me rompió los esquemas y me encantó. Pero empecemos por el principio. Tras los saludos de rigor, Antonio nos ofrece una cerveza (la cual no recuerdo), que alivió el calor que ya se empezaba a sentir. Un estupendo aceite de Marqués de Griñón para acompañar.

Bueno... pues comienza el ballet... paté de cabrito y queso de cabra maridado con una fabulosa sidra (de hielo?) Valverán 20 manzanas. El paté estaba riquísimo. El queso, según mi mujer, también (el queso y yo no hacemos buenas migas y menos si es de cabra). La sidra... nunca había probado una sidra similar. Pura potencia, aroma y sabor. Una golosina para disfrutar a sorbitos o a tragos... Primer lujo y descubrimiento de la comida.

Continuamos con, lo que vinimos a denominar, un clásico moderno. El ajoblanco con su Ariyanas. Perfecto y apetecible como siempre. Nada más que decir.

Otro plato conocido fue el esturión de Riofrío ahumado. Delicado y gustoso con su gelatina de malvasía, polvo de caviar (potente) y acompañado de un fresco L'Equilibrista Xarel.lo.

Espárragos blancos con erizos de mar y parmesano gratinado. Potente de sabor pero sin enmascarar al espárrago. Tiernos, templados, gustosos. Maridado con un vino blanco de Ribeira Sacra, Algueira

Aquí hicimos como en los cines antiguamente. Intermedio. ¿Intermedio? Sí... suigeneris... jejeje. Estuvimos hablando sobre los vinos de Ariyanas y le pregunté a Antonio si él había probado el rosado. Tenía alguna botella y no dudó en abrirnos una durante ese receso en la comida. Detallazo. Mil gracias por el trato dispensado. El vino, por cierto, raro, raro, raro... curioso, interesante, pero raro. Si lo Cato a ciegas nunca hubiese pensado en un rosado sino en un blanco. Curiosa experiencia e, insisto, magnífico detalle.

Pero las películas seguían tras el intermedio y así fue. Una locura. El siguiente plato, para mi, fue una locura. Gazpachuelo con patata cocida, berberechos y rape. Riquísima y sutil sopa de profundo sabor, maridado con un amontillado Viña AB. Por supuesto, casi al final de la sopa... el vino al plato y subidón de sabor y aroma. Fue, en mi opinión, el plato de la comida.

A continuación atún rojo de primera levantá (mormo creo recordar). Perfecto punto de plancha. Acompañado de la otra gran sorpresa del día, un excelente Amphora Xarel.lo que me quitó el "sentío". Dos vinos de la misma uva (éste y L'Equilibrista) taaaaaaan diferentes... Delicioso. Nos explicó Antonio que se fermentación en tinajas hechas de arcilla de la propia viña. Para opiniones los colores pero a mi me ha agradado mucho.

Seguimos con secreto ibérico cortado en tiras con una salsa que no recuerdo bien. Maridado con La Máquina del Tiempo, monastrell y syrah. Lo siento... no lo aprecié... estaba ya saturado. Muy bueno, ojo... pero ya estaba al límite y eso me impidió hacer mejor aprecio.

Cerramos con un helado de mantecado con unas perlitas de chocolate y bañado en pedro ximénez. Maridado con una copita de Gran Barquero... pero si ya no podia más!!!!!

Encima,si le dejamos, Antonio nos saca algo más. ¿Querría acabar con nosotros? ;-)))) En fin... más pronto que tarde volveremos a ver qué nos hemos dejado en el tintero.

Se que me repito pero es un imprescindible en Málaga.

No pongo precio porque se me ha olvidado. Pero en la línea habitual. Entre 45-50 euros.

Por cierto...¿alguien se ha fijado en que sólo hubo un tinto en la comida? A punto estuvo Antonio de no servir ninguno... y fue genial. Cuando el maridaje es adecuado poco importa el color del vino.

Estancia en Málaga con previsión de tiempo y el encargo de organizar las comidas para el grupo (como siempre) integrado por gente de Madrid, Castellón, Valencia y Alicante; y en este caso, sin limitaciones pues los 9 son de buen comer. Haciendo caso a Verema decido con confianza ciega hacer caso de las (nuestras) críticas. Primer día comida en la playa buscando los pescados y algo de marisco y el segundo día a cocina arriesgada (cocina de solo producto frente a cocina elaborada) y sabiendo que era imposible no comparar ambos días. Pero jugaba con ventaja, tenía en la manga el maridaje de vinos, un as definitivo.

Cogemos 3 taxis y para allí. Llego en el segundo taxi y el primero ya estaba dentro. Paramos en el cruce en cuyo chaflan está el local, en un barrio alejado del centro, con tráfico complicado y te encuentras la fachada de un local como cualquiera de los muchos bares de barrio de cualquier ciudad. La sensación es de volver a mirar el papel con la dirección porque crees que te has equivocado o de lugar o aún peor, que te has equivocado al elegir. Abres la puerta y te encuentras exactamente eso, un local de bar de barrio; la mesa para nueve en forma de U pegada a una ventana y que ocupa prácticamente 2/3 del local dejando unas pequeñas sillas altas pegadas a la barra para comer de tapeo. Todas las miradas de los comensales se me clavan, abriendo los ojos, como diciendo: "¿Seguro que es aquí?", "¿Ésto es, para tí lo mejor de Málaga?", "Al fin, te hemos pillado en una columpiada"....y similares comentarios.

Nos sentamos y entra en acción Antonio: "¿quién ha reservado?" "¿por qué han elegido este sitio?" Tras comentar que habia sido yo y que había elegido por comentarios de Verema, apareció su sonrisa y con esa gracia andaluza dice "¿Cuánto tiempo tienes Vds para comer?". Con esa pregunta ya sabía yo que no nos habiamos equivocado; era la primera vez que me han preguntado eso en un restaurante. La lástima fué que algunos se quedaron sin postre, porque había tanto y tan bueno, que no pudieran completar el Menú Degustación porque el avión no quiso esperar.

A todo ésto ya había empezado a servirse una copa de cava Grimau & Putjades, que acompañó también a los primeros entrantes; unos buenos panes en la mesa y una aceite de Hojiblanca suave pero sabroso. El tren ya estaba en marcha.

Bombon de foie con mermelada de cebolla y pan de pasas, extraordinario, un empezar contundente, para que no queden dudas de que vamos a tope.
Enseguida Lomo de sardina Extra Semi-ahumada con fritada de pimientos asados; tampoco es un plato evanescente. La forma de mantener precio ajustado es tener producto más barato, dejar la parpatana del atún y centrarse en una sardina pero tratada con la misma intensidad y consiguiendo un lomo perfecto de una extraordinaria sardina.

Un albariño Do Ferreiro 2012 muy interesante para acompañar una sabrosa Crema de Porra Antequerana con Erizo de mar y jamón ibérico. Aquí ya todo el mundo sonreía y yo soplaba relajado: "era como había leido"; todos a disfrutar, incluido a Antonio que al principio también parecía tenso porque notó un poco, la tensión inicial.

Seguimos con Pringaita a Dos Tiempos y con sorpresa en el vino, un rosado: Garnacha de Chinchilla, golosina pura. Un vino complejo de maridar y gustar porque sigue habiendo mucha animadversión a los rosados. A mí me gustó probarlo.

Ya con el hambre inicial aplacada, entramos en mayores: Taco de Bacalao con puré de algas y wakame. Complicado tras haber tomado rosado y cava, qué vino poner. Pues un tinto suave, de picudo (la uva, no el temible insecto de las palmeras) de León: "El aprendiz". Muy bien el bacalao y bien el vino, resultando un arriesgado pero interesante maridaje.

Seguimos para bingo. Vienen las carnes, y digo las, porque fueron dos. Primero chivo lechal Malagueño de Canillas de Aceituno; no necesitabas cuchillo, solo con el tenedor te bastaba para separar los bocados de una carne jugosa, tierna hasta hacerse melosa de un chivo lechal de 3 meses de origen malagueño. La otra teórica opción era Carrillera de Buey Confitada con Aceite de Trufa y sal de especias, y digo teórica porque sirvió al centro raciones de ambas carnes de forma que aún sobró de ambas.
¿Y el vino? Tamaña exquisitez de carne lechal se acompañaba de un tinto de la pujante denominación Sierras de Málaga, llamado Vinana Kieninger, de muy limitada producción, 2500 botellas según nos dijo, de un integrista (en el buen sentido) del vino en Ronda.

Si quedaba algún mínimo espacio, nos entró al centro una ruleta de Quesos con queso de leche de cabra, otro semicurado, un burgalés de 14 meses de curación y un parmesano regiano de 26 meses de curación, un auténtico final explosivo. Todo ello acompañado, como ahora apunta la moda, con un Oloroso Rey Fernando de Castilla.

Lamentablemente algunos llamaron a un taxi para el aeropuerto y se perdieron la parte final. El dulcito de comer: surtido de Candy´s de repostería artesanal, acompañado de un Moscatel Reserva de la Familia López Hermanos (DO Málaga) con 24 meses de barrica, maduro, soleado (de soleras), una delicia. Mousse de yogurt griego con pimienta rosa, trilogía de chocolates con diferentes especias, otro chocolate con dulce de leche y baylies.

No tomamos café, pero sí gin tonics para muchos de los que quedábamos. Más un rato de comentarios y una sorpresa al despedirme pues me presentaron a Antonio Jesús Akata que estaba en la barra, disfrutando, siendo un cliente frecuente. ¡Qué suerte!.

El servicio de platos y cambio de copas, servicio y explicación de cada plato y de cada vino, con una intensidad y profundidad como el mejor comercial de cualquier gran empresa. No conseguí saber donde estaba la cocina porque el local está todo tan ajustado de espacio, que creo que llegaba del cielo.

Un detalle: un comensal no quiso maridaje de vinos y siguió solo con el cava inicial y aunque tomó todo el cava que quiso, no se cobró el maridaje. Gran detalle.

Un lugar para disfrutar, que consigue con mucho producto local, incluidos vinos, hacer un gran menú, un gran maridaje y a buen precio y con un aprendizaje de vinos y de cómo interaccionar con el cliente, de sobresaliente. Eso sí, has de superar el susto de ver la entrada. Si pasas del envoltorio, dentro hay una joya.

Nueva visita a este pequeño "rinconcito" malagueño regentado por Antonio.

Reserva para tres personas dos días antes. El día señalado, gran ambiente en Málaga puesto que jugaba el equipo local con el At. de Madrid y la relativa cercanía del campo de fútbol proporcionó colorido y embotellamiento en las calles adyacentes.

Una vez allí, Antonio ejerció de anfitrión a un gran nivel desde el primer instante. A modo de recibimiento nos esperaba un buen plato de jamón con una cesta de panecillos recién horneados y una botella de una AOVE ecológico premiado como el mejor de toda la provincia. Tras las oportunas presentaciones y acomodo en mesa nos pusimos en sus manos para que después de consultar preferencias y ofrecernos alguna alternativa en la confección de los menús. La opción elegida fue la del menú degustación de 5 pases con diferentes vinos para potenciar mejor las armonías del conjunto. Todo ello con una RCP imbatible de 39€ iva incluido, nos llevó a lo siguiente:

Crema de porra antequerana con erizo de mar y taquitos de jamón

Lomo de sardina ahumada con mermelada de pimientos rojos

Rissoto de boletus e ibérico

Verdinas con berberechos y rape

En el apartado de la carne hubo diversidad para los tres comensales

El ya comentado Chivo lechal y la no menos lograda Carrillera melosa de buey y como novedad para el tercer compañero de mesa un buen Solomillo de ternera acompañando a los tres platos un pastel de patata.

Todos los platos a buen nivel,si bien la crema de porra y las verdinas (tiernas, trabadas y con un caldo de gran profundidad sápida)rozando el grado de excelentes.

Para finalizar a duras penas (porque no sé que pasa que cuanto más comes, menos hambre tienes XD) tres tarrinas de diferentes combinaciones llevando todas ellas chocolate en mayor o menor grado que en contra de nuestras costumbres acabamos probando de todas ellas. Buenas también.

Las propuestas en el apartado vinícola fueron las siguientes ( corresponden su orden con el plato determinado)

Amontillado Fernando de Castilla D.O. Jerez
Verdejo Shaya 2012 D.O. Rueda
Francesc Ricart D.O. Cava
F.Schatz Rosado 2012 D.O. V.T. Sierras de Málaga
Guímaro 2012 D.O. Ribeira Sacra
Caliza 2009 D.O. V.T. de Castilla
Ariyanas David tinto dulce 2011 D.O. Sierras de Málaga

Para poner colofón a esta estupenda reunión terminamos con tres Gin Tonics de Magellan con Fever Tree preparados por Antonio de una manera fantástica.

Mención especial al trato recibido: perfecto, con la cercanía justa, dando las explicaciones precisas en cada momento y sobre todo por las facilidades ofrecidas para hacernos sentir a gusto y felices ante cualquier cambio y sugerencia. Tres horas que se pasaron volando. Relajados, con un ambiente en el que se respira ilusión por lo que se hace.

Gracias Antonio, volveremos a vernos en Dom Vinos a la primera oportunidad que surja y no será muy tarde.

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