Restaurante Asador La Vid en Valencia
  

Restaurante Asador La Vid

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Datos de Asador La Vid
Precio Medio:
38 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
7.1 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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53 Opiniones de Asador La Vid

Tras muchas fechas intentadas, al final los astros se alinea para coincidir todos (los 11, incluido en pleno los 5 ex-Noma´s) en una cena, porque en comida a medio día se volvió imposible. Para mayor dificultad de mercado tiene que ser un lunes, lo que además limita las opciones de locales hasta tal punto que tenemos que conseguir que algún conocido abra para nosotros. Ahí siempre está dispuesto Alejandro.

Le ponemos las cosas difíciles porque queremos un evento especial. Un evento especial siempre parte de tener marisco, y como acude un percebo-dependiente, además debe haber percebes y frescos para un lunes noche, la cosa se pone más que difícil. Solución: Alejandro hace compra el sábado pone la nevera a temperatura mínima que no llegue a congelar, pero casi, y por la noche, aprueba el examen de los bigotes de la gamba roja, bigotes que no se rompen al ser sujetadas y levantadas cogidas de dichos bigotes.

Además se acepta del reto de que quede un recuerdo especial y nos sorprende con la presencia de una carne muy especial: mudéjar wagyu. Se trata del primer novillo matado para carne de una empresa cerca de Teruel de cría de estos animales; en concreto se trata de kinumichina L5695 ET, nombre que le viene de su padre Kinuyasidoi y madre Michinami y de pedigrí profundo, ya que la linea paterna procede directamente de la primera vaca que abandonó Japón y en la linea materna viene de la línea considerada como la más representativa de la raza wagyu. Actualemnte con una infiltración grasa sobre 7-8% que se espera que suba hasta el 9% mínimo. Casi ná.

También se preocupó de alguna sorpresa para completar un menú sobresaliente.

Sabedores de la importancia de la parte vinícola, se preparan, todo en tamaño  magnum, un Boellinger para comenzar y en los inicios de la cena que resultó extraordinario, más de lo esperado incluso; seguimos con un blanco de guarda Le Domaine 2014 de Abadía Retuerta bien conservado un par de años que le ha dado una madurez y plenitud sorprendente, y para completar con un gran tinto, PSI 2016 y hay que ver como han progresado las últimas añadas del genial Peter Sisseck. En todo momento relleno de copas en escasa cantidad para mantener temperatura (perfecta desde el inicio) pero sin dejar vacías las copas.

Al final el menú consistió en:

. dos ostras de fine Le Claire al natural: muy carnosas, afinadas pero manteniendo una salinidad característica, buen tamaño.

. percebes de gran tamaño, tibios como debe ser, largos, llenos. Primer nivel.

. 1 cigala de buen calibre hecha a plancha, carnosa, jugosa, pinzas llenas.

. 2 gambas rojas cocidas de calibre medio-alto: grandiosas, más cerca de crudas que de cocidas, cabezas llenas, cuerpos tersos, bien atemperadas.

. alli pebre de anguila maresa: hubo que pedir más pan, ya que el inicial había caido en las escaramuzas previas con aceite Lágrima. Se quedó escasa en cantidad de anguila por lo buena que estaba y porque no hubiera encarecido en exceso el menú.

. mero de caña: con un par de espárragos verdes a la plancha, un lomo de mero sabroso, contundente de sabor, hecho lo justo en cocina.

. degustación de finas láminas (a modo de patatas paja) de la carne completamente cruda (como el steak pero sin especiar ni preparar) apreciándose una carne tierna, sabrosa, roja pero no intensa, con buena infiltración grasa, se aprecia notablemente dulce precisando un poco de sal que potencia además su sabor. Increíble.

. la misma carne hecha a la brasa y ya en buena ración compartida al centro, manteniendo ese sabor dulce alejado de la intensidad de la carne vieja madurada (aquí no tendría sentido con un novillo), pero con una textura de res jóven que casi no hay que masticar. Un caramelo para carnívoros. Acompañan las clásicas patatas paja y pimientos de Padrón que se agradecen entre bocados de la carne.

. magret de pato con foie: de nuevo a destacar la calidad y la preparación en cocina, dejando un remate de comida que llena a los más carnívoros.

. postre individual: un helado de coco y un pastelito de hojaldre, un punto dulce mínimo pero suficiente y con las diferencias de texturas y temperaturas se complementaron bien.

Rematamos con los cafés e infusiones clásicos (sin  petits fours navideños que hubieran triunfado) y con un palo cortado Regente para dejar un rato de plática sin prisas a pesar de la hora. Y es que lo mejor de la cena es compartirla con amigos sin olvidar la alta calidad de la materia prima, tanto sólida como líquida, que nos habían preparado, porque además no perdíamos el partido sólo porque no hubo fútbol televisado.

Después de años de sequía, este año por fin ha llovido y esperamos que además de setas gracias a las continuas tormentas de verano, se inicia la temporada de pelotas. Vamos, que por fin tenemos Champions para la peña futbolística y que hay llamada a la primera oportunidad y, aunque es en campo propio y hay socios que van al directo, el resto quedamos a "pagar a escote" porque tras varias citas durante 2017/2018 hace ya más de 4 meses que no estamos juntos y el hambre y las ganas de comer aprietan. 

Nuestro reservado para doce forofos, con cena en el descanso. Cervezas de inicio, un pan peor que en otras ocasiones y un renovado aceite interesante de cornicabra: Pago de la Jaraba, muy equilibrado, menos verde y menos intenso pero muy afrutado.

Para beber durante la cena un Conde Valdemar 2015 cumplidor, agua con y sin gas y alguna caña de cerveza. En lo sólido y con un buen plato compartido para 4 comensales:

. jamón cortado a mano: buen jamón que como en las familias numerosas, coges la primera vez y no sabes si habrá una segunda con el hambre y la ansiedad que vamos, que ya estamos perdiendo de penalti en el último minuto.

. titaina de tonyina de sorra: muy buen conjunto, buen punto de sal.

. revuelto: no me enteré mucho pues nos cayó el segundo gol en contra y además de penalti otra vez.

. rebollones plancha: inicio de temporada de setas, tamaño pequeño, redondos, umbrelas perfectas, con un toque de aceite y sal. Apunta buena cosecha.

. entrecotte plancha: carne muy tierna, fileteada, perfecta de sabor y de punto de plancha.

. chuletón de ternera: un clásico de la casa que nunca falla en calidad y cantidad.

. postre: 3 tipos de helados sin faltar el de violeta, algo de fruta fresca y unos cortes de pastel de tarta de manzana que dejaron fuera al tocino de cielo como la Juventus al Valencia. Una pena, ambas cosas.

Rematamos con unos cafés, infusiones y algún chupito, en mi caso de PX de Romate que se han traído directamente de "la fábrica" y que invita a ir a visitarla.

A la primera cucharada, mosca: Al primer partido, derrota y lo que es peor, impresiona de no mejorar. Menos mal que "siempre nos quedará Paris", que no es que París (de infausto recuerdo futbolístico en vivo y en directo) vaya a ser la sede de la final futbolera de este año, sino que ese querido París es la sede de la Peña y los compañeros de fatigas ya que tenemos seguros el triunfo en la mesa en cada partido.

Ya hemos hecho alguna incursión en esta nueva temporada con alguna cena en domingo dentro del club social que es este restaurante pero con comida por encargo al ser dia de descanso del personal del local; incluso con apertura en una mañana de domingo para hacer un almuerzo-comida para ir al campo (del vecino) a las 13 horas. Con motivo del primer partido de copa, entre semana y por la noche, que es como más se disfruta, celebramos el primer encuentro oficial de una temporada que promete (de momento).

Reunión con cervezas a demanda, y hay quien ya incia el vino, durante la primera parte para empezar a cenar en el descanso. ¿El menú? Nadie lo pregunta, todos confiamos en que Alejandro sabe lo que queeremos y estira de la despensa manteniendo el precio de peñista y cliente asiduo (que no es el normal, sino extraordinaria y por tanto, fuera de lo común aunque dejaremos en 8.5 para no equivocar a los lectores).. Al igual que el vino, que siempre procura ser más de Pantagruel que de Baco, y para que no encarezca nos sorprende con algun low cost; este dia fue Marco Real una garnacha navarra del 2014 muy facilón.

Para comer, en realidad, para cenar:

. ostras naturales: buen tamaño, sabrosas y carnosas; solo precisaron e un leve toque cítrico.

. escabeche de atún: se está convirtiendo en un plato emblema de la casa por su calidad y por el ligado de la salsa: para mojar pan

. medias alcachofas hechas a la brasa: de buen tamaño, carnosas y perfectas de punto de fuego. Inicio de temporada también para ellas

. manitas deshuesadas a la brasa: hasta algún veremero que no las come, no hizo ningún asco y hasta le gustó.

. chuletón a la brasa: como siempre una excelente carne (quizás la mejor enrelación C/P de Valencia) perfecta de punto de brasas, con sus patatas paja fritas y crujientes

. postre ¿? esperábamos postre pero apareció maese cochinillo hecho al horno y con tiempo. Para comerse desde la orja al rabo y así ocurrió.

. postre: fruta cortada un mini miguelito de crema pastelera (mejorable la crema) crujiente y el helado correspondiente.

Hubo que rematar y brindar por la victoria y también por lo que nos cuidan en el local: Gin Tonic al canto, que el café no deja dormir.

En fin, ésto se comenta solo. Como decía el anterior comentario: unvalor seguro y para nosotros un diamante a conservar.

Celebración familiar con veintisiete personas, cuatro de ellas niños pero de buen comer.
Pactamos con Alejandro un menú consistente en jamón y queso, pulpo a la brasa, montaditos de steak tartar, y tomate valenciano con tronco de bonito y anchoas.
De principales, a elegir, chuletón, corvina a la brasa y bacalao al pil pil.
Postres variados; tocino de cielo, tiramisú, pastelitos de crema, algún helado y el que quería otra cosa, como mi sobrino pequeño, pues se lo sacaban y punto.
Los niños calamares a la romana, pulpo, jamón y solomillo de ternera con patatas y algunos pimientos de Padrón.
El vino lo puse yo; Santa Rosa 2014, Enrique Mendoza Chardonnay 2016 y Tantum Ergo tanto el Chardonnay como el Pinot; cobraron descorche y un muy buen servicio, a razón de 6 € por botella.
Todo estaba riquísimo, y todos los comensales así me lo hicieron ver....pero ese steak tartar es que lo bordan....y el chuletón....es que se come muy bien.

Además de lo dicho,muchísimas cervezas, refrescos, aguas, cafés, orujos, algún whisky, gin tonics, etc.
El precio total de 47 €, incluido el descorche, me pareció adecuado; todos salimos muy contentos.
Lo dicho, es un valor seguro, se come de maravilla y con un servicio excelente.

Cualquier motivo es bueno para volver a un local con una gran relación calidad precio y que además tienes un buen servicio y sentirte como en casa.
En este caso con motivo de una reunión de trabajo y en el reservado pese a ser pocos los asistentes.

Unas papas caseras y algun cerveza pero sobre todo un vermut rosso Cinzano 1757 muy de alcachofa y amargos.

La base siempre es un menú con variaciones en los entrantes pero con un final de carne de vaca vieja a la brasa que ya es un buen motivo para venir.

Empezamos con:
. jamón serrano: buen sabor, bien cortado, buena ración
. espárragos naturales con aceite y sal: tan sencillos como sabrosos.
. calamar de playa a la brasa: tierno, jugoso, bien presentado, con el aceite justo y bien fileteado.
. manitas deshuesadas: buen paso por cocina, buen sabor; un capricho.

Principales:
. un lomito de bacalao a la brasa con una pillpill de alioli complemnto perfecto.
. chuleta de vaca vieja: bien preparada a la brasa, perfecta de punto, acompañan patatas fritas y algún pimiento de Padrón. Un plato de seguro éxito.

Postre:
. compartido al centro un conjunto de fruta, helado y dulce, con piña, fresas, kiwi, helado de yogurt y el emblema d ela cada, de violetas, más el tocino de cielo

Para beber agua con y sin gas, tinto Legón roble 2015, un Ribera sencillo para salir del paso. Un buen pan y un estupendo aceite Pago de la Jaraba de color verde limon, sabroso, cierto amargo final.

Unos buenos cafés y todo el tiempo del mundo para completar la reunión.

Tras la dificultosa consecución de una botella de vino tan escasa como el Pekado, se trataba de disfrutarla en buena compañia y con una buena carne.
El ser lunes ya recorta opciones pero sobre todo la necesidad de que se tolerara llevar el vino de casa nos aconseja acudir a quien no solo le parece bien, sino que disfruta de catarlo contigo.
Bastantes mesas ocupadas pero todo ello en el reservado de nuestro punto de encuentro habitual; solos, aislados, sin ruidos de fondo y bien servidos.

Arrancamos con unas cervezas, agua con gas y la propuesta aceptada de un vermut que si además no es conocido, mejor. La copa de Gonzalez Byass, muy herbáceo y agradable.
Para los entrantes optamos por burbujas: Juvé Camps reserva de la familia Milesimé 2013, agradable pero que se quedó algo corto de carbónico y profundidad.
En la carne ese Pekado 2014 que aunque aguantaría años en botella, los que no aguantábamos eramos nosotros. Extraordinaria mencía aunque no parezca una mencía clásica.

Para comer:
. buen pan y aceite Don Risueño un picual de libro.
. montadito de steak con huevo frito de codorniz.
. mollejas: quizás las mejores de las muchas probadas en esta casa.
. viera con charlota: lo único del día que no era carne.
. chuletón para los cuatro con más peso de carne que de hueso; punto exacto, bien de calor sin necesidad de recalentar; compañía de las clásicas patatas fritas finas con pimientos de Padrón
. postre: tocino de cielo (ración de amigo) y helado de violeta; un conjunto que es mi perdición en dulce.
Otros optaron por tiramisú y lo referenciaron como bueno.

Unos buenos cafés finales y renunciamos a la opción de destilados. Con un pekado (aunque pecado mortal) tuvimos suficiente y más si además de hacernos pecar, nos pagó la comida.

Un local con un menú que estará entre los mejores en relación precio/calidad/cantidad, y que, aunque visito casi mensualmente, no subo ni la mitad de los comentarios, lo que empieza a ser injusto con el propio restaurante.

Este año y como encuentro futbolero del Valencia, la cosa no funciona con la misma alegría, aunque el seguro de cenar bien y con amigos ya lo vale. Máxime si además nos abre el lunes noche, cambiando la libranza del servicio, para poder ver el partido mientras cenamos.

El inicio es con buen pan y aceite Lágrima con su bonito color verde y ese punto de amargos finales. Cervezas y papas caseras hasta llegar al descanso del partido.

Para cenar y al centro con lo que el que más deprisa come, más ración tiene:
. jamón: un buen jamón que, sin ser ibérico, está sabroso y bien curado.
. sardinas anchoadas: bien de punto de sal.
. croquetas de jamón
. revuelto de setas con foie
. mollejas de ternera
. magret de pato
. chuleta de ternera

Todo en buen nivel de calidad, cocina casera y con raciones suficientes para que sobre carne y postre, a pesar de ser 11 a cenar.

El planteamiento de siempre. unos entrantes que van variando, dos platos que diriamos principales y un postre con dulce y helado más los cafés. Cervezas, agua, vino (elegido por el jefe, en este caso Cune crianza 2013) de precio asequible para que el menú pactado y trato de cliente habitual, se quede a bue precio.

Si además ganara el Valencia, ya sería el paraiso.

Nueva visita en este caso a comer y de trabajo y que se añadió con la cena futbolera del domingo con gran alegria en el resultado por una vez en el año.

Tres para comer. Un buen aceite Actum con buen pan. Unas cañas de entrada.
Menú pactado con entrantes:
. jamon, lomo y cecina: buen producto.
. revuelto de boletus: bien hecho sin más
. clochinas: perfectas, jugosas por estar en su punto de cocción, buen tamaño.

Principal:
. corvina a la brasa con tirabeque asado: buen punto de asado, buen tamaño, jugosa. Una opción que no conocía y que merece la pena

Postre: a compartir de fruta, dulce y helado, clásico de la casa y que siempre destaco mis gustos: tocino de cielo y helado de violetas.

Para beber: un poco conocido tinto Austum 2014 y Agua Font Vella.

Buenos cafés, sin más extras.

De la cena futbolera destacaría lo bebido: Marques de Vargas 2009, buen vino para buenas ocasiones. la celebración fué con un Cava Conde Haro Vintage 2012 de bodegas Muga muy viejito pero todo nos parecía felicidad.

Una temporada de grandes altibajos futbolísticos pero una buena temporada de resultados gastronómicos. Esta crónica (y casi todas las de esta temporada) vale por dos ya que podíamos escribirla al unísono Mr. Moliner y yo ya que codo con codo (literal) nos sentamos frente a la cocina del amigo Alejandro.

Con pocas perspectivas en la pantalla (jugar fuera de casa tras estrepitosa derrota con el Athletic y pendiente de recibir al Atlético y todo en 7 días) nos hace buscar perspectivas más halagüeñas sobre el mantel: cochinillo como base de la cena.

Aperitivo durante la primera parte futbolera:
las clásicas patatas fritas de la casa: grandes lonchas de patata casera hechas como papas más las aceitunas típicas y tópicas con las correspondientes cervezas, agua con gas y algún refresco.

Menú de cena para 8 sufridores de pantalla y disfrutadores de gastronomía:
. ostras (1 pp) del Delta: con limón y sin nada añadido: buenas piezas, con el punto dulce líquido de la zona. Un producto que el cocinero se limita a abrir sin más. Nos comentan que lo de la ostra valenciana no está muy claro en sus orígenes actuales desde el traslado de las bateas con las obras del puerto.
. segundo pase de ostras (1 pp): mismo producto pero esta vez con una ligera salsa con wasabi: buscando algo diferenciador; al menos no lo empeora.
. clásica ensalada de ventresca: con bue tomate, rodajas de pimiento y cebolla y espaguettis de remolacha y sobre ellos unas lonchas de buena ventresca.
. entraña: fileteada, asada en buen punto, con chimichurri y rúcula salvaje, con su puntito picante (¿tabasco?). Visto y no visto en el plato.
. pulpo (patas) a la brasa: acompañado de patatas en rodajas y asadas con pimiento rojo, pimienta negra y sal: alguna patata se llevó toda la sal, pero un conjunto y presentación del pulpo menos habitual; muy buen punto del pulpo. Lástima que solo tenga 8 patas.

Actor principal: un cochinillo entero, hecho al horno, tierno, sabroso, jugoso acompañado de patatas caseras fritas y algún pimiento de Padrón de los que ya no pican nunca. Un pero: la piel, se quedó gomosa, muy gomosa. Dicen que con un chorreón de limón y fuego fuerte en los últimos minutos no falla la piel, pero aquí el cocinero se distrajo. Quizás la emoción de que íbamos ganando el partido contra pronóstico le hizo descuidarse.

Postre: la fruta cortada (melón, fresas, kiwiy los helados, esta vez de Ferrero Rocher y otro de miel con crujiente de miel, buenos y distintos. Pero sobre todo ese tocinillo de cielo perfecto de consistencia y dulce.

Para beber: Gloriosos magnum (no recuerdo si 2 ó 3), y el agua que hiciera falta que no fue mucha.
Ante la sorpresa de ganar fuera de casa, Alejandro nos mostró un curioso champagne brut de Henri Abelé, conmemorativo de los 100 años del Titanic de coupage de uvas.
pero la celebración fue con Jaillance, cuvée Impériale, con solo 7º, un espumoso también curioso.
No faltaron los cafés, infusiones y chupitos varios. Hoy la gente no se fué antes de tiempo. Hoy (como excepción) tocaba disfrutar, mañana ya veremos.

Una jornada copera futbolera y convocatoria al canto.
Papas y cervezas durante la llegada. Actum Collection 2014 en la cantidad necesaria. Añ unioliva supremo y un pan correcto hicieron aquello de las penas con pan, son menos penas. La realidad era que el espectáculo televisivo era deprimente.

En el descanso queriamos ya irnos y estábamos empezando a degustar y compartir:
. cecina cortada fina y con un poco de ese aceite y alguna almendra.
. ensalada: en realidad debía haber esperado a la carne pero se nos adelantó.
. croqueta teóricamente de bacalao pero la patata lo ocupaba todo
. pulpo a la brasa: una pata por cabeza. Perfecto
. plato fuerte. Esta vez fue un cordero (medio en concreto) hecho al horno; perfecto de punto, jugoso, tierno y hasta sobró lo que nunca había ocurrido y no fue por culpa del cordero. Quizás se indigestaron los 7 goles que nos colocaron en el Nou Camp. Un veremero experto en corderos apuntó que era de los buenso que ha probado y eso es mucho decir.
. postre: el habitual: la fruta pelada, un poco de helado y un poco de tocino de cielo (espectacular como siempre, en su buen punto de dulce sin empalagar).

Un añadido fuera de lo pactado: acompañamos de unos dulces morellanos de almendra y requson (flaons) y otros de calabaza y miel para los cafés y chupitos. No todos los tomaron, hubo quien se levantó de la mesa y se fue sin esperar ni al postre.

Es lo que hay. Siniestro total. Siempre nos quedaran los amigos.

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