Restaurante Nerua - Museo Guggenheim en Bilbao

Restaurante Nerua - Museo Guggenheim

Datos de Nerua - Museo Guggenheim
Precio Medio:
140 €
Valoración Media:
8.7 10
Servicio del vino:
8.7 10
Comida:
8.8 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Bilbao
Dirección: Abandoibarra Etorbidea, 2. (Museo Guggenheim)
Código postal: 48009
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 84,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche y lunes

Teléfono


55 Opiniones de Nerua - Museo Guggenheim

Cualquiera que quiera comer muy bien en Bilbao, en un lugar emblemático y con un toque de modernidad debe ir allí. La materia prima es de primera y la elaboración cuidada (el cordero es de quitar el sombrero así como un curioso huevo con patatas y el delicioso pan de maíz).

Su sumiller -un tal Rafa- sabe lo que hace, aconseja sin imponer ni atosigar y dio detalles de honradez cuando pidimos un vino y nos advirtió que le estaba saliendo "raro" y que lo quería devolver. Para rematar la jugada es un sumiller al cual no vimos "tocar platos". Las copas muy buenas, el servicio y la temperatura impecable y todo ello adornado por una sonrisa. Si acaso señalar que a la carta le faltan referencias extranjeras y algo de variedad pero nos comentó que pensaba cambiarla en Enero. Extraordinario

Hacía tiempo que no comía en el Guggenheim pero compruebo que siguen siendo unos auténticos profesionales :
- el entorno muy agradable con suficiente espacio entre las mesas.
- la comida maravillosa con continuas innovaciones (bacalao a la bergamota, su delicado cordero pré-salé es un plato obligado... hasta el pan de maiz recién hecho está buenísimo).
- el servicio, atento pero sin "atosigar" al comensal

En cuanto al vino, buenas copas, servicio impecable gracias al buen hacer de su Sumiller Rafael, temperatura del vino perfecta (prefiere tener menos referencias con el fin de asegurar una adecuada conservación ).
El único "pero" sería la brevedad de su carta que el propio Sumiller reconoció estar ya reparando de cara a enero del 2004 junto con algunas novedades.
Volveremos entonces para seguir disfrutando.

Aunque tardaron en atendernos tras la comanda (por culpa de las miles de explicaciones que pedían los comensales de otras mesas que necesitan saber como esta hecho y que lleva cada plato) todo fue rodado. Servicio diligente y atento sin ser pegajoso. Carta de vinos muy correcta con vinos interesantes de precios “;asequibles”; y su sumiller también a la altura de las circunstancias, se nota que le gusta el vino. El menú degustación de tamaño justo, se llega al final sin estar exhausto. Imaginación que no mezclar por mezclar sabores y texturas, es lo que se ve tras los platos. Producto de primera a la altura de los más grandes. Recomendable sin ninguna duda.

Excelente restaurante, con una cocina sorprendente e imaginativa, pero sin sobresaltos innecesarios. Materia prima fantastica, el menu degustación ejemplar, y un sumiller llamado Rafael Nieto atento y profesional que ha diseñado una nueva carta de vinos muy "fashion", con muchos vinos de toda España, en la que los grandes ausentes son los vinos clasicos de Rioja (que supongo se encuentran en todos los otros restaurantes bilbainos). Vinos dulces de postre por copas (molino real entre otros.... y un PX de Hidalgo que.....Y lo mejor de la carta de vinos son los precios, relativamente contenidos. El servicio me pareció bastante entusiasta, y aunque no es un restaurante barato, pagas y sales muy satisfecho, que es de lo que se trata.

Cocina moderna y sofisticada, espectacular pero sin demasiadas estridencias que nos hagan marear las neuronas. Las materias primas quedan perfectamente identificadas bajo un manto de sofisticada técnica. Todo está delicioso. La carta de vinos es variada y completa, aunque se muestra confusa al utilizar códigos de colores para diferenciar los tipos de vinos. Mesas amplias y suficientemente espaciadas, sillas confortables, buena cristalería y un sommelier competente y atento. El servicio es joven y profesional, aunque se muestra frio y rígido, algo que ya se viene apreciando en la mayoría de modernos restaurantes de cocina creativa, donde el servicio (recién salido de la academia de hostelería), aplica buenas y correctas maneras pero el trato es algo desangelado, frio, académico, las sonrisas parecen forzadas. Se encuentra en falta algo de calor humano (cordialidad, familiaridad). Muy recomendable restaurante, a pesar de todo. El precio es de aprox. 55€ por persona, sin vino.

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