Restaurante Ca Pepico en Meliana

Restaurante Ca Pepico

Datos de Ca Pepico
Precio Medio:
39 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
9.1 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Meliana
Dirección: Mediterráneo, 1 (Barri Roca)
Código postal: 46133
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Martes noche y Domingos. Vacaciones: 15 agosto a 15 de septiembre. Se admiten reservas.

Teléfono


122 Opiniones de Ca Pepico

Se puede decir que las sensaciones que pase en casa de Pep , son similares a las que paso en casa de Andres , cariño , pasión y ganas de agradar y hacer las cosas bien , ya van dos y con David , del Camarena , tres personas cuyo nexo de unión además de una buena amistad es su pasión por el vino y esas ganas de trasmitírsela a la gente que vamos a sus casas a disfrutar .

Esta muy bien descrita la velada por el amigo Toni, todos estábamos rendidos, Pep a agradarnos y nosotros a pasar una velada increíble.

Respecto a la comida, decir que los aperitivos eran lo mas arriesgado de la noche, en general no puedo ser muy objetivo, después del homenaje del mediodía así que el buen hacer de Pep y el hecho de que ese menú con esos vinos y ese servicio sea un regalo y que además tuviese el detalle de poner el logo de la peña en el menú, bueno el caso es que todo esto me gano y lo de menos, en este caso son mis apreciaciones sobre la comida.

Me chiflo el alioli .

Gracias desde aquí a todo el equipo del local y a Fer y Ada por escoger y organizar un fin de semana espectacular.

Ca Pepico es uno de esos lugares de los que has leído muchísimo en esta página. Para un "primerizo" como yo, una vez acabada la cena, sólo puedes decir aquello de: sí, efectivamente, así es, tal como lo había imaginado. Nos citamos allí los miembros de la Peña gastronómica Los Restauranteros en aquello que para algunos de nosotros era ya el segundo envite del IV Encuentro de la Peña y otros foreros ilustres de esta web con los que estuvimos encantados de compartir mesa. La liviandad y sutileza del menú tomado a mediodía (llegará el momento de colgar el post correspondiente a ello) facilitó llegar a la cena con apetito, cosa que se agradece en estas “gastro-maratones”. Fuimos un total de dieciséis comensales que llegamos escalonadamente al restaurante, siendo bien recibidos por su propietario, Pep, y recibiendo como acogida una copa de espumoso.

El local es muy agradable aunque supongo que todavía estará mucho más bonito a mediodía con la entrada de la luz por sus grandes ventanales. Decoración típicamente mediterránea con tonalidades claras y azulonas, mobiliario típicamente valenciano y aperos y utensilios del hogar con cierto valor sentimental para aquellos que valoramos la tradición y el pasado. Sorprende encontrar una sala completamente llena en un lugar apartado de la ciudad y en una barriada a la que, o has venido a comer, o difícilmente se entiende que andes por estos lares.

Comenzamos con unas cortezas crujientes de bacalao con allioli: buen snack, apetecible, sobretodo, por el allioli preparado simulando su versión más tradicional. Seguimos con una crema de remolacha con galleta de eneldo: la crema, fuerte en otros restaurantes y cuando yo mismo la preparo en casa, resulta aquí bastante más suave, atenuada la potencia de la misma con algún otro ingrediente (¿calabacín?). Me resulta original la presentación, no por la ollita en si en la que llega servida, sino porqué la tapadera de la misma es la propia galleta de eneldo con su asa “trabajada” y todo. Bonito.

Tras estos pequeños aperitivos llegan a la mesa cestitas con un pan de notable calidad y cuencos con tomate rallado y con el mismo allioli que ha acompañado las cortezas de bacalao. Vicio puro y duro.

- Tomate trinchado con ventresca de atún: Plato de producto con el único comentario posible sobre la calidad de ambos ingredientes: destacable.

- Croquetas de bacalao y de puchero (cocido): Diversidad de opiniones: lo que para uno resultaron de sabor intenso, para otro era con demasiada sal, donde uno opinaba que resultaban apetecibles en boca, otro las encontraba un pelín secas… A mí me agradaron pero reconozco que no soy para nada doctor en materia “croquetil”.

- Patitas de sepia con cebolla: Guiso tradicional de ambos elementos con un resultado notable. La combinación del caldito del guiso con ese pan casero da por resultado un bocado digno de dioses.

- Denton con tomate, pimiento y atún. Empezamos por el final: la guarnición, esta especie de pisto, es agradable. Sobre los lomitos del pescado, nuevamente diversidad de opiniones, sobretodo alrededor del punto del mismo. Atribuyo al debate al hecho de presentarse tacos de diferente grosor en unos y otros platos e imagino que, al haber dado a todos ellos un mismo trato, algunos quedaron más hechos que otros. El que por suerte me correspondió estaba rico y sobretodo me alegro reencontrarme con un pescado que no probaba de hace tiempo.

- Solomillo con revuelto de patatas y morcillas: plato sencillo con una carne con buen punto (me lo pedí punto – ) y una guarnición poco habitual que le iba muy bien.

- Crema de calabaza con helado de mantecado: se puede resumir en un solo adjetivo: deliciosa. Observaran aquellos que lean esta valoración y las demás que posteriormente colgaré sobre los otros restaurantes que hemos visitado en el encuentro la notable calidad de los postres degustados en todos ellos. Generalmente me defino como “no muy de postre”, pero en este finde los ha habido de muy muy buenos. Tal vez se está rompiendo un poco aquel tópico de que en la cocina española se descuida un poco la parte de los postres en aras de los platos salados. Muy bueno ese mantecado que me transporto gustativamente a los helados de la infancia.

Mi valoración sobre Ca Pepico se va a centrar en la “parte sólida” de la cena pero tal vez quien más protagonismo tuvo en ella fue el maridaje de vinos con el que nos obsequió Pep y que hizo las delicias de muchos de quienes compartimos mesa. No me veo capacitado ni para recordar ni para comentar los vinos degustados. Valoraré no obstante el servicio del vino con la máxima nota atendiendo a aquello que escuché de boca de mis ilustres acompañantes y una vez visto el despliegue de copas (impresionante), la variedad de los vinos, la temperatura de los mismos y la maestría y simpatía de Pep a la hora de presentárnoslos. Dejo en manos de otros foreros mucho más versados, la narración de la experiencia enológica que compartimos.

Del mismo modo, valoraré excelentemente la RCP pues me atrevo a vaticinar que el precio de este festín, especialmente por aquello que se refiere a los vinos, es bastante más alto de lo que pagamos al final. Fue una muestra de cariño muy a tener en cuenta de parte de Pep para muchos de los comensales, amigos y clientes habituales y para quienes les acompañamos en esa velada.

Increíble restaurante en el barrio de Roca, en todos los sentidos, tanto en la comida como en el trato al cliente, y destacar el buen hacer y el cariño al vino que le da Pepe.
Tomamos unos entrantes y seguimos con un arroz, sublime, de conejo. Producto valenciano desde la cerveza hasta el agua.
Precio más que asequible, sala típica valenciana que le da ese toque especial.
Consiguieron que me trasladara a mi infancia, enhorabuena por el buen hacer.

Hacía tiempo que no visitábamos esta casa referente en cocina valenciana y enclavada en la comarca de L´Horta Nord. La conjunción perfecta de astros propició que nos presentásemos a cenar con el ánimo de disfrutar de una gran experiencia.

Me resulta absurdo comentar el entorno al releer algunos comentarios previos como el del compañero Kopicki y al que os remito por la magnífica fotografía que realiza sobre esto. En síntesis, podría decirse que se respira aire tradicional valenciano por los cuatro costados con la huerta, que tanto nos ha dado y quitado, como telón de fondo.

Una vez acomodados, dos cañas de Turia de barril que me supo mejor que la que recordaba de botellín. En la mesa ya había tres pequeños cuencos con tomate fresco rallado, sal en escamas y all i oli del de verdad de la buena.

Tras pactar la comanda y aconsejándonos retirar un plato de la misma dado lo “ansiaviva” que podemos llegar a ser, la cosa quedó así, todo al centro:

A modo de aperitivo una Crema de Zanahoria con su Crujiente que viene a ser un anticipo del manejo que tienen en esta casa sobre los productos de la huerta que rodea al restaurante.

Esgarraet. No sabría cómo traducirlo. Se trata de una mezcla de tiras de pimiento rojo, entreverado como diría mi padre, asado al horno con salazón de bacalao, ajitos y AOVE. En el producto está la clave de este plato y aquí no se andan con minucias en ese sentido. Carnoso el pimiento, fino el bacalao, ajo contenido y aceite de primera. Mezcla explosiva.

Croquetas de Bacalao. Delicada fritura como cobertura con un interior de consistencia cremosa hacia pastosa, suave y con un fondo “bacalaero” imposible de expresar en palabras. Sí o sí, hay que probarlas. Innegociable.

Croquetas de Puchero. De costra más corpulenta y muy buenas también pero la sombra de las anteriores era muy alargada. Venían sobre una base de hummus que sumaba al bocado. Comparación odiosa.

Patitas de Sepia con Cebolla. Guiso espectacular de otro clásico de la zona. Ternura en la carne de la sepia cuyo acompañamiento, con esa cebollita que ha ido reduciendo sin prisa alguna al fuego, no hacía más que acrecentar la potencia del bocado. Lágrimas de felicidad.

Entrecot de Vaca. Nos encontramos nuevamente ante buena materia que necesita la mínima manipulación. Bien de sabor, tierna a tope y punto solicitado. Lo acompañamos de unas Alcachofas como guarnición, que aún estamos de temporada y para mi son fetiche. Control.

Milhojas de Crema. Postre compartido y por el que casi al final hay disputa con las cucharas como arma del duelo en la mesa por lo rico que estaba. Completo.

Un muy buen café con unas galletitas a modo de petit fours completaron la experiencia.

El pan servido en una cestita consistía en una caliente chapata muy tierna y sabrosa que dio mucho juego tanto con el esgarraet como con la sepia y una rebanada de pan ancho de pueblo.

Es un disparate, dado nuestro desconocimiento sobre el tema, ponernos a mirar la amplia lista de referencias en materia de vino… y en esta casa, ni te cuento! Tras pedirle un blanco que le fuera bien a la comanda nos sacó al menos ocho botellas para escoger… y al final un rosado… nunca aprenderé, me dije. Concretamente L’Anglore 2011 Nulle part ailleurs, Vin de France Rosé, completísimo, fino, sutil, lleno de matices y que se adaptaba a los platos conforme salían con una pasmosa facilidad. Esto añadido a esos pequeños grandes detalles y juegos que propone Pepe… que si un palomino del Bierzo por aquí… que si un chenin blanc por allá… pues redondea la experiencia que pueda tener uno en cuanto a vinos en esta casa. Al menos, colma las expectativas de un servidor.

En resumen, pienso que acercarse a Ca Pepico enriquece a uno. A poco que te muestres receptivo te calas de las condiciones que caracterizan a esta casa y que destilan por cada rincón. Humildad, respeto, trabajo, profesionalidad, amor a los orígenes, conocimiento y esencia, aderezados con una pizca de humor y empatía para tocarte la fibra. Cuando te despides y sales por la puerta salta como un resorte en tu cabeza una idea y una decisión… aquí volveré pronto. Me pasó a mí y sé que le pasa a mucha gente. Así que a continuación, con media sonrisa en el semblante me dije... Pepe ha vuelto a conseguir su objetivo… el molt lladre (el muy ladrón).

  • Milhojas

    Milhojas

  • Patitas de Sepia con Cebolla

    Patitas de Sepia con Cebolla

  • Esgarraet

    Esgarraet

A pesar de reciente visita, el ir con alguien que no conoce el sitio es un disfrute añadido por verle sorprenderse por todo: la ubicación, la decoración, la comida, los vinos y hasta por el propio Pepe y su cercanía y conocimientos. Nos hace jugar con los vinos, nos hace equivocarnos, nos sorprende desde la entrada con algún vino de aperitivo hasta la salida con algún dulce que te descoloca.
Para quedar bien y además sorprender, es un seguro.

Lunes y local lleno a medio día. Mesa para tres. Aperitivo de una cremita de zanahoria con su crujiente y acompañado de Una Palma, mientras miramos carta de comidas y carta de vinos. No sé para qué pues al final vamos un poco a lo que nos orienta que es la forma de elegir mejor.

Entrantes al centro: croquetas de bacalao y puchero, uno de cada, perfectas de fritura y buenas de sabor. Sepia encebollada, no está en carta pero si hay, no conviene perdérsela. Anchoas de buen tamaño y carnosas. Ya habíamos elegido un plato cada uno, pero no resistimos a probar una sardina de bota, pasada por el fuego y que no es aconsejable para hipertensos pero era un recuerdo de niñez difícil de resistir.

Optamos por la opción de arroz de cigalitas, calamar y alcachofas. Muy buen punto del arroz, bien de sabor, en la presentación quedaba pobre una cigalita por persona ya que era cigalita y no cigala.

Postres también para probarlos: fresones, milhojas tan bueno como difícil de comer, y helado de mantecado; todos más que correctos pero quedaron eclipsados por los vinos dulces que Pepe nos dió a probar. Un lujo.

En el apartado de bebidas y además de una cerveza fueron dos copas del mencionado Una Palma. Para la comida un Gallinas & Focas 2010 y en los postres un oporto Niepoort LBV 2009 y un Barbeito 10 una malvasía reserva velha extraordinaria.

Unos cafés y una "charraeta" y hasta otra.

Comida dentro del programa Verema y como local recomendado con menú establecido y con el fin de que el tiempo no se volviera en contra, aceptamos el menú con los vinos que nos propusiera Pepe.
Compartimos local con insignes veremeros, incluso allí nos enteramos que el ganador del desafío también estaba allí, y es que ser un candidato a local que mejor trata el vino (y además a buen precio) siempre es garantía.

Cinco comensales, tres firmas de Verema, con ganas de poner algo sólido entre cata y cata y comentando que subir (y hablar) para recoger premio podía convertirse en algo dificil después de tanta cata, pero como no eramos los únicos allí sentamos con el mismo problema, pues ya veremos como acaba la fiesta.

Sobre la mesa un aperitivo por cortesía de la casa: pan (demasiado bueno) con tomate, all i oli muy suave y denso para comer casi sin pan (total no creo que bese a nadie en las próximas horas) y aceite de buena calidad, Envero con buenos amargos.
También una entrada extra por cortesía: crema de hervido valenciano servido en pequeña olleta simulando las ollas antiguas, muy buena aunque servida demasiado fría y poco densa.
Unas cervezas y algo de agua, de entrada para iniciar.

Entrantes: tomate trinchado con ventresca de atún; ambos bien.
Croquetas de bacalao y de puchero, una para cada uno, de buen tamaño y buen sabor.
Alcachofas plancha, sencillas, bien hechas y buena ración.
Calamar salteado con habitas: bueno pero sencillo.
Añadimos un extra a petición popular: sepia encebollada; lo mejor de todo, por algo lo añadimos como extra. Acabó faltando pan para mojar la salsa.
Se acompañaron de Les Chalasses Vieilles Vignes, un côtes du Jura, un chardonnay 2011 que estuvo bien.

Hay que elegir algo y era un segundo; las opciones eran fideua de verduras y jamón ibérico, un voto. Arroz meloso de mar: descartado; bueno pero se quedó corto ante la última opción: Arroz de pato, para cuatro, servido en caldero y un poco al dente para que el último cucharon, el mejor, esté aún bueno; caldoso con buena cantidad de pato y buen fondo de caldo; se podía repetir y así lo hicimos. Un éxito.
Se acompañó de un extraño, casi clarete, Bourgogne Trapet 2011, muy light y que el pato se lo comió.

De postre, lo que hace terminar bien la comida: chocolate, bueno agradable, no empalagoso y apoyado por un buen vino dulce turbio, sorprendente: Vigna del Volta 2007, una malvasía espectacular.

Al final, con los cafés un aparente rosegon (no me convenció) con sensaciones como las galletas danesas; pero la compañía me encantó: Fondillon de Alicante Gran reserva de Primitivo Luis.

Lástima no poder disfrutar de un rato de conversación con Pepe, que iba de mesa en mesa pues entre las de Verema, la de los Remirez de Gamuza, y los clientes habituales, estaba todo más que lleno.
Corriendo de nuevo al encuentro que Pago de Carraovejas nos espera.

Un arroz espectacular y un helado de mantecado con sopa de calabaza de impresión. Todo un placer.

La primera vez que oí hablar de Ca Pepico fue a través de mi amigo Alberto Izquierdo (forero de esta casa) y contador de historias. Regentó durante años una tienda de vinos, licores y delicatessen en Valencia: “El Mostagán” se llamaba. Siempre me decía “tienes que ir a Ca Pepico”. El fue una de las personas que hizo que me interesara por el mundo del vino y allí hice mis primeros cursos de cata. Como también se gestó el ya famoso Grupo de Catas Valencia conocido en esta web. La crisis imperante tras mucho tiempo aguantando hizo que bajara la persiana.
De esto ya hace unos cuantos años. Por fin este Agosto reservé para cenar. Me llamaba la atención la terraza que monta en las noches de verano y la persona que encarna el espíritu del local: Pep Ferrer.

Asi que hacia el Barrio Roca de Meliana nos dirigimos. En medio de la huerta valenciana, allí donde en 1930 el abuelo construyó esta venta que pasó a manos del padre de Ana y Pepe en 1975. Desde el año 2000 regentan ellos el local. Nada más llegar observo como en la misma calle se mantienen las tradiciones: vecinos tomando la fresca y otros cenando en la calle con la familia. Llegamos, entro, me presento ante Pepe y me da a elegir entre el interior o la terraza. Elegimos está última pero le pido que nos enseñe el local que me ha dejado sin palabras: un resumen a través del tiempo de cómo era una casa valenciana con negocio propio, una decoración conservando elementos típicos de la época pero con orden y gusto, sin agobiar. Ante mí un carro, unas perchas como las que conservo en casa de mis abuelos, fotos, recuerdos y como Pepe y su hermana Ana que se encarga de los arroces han recuperado la antigua barra de la tienda a su posición inicial.

Ocupamos nuestra mesa a la que no le faltaba detalle y Pepe nos comenta el funcionamiento del local por las noches. Elegimos estos platos “Esencia de la Cocina tradicional Valenciana”:

.Montadito de steak tartare. Buena bienvenida
.Pan con tomate y botella de AOVE Un detalle éste último que debería ser habitual pero que no lo es.
.Croquetas de bacalao 4 unidades espectaculares. Hay un enlace en internet donde aparece todo el proceso de la elaboración.
.Avellanets (caracoles): Que se puede decir de estos típicos caracoles con su salsa de toma pan y moja. A la foto me remito.
.Calamar troceado con habitas y ajos tiernos: Otro plato tradicional muy bien resuelto.
. Raya y taco de bonito con titaina: Producto de primera acompañado con uno de los platos típicos del barrio del Cabañal-Cañamelar de Valencia. Es una especie de sofrito hecho con tomate, pimiento rojo asado, piñónes y ventresca de atún salada (tonyina de sorra). Suave, con un punto de acidez exacto. Una pena que sea cada vez más difícil encontrarla en las cartas.

Postres

Aquí entra en juego el horno Quatre Cantons de Moncada otro de los negocios familiares de Pepe. De nuevo el respeto por la tradición.

. Helado casero de Mantecado y Tarta de Chocolate y AVellanas : Brutal la tarta, de verdad. El mantecado a buen nivel. Curioso lo de este helado. Parece que su origen data del siglo XVI en Florencia según he leído por Internet. Fuera de Valencia no es muy habitual. En mi visita a Denia no tenían. Vainilla, el mantecado es de Valencia me dijeron.

Vinos

Aquí jugamos en ligas mayores. Pepe nos ofreció maridar el menú y jugar a acertar los vinos. Los sirve, te deja beberlos y luego vuelve, pregunta tus impresiones e informa sobre las variedades y su procedencia. Solo acerté la sidra. Lo más fácil. Este fue el despliegue Vinícola:

Hereu de Nit Raventos i Blanc
Philippe Bornard Cotes de Jura “savagnin” les chassagnes 2008
Cepas vellas Do Ferreiro 2010
Eklipse 2011 Itsasmendi
7 Fuentes 2010 Valle de la Orotava
Garnatxa del Emporda Castillo de Perelada
Sidra de hielo Dupont

La selección me dejó sin palabras. Se nota su pasión e inquietud por el vino, le gusta jugar como él lo define y para eso nada mejor que su tienda Mesquevins de Moncada. Como disfruta Pepe. 500 referencias contemplan la carta de Ca Pepico.

Epílogo

Al final pequeña charla sobre la cocina del local: “Hacemos lo que sabemos y venimos haciendo desde hace años”. Más claro agua. Productos del entorno y de la huerta respetando la tradición valenciana. Y eso se agradece en estos tiempos que corren en el que existe demasiada “globalización” en la cocina. Una cocina que no se ha de perder ni olvidar. Y una velada para recordar durante mucho tiempo. Y termino como reza en su web: A la taula i al vi, al primer crit.

  • Calamar con habitas y ajos tiernos.

    Calamar con habitas y ajos tiernos.

  • Avellanets

    Avellanets

  • Vinos

    Vinos

Primera visita a este afamado restaurante, nada más entrar ves botellas vacías que seguro que tienen una bonita historia tras ser vaciadas (todas ellas de un prestigio considerable). Fuimos 2 comensales.
Nada más sentarnos nos hablan en un valenciano de l´horta nord, lo cual transmite tranquilidad.

Nos declinamos por beber con vino blanco, lo tenía claro: Impromptu
de hispano suizas, sauvignon blanc (23€), más agua (2€)

En el tema de las viandas:
- Aperitivo de la casa: cucharita de steak tartare, debían haber sacado un plato entero.

- Ensalada de tomate y ventresca, ración de buen tamaño, que no sobro nada, el tomate muy bueno al igual que la ventresca

- Croquetas de bacalao y de puchero, ESPECACTULARES.

- Calamar con habas y ajitos tiernos, calidad del producto muy buena.

- Para rematar carne trinchada en su punto, de muy buena calidad, pero que la encontré un poco fría.

- Platos de postre variado, acompañados de dos copas de mistela

Cafés y 2 copas de PX 1985.
Tanto, a las mistelas, cafés y PX, fueron invitación de la casa, creo que es un detalle más que considerable.

El local, ya descrito, me gustó mucho. El servicio me pareció muy cercano que al fin y al cabo es el tipo de servicio que me gusta.

Conclusión: Si tienes claro que lo que quieres comer, es cocina de toda la vida, que la materia prima sea el personaje principal y que el desplazarse al barrio de los melones no es un inconveniente. Este es un local muy a tener en cuenta

El Grupo de Perjudicados por el Noma está empeñado en demostrar que no tiene mal gusto al elegir restaurantes, aunque cualquier buen escribiente haga un borron (borron danés). Además sirve de desagravio compartido y de terapia grupal. Aquí demostró una nueva y buena entrega con esta elección.

Recogida en un solo coche, más un foráneo, completan el grupo para una mesa de 6, y a dejar hacer al jefe. Menos mal que no nos riñeron mucho por empezar después de las 3 de la tarde, incluso Pepico nos sorprendió queriendo esperar un poco más a que llegara el foráneo perdido entre los campos de la huerta valenciana. La espera se hizo menos espera con un buen pan con tomate, ajoaceite (muy destacable) y un buen AOVE de arbequinas Envero de agricultura ecológica.

Con el aperitivo de una buena crema de alcachofas y crujiente de zanahoria (creo que también habia chiribia) y un clásico fino de Gonzalez Byass, Una Palma, completamos mesa y entonamos estómago para lo que viene detrás.

Entrantes:
. anchoas caseras: una anchoa (dos lomos) por persona, bien desespinadas, un punto de más de sal (para mi gusto), no de gran tamaño pero muy sabrosas.
. tomate trinchado con ventresca de atún: plato clásico, un poco más de madurez al tomate hubiera mejorado mucho el sabor.
. croquetas de bacalao caseras: muy buenas; me apreció que en lugar de trabar con patata se había hecho, al menos en parte, con boniato (luego no me acordé de preguntarlo).
. calamarcitos salteados con ajitos tiernos y habas: muy buenos, un poco secos pero bien de sabor.
. pescaditos fritos: pescadilla, raya y salmonetes: perfectos de rebozado y fritura; muy sabrosos.

Principales:
. arroz seco de pulpo y cigalitas: buen fondo, buen punto de arroz, ración suficiente.
. arroz meloso de pato deshuesado con setas y alcachofas: lo mejor: sabroso, consistente, amplia ración incluso repetible -no me atreví-, meloso, ganándole terreno al caldo poco a poco, la carne tierna al igual que la alcachofa. Lo mejor llegó al final.

Postre:
. un Parfait de vainilla con nueces sobre una base de coca de llanda de calabaza: muy bien la base, el parfait pasó un poco de dulce (¿o era el contraste con el pato reciente?)
. cafés (bueno) y petit fours a base de galletas crujientes y chocolates.

Capítulo aparte merecen los vinos, donde también el jefe nos ahorró elegir entre una carta de más de 300 vinos, con 12 folios grapados, y se dejó llevar y nos deleitó con sus conocimientos y preferencias francesas (¡y quién no!).
Nos servía y dejaba hacer, que lo comentáramos, que nos equivocáramos (casi siempre) intentando saber uva, procedencia... y cuando ya llevábamos media copa y 3 equivocaciones, nos comentaba el vino.
Hizo un disfrute especial.

Tomamos (aparte del mencionado fino de entrada):
. Domaine de Montbourgeau, l´étoile, savagnin 2008: que parecía un elegante jerez.
. Clos de la Neore, de Edmon et Anne vatan, Sancerre 2010: una joyita extraordinaria casi imposible de conseguir y que nos encantó.
. Mark Angeli, La Lune 2011 y un buen chenin de agricultura biodinámica con una entrada un punto dulce al inicio y leve amargo final. Nos fuimos a buscarlo en Alemania y estaba más cerca. Para mí el mejor, o mejor dicho, el que más me gustó.
. Do Ferreiro, cepas vellas, 2011: tras el anterior, aun siendo bueno, lo tiene más dificil y quizás un poco más de tiempo en botella mejore.
. Ponte da Boga, expresión románica, 2011: un ribera sacra joven y frutal para el primer arroz.
. Domaine Gauby, vieilles vignes, 2010: también biodinámico y algo indómito en su origen, con un buen resultado final.
. Domaine de Ogereau, cotes du Layon 2011: el elegido para el postre, un dulce intenso pero elegante. No hay mejor forma de acabar.

Mereció la pena haberme levantado hoy. Incluso mereció la pena ir al Noma para vivir estos coletazos posteriores.

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