Restaurante Zortziko en Bilbao
  

Restaurante Zortziko

23
Datos de Zortziko
Precio Medio:
77 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
8.0 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
5.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 9,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos, lunes noche, una semana después de Reyes, semana de Pascua, última semana de agosto y primera quincena de septiembre

Teléfono

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23 Opiniones de Zortziko

4 personas en el comedor principal, son los comensales.

Nadie más a la hora de comer. Hace buen día y quizá se han ido a la playa.

Atienden en sala Maitre-sumiller y camarera en funciones. Un poco apurados. La música algo alta. Les decimos que la bajen. El chef Daniel G. no se encuentra al mediodía.

Decidimos un aperitivo de Manzanilla, que no les queda en temperatura. Cambiamos a un Amontillado de Antique.

 

MENU

Servicio de pan acorde para 1 sola mesa. Se volcaron con nosotros desde el principio. Muy amables.

Aperitivo con crema de calabaza: Bien

Croquetas de langostinos,chipirón y queso Idiazabal....las devoramos

Cintas de calamar al aceite de anis estrellado y crujiente de chipirón: Excelentes. Un 8.5

Raviolis de plancton rellenos de queso y manzana con panceta laqueada: Muy buenos, buen temperatura y textura.Un 9

Rodaballo del día (lonja diaria): Textura y carnosidad, sin olores raros. Un 9

Esponjado de chocolate con AOVE, helado de plátano y nueces: De gula, un 10.

Petit fours deliciosos.

 

VINOS

Chablis AOC - Jean Durup "Les Valéry" 2014

Quinta do Infantado Ruby LBV 2004

 

Al final paseamos por las estancias del restaurante, que es muy grande y no se llena demasiado. Tiene haciendas para I+D, sala de catas y una bodega antigua con mesa acorde para reuniones. Incluso un jardín trasero algo salvaje.

 

Les vamos a salvar por la dedicación, trayectoria, interés y sabores, que en ningún momento fallaron, desde el momento en que nos acercamos unos a otros.

Un palcer Z.

Quedan lejos aquellos tiempos de esplendor. Aquellos tiempos en los que Zortziko mostraba la vanguardia de la cocina bilbaína. El lujo, el detalle, el confort y la distinción. Qué recuerdos...que disfrute. Cierta tristeza ahora, solos en el restaurante, en la zona de catas porque la espléndida sala principal será ocupada a la noche por un evento(no nos avisaron..). El servicio, no es el de antes, pero hace lo que puede. Menú gastronómico triste, caro, con muchos altibajos, más bajos que altos, sin emoción, parece prefabricado. No puntúo, tengo mucho respeto y cariño a este restaurante, pero es lo que sentí, ojalá cambie....

Visitado anoche, dia de cierre de fiestas de Bilbao y solo estaba una mesa con dos extranjeros y nosotros.

Recibimiento perfecto, hay que remarcar el alto nivel del servicio. En todo momento perfecto, sin ser abusivo y en su justa medida la atención roza el excelente.

Ojeamos la carta. Hay tres opciones:

- Carta tradicional. Consta de unas 6 entradas, 3 pescados, 3 carnes y varios postres. Fue nuestra opción.

- Menú de fiestas. Ni lo mire.

- Gran menú, a 85€ creo recordar por persona.

Tanto Mila como yo somos de menú, pero para comer sin prisas. Para las cenas preferimos carta.

Decidimos compartir lo siguiente:

- Unas ostras. Vienen rebozadas sobre una espinaca, sobre una base de naranja. Nos pareció destrozar un producto tan bueno como es la ostra. No se apreciaba nada de nada.

- Croquetas. Lo mejor de la cena, alto y claro. Tres de chipiron, tres de queso y las ultimas tres de langostino. Realmente ricas.

- Zamburiñas a la brasa. Flojo, flojo.

De segundo, ambos optamos por pescado. Cabe decir que en ningún momento nos ofrecieron nada fuera de carta.

- Rodaballo. Lo pidió Mila, presentado sin la piel, "desespinado" y así así de preparación. No enamora nada de nada.

- Mero. Pasado, pero no de cocción, sino de tiempo en la cámara. Los laterales negros. Nada más meter un trozo a la boca me supo raro y Mila confirmó mís sospechas. Nos preguntaron si había algún problema, se expuso la situación y no fue cobrado.

Después del chasco de los segundos decidimos pasar directamente de los postres e irnos a los café. Normalito. Acompañan dos trufas (de lo mejor de la cena) y dos bizcochos, secos, en miniatura.

De aperitivo nos sirvieron una sardina casi cruda. Sin mucho esplendor.

¿Para beber? Tienen un montón de referencias que no hemos probado, opte por pedir un Pol Roger a 88€la botella. No sorprendió, así que al olvido.

Otro detalle, nosotros no logramos comprenderlo. Cada uno tiene su plato para el pan, pero solo sirven un pan de cada tipo en una bandeja al centro. No lo tocamos, pero nos llamo la atención que no pusieran uno de cada tipo en el platillo.

¿Volveremos? Ni de bromas, y menos aún viendo como afeitan a navaja. A los precios de la carta hay que sumarles el 10% de IVA (está indicado en la carta).

El total fueron 200€, sin cortar los 28€ + IVA del mero.

Comida de trabajo, lo cual suele implicar cierta desconcentración.

Cerveza y una especie de sandwich mixto de entrante. La cerveza demasiado potente para aperitivo, el sandwich o lo que fuera, sin interés e indescifrable.

Vino de la casa, La vendimia. Moderno y aceptable

Primeros, jamón y croquetas de marisco. Aceptable el primero, muy líquidas el segundo.

Segundo. pichón. Algo desordenado y con escasa gracia, faltaban salsas y acompañamientos. Pero muy correcta en su cocción. Faltaba algo, pero la carne estaba perfecta (nada más....,)

Postres. Variado de chocolate y sopa de fresas. Nada del otro mundo

Ambiente y servicio. Dramático, la nuestra era la única mesa. Será la crisis. Nos ponen música, impropia y alta al llegar, pido TRES veces que la apaguen (estábamos solos) y aún con alguna protesta me hacen caso. Por lo demás buen servicio para dos horas largas de comida.

Hemos acudido al restaurante con una oferta de colectivia de un menú de 55 euros que incluia copa de blanco y copa de tinto, iva incluído.
Empezamos con unas virutas de foie con vegetales, que estaban muy ricas, la verdad.
Txangurro, otro plato que me ha gustado mucho, con sabor a lo que tenía que tener sabor.
Risotto de carabinero; en su punto el arroz, ración generosa, con buenos trozos de carabinero.
Atún con una base de salsa de tomate muy ligera que no restaba sabor al pescado. El atún en su punto exacto y muy rico.
Carrillera con un pequeño acompañamiento de puré de patata. La carne con su costra y tierna, muy tierna con mucho sabor también.
De postre un helado de melocotón con trozos de la misma fruta, una base de arroz con leche y una galleta crujiente. Nos ha encantado, muy fresco, con una conjunción de sabores exquisita.
La opción era copa de blanco y copa de tinto pero hemos preferido tomar solo blanco. Un F. Lurton que a mi me ha gustado mucho, con una nariz afrutada a tope y un sabor menos ácido que otros que he probado. Un conjunto fresco, fácil de beber.
Yo le doy importancia al café tengo que reconocer que estaba a mi gusto. Me han dado envidia los de la mesa de detrás y me he tomado un moscatel Oremus que no había probado nunca. No tiene el dulzor del Ochoa pero está muy rico, la verdad.
Correctísimo servicio de sala, cambio de cubiertos con cada plato, todo en raciones individuales, con el exacto tiempo entre plato y plato.
Por 55e, el moscatel y el café aparte, lógicamente, creo que ha sido una relación estupenda entre lo degustado y lo pagado.

Cuando visitas muchas veces un restaurante acabas teniendo una idea contundente y estable sobre el mismo que se acaba inponiendo a las sensaciones que puedas tener en una sola visita. Creo que cuando salgo a Zortziko surgen dos o tres ideas de manera casi inmediata: clasicismo y técnica. El ambiente acompaña. Son muchos años de trabajo, de intensidad, de dedicación, también de revolución y cambios. Hace ya algunos años Zortziko era la referencia rupturista de Bilbao dentro de la alta gastronomía de la ciudad, recibía "críticas" por sus "arriesgadas" propuestas. Eso fue así y la cocina actual no es sino el asentamiento y las señas de identidad de aquella revolución. Puede parecer clásico y seguramente lo es en el marco de la gastronomía actual, pero en su esencia , es una oferta consistente, única y diferenciada en Bilbao. Técnica, precisión y delicadeza, en un marco particular.La elección depende del comensal y de sus gustos

Este restaurante junto con el Etxanobe , son dos clásicos de Bilbao , ademas hasta este noviembre ,los únicos con estrella ,no tenia mal recuerdo de mi anterior visita , hace ya años , sin embargo en esta ocasión me he llevado un buen chasco.

Para empezar decir que sigue con la misma horrorosa decoración, para mi , antigua y decadente , clasicorra , lamparas de cristal del año de la polca , y plata antigua , pero eso para mi tampoco dice nada de lo bien o mal que se pueda comer ,por ejemplo cuando estuve en el bohio , la decoración , tampoco era de mi agrado , sin embargo comí de maravilla , por lo que para mi es secundario.

Empezamos por un aperitivo de jamón con tomate , Esencia de tomate , la típica crema de tomate , rica , encima un crujiente que debería saber a aceite , pero a mi , ni a mi mujer , nos supo mas que a una galleta dulce y super dura,encima de esta galleta una pizca de helado que debía saber a jamón , pero dulce si , pero a jamón ,para nosotros no, esto un aperitivo bastante escaso.

Vieira con caviar de aceite negro, cebolla ahumada ,casi fría la vieira , una textura gelatinosa ,el caviar , no sabría decir , pues era tan escaso que no se a que sabia.

Croquetas de puchero , pollo ,zancarron , panceta y costilla adobada , quizás lo mejor de la comida , muy ricas ,debajo de cada croqueta una arena de sabores , pan rallado de chorizo ,etc , solo una pega importante , a la tercera croqueta , pues eran cuatro , ya estaban frías.

Huevo poche , patata liquida , brunoise de piquillo, suma y sigue cosa mas simple , creo que es el huevo mas triste que me he comido.

Salmonete , demasiado hecho para mi gusto.

Cochinillo crujiente , estuvimos a punto de cambiar , pues la semana pasada comimos lo mismo en el yandiola , pero al final nos animamos a comparar , con razón dicen que las comparaciones son odiosas , super seco , nada que ver con el del yandiola , parece mentira que este hablando de un restaurante de una estrella michelín , tiene que haber sido un mal día , aunque el menú tampoco es nada del otro mundo , tiene que hacerlo mejor, si no no me explico que mantengan la estrella , con la competencia que hay .

seguimos con un poco de queso , antes , yo creo que nos vieron las caras , nos preguntaron si queríamos algo mas , hay solo comente que a mi mujer no le gusta el queso , le trajeron la carta y eligió , un bizcocho de chocolate , que estaba muy bueno , a mi me pusieron una buena tabla de quesos , con uno italiano , uno francés , un idiazabal y un cabrales , con distintas mermeladas y frutos secos, sin duda lo mejor de la velada , tanto el bizcocho , como los quesos.

Acabamos con una sopa de cítricos y helado de yogur , sin mas.

Para beber un txakoli itxasmandi nº 7 , a 23€ +iva , agua a3,50+iva , un gin-tonic de blueribbon a 9+iva , lo único que me pareció , junto con el txakoli , razonable.

El precio del menú 85€ , iva incluido,sinceramente para lo que comí caro ,por cantidades y sobre todo por elaboración,muy triste mi experiencia , ese día en el zortziko , creo que se han quedado anclados, mas bien a la deriva.

Precio por persona , solo el menu.

De paso por Bilbao con la familia, decidimos acudir a este conocido restaurante de la ciudad. Reserva previa una hora antes y (malas fechas en agosto para la restauración en Bilbao) comimos solos. El servicio muy profesional y atento, nos permitió sentirnos cómodos en un lugar de decoración muy clásica que ya intimidaba a los chavales al entrar. Todo el menaje que envuelve al restaurante es de excelente calidad así como el mobiliario, separación de mesas, etc.

Predispuestos a un festival gastronómico, pedimos 3 menús degustación (85 e. + IVA) y el mas pequeño a la carta. Primero nos trajeron a los cuatro unos entrantes que consistían en un gazpacho de fresa con gelée de cava, un bocadito de jamón en el que este brillaba prácticamente por su ausencia y Berberecho sobre patata líquida curioso, fantástico y una pena que solo fuera una cucharada.

Ya en la comida el pequeño tomo unas Croquetas de Chipirón, de las que servían 6 unidades con tres composiciones diferentes y todas estaban riquísimas, y de plato fuerte Pollo de Caserío Lacado también rico. De postre el chaval tomo un esponjado de chocolate que le gustó.

El menú degustación además de los entrantes ya mencionados, consistía en Foie en virutas sobre vegetales con aceite de trufa y sobre el cual te molían un poco de pimienta blanca, realmente buenísimo, el mejor plato del menú a nuestro gusto.
Brocheta de cigala con tres unidades ya peladas, fresquísimas y exquisitas.
Risotto de Legumbres y cereales, fatal de sabor, textura y combinación. No nos gusto nada y el chaval mayor (ya un Gourmet con 15 años) con respeto, así se lo hizo saber a Daniel (dueño y cocinero).
Pescado del día a nuestro estilo, que consistió en un trozo de Mero con una textura de primera calidad, pero insípido.
Cordero asado a baja temperatura con disparidad de opiniones, estaba correctamente cocinado y con el punto exacto, pero al igual que el mero, carecía de algo de sabor.
Postres Copa de Toffee con sorbete líquido de limón que, tomando el sorbete por separado la copa estaba realmente buena (para nada maridaba con el sorbete que llevaba arriba) y un vasito de chocolate líquido con picatostes crujientes que no decía nada. Luego “Trufas Artesanas elaboradas por Maria” que no destacaban y se sirvieron al modo de petit fours con los cafés, por lo que, a mi juicio, no alcanzaba el rigor de “postre”.

La carta de vinos en muy extensa, con bastante información de tipos de uvas, etc., con casi todas las denominaciones de origen españolas y un buen repertorio de caldos de otros países. Leído el menú degustación, ya nos decantábamos por un cava lo que nos corroboró como ideal el sommelier. Pedimos pues un Gramona III Lustros Gran Reserva 2002 que nos encantó (lo que mas nos gustó de toda la comida). Servicio perfecto del mismo en cuanto a presentación, temperatura, cristaleria, llenado de copas y mantenimiento en cubitera. Aguas y refrescos.

Al estar solos, nos trataron muy atentamente y Daniel García se llevó a los dos chavales a la cocina y allí conversó con ellos sobre diferentes aspectos de esta y del restaurante. Luego vino a la mesa a saludarnos y mantuvimos una pequeña charla con él mientras por otro lado, en contraste, apagaban el aire acondicionado y la música, dando por finalizado el “servicio” de forma descarada.

En cuanto a la comida, realmente esperábamos mas, por el lugar y por el precio. El menú degustación es carísimo y muy corto, pues a pesar de lo que parece lo expuesto, se trata de pequeñas degustaciones y ni los entrantes ni las trufas deben considerarse dentro del mismo.

Volveremos porque nos gustó el local, nos gustó Daniel, y pienso que es un sitio donde hay mucho por probar.

En ocasiones valoramos vinos, restaurantes, platos tras un primer y a veces único contacto.Tanto para bien como para mal, si prevalece nuestro espíritu crítico y nuestra afición, nos queda la duda de si... esa vez habrá sido suficiente. No es mi caso , afortunadamente, cuando hablo de Zortziko. Muchas visitas a lo largo de 15 años me han permitido comprobar su evolución , su capacidad de adaptación a cada tiempo y st han creado en mi una solidad idea de lo que Zortziko es: un gran restaurante dónde la profesionalidad, la técnica y la solidez sobresalen por encima de todo. Para disfrutarlo hay que hablar con Daniel, preguntarle y compartir. Para captar su capacidad en la bodega , hay que dejarse aconsejar o establecer dialogo con sus dos excelentes sumilleres( Oscar y Mikel). Ambos concentran esas cualidades que un sumiller debe poseer pero que tan dificil es encontrar: sabiduría, respeto, interés y adaptación. Zortziko ha sabido evolucionar en el tiempo. Entre sus últimas creaciones destaca el rissoto invertido, verdadera obra de arte, pleno de sabor y provocación y el espárrago con llema y su propia espuma. A ello se unen otras creaciones clásicas como la ostra crocante o el pichón. En definitiva un gran restaurante qu7e a pesar del avance del tiempo sabe sostenerse con personalidad y contundencia.

Hacía unos 6 años que no me acercaba por este restaurante y nada ha cambiado. El salón principal sigue con la misma decoración con ambiente aburguesado aunque no sobrecargado. A mi personalmente, no me disgusta.
El servicio a alto nivel (numeroso y eficiente para el número de mesas), atento pero sin atosigar. El sumellier aconseja pero no presiona.
La carta se centra en platos con apenas riesgos, en la mayoría de los casos se basa en productos de la zona con elaboración actualizada.
Cena para 1 pax:
Detalle de la casa: Una mousse de guisante con trocitos de panceta.
Entrante 1:
Foie en copa sobre pera caramelizada, gelée de uva Tempranillo y sal Maldón. Mejor la presentación que la degustación. Apenas pude encontrar algo de la pera (solo un trocito al fondo). Sin embargo resultó agradable, aunque al final me terminó cansando.
Entrante 2:
Revuelto líquido de perretxikos. Perfecto. Grandísimo sabor para nada neutralizado por la suavidad del huevo.
Plato fuerte: Entrecotte fileteado de wagyu con frutos del bosque. Es la primera vez que lo pruebo y me resultó increible su textura y sabor. Sabrosa y tierna a más no poder. La guarnición, por otro lado, muy triste (apenas un par de frambuesas).
Postre: El postre de chocolate blanco con aceite de vainilla. Consistía, en realidad, de la degustación de tres texturas de chocolate blanco. Realmente me resultó mediocre el postre para el nivel del restaurante. Son 14,50€ + IVA por un postre ya preparado. Ese precio solo es aceptable en postres de elaboración al momento (según mi opinión). De hecho me lo sirvieron inmediatamente. Definitivamente esto es lo que hace penalizar la nota del apartado de comida.
Vino: Buena carta sin ser enciclopédica. Recorre todas las DO's de España completada con vinos procedentes de muchos países. Precios x3 para los blancos y tintos jóvenes y x2 para los vinos de precios más altos en tienda. Tomé Enrique Mendoza Petit Verdot 2005 (23€ + IVA) perfecto de temperatura y en copa tipo Shiraz de Spiegelau. Atentos a rellenar.
Detalles en la sobremesa: Una sola trufa (bastante poco si se paga 4€ por pan y servicio, ¿no creéis?). No tienen cesta de panes variados, por ejemplo.

Precio final: 122,86€ (inc. IVA). A todas luces, me resulta un precio muy, muy alto para lo cenado. Realmente todo estaba bien elaborado y presentado, pero a unos precios...

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