Restaurante Nerua - Museo Guggenheim en Bilbao

Restaurante Nerua - Museo Guggenheim

Datos de Nerua - Museo Guggenheim
Precio Medio:
140 €
Valoración Media:
8.7 10
Servicio del vino:
8.7 10
Comida:
8.8 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Bilbao
Dirección: Abandoibarra Etorbidea, 2. (Museo Guggenheim)
Código postal: 48009
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 84,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche y lunes

Teléfono


55 Opiniones de Nerua - Museo Guggenheim

Qué noche la de ayer¡¡¡, para no olvidar. Una nueva experiencia gastronómica inverosímil, diría. La oportunidad de degustar la cocina de Bruno Oteiza en México, de su famoso Biko, en el marco incomparable de Nerua y simultáneamente con la propia cocina de Nerua. Algunos de los fans de Nerua estábamos allí,( por lo que decían, no debemos ser muchos en Bilbao), dispuestos a todo, a contrastar , a comprobar y sobre todo a disfrutar. Platos clásicos de Nerua , se mostraron tal cual. Platos habituales de Biko, se mostraron tal cual y además se mostaron platos fusión, compartidos, recíprocamente influenciados, como el deslumbrante foie vegetal , en esta ocasión sobre mole negro de Oxaca. Lo que probamos de Biko, nos encantó, constatamos un estilo similar en ambas cocinas, los caldos y jugos puros, la esencia de los sabores y el culto a los productos y alimentos de la zona. Deslumbró y provocó la sopa de maíz tostada, varias texturas, sabores, intensidades , pero siempre maíz. Picantes ..lo justo , mezclas de riesgo como la kokotxa en una salsa verde cremosa, liviana, intensa, con el picante justo, al final, secuenciado , sin molestar. Probamos insectos, desecados, picantes, chiles...Recuerdo la lasaña de tomate, con un final de chile, elegantemente picante, con el huevo ad hoc, que sólo sabe a huevo¡¡¡¡....todo ello agitado y provocado con 6 vinos en perfecto maridaje, presentados con la poesía y entusiasmo únicos de Ismael. Finalizamos con un Xocolatl , aceite y sal, sencillamente magistral. Una gran noche, un privilegio y una nueva constatación de que Nerúa es muy grande y único...

Existen unas escaleritas casi camufladas a los pies del Guggenheim que dan acceso a uno de los tesoros mejor guardados del espectacular edificio de titanio que Frank Ghery puso en pie a la orilla de la ría de Bilbao. Tras recorrerlas, y una vez en su interior, los tonos blancos, la pulcritud y la perfecta ausencia de ornamentos innecesarios reciben a un comensal que aterriza prácticamente dentro de los fogones de un Nerua en el que todo está a la vista y el saludo al unísono de los cocineros se convertirá en la llave de entrada al fantástico mundo de la esencialidad de Josean Alija.

Nerua es la demostración de que la alta cocina no necesita estéticas rimbombantes, ni juegos de efecto, ni excesos florales o mil ingredientes en cada plato; es la búsqueda de la coherencia y de la aparente sencillez, pues aunque cuando el plato llega a la mesa puede hasta parecer austero, es necesario que el que lo cata vaya un poco más allá, adentrándose en esa filosofía alijiana gracias a la que todo está pensado: no falta nada, no sobra nada, todo tiene un por qué, un “de dónde” y un “hacia donde”. La cocina de Josean es una cocina que no necesita maquillaje y que llega al comensal con la cara lavada, buscando la esencialidad de lo que cada plato representa a lo largo de un menú que rezuma coherencia por los cuatro costados mientras se percibe toda su intencionalidad y los detalles cuidados hasta su máxima expresión.

En Nerua, Josean Alija se mantiene fiel a su cocina de pulcritud, sabor y aparente sencillez donde el comensal disfruta de un viaje por una alta gastronomía que demuestra que...

PARA LEER TODO: http://cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20160804/nerua-restaurante/

  • Mochi de bollo de mantequilla

  • Merluza frita

  • Chipirón encebollado

  • Quisquillas, vainas, melocotón blanco

  • Cigala, flor de calabacín, ciruela, curry menta

  • Espárragos, aguacate, rúcula, trigo verde y parmesano

Podríamos inventar un verbo para describir la experiencia de comer en Nerua: Nerunear, quizás. Es una experiencia única. No conozco ningún restaurante en este momento, capaz de sorprenderme en cada visita. Tantas visitas , tantas sorpresas.El disfrute es total, es impensable no pensar, el estómago trabaja, pero el cerebro lo hace mucho más. Se puede caer en el tópico de pensar que es un restaurante de verduras, no lo es, lo es de todo. Con la verdura y los caldos se alcanza la excelencia , pero en los sucesivos menús, se toca y se cocina todo: verduras, huevos, marisco, lácteos, cereales, carnes, pescados, caza..todo. Nuevo menú de verano. Nuevas creaciones sobresalientes ( corazón de atún, codorniz,trigo y almendra, el inconmensurable tartar de lubina con Asetra...Se renuevan y perfeccionan platos clásicos en la casa. Se conforma un gran menú de verano de 14 platos. Nerua hoy día es una experiencia total. El servicio excelente, la atención al vino inigualable. Diría que Ismael, es el sumiller más activo, interactivo y dinámico de España. Si el público se lo pide y su número se lo permite completa una oferta de restaurante brutal. Merece la pena Nerunear...

Reciente visita a este establecimiento. Desde el domingo que nos homenajeamos Mila y un servidor en Porrue le teníamos en el punto de mira. Ya le podemos tachar de la lista.

Recepción, perfecta. Nos indican si queremos que nos cuenten cosas en la cocina y accedemos. Aquí nos obsequian con tres mini aperitivos a cada cual mejor. Un agua de tomate, muy refrescante, unos torreznos de bacalao reparado sin situ y una de las mejores cosas de la comida; un huevo de codorniz. Te recomiendan insertarle tal cual en boca y que allí explote, simplemente maravilloso.

Un gran comienzo!

Nos decantamos por el menú de 14 platos. Duración aproximada del servicio 2 horas y media largas. El servicio de sala es muy muy bueno en todo momento. Atentos a tu copa, cuando te sientas, etc.

Dar por hecho que no recuerdo la mayoría de los platos, pero si voy a recalcar los que más nos gustaron. Este restaurante da muchísima importancia a las verduras, de hecho, todos los entrantes son de verdura y la verdad ninguno te hacía exclamar ese WOW que todos hemos vivido en grandes comidas!

En el top de la comida:

Cococha de bacalao. Simplemente espectacular.

Otro de los top, la ostra. Excelente.

Cordero, no me digas cómo lo hacen pero estaba para coger el hueso, llevarlo a casa y usarlo de mondadientes!

La merluza frita estaba insuperable!

El postre estaba muy muy bueno, junto a los petit for.

Acompañamos la comida con un cava... La Cripta. Muy contundente.

Los cafés que cerraron la comida espectaculares!

Siendo un sitio tan moderno en cuanto a decoración y enclave situado, parece mentira que sea tan cerrado. Solo hay una ventana, cuando podían tener una luz natural espectacular!

Menú de verano que finaliza ya. Nueva experiencia gastronómica incomparable. La esencia y la radicalidad de la cocina , al servicio de la creatividad y lo diferenciador. La técnica constante que permite un estilo único. No fue mi mejor menú, el de verano es el que menos me fascina, pero me tranquilizó sentir de nuevo el deseo de Josean de seguir buscando la esencia de los productos , de crear, de pensar, de impresionar con los sabores, con las texturas básicas,con lo esencial. Sugerente, espárrago triguero, aguacate y extracto de trigo verde , una verdadera orgía de verde y clorofila, que aún pareciéndome un tanto excesivo en este sentido, cristaliza a la perfección la filosofía de Nerua, sus dilemas y su capacidad para no dejar indiferente a nadie. Sobresaliente kokotxa de bacalao, sublime textura, acompañada de una espuma-pil pil de berberecho impactante, mar que rompe..Todo ello en el contexto minimalista de la sala, con una atención perfecta, y con un sumiller como Ismael, capaz de apasionar a cualquier comensal , con su propia pasión y con su conocimiento.Sin duda , uno de los mejores sumilleres de restaurante que yo haya conocido, un privilegio. Parece y ojalá me equivoque, que este año habrá que seguir esperando para nuevos reconocimientos. La verdad es que a mi entender, resulta incomprensible , pero al menos, que cuando esa tendencia cambie que cambiara, estas palabras y otras previas hayan dejado ya constancia de lo inevitable

Visita sorpresa y casi imprevista a NERUA para hacer una pequeña revisión de la cocina del chef Josean Alija. Por falta de tiempo, desgraciadamente, únicamente me es posible recurrir al menú más básico del restaurante (denominado “6 productos”). Esta oferta (que por otro lado se agradece) evidentemente no puede ser más que una pequeña y mínima representación de la propuesta gastronómica real que se ofrece en el NERUA.

Nada que comentar sobre la fantástica ubicación restaurante dentro de un marco único e inigualable. La decoración de sala es moderna, minimalista y sobre todo elegante (predominio de los tonos claros roto únicamente por el tono de las sillas, diseño de Frank Gehry según tengo entendido). Cocina a la vista desde el hall de entrada (las conversaciones y ordenes de comandas nunca han sido tan bien escuchadas desde la sala -a excepción del StreetXO claro está- lo que permite obtener cierta sensación de grupo entre los miembros de la cocina). Circunstancia que se puede apreciar “in situ” al poder degustar los aperitivos de entrada en la misma barra de la cocina: “gazpacho de tomate y albahaca” (muy suave; excelente), una interpretación -bocado- del “huevo frito” (genial) y unas “cortezas de piel de bacalao” a modo de cortezas de cerdo que se preparan a la vista. Muy suaves y difícil de apreciar el sabor del pescado, curiosas.

Servicio de sala atento y muy profesional, excelente trabajo de Stefania Giordano. Perfecto. Cubertería por encima de cristalería pero en todo caso de nivel. La carta de vinos es sorprendentemente escasa, con nombres de prestigio y propuestas de calidad. Opto por el maridaje compuesto por:

- EL APRENDIZ 2013, de Leyenda del Paramo (DO Tierra de León). Un vino blanco sin crianza de uva albarín (que maravilla que en León se esté apostando por variedades autóctonas casi desaparecidas). Refrescante y muy bueno.
- IL-LUSIO 2014, de Bodegas Celler Xavier Clua (DO Terra Alta), un 100% garnacha blanca La fermentación tiene lugar en tanques de acero inoxidable reposando a continuación durante unos 4 meses en tanques de acero inoxidable. Otra maravilla de Cataluña, que me gustó más que el anterior.
- YSIOS 2010 (Colección Privada). Nada por descubrir. Botella mágnum elaborada para el propio restaurante. Perfecto de temperatura. Magnifico.
- UREZTI 2011, de Itsasmendi (DO BizkaikoTxakolina). Una sorpresa a los postres: un Txacoli dulce obtenido gracias a una vendimia tardía (noviembre). Muy bueno.

Muy buen servicio de vino liderado por un sumiller, Ismael Alvarez, con gran conocimiento de las distintas propuestas.

El menú “6 productos” es muy clásico en su composición:

“Tomates en salsa, hierbas aromáticas y fondo de alcaparras”. Tal vez la propuesta que menos me llamo de toda la tarde, eso sí, grandísima técnica: 7 tomatitos cherry pelados rellenos de distintas hierbas aromáticas, que explotan en la boca, con un fondo fantástico obtenido a base de alcaparras.

“Castañuelas de cerdo ibérico, brócoli, y jugo de jamón y perifollo”. Desconocía la existencia de las castañuelas (glándulas salivares del cerdo que se localizan muy cerca de las mollejas y de las carrilleras), y que supusieron una excelente sorpresa tanto por textura como por trabajo. Excelente plato que se acompaña, de nuevo, con un excelente fondo a base de jamón y de una cremosa y suave crema de brócoli. De 10.

“Merluza a la brasa, cabello de ángel y salsa verde”. Presentación muy básica para un producto que se trabaja al vacio y finaliza en parrilla con encina. El resultado final de la merluza (por sabor) es de ensueño. El cabello de ángel acompaña bien y la salsa verde es apenas un dibujo en el plato. Una merluza para recordar.

Igualmente el producto es el absoluto protagonista en “solomillo, puré de coliflor, tallos de ajo, menta y cilantro” Excelente punto de carne en parrilla de sarmiento recubierto de unos originales tallos de ajo (muy buenos), todo ello sobre un puré de coliflor. Muy bien de nuevo.

Como postres, un refrescante “helado de quínoa, zanahoria, regaliz y bizcocho de avellana” (me gusto mucho el helado) y un exquisito “melocotón, tomillo limón, vainilla y leche de almendra helada” (trozos del melocotón que se mezclan con varias texturas heladas a base de vainilla y cítricos). Con el café, tres deliciosos petit four.

No es sencillo hacer una valoración de la cocina de Josean con tan pocos elementos (no me cabe duda que con un menú degustación la calificación se incrementaría), por lo que, por suerte, se requerirá nueva visita.

Dos años y siete meses desde mi primera y única visita a Nerua. Después de lo vivido, demasiado tiempo. Me he sentido guiado, me han enseñado otras formas tanto de respirar cocina como de disfrutar de la comida. Un mundo gastronómico único imaginado por Josean Alija donde “unos hombres vestidos de blanco te dicen ven”.

Las raíces gastronómicas de Josean Alija son tan fuertes que la pretenciosidad en los platos no tiene cabida. Una auténtica osadía en el mundo gastronómico actual, un alarde de honradez para que la conquista sea desde el sabor, desde esa elegante y fina sutilidad. Se esconde toda la técnica (que es mucha – “recetas infinitas”) detrás de esos sencillos y estéticos emplatados. El extremo de la simplicidad compleja

Se comienza con el puerro encurtido con ruibarbo, crema de avena, fresas y aceite de oliva. Agrio y ácido para abrir el apetito. A continuación los gnocchi de remolacha, estragón y pimientos asados, de fantástica textura y donde ya aparecen los primeros visos de esos fondos que son uno de los hilos conductores de la cocina de Alija.

Para tomar siempre que se vuelva a esta casa, los tomates en salsa, hierbas aromáticas y fondo de alcaparras. Un plato histórico, una seña de identidad, una perfecta muestra de todo lo que hay de tras de un plato que a la vista puede parecer simple.

Diversas tonalidades verdes se expresan con el espárrago triguero, aguacate, rúcula y extracto de trigo verde. Amalgama de texturas desde la crocante del espárrago hasta la extrema suavidad del aguacate. Terrosidad. Sensación de estar en el campo.

El txangurro, coliflor y jugo de maíz tostado es un modelo de pureza alijista. Las carnes más nobles del crustáceo potenciadas por el maíz. ¡Qué bien le va este cereal a los crustáceos¡ Como dijo mi acompañante, un taco líquido. Altura culinaria inigualable que se aloja en la memoria a largo plazo.

El trío de crustáceos se completa por una parte con la cigala, flor de calabacín, ciruela asada, menta y curry que resulta ser una combinación fresca y dulce y por otra con las quisquillas, vainas y melocotón. Ésta última, combinación potencialmente excéntrica que sin saber explicar el por qué resulta en un plato perfecto. Un bocado marino, vegetal, frutal. Una genialidad.

Transición a través del tomate morao. El corazón de un tomate infusionado en moras. Sensación de que se acelera su maduración con el dulzor natural del fruto silvestre.

Nos adentramos en el mar cantábrico y la temporalidad con un quinteto de bocados sublimes. Todos ellos nos sorprenden bien por su concepción (anchoa, chalota, chipirones) ó por su elevada y nítida sabrosura (bonito, kokotxa). Primero un nigiri de anchoa con quinoa guisada que resulta etéreo, templado, con el pescado solamente asustado. Mágico.

Tengo la impresión que las chalotas en salsa negra se puede convertir en un plato histórico de Nerua. Encima de ellas, una lámina fina de tocino pintado con pequeños puntos de salsa para aumentar la credibilidad visual. La salsa negra en abundancia para comer a cucharadas. Conceptualmente se trata de un mar y huerta, la salsa muestra tonos yodados intensos a través de yemas de erizo que se mezclan con fondos de alcachofa y anchoa que potencian el umami en el plato. Las chalotas son la guarnición de la salsa que aporta ese dulzor característico de los chipirones en su tinta. Les contaré una confidencialidad (seguro que me perdona); Aitor Arregui (Elkano) se encuentra en la mesa de al lado, al finalizar el plato (estando totalmente limpio) se coloca el mismo en la cabeza, realizando un gesto de sumisión, de haber experimentado un bocado máximo. Para quitarse el “sombrero”, antes hay que ponérselo.

El bonito, jugo de tomate y pimiento verde es simplemente dotar de la máxima elegancia a un trío tan clásico de la cocina vasca. Un bonito vestido de frac, que alberga delicadeza y gusto a raudales. Pocas veces la huerta se ha convertido en un acompañamiento tan refinado.

De los chipirones con caldo de aceituna negra me quedo con su textura, tan cercana a la real debido a un ínfimo cocinado que mantiene su casi silencioso sabor. Pequeños, de anzuelo, extremedamente limpios. En la kokotxa de bacalao con pilpil de berberecho se realiza el ejercicio de rellenar la misma con “su brandada” para acrecentar el sabor mientras que el molusco aporta yodo y un golpe de mar repentino que el bacalao ya no posee. Otro diez.

El foie atemperado, berenjena, makil goxo y té conquista desde el principio al sentirlo nasalmente. Notas profundas de brasas de encina que uno no quiere que se terminen nunca. Las texturas se mezclan entre sí, prácticamente resultando una sola y acompañan al hígado matices dulces y amargos. De elevada técnica para que el foie resulte sumamente ligero. Complejo que se me escape de la memoria.

El rabito de cerdo ibérico, melón y maracuyá también nos hace levitar. La carne perfectamente caramelizada se alía con las notas dulces y ácidas de las frutas. ¿Cerdo agridulce? Puede ser, pero de corte impoluto. Otra genialidad.

Seguiríamos en el edén con la merluza frita, cabello de ángel y salsa verde. Crujiente, poca hecha (para bien), con matices salados y dulces que llevan al plato a una nueva dimensión. Le hubiera gustado a mi madre.

También resulta perfecta la codorniz, puré de patata, almendra y jugo de trigo. Me atrevo a decir que se acompaña con parte de su entorno. EL trigo potencia su sabor mientras que tanto la almendra como la patata aumentan esa sensación terrosa. De nuevo otra ejecución inmaculada. El último pase salado son las mollejas de ternera, hojas de brócoli, pimienta y nuez moscada que destacan por su piel crujiente y su textura untuosa y lechosa

EL mundo dulce de Nerua es de altísima ligereza y en combinación con tonos vegetales. Resulta placentero el helado de quinoa, zanahoria, regaliz y bizcocho de avellana. Fresco, crujiente y alternando el dulce con el amargo. Un perfecto modelo de transición. En esa misma línea las fresas, manzana reineta y helado de alholva (propiedades digestivas). Muestra de la perfección que busca y alcanza Josean es la forma de las “quenelles” de los helados, siendo simplemente superiores.

Se finaliza con un trío de mochis: Arroz con leche, miel, lima y romero y ciruela y almendras. Muy elásticos, finos y con una textura menos menos chiclosa que los habituales. Sorprendentes.

El denominador común es la sutileza, la elegancia, la precisión. Los platos claman: “Menos es más”. Se maximizan sus cualidades a través de un cuidadísimo producto, del estudio profundo de los mismos y de las técnicas que aparecen siempre como medio y nunca como fin.

Sin lugar a dudas, Nerua ha sido una de las mejores experiencias gastronómicas de este 2015. Me doy cuenta que uno como comensal avanza. En Nerua los platos te superan, ellos van más allá de lo que uno pueda llegar. Algunas veces se necesita cierta experiencia para disfrutar en plenitud de algunas propuestas gastronómicas.

He salido “tocado” por descubrir (para mí) otro referente gastronómico, por haber sido capaz de deleitarme con una cocina inmaculada, por aprender que existen otros caminos, otras vías.

Post completo (merece mucho la pena): http://www.complicidadgastronomica.es/?p=5300

Nerua

Espectacular visita a este Museo Moderno de la cocina de nuestro país. Injusto ambiente el de este día dado que para este restaurante era de justicia que estuviesen celebrando algo más que reafirmar su estrella Michelín. De largo, Nerua, extiende su saber hacer más allá de una estrella, y de dos. Cocina y prestancia cuya base está en dos y que desde luego sobrepasa a algún 3 estrellas que las recibe por costumbre y no por méritos. Local minimalista hasta la saciedad. Servicio correcto, cubertería, cristalería, mantelería etc correctos al nivel del que hablamos.
Por relación de mis compañeros de mesa a base de visitas con J Alija, nos ofrecen un Menú degustación fuera de carta con 18 platos. De entrada, nos ofrecen en la barra un caldo de verduras, un huevo y unas cortezas de piel de bacalao (están de moda).
Recito el menú:
- Zanahorias con enokis y caldo de alubia blanca. Notable
- Ostra borraja, jugo de cebollino y hierba limón. No me gustan las ostras, si te gustan….convulsionarás
- Puerro salteado uvas fondo de pescado y perejil. Notable muy muy alto
- Nabo, frutos secos jugo de berza y mostaza. Perfección, a todos los niveles, ejecución, presentación y sublimación, hacer un plato perfecto con un nabo es de mucho calado
- Espinacas guisadas, leche de almendras y aceite de oliva. Otra perfección, a mi modo de ver, un plato inolvidable. Por la tarde, vi como de 7 de la tarde en adelante iban preparando las hojas de espinaca para la noche y encaja que solo sabores así puedan conseguirse cuando el trabajo que está detrás es de esa envergadura
- Hongos, pesto de hierbas y fondo de sardinas asadas. El caldo de fondo, un 10
- Garbanzos guisados con hierbas aromáticas. Garbanzos exquisitos
- Quisquillas con endibia blanca, lima y vainilla
- Cigala, hongos y jugo de cerveza. Muy conseguido
- Cardo rojo con almejas y salsa negra. El crado magnífico, podría mejorarse, el aspecto del plato un 11
- Cocotxas de bacalao al pil-pil. Un plato prescindible o mejorable
- Pochas guisadas, fondo yodado y berros. Transgresor
- Foie gras natural, nabo blanco y menta naranja. Perfecto
- Merluza frita cabello de angel y salsa verde. Perfecto
- Hamburguesa de cerdo ibérico. Muy rica, sobra en este menú por formas y puesta en escena, carne sobresaliente. No me encajó aquí
- Kiwi y helado de shiso zanahoria y rosas. Señores…. Me volvió loco. Un Postre tremendo, Sobresaliente, matrícula, un 10 como queráis decir. He estado una tarde intentando conseguir esa textura en la zanahoria para volver a comerme algo así,
- Cabello de angel platano y helado de limón. Magnifico

Acompañamos la comida con:
- As Sortes 2013, espectacular, vino blanco para abrir con cierta edad pero que esta ya para disfrutarlo por encima del nivel de sobresaliente.
- Manzanilla Guita Saca de Agosto del 2009, manzanilla envejecida que nos dio un toque especial al inicio de los platos.
- Dorado Superior 2007, albarinho DO Vinho Verde, Portugal.
- Ximenez- Spinola Exceptional Harvest 2013 vino que probamos con mucho conocimiento añada tras añada desde su aparición y que va puliéndose poco a poco, cada año más.
- Además nos descorcharon amablemente un Pesus 2009 que llevamos por motivos de una celebración, y que estuvo sublime.
- Bebimos con los postres un Alambre, Moscatel de Setubal de Fonseca, que nos envolvió y conquistó

Sumiller muy atento y entregado. Servicio correcto.
Mi resumen es, restaurante de 2-3 estrellas, cocina de verduras y caldos de matricula de honor, poca presencia de segundos en el menú, repetición de algún condimento en algún plato. Y lo importante, sensación de haber estado en un restaurante en un momento de cocina óptima y de creatividad con una base y unos fundamentos de cocina sólidos que no deben de alejarse de donde están ahora, más allá de aquello que sea exploratorio para ellos.
200€ por cabeza. Sensación de haber merecido la pena.

Nuevo menú de 18 platos con novedades , actualizaciones y reinterpretaciones. Nuevo menú fiel al estilo de Nerua, apostando por lo que saben hacer y que hacen mejor que nadie. Excelencia en las verduras, sutileza, elegancia y fondos inigualables , nítidos y sublimes. Tras la decepción, no hay que despistarse, hay que seguir, no hay que cambiar nada, hay unas señas de identidad que pueden gustar o no, pero son muy claras y pocos las tienen. No son necesarios más méritos, deberían haber llegado y llegaran inevitablemente, lo veremos , pero el disfrute y la excelencia ya los tenemos desde hace tiempo

No, no es que Nerua merezca 17 estrellas, es el número de platos que probé ayer en el menú, el sensacional menú largo de Nerua, cercano ya en calidad y cantidad a los menus míticos, ya conocidos. En mi opinión y tras muchas visitas, Nerua merece dos estrellas con vistas a la tercera. Si consideramos que Michelin dice, que por encima de todo se valora la cocina, Nerua merce dos estrellas con vistas a la tercera.Pero si consideramos también las antiguas costumbres de Michelin de valorar el entorno, el servicio, la puesta en escena y los vinos, Nerua merece dos estrellas con vistas a la tercera.Más de la mitad del menú de ayer era nuevo, se mantiene la verdura estrella, llevada al máximo, pero se cocina de todo: pescado, marisco, mollejas, carne. Y se hace siguiendo un patrón cada vez más amplio y perfecto, donde pulcritud, fidelidad , sutileza y potencia van de la mano. Se mantienen clásicos únicos como el guisante lágrima con espuma de cebolla y vainilla o las inigualables mollejas de bacalao, ¡qué texturas!, ¡qué caldos!, ¡qué precisión!.Aparece la merluza con espinacas y coco, la curios´sisima ventresca de vendrel, diferente a todo lo probado, los pulpitos con jugo de acelga, ¿y el aguacate sobre fondo de alcachofa?.
Excelente Ismael en la atención al vino, divertido, entretenido, adecuado, ahora con la ausencia de Urko con más y necesario protagonismo. En fín, nada nuevo en mi opinión, que tan sólo es eso, opinión subjetiva, pero en Verema, de eso se trata, o no??

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