Restaurante El Serbal Detalles dulces.

Restaurante El Serbal

42
Datos de El Serbal
Precio Medio:
66 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
7.9 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.1 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 49,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


42 Opiniones de El Serbal

Bueno, pues visita recién realizada a este mítico restaurante de Santander. Tanto Mila como un servidor hemos estado anteriormente en el Nuevo Molino y sin lugar a dudas mucho mejor.

La entrada, un sitio con "postín" deberia cuidar más los detalles. Techos desconchados de pintura, recibimiento frio frio y algunos detalles más que harían volar vuestra imaginación.

Mesas. Tamaño excepcional! con una separación entre mesas más que adecuada. La cubirtería, copas y demás elementos de la mesa bastante correctos.

Nos acomodamos, tres comensales, y empezamos la espera. El restaurante está dividido en tres zonas. En la nuestra hay un camarero y el metre o dueño. Cabe decir que el restaurante casi estaba lleno, pero no es excusa y menos aún cuando uno de los comensales tiene 7 años y son casi las 15:00.

Ojeamos la carta, decidimos que comeremos y esperamos a que nos tomen nota. Para que os hagáis una idea Mila salió a fumar y le dio tiempo a ir hasta la Mulata (lleno, incomprensible) hasta que nos tomaron nota. Después de eso nos ofrecen la carta de vinos. Aún no teniamos ni el pan en la mesa.

Lo que comimos fue lo siguiente:

- Arroz meloso con bacalao y setas. Estaba bien ligado el arroz, el bacalao bueno y las setas púes... no soy amigo de las setas.

- Huevo poché, con foie y hojaldre de Torrelavega. Vas a las Piscinas y te comes unos buenos huevos con foie y alucinas. Sin destacar lo más mínimo.

De segundos nos decantamos por:

- Machote. Practicamente con el sabor en el ostracismo. Cada vez estoy más convencido que este pescado solo lo preparan bien en La Chata.

- Lubina. No haré comentario alguno acerca de esto.

La pequeña comió un huevo con patatas (no cobrado) y de postre el coulant de chocolate caliente. Nos dijeron que serían 12 minutos y resultó ser casi una hora. No le hizo especial gracia, así que Mila se lo comió. Por mi parte de postre opte por queso, en cuanto me dijeron que probase el queso de las garmillas... bueno, que probe dos y ni fu ni fa.

Hemos acompañado la comida con un Gosset milessemi 99, a 65€ la botella. No nos ha gustado especialmente, el que bebimos en el Kate estaba mucho mas bueno. No se si serán precio inflados o no, pero en Champagne habia mas botellas de 300€ que de 50€.

Como último detalle, después de los cafés y haber pedido la cuenta te sacan una torta, con un bombon de chocolate negro y chocolate caliente. No se de quién será la idea.... Allí se quedaron, igual que la mesa que tuvimos al lado. Decir que una mesa se levanto nada más finalizar los segundos y para mí, que se piraron sin pagar.

Bueno, no tenía grandes referencias de este sitio. Prefiero mil veces ir al Nuevo Molino. ¿Hemos comido mal? No directamente. ¿Nos han tratado mal? Para nada, muy largo, casi dos horas y media para lo que hemos comido. ¿Volveremos? Ni de coña. Lo proximo de Santander va a ser La Bombi, Cañadio y La Cigaleña. Si La bombi nos falla, borramos Puerto Chico de nuestros mapas jajaja.

La cocina actual de este restaurante destaca por su intensidad, potencia y fuerza. No deja indiferente. Asentado ya el restaurante desde hace años, con una buena bodega, precios razonables , una sala excelente( aunque necesita algunos retoques) y un servicio atento y profesional, se consolida como una buena opción en Santander. Menú 58 euros, con espíritu innovador en algunos platos, equilibrado y con opciones poderososas como el pulpo con remolacha asado( todo potencia y esplendor, textura, quizás demasiada), ravilois de cigalas con aceite de trufa y vieira. Una mezcla habitual por aquí pero tratada con sutileza , queso de las garmillas con anchoa y pan cristal. Excelente Cuco( parecido al cabracho), desespinado y reutilizadas las espinas para darle sabor( no mucho, la verdad) a un carnaroli. Un postre de espuma de gin tonic, refrescante pero que no nos convencio magnífico postre de lácteos en versiones que sí nos satisfizo. Panes ofrecidos con mucha pompa, que , aunque curiosos, deberían mejorar en calidad, dada la imponente presentación,Eso fue todo, quizás la mejor visita de todas.

Dos personas.

La sala es conocida: espaciosa, tranquila, separación de mesas enorme...

El servicio tambien, profesional, amable, educado...

Aperitivos:

Salmorejo, regular, y mejillones con curry, flojos.

Carro de panes a elegir y bastante buenos. Se ha eliminado la cata de aceites, supongo que por la prohibición de las botellas rellenables. Una pena.

A compartir:

Bogavante sobre crema de patata y apio (21,82). En medias raciones, el bogavante bien de punto y rico, pero un fileteado en cocina le hubiese venido bien. La crema correcta, el micromezclun que le acompaña no aporta nada, salvo estética.

Individuales:

Arroz con bacalao y pilpil de trufa (16,36). Excelente, tanto el punto del arroz, como las laminas de bacalao (abundantes) como el pilpil.

Picanton (18,18). En tres formas: ala al tandoori (correcta) muslo relleno de setas (regular) y pechuga plancha (soberbia). El tandodri adolecia de una cierta fuerza, el muslo escaso de sabor y perjudicado (para mi) por un rebozado en ¿frutos secos? que no le aportaba y la pechuga para comerse platos llenos. Irregular.

Bodega

Cerveza Dougals (3,18) y Alhambra (2,73) mientras hojeamos la carta. Hay sed y lo preferimos a los vinos que ofrecen como detalle de la casa.

Sumarroca Cuvee BN (21,82). Excelente.

Dos colombias expreso, solo y cortado, (4,55) con ricos petit fours cierran la comida.

Vajilla y critaleria, de gran nivel.

A los precios, sumar el Iva.

Ya tenía yo ganas de visitar este restaurante y hoy era un día perfecto, luna llena, noche agradable y siendo miércoles suponemos que ho habrá mucho lío.
Curiosa llamada para reservar, 53 minutos al teléfono. Me coge Ramón y sin conocernos de nada, como los dos somos un poco "mudos", entre hablar de una cosa y de otra, hemos estado casi una hora charlando.
La pena ha sido que esta noche libraba y no hemos podido conocernos en persona pero creo que más tarde o más pronto volveremos a visitarles. Creo que este hombre vendería sacos de arena en el desierto si se lo propone. :-)
Elegante local, con unas mesas de tamaño muy sobrado y con una separación entre ellas estupenda.
Muy bien vestidas y tanto la cubertería como vajilla como las copas de un alto nivel. Buena entrada, con muchas mesas ocupadas. Estupenda música ambiente, hoy la de Memorias de Africa, así que mi chica encantada.
El servicio atento, simpático pero sin interactuar y mira que yo se lo pongo fácil. Todos ellos a muy buen nivel.
Estupenda carta de vinos y estupendo servicio del mismo.
Queríamos algo fresco y sencillo hoy para beber y nos han recomendado un Riesling Fritz Haag 2011 pues acertada elección, suave, nariz no demasiado expresiva, de los que se beben con suma facilidad.
Detalle de comienzo en forma de dos copas de cava.
Allí aparecen con un carro lleno de panes, todos ellos con buena pinta, elegimos un par de ellos, uno con frutos dulces y el otro de aceitunas, riquísimos ambos. Al parecer los elaboran ellos mismos.
Como aperitivo nos sacan una Crema de ajo blanco con uvas y jamón muy fresco, suave de sabor y el toque de los trocitos de jamón que le dan esa gracia necesaria. Muy rico.
Ya lo habíamos visto en el Nuevo Molino y aquí nos hacen lo mismo, degustación de 5 tipos de aceite de menos a más intensos, con el pan ofrecido están de muerte.
Salmorejo con bogavante sabor intenso, como corresponde a este plato, el bogavante muy poco hecho. Se puede repetir pero hay que dejar sitio. De nuevo un plato destacable.
Ravioli de cigala y vieira con salsa de cava plato descrito por Isaac que a mi me ha encantado, más el ravioli que hace que la vieira no destaque en exceso.
Tataki de bonito con piparras punto exacto del pescado, sabor a lo que es. Cada día disfruto más con este plato. Esto es preparar el bonito, en su punto. Riquísimo.
Steak tar-tar de ternera del Valle del Esla preparado in situ, dado a probar para ver si queríamos algo más de picante o darle un toque de otra cosa. Estupendo, no necesita nada más, con sabor intenso pero sin exagerar. El problema quizás es que es demasiada ración a estas alturas. Lo acompañan además de unas verduras en tempura en un punto maravilloso que hacen que el plato sea aún más consistente.
De postre, aunque no teníamos demasiado sitio y como la envidia es mala, hemos tenido que probar media ración del plato descrito por Isaac, El viñedo y yo, que soy golosón-golosón, sí he disfrutado del flan de queso. Presentado en piedra con una rejilla y con nitrógeno que hace los mismos efectos visuales del "humo" que el plato del tar-tar de salmón de Solana, muy original.
Como seguimos envidiosos, pedimos una copita de Pedro Ximénez Viejísimo del Maestro Sierra como vuelve a describir en el anterior comentario, denso pero quizás para mi gusto (cosa curiosa) resulte un tanto excesivamente dulce.
Un cortao muy bien preparado y unos detalles dulces para rematar, presentados en dos preciosas piedras, consistentes en bombón de chocolate blanco, galleta de almendra, piruleta de chocolate con fruta y una riquísima gominola de mango
Pequeña charla con el artífice de la cena y nos alegramos infinitamente de la visita. Tienen bien merecida su estrella.

  • Detalles dulces.

  • Flan de queso y helado de PX

  • tataki de bonito

Este viernes decidi cambiar de cocina y acudi al Serbal
Poco de nuevo de comentar este restaurante, por o que no me voy a extender mucho
Un aperitivo de bienvenida tosta con anchoa sobre huevo escalfado ect... invitacion de la casa
Esparragos naturales con mahonesa templada y futomaki de bacalao
perfectos de textura 14.55€
Alcachofas estofadas con mollejas de lechazo y hongos perfectas 14.55€
Merluza Asada con pulpo y pimiento en textura, buwno el pulmo y etc..me daba lo mismo pero la merluza estaba exquisita con un punto de plancha, muy jugosa por dentro 20€
Cochinillo confitado y relleno setas, jamon total perfecto tambien 17.27€
pedi de postre el viñedo, mi acompañante no quiso postre.
Vienen unos arbolitos de chocolate, flan de queso y helado de Pedro Ximenez con tropezones de uva pasa, servido de forma original, nitrogeno liquido, buena puesta en escena. 7.27€
Chupito invitacion de la casa
Vino Dominio del Bendito 23.64€ Veo que los vinos de Toro, pueden encajar en mis gustos perfectamente.

Tras tantas reseñas, poco más se puede decir, por lo que no me extenderé mucho. A mi modo de ver El Serbal, cuenta con muchos de los elementos que caracterizan a lo que debe ser un restaurante notable de Alta Cocina:
Local amplio y cuidado, con una buena independencia entre mesas, que evita esa sensación molestísima de “compartir” conversaciones con las mesas adyacentes.
Una cuidada organización, con un personal entrenado, profesional y atento.
Variedad y calidad de pan, de aceites, de café,….
Y por supuesto, cocina de calidad. En este caso, de base tradicional con medidas incursiones creativas.

Aunque claro, no todo puede ser perfecto: Su emplazamiento exterior es poco atractivo y con motivo de nuestra última visita se produjeron dos pequeños defectos: El punto del pescado estaba excesivamente hecho, lo que le restaba plenitud y frescura y por otra parte el Maitre no nos ofreció, como a las demás mesas de nuestro entorno, hacerse cargo de nuestras prendas de abrigo. Decidimos no concederle importancia al hecho, dado que en el respaldo de las confortables sillas no molestaban, pero no es buen detalle. Tironcillo de orejas, para quien no tengo duda alguna de su capacidad y saber hacer.
En el cómputo global, pesan más los aciertos. Recomendable.

Hacía años que no pasábamos por el Serbal, si la memoria no me falla, diría que unos cinco. El Serbal se inauguró en 1999, y en 2003 consiguió una estrella Michelin que todavía conserva. ES la aventura gastronómica de Fernando Sainz de la Maza en la cocina, y Rafael Prieto en la sala. Nuestra última visita fue antes de la obra que desarrollaron, ganando espacio, y haciendo que puedan llegar hasta los 40-45 comensales. Sábado por la noche y restaurante prácticamente lleno, lo cual es una buena noticia para estos meses complicados para la gastronomía como son Enero y Febrero. Decidimos ir a la carta, ya que ésta vez el menú degustación nos parecía extenso. Una de las razones era haber comido un cocido montañés.

Una vez en la mesa, tienen el detalle invitarte a degustar entre tres variedades de vinos de Jeréz (Amontillado, Oloroso, Palo Cortado) nosotros elegimos el segundo. Es una forma de romper el hielo, de que el comensal se relaje y se prepare para pasarlo bien.

También es de destacar el carro de panes, de los cuales degustamos uno de hogaza blanco, y dos caseros hechos en el restaurante, uno de ellos de ajo y perejil, una pequeña perdición, y otro de cereales. El primero blanco se utiliza para una degustación de cinco aceites de la almazara tarraconense la Boella, que combinan aceitunas arbequina, arbosana y la variedad griega koroneiki. Los aceites se dejan en la mesa durante la mayor parte de la cena junto con la nota de cata, acompañado especialmente con el pan de hogaza blanco de torta.

Comenzamos con un Tartar de salmón con helado de tomate y mostaza, tallarín de calamar y rocas cítricas. Plato que nos recomiendan tomar de izquierda a derecha (ver foto), ya que los acompañantes del salmón van incrementando su intensidad. Desde unos tallarines de calamar hasta un helado de mostaza, pasando por tomate y helado del mismo. Combinación fresca, agradable, sabores mayoritariamente livianos. Una buena forma de comenzar.

El siguiente entrante un ravioli de cigala con vieira a la parrilla, salsa de cava y variedad de setas. Correcto, noto un exceso de ingredientes que hace que no exista un sabor principal que conduzca al resto. Personalmente preferiría sabores más marinos, yodados, sacando más partido de todas las partes de la cigala.

Como pescado, uno muy cántabro, machote a la plancha, con tallarines de calamar y verduras. Este pescado en otras zonas se denomina dentón. Tremendamente carnoso, podemos decir que se trata de un pez poderoso. Tratado a la plancha, y posteriormente al horno. Los tallarines de calamar son una auténtica delicia, aldentes, animan frecuentemente a repetir. El pescado muy fresco, de potente sabor, aunque me hubiera gustado un poco menos hecho; he de decir que la pieza era grande y de forma irregular, lo cual dificulta que el punto sea el mismo en todos los partes. Se acompañó con un Sancerre Côte des Monts Damnés 06 bodegas Hubert Brochard que estaba para beberse la botella aparte.

Para la carne, opto por unas manitas de cerdo rellenas con boletus edulis y castañas con tomate al tomillo. Guisadas, y luego con un toque de sartén resultan de textura tanto crujiente como melosa. Resultado no demasiado contundente, lo cual es de agradecer, pero sin perder sabor. Para volver, y repetir, por ejemplo en esa pequeña barra que tiene el Serbal donde se pueden tomar pinchos elaborados y algunos platos.

Finalizamos con “el Viñedo” que consiste en un flan de queso y helado de Pedro XIménez. Nos pareció mucho más logrado el segundo que el primero, que creemos que realmente que tiene espacio de mejora. El helado resulta original, sabroso, encontrando tropezones de uva pasa.Este postre nos lo acompañó Rafael con un Pedro Ximénez Viejísimo del Maestro Sierra. Un vino sin encabezar (añadir alcohol) de solo 10º, y 50 años en botas de roble americano. Densidad y dulzura. Un vino que se merece una foto.

Como conclusiones, el Serbal sigue manteniendo un alto nivel de servicio, que incluye un magnífico carro de panes, degustación de aceites, gran amplitud de bodega, y un esmeradísimo servicio del vino. Gran separación entre mesas, diría que tanta que puede que reste un poco de calor al local. Desde un punto de vista culinario, destacamos tanto el tartar de salmón como las manitas de cerdo frente al resto de platos.

Además sentimos que en general la elaboración y el sabor de las degustaciones están más asociadas a una cocina tradicional con ciertos guiños de autor, que a una línea evolutiva constante. En este aspecto, puede que hayamos echado de menos una aproximación más actual a ciertos platos.

El Serbal sigue siendo uno de los restaurantes de alto nivel en Santander que se debe visitar con cierta frecuencia (así lo haremos). Destaca la relación calidad precio para ser un restaurante estrellado pudiendo comer a la carta entre 60-70€. Se pueden solicitar los platos en medias raciones para extender el número de degustaciones.

Ya sabéis para ver unas fotos guapas http://www.complicidadgastronomica.es/2013/02/el-serbal-alto-nivel-en-santander/

El pasado mes de agosto estuve de vacaciones con mi esposa en Cantabria, magnífico pais, donde la armonia de sus tonalidades verdes y azules configura unos paisajes de una belleza excepcional, como igualmente lo es la calidad de los productos de su amplia oferta gastronómica . Como en cada uno de nuestros viajes hemos aprovechado para descubrir nuevos restaurantes. Sobre 20 visitados, todos de un buen nivel, hemos seleccionado 8 : 2 en la Marina Occidental (Annua y Casa Uzquiza), 1 en Liebana (Hotel El Oso), 2 en la Transmiera ( El Galeon y Juan de la Cosa), 1 en Santander (El Serbal), 1 en los valles de Saja-Besaya (Meson La Bolera), y 1 en la Marina Oriental(Casa Felipe). (Visitar cada restaurante para leer nuestra opinión)

Trás haber leido diversas opiniones de otros miembros de Verema, decidimos ir a descubrir el Serbal. Fuimos un jueves al mediodia. Llegamos a las 13h30, fuimos los primeros comensales. La sala en la que nos colocaron era amplia, con mucha luz natural y nos pareció muy acogedora. Las mesas bien separadas las unas de las otras. El Servicio, excelente, muy profesional.
Diferentemente de lo que hacemos normalmente cuando vamos por primera vez a un restaurante de esta categoria, optamos por dejar de lado el menú degustación y nos decidimos por la carta. Primeramente nos ofrecieron como detalle de bienvenida un fino del Maestro Serra, acompañado de unos snacks.
A continuación nos sirvieron 5 tipos de aceite para degustacion, que dejaron en la mesa durante todo el agape. Al mismo tiempo nos trajeron en un carrito una seleccion de diferentes tipos de panes. A diferencia de la mayoria de restaurantes, el pan te lo presentan en barras y te lo cortan en rebanadas a medida que lo solicitas . Todos los tipos de panes que probamos eran muy buenos.
Como entrantes pedimos, mi esposa un ravioli de cigala y vieira con salsa de cava y yo un pulpo a la plancha en su jugo, que nos presentaron en 4 medias raciones para compartir lo que finalmente aunque no lo hubieramos pedido asi, resultó muy acertado. Tanto un plato como el otro fueron excelentes, pero con un plus para el ravioli de cigala y vieira con salsa de cava que se merece un sobresaliente, el pulpo preparado de esta manera, no es el mejor que hayamos comido, pero le damos un notable.
De segundo tomamos, mi esposa, una degustación de tres bacalaos : calidad perfecta y buena cocción, pero falto de imaginación en la creatividad del plato; yo tomé, recomendado por el maître, el pescado del dia, un rodaballo a la plancha: perfecta cocción, excelente, un sobresaliente.
De postre tomamos un helado de queso sobre coulis de frambuesa, y un viñedo.
Acompañamos la comida con un Alda selección Parellada 10 y una botella de agua de Solares. Terminamos con 2 cafés y sus mignardises.

Total 66,25€ por persona, buena rcp. Restaurante muy recomendable. De obligada visita si se está en Santander. Se merece su estrella Michelin y Repsol.

...,después de 2-3 meses, pude aceptar la invitación pendiente en El Serbal. Dicen que lo bueno se hace esperar. Ya lo creo. No era por falta de ganas, desde luego. Éramos 2 comensales. Me habían recomendado el Menú Dom Perignon, cuyo nombre da las pistas del maridaje (opcional). Hay otro menú Degustación. Pero optamos por la carta: 2 entrantes a compartir. Luego un jargo y un steak tartar, que apareció en el carrito de elaboración justo antes de empezar con los primeros platos. La carne cortada en daditos pequeños, luego el arte de prepararlo, todo en un gran bol encima de hielo, donde reposará al fresco y tapado el tiempo de marinar y mezclarse los sabores. No es fácil lograr este punto. Descartar de los primeros un carpaccio de wagyu con virutas de foie. Luego un arroz con becada, muy original en su presentación envuelto en pasta, como si fuera un ravioli gigante, ya que no ves el arroz. Y encima un trozo de foie. Al levantar o cortar, sale el perfume de la preparación. Muy bien. El tartar, auténtico para quienes gustan de este plato, más logrado a mi juicio que el pescado, y acompañado de témpura de verduras en su punto. Todo eso regado por un Alda Selección (pinot noir) de Sumarroca (Penedés) elaborado especialmente para la casa y escogido por recomendación del sumiller, a quien seguimos haciendo caso para terminar con…un blanco que pueda acompañar el final de los platos principales y los postres, es decir necesitado de un punto muy particular de acidez . Un éxito: Fritz Haag 2005, un magnífico y adecuado Riesling alemán de la Mosela. Mi postre era un “brazo de gitano” -nada que ver con el clásico- con helado de whisky: me encantó Y no soy de dulces). Y el otro: leche frito, en cubitos y envueltos en pasta brick. Ese Riesling resaltó perfectamente los sabores de los postres. Solo recordar y aún lo saboreo. Unos GT, con el carrito de las bebidas además del surtido de panes, la cata de aceite, la amplia oferta de cafés, molidos en el momento, etc...Todo eso ya descrito por otros, pero que al verlo, hace que vives un momento realmente agradable y un placer continuo desde que entras en el restaurante hasta que te despides del personal que te atendió.

Nada más abrir la puerta y entrar, al presentarnos, el maitre saludó a mi chaval por su nombre de pila. Me imagino que ya nos tenían "fichados" por haber estado la noche anterior en El Nuevo Molino (comparten dirección). Se presagiaba que íbamos a estar nuevamente como en casa, y así fué.

Local mucho más convencional que su hermano, amplio, con mucha separación entre mesas. Pocas mesas ocupadas y todas en el mismo salón, el más pequeño y exterior, lleno de luz natural.

Nuevamente el servicio es profesional, atento y simpático: Sobresaliente.

Nos recibieron con una copita de amontillado Maestro Sierra fresquito.

Al contrario que en El Nuevo Molino, el pan se presenta en barras y no en panecillos individuales. ¡Pero qué panes tan buenos!. Cortan las rebanadas según vas seleccionando. Buenísimo el de gallofa.

También se repite la prueba de los mismos cinco aceites, debidamente etiquetados y comentados, y que no retiraron durante la comida. Nos gustaron un excelente picual de Jaén (equilibrado amargor) y un sorprendente aceite del pago "La Boella" (Tarragona) de la variedad arbosana (muy afrutado y suave).

Comida para 3 personas:

- Un detalle de la casa como un refrescante gazpacho de fresas.

Entrantes:

- Menestra de alcachofas y cardo rojo con langostinos al tomillo (a compartir entre dos): No me hubiera importado repetir. Nos encantan las verduritas con ese punto al dente. El langostino, pelado hasta la cola, quedó en un segundo plano.

- Arroz negro con cachón y langostino en témpura al suave ali-oli (a compartir entre dos): Nunca había probado un arroz negro tan potente de sabor. Le vino bien el ali-oli, fino y suave de sabor, servido aparte en una cazuelita de cobre.

- Pasta fresca con papada confitada, yema a baja temperatura, trufa y parmesano: Unos tallarines perfectos de punto de cocción. Mi chaval, alucinaba con los diferentes sabores.

Segundos:

- Degustación de tres bacalaos (pil-pil, club ranero y ajo arriero): Muy buena la prueba con tres de las clásicas elaboraciones del bacalao. Perfecto el punto del bacalao.

- Lomo de venado asado con foie-gras y membrillo con maracuya: Estupendo el punto de la carne; aún siendo tan magra la pieza, resultó jugosa. El foie-gras demasiado pasado y salado.

- Steak tartar de ternera del Valle del Esla con témpura de verduras: Muy bueno el punto del tartar. La carne en mini-daditos, por lo que no resultó cremosa la textura en la boca. Bien integrados los diferentes componentes, sin sobresalir ninguno. Maravillosa la tempura, además de variada.

Postre:

- Helado de queso sobre crema de frambuesa y crujiente de almendra: Muy suave el helado y compenetrado con la confitura de frambuesa.

- Crujiente de leche frita con vainilla de Tahití y bergamota: Perfectos los trocitos de leche frita. Muy fina la fritura, sin grasa.

La carta y servicio del vino es como la de El Nuevo Molino. Comparten formato, vinos y precios, yo diría que al 100%. Precios razonables (no llega a x2). También me ofrecieron visitar la bodega. Tomamos El Sequé 2007 (26€ + IVA). Me lo dieron a probar en copa de cata. Servido quizás un pelín alto de temperatura y en aceptables copas Schott.

Precio total: 169.50€ (inc. pan y servicio a 3.50€ por persona, vino, una botella de agua Bezoya 3.00€ y un refresco).

Nota: También tienen carta de aguas y de puros, tés e infusiones, además de vinos de postre y licores.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar