Restaurante Nerua - Museo Guggenheim en Bilbao

Restaurante Nerua - Museo Guggenheim

Datos de Nerua - Museo Guggenheim
Precio Medio:
140 €
Valoración Media:
8.7 10
Servicio del vino:
8.7 10
Comida:
8.8 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Bilbao
Dirección: Abandoibarra Etorbidea, 2. (Museo Guggenheim)
Código postal: 48009
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 84,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche y lunes

Teléfono


55 Opiniones de Nerua - Museo Guggenheim

Quizás se ésta la mejor forma de iniciar el comentario. El menú actual comienza así, con un sencillo trozo de manzana sobre hielo picado, todo una declaración de intenciones. Sorprendido al inicio ( me imagino que alguién que vaya la primera vez, desconcertado), lo pruebas, te dejas seducir, te entregas, piensas en lo que esconderá y lo encuentras. Encuentras el humilde resumen de la filosofía de la casa. Aquí no se debería venir a comer o a saciar( habrá decepción) más bien a pensar comiendo a imaginar a sentir y a disfrutar hasta donde nuestra sensibilidad nos lo permita. Aquí el producto se respeta, se realza se desarrolla, se reinventa pero sin perder su esencia y sobre todo su naturalidad. Erizos, puerros, lentejas, aguacates, patata, cáscaras, sin alardes , sin asustarse con alimentos sencillos , en su más absoluta fidelidad a lo que son pero proyectados de una forma magistral y personal al mundo de los sentidos y el pensamiento. El menú actual cumple esta función. No todo me gustó , casi todo, pero la subjetividad acostumbrada en este campo me aconseja no entrar a describir ningún plato concreto. La idea esencial ya está descrita y no es para todos los gustos. Si mencionar a Urko y a Mª José con los vinos que permiten el disfrute completo de este restaurante, único e impactante a mi entender. Por cierto, salí sin hambre, más que saciado.

Hace unos días acudí a este nuevo restaurante del Museo Guggenheim.
El servicio maravilloso, atento, y cuidando hasta el último detalle, así como las instalaciones minimalistas, blancas y sin estridencias.
Elegimos el menú degustación más completo, pero no nos convenció.
Básicamente se trata de sacar el máximo partido a la verdura, pero tampoco llegamos a disfrutarla. No deja de ser lo que es: verdura.
El precio de alta cocina tampoco convence tratándose de alimentos tan básicos.
Aún así pudimos degustar un poco de foie a la plancha y algo de pescado. Tampoco convenció. Las raciones minúsculas. Hambre. Muy caro. Vamos, que un éxito.
La idea es buena, pero la descarto como opción.

Un prodigio de técnica y creatividad, el producto llevado y transformado hasta sus últimas consecuencias , pero sin perder el origen , sabiendo a lo que es. Inteligencia, pensar y desarrollo. Nuevo menú, en un un nuevo marco abierto, que sin duda obtendrá su ya merecida recompensa. Impactado por algunas creaciones, el disfrute es total. Tomates explosivos, distintos, sugerentes, infiltrados, deslumbran. Melón meloso con pepino , espuma , pomelo y menta, todo un arte complejo pero fiel a cada componente. Original, cebolla que parece bacalao al pil pil, impresionante. Chipironrs confitados treinta segundos, que parecen directamente presentados del mar, casi sin alterar. En fin, para mí, deslumbrante y único. Espacio abierto, blanco, accesible a la cocina, pulcro. Maravilloso

La verdad es que es la vez ,que con mas incertidumbre he ido a comer a un sitio, vamos que iba sin tenerlas todas conmigo ,primero porque el hecho de que para Rafael garcía santos ,Josean Martínez alija , este por encima de verdaderos monstruos de la cocina española , y teniendo en cuenta que sus absurdas rencillas con Arzak, no me gustan nada, me hacia estar poco receptivo y ya predispuesto negativamente, además algunos comentarios sobre su radicalismo hacia lo vegetal, me hacían tener dudas , aunque eso si , comentarios de foreros , a los que seguiría a comer al infierno o casi, pues hasta ahora ,para mi , no se han equivocado en sus comentarios, son los que al final me han animado a volver, además aprovechando su nueva ubicación ,yo estuve hace muchos años, al principio y me gusto ,pero de esto que vas de un lado a otro y lo vas dejando de lado, desde luego no tiene nada que ver con la actualidad, en el Nerua se realiza una cocina de mucha técnica y de amor al producto, yo no lo colocaría tan arriba en la lista de restaurantes españoles, como RGS, que ya dijo que adria seria un monstruo, pero si reconozco que la proyección y el hacer de este chef ,dará mucho que hablar.

Para empezar a abierto un poco mas el abanico de gustos, haciendo un menú con carne y pescado, además de tener uno solo vegetariano , cuando como comenta , Urko ,que es la persona que lleva el restaurante desde el otro lado de los fogones, además de ser una pieza importante en la satisfacción del momento gastronomico, pues es muy atento y además te informa de todo lo que quieras saber, bueno al grano ,pues Urko me comentaba que al estar el restaurante separado del museo ,podrían haber seguido con un discurso mas radical en cuanto a su filosofía hacia lo vegetal y sin embargo han optado por pluralizar ,dando a cada uno lo que desee ,cosa que se agradece.

El sitio es de un blanco inmaculado ,las sillas de roble y de diseño ,comente que no me gustaba mucho, vaya por delante que me encanta el colorido , en las paredes nada, y todas blancas , Urko me comento que todo tenia su causa y que mas adelante hablaríamos de ella, la verdad es que no hizo falta , enseguida ,según fue viniendo mas gente y llenando la mesa , nos dimos cuenta de que la gente destacaba entre la decoración , quedando además bonita y colorida la vista ,cuando hable con el y se lo comente me dijo que eso es lo que pretendían, darle la importancia a la gente y a la comida, y de verdad que lo han conseguido.

Para entrar, hay que ir hasta la escultura de la araña, y por ahí tienes la entrada, totalmente separada del museo, según entras ves la cocina y a la gente cocinando.

Hablemos por fin del menú degustación ,han cambiado el precio y como he comentado el fondo, creo que han bajado el menú a 70€ , consta de un aperitivo, dos entrantes, carne y pescado y dos postres ,y además tienes por el mismo precio un menú totalmente vegetariano ,al comentar que esperaba mas platos, pues creo que el anterior menú tenia alguno mas ,Urko me comento que me pondrían algún plato mas sin problema, lo que no esperaba y desde aquí lo agradezco , es que no me cobrasen esos platos ,además me cambiaron el cordero por el foie, sin ningún problema .

Aquí esta el menú, mucho mas abierto a cualquier gusto, aunque reconozco que las verduras estaban de rechupete, vamos como para un día aventurarse a probar el menú únicamente vegetariano.

Menú:

Infusión de parmesano (30 meses) cuajado, lagrimas de trufa, tan crocante y sisho verde.

Tomate en salsa, fondo de hierbas y alcaparras.

Alcachofas con estragón, hebras de cerdo ibérico y pétalos
crujientes.

Langostinos, curry pan de hogaza y caldo marino.

Gallo, hojas de mostaza y aceituna negra.

Foie gras asado al la parrilla, zanahorias y makil goxo.

Fresas, caseína batida, crujiente de violetas y helado de coco.

Chocolate puro de Venezuela y arena picante de mazapán.

Goxua… yogurt griego y cerezas.

Vinos:

Blanco: Quinta Apolonia 2009 (D.O. Rueda)
Tinto: Luberri 2010 (D.O. Ca. Rioja)

Le falta el aperitivo que fueron unas sorprendentes cortezas de bacalao, sorprendentes más que nada porque pese a ser pieles de bacalao, me sabía a corteza de cerdo, y en un pequeño cuenco nos pusieron un caldo de verduras con patatitas.

Del menú decir que todo estaba muy rico, con buen producto y mejor técnica, cocciones y elaboraciones, para mi, muy acertadas, destacaría dos platos la infusión de parmesano ,por ser yo muy quesero y los tomates en salsa con fondo de hierbas ,estos últimos, son tomates cherry de distintos colores, que se descalcifican ,si entendí bien lo que Urko me dijo, para darles una consistencia mas dura, y se les inyecta jugos de distintas hierbas ,solo puedo decir que me quede maravillado con este plato, las distintas variedades de tomate y sus distintos jugos, eran sorpresas tras sorpresa, un plato de 10.

El menú me salio 70€+iva ya comente anteriormente que suele tener algún plato menos, el tinto luberri a 10€+iva ,creo que buen precio es unos de los mas prestigiosos vinos de año de rioja ,el quinta apolonia 22,80+iva ,en el mugaritz me cobraron 30+iva, es la única referencia que tengo de este vino , la infusión 3+iva y el gin tonic de 209 12,96+iva , algunos precios son de un restaurante con estrella, pero en mi opinión este se la merece ,y no creo que tarden en dársela, salimos muy contentos con la atención y la cocina y el marco del Museo Guggenheim completa una experiencia maravillosa.

  • bien eleborado el foie

  • exquisito plato de tomates

  • el aperitivo de cortezas de bacalao

Sin promesas, para sentir, elegancia, verduras dónde se pueden comer, y se manipulan aumentando su esencia, se multiplican. Para sentir la alta cocina, desde la contradictoria sencillez de lo complejo, progressión. Sutileza, elegancia y distición. Las verduras al máximo, personalizadas sin que lo parezca, pensamos, da para ello.Lo crudo, cocinado, producto???, aquí, en este restaurante, dónde los sentidos y la inteligencia se pueden sentir libres y preparados al desarrollo. Servicio en sala con personalidad, integrado, complejo y adaptado. Una gran sumiller , a tono como no p0día ser menos. Particular y para la esencia de lo sutilmente elegante

Hemos de decir que ha sido uno de los restaurantes que más nos ha sorprendido en lo que va de año. Sabores nuevos con todos sus jugos que rayan la exquisitez donde las verduras tienen un gran protagonismo en los que haceres de Josean.
Restaurante bien ubicado en el muséo pero ruidoso por su próximidad con el otro comedor y la cafetería, cómodo, y con un servicio muy que muy amable y distendido. Pedimos el menú degustación:

- 1 aperitivo
- Tomates en salsa con hierbas aromáticas y fondo de alcaparras.
- Endibias confitadas, hojas crocantes aliñadas con nuez y cítricos.
- Cebolla roja asada y caldo de lentejas verdinas.
- Raiz carnosa a la brasa, pan de hogaza embebido en fondo marino y vino tinto.
- Pieza de potro tostada con caseína de ajos rojos.
- Cenizas de aceituna negra, sobre una caseína de hierbas aromáticas y helado de "makil goxo".
- Chocolate puro de Venezuela y arena picante de mazapán.
- Agua y vino blanco El Predicador 2008.
- Copas.
La verdad que disfrutamos como enanos. Al final se presentó Josean y mantuvimos una pequeña conversación y tuvo la amabilidad de comunicarnos una buena noticia que había recibido por correo de New Yor Times, os pego el enlace para que seáis también participes de ella: http://travel.nytimes.com/2010/10/10/travel/10Choice.hml

RESUMIENDO: Muy que muy recomendable, posiblemente uno de los más vanguardistas y con seguridad: UNO DE LOS MEJORES.

Sobresaliente de nuevo, una cocina tan básica como compleja, producto en estado puro, piensas y piensas, como lo hace? y esas texturas?', está crudo, no sabe o es un genio?. Le das vueltas , te fijas en los ingredientes, especulas sobre su cocción, sobre lo que es, parece fácil, pero......Excepcional, y muy , muy particular. Me hubiera gustado un menú , radicalmente distinto al de el año pasado, pero la excepcionalidad continúa aquí. La atención al vino y st a la mesa , más cálida de lo habitual.Por cierto, mamá ponte bien.

Segunda visita al restaurante del Guggenheim Bilbao, ya sin el paraguas del grupo de Berasategui. Ahora Josean Martínez Alija despliega todo su potencial y -la verdad- para mí se ha quedado corto. Si en la primera visita dominó la sorpresa, en la segunda lo ha hecho la decepción. El menú degustación se quedó escaso, con mucho vegetal minimalista y poca consistencia. Ni siquiera tenía un pescado y el trocito de carne era mínimo. Si a eso le añadimos el postre frutal, el hambre ronda la cena. El servicio fue bueno y atento, pero en estos casos es cuando te das cuenta de lo complementario que es si falla lo principal. El vino fue un Alzania 2004 de Navarra, rico, que casaba muy bien con el único plato ¿fuerte? del menú. La degustación comenzó con el aperitivo: unas perlas de tapioca con velo de pimiento y albahaca. Simple pero con un sabor muy curioso. El primer entrante era rábano negro al vapor con láminas crudas y aliño de hierbas. Plato muy pequeño y con poca cantidad sin que le encontrara yo mayor misterio. Después hebras de berenjena asada con "makil goxo" (regaliz). Algo insípido. El foie vegetal era aguacate con un caldito de chipirones acidulado, y tampoco nos emocionó (definitivamente no somos vegetarianos). Luego llegó la pasta casarecce con aroma de pimientos,romero y albahaca. Este plato nos pareció un poco timo. Conté unos nueve trocitos de pasta que -no obstante- deglutimos con fruición, ya con hambre seria después de los trocitos de verdura anteriores. Lo mejor fue la pieza de potro asada al sarmiento, miga embebida de cebolla roja de Zalla y guindilla. Por fin algo sólido¡. El trozo de carne, eso sí, era como mi pulgar y no es que estuviera muy tierna...A los postres una especie de pera en almíbar con suero de queso de Garmillas y unas galletillas de textura de café. El menú degustación -por tanto- flojo...flojo. Cien euros por cabeza por unos vegetales, una pasta y un pedacito de carne me parece un poco fuerte. Digo yo que se puede ser minimalista sin dejar hambriento al cliente ¿no?. A lo peor después del slow food llega el no-food.....

No he encontrado ninguna entrada con esa palabra. Puede que a J.M. Alija le guste como definición aproximada de lo que hace, quizá también le guste a Andoni Luis Adúriz. Es difícil, y arriesgado, puede que sea -sobre todo- una prueba de lo que quieren por allí a la gastronomía y de la importancia que le dan. (Otra prueba: ¿el asador de lujo perdido en un barrio de Atxondo-Axpe?).
Lo mejor de Alija para mí es que sale de viaje con su gente en busca de vegetales (hortalizas, frutas, verduras...) raros, casi desaparecidos (rábano negro..), y luego trata de llevarlos al plato convertidos en alta cocina. Lo que sí consigue es que admires ese objetivo. También quiere otra cosa: que te sientas como si fueras un invitado al que ha invitado a casa a comer, y al que quiere acoger con todo el agrado del mundo. Y aún más: quiere que te calientes las manos con un tazón de caldo, como si acabaras de llegar a la casa de tu abuela en el campo un día frío de invierno.
Comida vegetal:liviana, pura, observando los campos escarbando en la tierra buscando en las raíces, en los tallos, en los troncos, trepando hasta los frutos hasta las flores y las hojas. ¿Es eso el R. Guggenheim? Yo me digo que sí.

No hay palabras tan buenas para definir este restaurante...nos encanto.... por cierto este rte tiene estrellas michelin??Y SI LAS TIENE CUANTAS TIENE??

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