Restaurante Ca Pepico en Meliana

Restaurante Ca Pepico

Datos de Ca Pepico
Precio Medio:
39 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
9.1 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Meliana
Dirección: Mediterráneo, 1 (Barri Roca)
Código postal: 46133
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Martes noche y Domingos. Vacaciones: 15 agosto a 15 de septiembre. Se admiten reservas.

Teléfono


122 Opiniones de Ca Pepico

Mediados de junio y con la caída de la tarde decido ir a conocer un lugar del que siempre he oído bondades. Como he dejado pasar el tiempo no sé si soy ya capaz de comentar las sensaciones que me producía cada plato, así que los enumero:
- Aperitivo de berenjena con ceviche de mero. Hummmm
- Esgarrat con su delicioso sabor ahumado del pimiento hecho en el horno
- Tomate del Perelló con ventresca. Un clásico
- Calamar con habitas. Riquísimo
- Bacalao frito con cebollita asada ( quizá algo sentidito pero muy bueno)
- Mero plancha

Como decís vosotros, la cocina es de producto, buena y sencilla pero con sabor. Disfrutamos de ella. Ahora bien el auténtico festival viene con los vinos...
Sabiamente aconsejados por su amigo Jon Ander, dejamos que nos dé lo que quiera y Pep nos ofreció un delicioso Bourgogne Aligote 2012 blanco, que tuvimos que esforzarnos para que durara la cena porque la verdad es que yo me lo habría bebido en un pis pas ya que me encantó.
El asunto no quedó ahí, hacia el final de la comida probé los dulces más ricos que he tomado en mi vida y que son, por orden de aparición en mi mesa:
- Moscatel de Málaga blanco
- Fondillón de Primitivo Quiles. Monastrell Gran Reserva Solera 1948. Mi primer Fondillón, vaya estreno!
- Pedro Ximénez de 52 años!! Denso, pura esencia

Gracias Pep, por lo que nos das y por lo que transmites. Fue un placer. Volveré!!!

Eso sí, cuánto cuesta de encontrar tu local...

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No quiero hacer una valoracion del restaurante, creo que con lo que se ha dicho por aqui ya se puede hacer cualquiera una idea de lo que se encontrara en su visita.
Quiero agradecer a Pep Ferre la forma con la que nos atendio y nos sorprendio a cada momento, fue un sin parar, sin descanso. Como vive Pep el vino y como lo transmite!!!
Nos agasajo con un menu y unos vinos ( los que el quiso naturalmente) con los que disfrutamos un monton, alguno comento que solo por esta comida valio la pena el viaje y eso que nos costo Dios y ayuda encontrar el restaurante.
Gracias Pep, seguro que volvemos.

Cuando alguien cercano se despide de mi círculo íntimo para pasar a formar parte de la eternidad, me gusta rendir un homenaje a su persona en una clave que sintonice con un aspecto importante de su vida. El caso que me ocupaba presentaba muchas vertientes pero una de ellas era, sin duda alguna, lo que gozaba sentado en una mesa alrededor de los suyos. Me enseñó mucho, más de lo que uno pueda aprender en cien vidas, así que lo tenía claro. La opción en la que él hubiera estado bien a gusto era Ca Pepico... pues para allá que nos fuimos.

Recibimiento cálido por parte de Pep acomodándonos en el "corralet" (corralito) de la sala quedando aislados del bullicio de la misma que se encontraba repleta. En la mesa, ya esperaban unos Chips de Patata y tres pequeños cuencos con sal, tomate y all i oli para hacer boca con dos tipos de pan, uno en rebanadas rústico de corteza gruesa y un panecillo tan tierno como calentito que daban mucho juego.

Para acompañar el par de cañas de Turia iniciales nos sirvieron unos Corazones de Alcachofa cubiertos con una Muselina de Membrillo. Un bocado que traslada a tu boca la esencia de la huerta que te rodea. Un presagio de lo que este local puede ofrecerte... y así quedó la cosa:

Croquetas de Bacalao. Si no las pido cada vez que voy me invade un sentimiento de pecado mortal y me veo abocado a un abismo tenebroso del que solo ellas pueden rescatarme. Cobertura ligera, integrada con su interior, consistente y con un puntito dulzón que nunca sé de dónde proviene, calabaza quizás? Indulgencia.

Verduras de la Huerta a la Plancha. Por allí campaban todas ellas completamente desnudas: calabacín, pimiento rojo y verde, judía bobby, coliflor, brócoli, zanahoria, tomate y cebolla. Tersas, bien tratadas, respetando al máximo su sabor de origen, sin tapujos ni adornos se presentaban para que las aliñaras a tu gusto con sal y AOVE. Filón.

Arroz Seco de Cigalas y Alcachofa. De fondo tremendo y equilibrado sin querer competir con la personalidad de la hortaliza, complementándose, buscando el entendimiento y con punto del grano ideal. Recreo.

Figatell con Patatas, Ajos Tiernos y Morcilla. Si el título ya prometía el resultado en mesa es bárbaro. Potencia y alarde del embutido especiado que combinado con el resto de ingredientes era para llorar de alegría. Orgasmo.

Como postre compartimos una Tarta de Mascarpone que resultó un tanto anodina. Nos obsequiaron para acompañarlo con un vino dulce con fondo verde y resinoso que estaba divino.

Para beber, agua y vino, concretamente Sin Rumbo 2012 V.T. Castilla y León. Uno de tantos ases en la manga que esconde Pep y que cuando lo presenta ya logra que te intereses por él. Una delicia que soportó con solvencia incluso la acostumbrada maldición que la alcachofa tiene con los vinos al uso.

Un café solo para cerrar.

Siempre resulta un placer volver a Ca Pepico. Sin poder argumentarlo me encuentro como en casa. El homenajeado hubiera disfrutado, estoy seguro. Ese era el objetivo.

  • Figatell con Patatas, Ajos Tiernos y Morcilla

    Figatell con Patatas, Ajos Tiernos y Morcilla

  • Arroz Seco de Cigalas y Alcachofa

    Arroz Seco de Cigalas y Alcachofa

  • Verduras de la Huerta a la Plancha

    Verduras de la Huerta a la Plancha

Pues antes que nada que conste que Pepe es un buen amigo y que cuando voy a su restaurante es como si fuera a comer a casa. Bueno, ¡un poco mejor! Hoy tocaba día Zen así que he cogido a la familia y hemos ido al restaurante paseando por la huerta... un par de horitas de paseo desde casa que nos han recargado las pilas y nos han puesto a punto para la comida. El aperitivo de la casa era un rico cus-cus. Para comer hemos tomado unas croquetas de bacalao, espectaculares como siempre, unas alcachofitas plancha provenientes de la huerta que rodea la casa, y que eran pura ambrosía. Se deshacían en la boca. Para acabar con unas tellinas deliciosas. Y es que Pepico están en la huerta peor a dos pasos del mar. Para plato principal todos hemos coincidido en el caldoso de conejo confitado (sehuesadito) alcachofa, colmenas de la muerte y brócoli. Una pasada. Unos buenos cafes y a ver a los reyes al puerto... que llegaban hoy. Que diré del servicio del vino, que con Pepico hay que dejarse llevar a ver con que rarezas te sorprende. Yo he comenzado con una copia ta de fino (Fernando de Castilla) y luego un blanco, ahora que Rueda está tan de "moda", un verdejo diferente, el Barco del Corneta, con personalidad a espuertas. Para las alcachofitas un rancio de De Muller han cumplido sobradamente y tras los cafés una copa de la sidra de hielo de Dupont. El servicio excelente, como siempre. La ubicación en el cogollito de la huerta valenciana es espectacular. ¡Que más puedo decir!

Grupo de cata completo, los nueve, y con "los restos económicos" de las catas mensuales del año decidimos hacer la extra fuera de casa, en un restaurante en lugar de comprar las "superbotellas" de otros años y hacerla en casa propia. También aporta solo un par de vinos extras, de capricho, y dejar en manos del anfitrion la elección de todos los vinos aunque manteniendo la cata ciega durante la comida.

El menú también lo dejamos en sus manos para que coordinara comida y bebida y que fuera un evento doble ciego (comida y bebida). Tan solo una petición que hubiera alguna gambita roja, a ser posible.

Local lleno, incluyendo el joven valenciano que va a participar en el nuevo master chef junior que ya arranca. Nos sentamos en un mini comedor con luz natural, una delicia.

Un buen pan, un buen aceite Envero de agricultura ecológica y agua Benassal y Vichy para los del gas digestivo.

Lo que comimos con los dos primeros vinos:
. tartar de atún y pesto: muy bueno
. chicharrón de bacalao con al-i-oli: curioso y agradable
. crema de cebolla con trompetas de la muerte: muy fina

A partir de aquí, a vino por plato, salvo las gambas que compartieron vino con el calamar:
. anchoas sobre una base de aceite y tomate, de tamaño mediano pero de gran sabor.
. plato de jamón: buen sabor, bien cortado. Un clásico para no fallar.
. croquetas, dos por persona; la primera de bacalao pero que llevaba calabaza y, creo, pimentón, Complicada mezcla que no repetiría. La otra, croqueta de puchero sobre una mousse de garbanzos y comino: muy buena y de buen tamaño.
. calamar plancha con verduras cortadas muy pequeñitas. Llegó frío, bien de sabor y textura.
. gamba roja y cigalas con ajetes; ambas de tamaño medio, muy jugosas y bien de plancha. Compartió maridaje con el calamar, con el champagne que fueron (gambas y champagne) de lo mejor de la comida.
. fritura de pescaditos: palallas y salmonetes. Buena fritura y textura, sabrosos, nada aceitosos.

Punto y aparte para recibir al venerable Faustino I Gran Reserva 1964, rindiendo homenaje a los 50 años de la mítica cosecha; brindis del grupo al que amablemente se unió Pepe. Compromiso para vernos dentro de 6 años y homenajear a otra mítica, la cosecha de 1970. Cita cerrada.

Como plato principal: arroz con gambas, alcachofas y sepia. La propuesta de Pepe de maridarlo volviendo al Jerez se hacía difícil, máxime cuando el ansia de compartir la otra criatura traida: Flor de Petrus. El arroz en buen punto, ración ajustada, bueno de sabor, siempre me gustarían más alcachofas, pero lo cierto es que casi fue eclipsado por el Petrus, que era el capricho de este año.

En la parte dulce:
. mantecado: buena bola de helado de un gran sabor y eso que no es el sabor que elegiría, pero en este caso casi pido repetir. Sobre plato de loza, como lo merecía.
. chocolate blanco, crujiente de galleta y frutos rojos. Poco destacable, ¿o es que ya solo nos preocupaban los vinos?
. pastissets (pastelitos) de boniato. Buenos pero eclipsado por ese De Muller que les acompañaba; nos deslumbró y por algo lo usa el Vaticano de vino de misa.

En la parte de vinos y motivo de la reunión:
. Champagne Jacques Selosse Substance. Nos descolocó para empezar.
. Jerez La Panesa. mejor nariz que boca.
. Riesling Scharzhof 2013. Facilon.
. Les Vignes de mon père 2003. Gran vino de 130 meses de crianza. Cerrado.
. Saint Joseph "Les Oliviers" 2012. Muy bueno
. Meursault Les Tessons 2008. Buen borgoña con copa borgoña.
. Cuvée Speciale Les Chétillons 2006 Blanc de Blancs Grand Cru. Gran sorpresa. De lo mejor.
. Faustino I Gran Reserva 1964. Una oportunidad única de estar con un viejete venerable.
. La Fleur de Petrus 2010. Un grande que estando ya muy bueno, mejor esperar.
. Cabaletta blanco 2011. Espumante dulce.
. Recóndita Armonía. Un buen dulce tinto.
. De Muller Priorat Dom Belenguer Solera 1918. Un capitan en los dulces.
Los comentarios ampliados estarán referenciados en la cata de los vinos.

Unos cafés para despertar de los inicios de la digestión, que hay que volver a casa. Unas fotos para el recuerdo y cerrar el capítulo de catas ciegas de 2014.

Un acierto en la elección del lugar y un éxito del evento.

Tras una visita con la familia el sábado pasado, decidí celebrar la comida del despacho allí. Lugar agradable, una antigua casa de huerta, agradable y acogedora decoración que te hace sentir como en casa. La atención del personal muy profesional y por encima de ellos la sonrisa y la entrega de Pep como jefe desenfadado de sala. Para un aficionadillo al vino como yo, entrar allí supone una experiencia única, la carta tiene referencias para pasarse un rato leyendo aunque no faltan mis vinos preferidos, siempre bien servidos y explicados.
Cuatro entradas: croquetas de bacalao y de puchero, alcachofitas frescas como una rosa y un pulpo sobre lecho de patatas. Deliciosos bocados previos al plato principal, un arroz meloso de marisco con alcachofas que ganaba sabor conforme pasaban los minutos y en la cazuela terminaba de tragarse el caldo. Ración suficiente para dos platos cumpliditos y sabor de rechupete. Tras esto los postres, caseros y bien elaborados y el café. Para acompañar el postre Pep nos ha servido un fantástico (por su olor y posterior sabor) vino dulce Canari (100% malvasia) y después otro vino dulce más suave cuyo nombre no recuerdo. Finalizamos con un champagne que le hemos pedido a Pep para realizar un nuevo intento buscando el enamoramiento, que en mi caso no ha llegado, seguramente por mi falta de paladar... (Siento la encerrona Pep... y agradezco enormemente tus explicaciones)
La comida la hemos acompañado con Beryna 2012 (siempre sorprendente) y Sentada sobre la bestia (más ligerito y que para mi gusto no hace honor al pasaje bíblico al que hace referencia del Apocalipsis 17), todo ello con predominancia monastrell junto a otras variedades y de la zona limítrofe entre Valencia y Alicante.
Si comes bien, te tratan mejor y encima el precio es razonable, la cuadratura del círculo está próxima. Muy recomendable!

Se presentaba una comida de amigas, una de ellas salía de trabajar a las 14,30 hs. en Meliana, un miércoles en pleno agosto... y qué mejor excusa para visitar Ca Pepico por la cercanía y porque siempre es una garantía de buen hacer.

A nuestra entrada nos saluda Pep con la simpatía que le caracteriza conforme va cogiendo confianza. Bien Pep! Tú y tu equipo conseguís que la gente se sienta en su casa desde el minuto 0. Bien!

Mientras ojeamos la carta unas cervezas muy bien tiradas y esa tentadora y siempre fiel tabla que espera en la mesa con su allioli, tomate rallado, sal maldon y AOVE. Junto a esta entradilla el cestito con varios tipos de pan, pero de pan pan, nada de tonterías!

Nos decidimos por una "picaeta" al centro y un platito de arroz para finalizar:

Para abrir boca y como aperitivo un gazpacho de sandia servido en su graciosa y diminuta cazuelita roja. Refrescante.

~ Tomate natural trinchado con ventresca de atún. Plato que me encanta por su sencillez y su sabroso producto. Un clásico.

~ Croqueta de bacalao al estilo de "Carmencin". No puedo evitar pedir siempre estas croquetas que tienen una textura y un sabor que alcanzan la perfección. Me pirraaaaaannnn!!

~ Patitas de sepia con cebolla. Lo mismo de lo mismo, producto y sabor... y una muy buena elaboración que invita a mojar y mojar pan. Uuuhhhmmm!

~ Clóchinas. Como si estuviéramos comiendo pipas volaron del plato. Riiii-cas!

~ Arroz con "fesols i naps". Aunque parezca increíble, y si la memoria no me falla, es la primera vez que pruebo este plato. En una cazuelita de barro nos sirvieron un buen plato a cada una. Un arroz meloso con cerdo y su tocino, morcilla de cebolla, napicol, "fesols" (alubias), cardo... Exquisito sabor, perfecto punto del arroz, potencia equilibrada... ¡Sublime! Elaborado con delicadeza y esmero que son marca de esta casa.

Llegamos al postre con el huequecito justo para saciar nuestro capricho goloso por lo que decidimos compartir un par de postres al centro: una Tarta a base de mouse de chocolate y avellana muy suave y rica y un Helado de yogur con mermelada de higos que me supo a gloria.

Junto con el postre nos invitaron a una copita de Mistela y a una especie de "sidra de gel", Givre Cidre Glace altamente adictiva.

Unas galletitas de mantequilla con choco con el café. Y qué a gustito nos quedamos, mareeee!

Para beber seguimos con agua y con cerveza Turia. Dos dobles por persona en total.

No voy a describir de nuevo el local que desde la primer vez que lo visité me encanta. Men-can-ta! Tan rústico, tan valenciano, tan azul... A mí personalmente me envuelven estos locales, que por cierto estaba al 100% de su capacidad.

Como siempre, el servicio muy cercano, atento, profesional y permitiéndose la licencia de bromear con el cliente que se preste a ello. Un toque de buen humor siempre alegra una comida ;-))))

Y qué decir de Pep? Que conforme más lo conozco más sencillo me resulta. Una muy buena persona, entusiasta de lo que hace y que disfruta cuando se siente rodeado de su gente. Con esa humilde actitud consigue un gran equipo que más bien parece una familia con esa viga maestra que es su simpática hermana que, aunque se le vea menos siempre tras los fogones, su esencia impregna cada plato.

Mis dos amigas muy satisfechas de la experiencia y de la agradable charla con Carmen y Pep salieron diciendo "volveremos seguro". Y así es como se sale de esta casa... VOLVEEEERRRRRRR con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien...

Ya sabéis, volveré...

  • Arroz con "fesols i naps"

    Arroz con "fesols i naps"

  • Patitas de sepia con cebolla

    Patitas de sepia con cebolla

  • Tomate natural trinchado con ventresca de atún

    Tomate natural trinchado con ventresca de atún

Está situado en una alquería al norte de la ciudad de Valencia, rodeado todavía de huerta. La casa es muy antigua y conserva su estructura original a pesar de las reformas acaecidas en todos estos años. Su decoración es rústica valenciana, con numerosos aperos de labranza, azulejos, fotos, recuerdos y con las ventanas y puertas pintadas de azul claro que te recuerdan su proximidad al mar. Todo muy coordinado.

Dispone de una gran sala donde está la barra de la cocina semiabierta, de un comedor algo más privado y una salita muy recogida. Las mesas bien vestidas y con una separación envidiable. Destacable la iluminación indirecta y cálida que le otorga un ambiente muy acogedor.

Ana Ferrer está al frente de la cocina y ofrece platos tradicionales valencianos en los que prima el buen hacer y los buenos productos. Se prové de su propia huerta o colindantes, del cercano mar… los sirve tras cocinarlos con sus “tempos” sin prisas, con respeto. El resultado es una cocina franca, directa y honrada. Vamos, lo que hoy en día se le ha venido a llamar “Cocina kilometro Cero” y “Slow food”.

Pep Ferrer se encarga de la sala y de los vinos. Su propuesta vinícola es amplia, variada, con una selección envidiable, con referencias tanto nacionales como internaciones. Algo que me gusta mucho de este restaurante es que la carta se presenta como una sencilla colección de folios impresos, lo que te garantiza su constante actualización. Aunque lo mejor es dejarte llevar, aconsejar y sorprender por el propio Pep, un auténtico “Wikivinoman”. El recargo es muy comedido, la cristalería de calidad, y el servicio del vino es perfecto, siguiendo todos los pasos de la liturgia.

Visitamos Ca Pepico con ocasión del Encuentro bianual de la Peña Gastronómica los Restauranteros. Este IV Encuentro tuvo su sede en la ciudad de Valencia, organizado por la simpática pareja que son Ada y Fer. Nos prepararon un programa completo e inmejorable. Ca Pepico fue su acertada decisión con la que abrir el programa y poder mostrar a los Restauranteros foráneos la cocina tradicional valenciana, amén del festival vinícola que allí vivimos.

Menú para la ocasión

Y tanto que era para la ocasión, como que el menú tenía hasta nuestro logo impreso y todo (un detallazo Pep)

Aperitivos:

Corteza crujiente de bacalao. La corteza está elaborada con la propia piel del bacalao, crujiente y de sabor intenso. Acompañadas por un allioli casero, de los que hacen honor a su nombre, sólo ajo y aceite. Desde que falleció mi abuela María que no había probado uno tan bueno.

Crema de remolacha con galleta de eneldo. Presentada en una pequeña cazuela, suave y delicada. Una galleta de eneldo, a modo de tapa de la cazuela, complementaba a la crema. Original en presentación.

Nos sirvió un buen pan, aceite ecológico Envero, flor de sal, tomate triturado y allioli casero.

Entrantes a compartir:

Tomate trinchado con ventresca de atún. A este bien avenido matrimonio lo único que se le pide es la calidad de ambos, como era el caso. En raras ocasiones pido este tipo de platos, que hasta yo sé preparar, pero aún así lo disfruté.

Croqueta de bacalao. Fritura perfecta, justa combinación de patata y bacalao y un toque de pimentón. Textura y sabor, entre las mejores que he probado nunca.

Croqueta de puchero. Croquetas de nuestro cocido, también perfectamente fritas, de interior sabroso, pero algo seco para mi gusto. Acompañadas de una base de humus que ayudaba su ingesta.

Patitas de sepia con cebolla. Guiso tradicional, de los que se cuece tranquilamente en el puchero. En este momento entró a jugar el pan para mojar hasta limpiar el plato de la rica salsa. Tan sencillo y tan bueno.

Dentón con tomate, pimiento y tonyina. El dèntol como lo llamamos por aquí es un pescado que me encanta. Carne prieta, compacta, foliada y muy sabrosa. Acompañado del popular pisto valenciano que como característica idiosincrásica contiene, además del tomate y pimiento, pequeños trozos de atún de ijada en salazón. Constituyó un buen y patrio acompañante al excelso pescado.

Solomillo con revuelto de patatas y morcilla. La carne buena y al punto menos solicitado. Me llamó más la atención su potente acompañante, me quedé con ganas de más.

Crema de calabaza con helado de mantecado. ¡Cómo disfrute con este postre! Nunca había probado esta combinación y me encantó. La calabaza es un ingrediente muy presente en el recetario dulce de Valencia y por otra parte el helado de mantecado (de vainilla) tal vez sea el helado tradicional más popular de la Comunidad. Mi tía Mayte borda este helado y éste estaba a la altura. Me gustó tanto que un día de estos me atrevo a reproducirlo.

Cafés, infusiones y petit fours. Unas rocas de chocolate negro y unas galletitas pusieron punto y final a esta estupenda cena.

Esta cena fue especial, como siempre por la grata compañía, hay que ver que Peña y que “piña” hemos conseguido (Gracias Aurelio, tu eres el “culpable”). También por la degustación que os acabo de contar, pero si algo hizo especial, muy especial esta cena fueron los vinos allí bebidos y especialmente su puesta en escena de la mano de este gran sumiller que es Pep Ferrer.

A excepción del espumoso rosado de bienvenida, todos los demás fueron a ciegas, pensados acertadamente “ad hoc” para cada plato, para cada momento, algunos servidos a tríos, otros a dúos, otros enlazados con los siguientes con un hilo conductor que a priori sólo el propio Pep sabia. Un juego divertido y didáctico que supuso el deleite de los presentes y a la vez una cura de humildad para cualquier aficionado al vino.

Pep Ferrer jugó con nosotros, a sorprendernos, a engañarnos, nada era lo que parecía, bien por la variedad, bien por el origen, o por el estilo de vinificación… Ahí va la secuencia:

Festejar, P. Bouju, Macle, Manzanilla pasada Navazos 50, Pierre Peters “Chetillons” 2005, Gatinois millesime, Pierre Gonon “Les Olivieres” Saint Joshep, Ganevat “Les grands teppes vieilles vignes” 2011, Issue Ribeiro 2010, Acusp 2010, Rousset Peyraguey 2003 “Creme de tete”, Canari.

Todos los vinos de gran nivel y armonizando la comida acertadamente. Si he de quedarme con alguno, sólo con uno, elegiría el Canari una malvasía volcánica procedente de varias soleras (56, 70 y 97) que me seduce por su equilibrio entre dulzor y acidez. ¡Espectacular!

Restaurante muy recomendable en el que encontrarás una cocina local y disfrutarás de vinos de todo el mundo. Siempre salgo pensando que he recibido mucho más de lo que he pagado.

Todo un ejemplo a seguir en cuanto a su buen hacer, vocación de servicio y profesionalidad.

Post completo ilustrado con fotos en:
http://www.vinowine.es/restaurantes/ca-pepico-restaurante.html

Confirmados todas las buenas referencias de este sorprendente restaurante en mitad de la huerta de Meliana. Cocina valenciana clásica, buen producto y buena atención. Y una estupenda RCP. Muy bien comidos y muy bien cobrados.

Los arroces son excelentes pero no van a carta abierta. Cada día de la semana ponen a disposición un par de ellos. Nosotros pudimos elegir entre un arroz de mar que daban la posibilidad de pedirlo seco o meloso y un arroz al horno de bacalao.

Un sitio para no cansarse de ir.

No puedo hablar de las excelencias de su bodega (según parece) porque no pedimos vino.

No voy a añadir ni una coma en lo que atañe al menú, excelentemente narrado por Antoni_Alicante y perfectamente complementado por oscar4435 en las valoraciones inmediatamente anteriores a ésta que nos ocupa.

Únicamente dejar constancia de los vinos con los que Pepe nos agasajó, deleitó, sorprendió, confundió... Los vinos con los que nos volvió locos.

Ahí van:

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Festejar, P. Bouju, Macle, Manzanilla pasada Navazos 50, Pierre Peters "Chetillons" 2005, Gatinois millesime, Pierre Gonon "Les Olivieres" Saint Joshep, Ganevat "Les grands teppes vieilles vignes" 2011, Issue Ribeiro 2010, Acusp 2010, Rousset Peyraguey 2003 "Creme de tete", Canari.

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Un auténtico espectáculo por sí sólo, pero es que además Pepe se entregó escenificándolo.

Cada copa que pasó por la mesa, el muy perrete nos la sirvió a ciegas, poniéndonos a todos a pensar y a opinar. Nos daba pistas, nos tiraba de la lengua (para que la pifiáramos, claro)... Jugueteó con nosotros a placer.

La sucesión, la secuencia, el orden de aparición, fue minuciosamente estudiado obteniendo el éxito merecido.

Comenzó con ese original espumoso, sacó luego tres copas simultáneamente que conformaban un bonito juego (jura sin flor, jura con flor y manzanilla pasada), posteriormente dos champagnes de muy diferente corte, un chardonnay del Jura de nuevo que muchos habíamos catado y ninguno reconocimos, un ribeiro que nadie dijo ni de cerca que era ribeiro, un pinot noir ilerdense que algunos casi ubicamos geográficamente pero ni rozamos la variedad, un magnífico sauternes... y cerró con un malvasía volcánica dulce que casi me tiro de los pelos por no acertar (¡mira que la he catado veces!, arggggg).

Una experiencia sin igual que yo intentaré repetir sin haber pasado previamente a mediodía por ningún otro restaurante, porque Ca Pepico merece exclusividad, frescura de mente, de cuerpo y máxima atención.

Muchas gracias Pepe en nombre de la Peña Gastronómica Los Restauranteros.

Un auténtico placer.

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