Restaurante Habitual en Valencia
  

Restaurante Habitual

18
Datos de Habitual
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas:
Precio desde 22,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Habitual Habitual Habitual en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Habitual Habitual Habitual en Valencia Fresitas de Canals, vainilka y crumble. Restaurante en Valencia Alcachofas, papada y espuma de ajos tiernos Restaurante Habitual Berenjena asada, salsa holandesa y piñones Habitual Canelon de ensaladilla de bogavante y calabacin Habitual en Valencia Cebolla asada, brandada, tapenade Restaurante en Valencia Restaurante Habitual Habitual Habitual en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Habitual rillete Habitual rillete Habitual en Valencia ensaladilla Restaurante en Valencia ensaladilla Restaurante Habitual berenjena Habitual berenjena Habitual en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Habitual Habitual Habitual en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Habitual boniato asado, helado con anís Habitual tarta de tomate pera Habitual en Valencia cebolla asada

18 Opiniones de Habitual

Hacía tiempo que se había quedado en el tintero y, con la excusa de probar también el tema de Cuina Oberta, se plantea nueva visita y comprobar la evolución progresiva de su cocina. No hay cambios importantes en el local más allá de que pasó en sus inicios por un espacio abierto completamente, y ahora se parcela en mini espacios de pocas mesas y se aprovechan también los espacios externos a las columnas así como un nuevo y pequeño fuera del local y que parece destinado a fumadores empedernidos. Se mantiene la presencia importante de madera de colores claros y una decoración de plantas que dota de cercanía y da calidez al local. El reparto horario de comensales permite con buena distribución que se note menos la cercanía de las mesas.

El personal más que joven pero sobradamente preparado y que cambia con la excesiva frecuencia habitual de los locales emblemáticos (el curriculum se hace necesario) desde la recepción hasta la mesa. Vamos con menú preestablecido y prepagado que se nos dejan sobre la mesa para su seguimiento. Por tanto, no hay visión de la  carta de comida pero sí de la de vinos, que me parece más amplia de lo que recordaba pero que sigo notando a faltar la presencia de botellas de 3/8 para singles (o singles en el tema de la bebida) que se ven obligados a tomar por copas, de las que hay no muchas opciones diferenciadoras entre sí en la calidad.

Dos para comer y beber. En el tema líquido optamos por dos vermuts blancos St Petroni (había varias opciones) y yo opté por una copa de blanco, un albariño, Zárate 2016 y posteriormente una de tinto de Gómez Cruzado 2015, todos los ellos bien servidos con copa y botella en la mesa, incluso dados a catar los vinos para dar aprobación antes de servirlos. El único pero es que el primer vermut fue notablemente escaso en la cantidad, si bien quedó completamente compensado en el segundo servicio.

La comida, entrantes compartidos al centro y de principales optamos por uno de cada, al igual que los postres, lo que hay que tener en cuenta al valorar el menú individual. Muy destacable la cesta de pan (cajita de madera) y sobre todo el pan recien hecho y que es una perfecta compañía para el aceite de calidad, Tot Oli, que ponen en la mesa, del que no ví la etiqueta pero de muy alta calidad. Una botella de Sacalm fue la hidratación necesaria.

El menú (24€, sin bebidas):

. salmón ahumado sobre un cogollo de lechuga con salsa de rábano picante y mostaza: una buena forma de comenzar, fresca, punto picante ligero; todos ellos sabores más suaves de lo que apuntaba el texto.

. ensalada de tomate en conserva con mozzarella, aguacate, espuma de tomate asado y capellanes y frutos secos: diferentes sabores, texturas que forman un conjunto muy agradable; destacable la conserva de tomate (muy presente si empre el tema de conservas naturales) que aporta más que el esperable tomate seco.

. alcachofas fritas con espuma de ajetes y papada ibérica: un plato sencillo pero espectacular (quizás el mejor) en sabor y variedad de texturas, estando cada una en su punto perfecto.

. pastela moruna de cordero con yogur de berenjena y summac: de presencia algo menos elegante pero para comer con la mano y disfrutar de un cordero sabroso; muy agradable el contraste del yogurt.

. merluza a la llama con raiz de lechuga asada, picadillo de gribiche y jugo al amontillado: perfecto de punto el pescado y buenois contrastes de sabores en los complementos.

. canelones caseros de pollo a l´ast con ragout de setas: un par de buenos canelones de pasta al dente y con un relleno sabroso donde se nota el asado del pollo, muy bien el complemento de setas.

. fresas y fresones con helado de queso y sable bretón: encontrar esas fresitas de Canals, que saben tanto como huelen son un placer del momento; algunos trozos de fresones de complemento; muy suave el sabor de queso en el helado.

. flan cremoso con vainilla de Madagascar: una textura entre flan y natilla, de muy buen sabor y en un plato que parece diseñado para él.

Se nota más evolución y profundidad de sabores y fondos en los platos actuales sin perder esencia de los alimentos habituales de la cocina más popular peor con técnica y presentación actualizada. El tsunami Camarena no se queda sólo en el restaurante gastronómico, sino que llega hasta lo más Habitual.

No añadimos cafés ni licores pues ya se sentaban a nuestro lado y no parecía que la sobremesa, medio compartida, fuera del interés foráneo.

Fuimos a comer el menú de mediodía y debo decir que no decepciona: Vichyssoise de puerro y calabacín, buena,fresca, aromática; trixat (brandada) de bacalao y romesco, bueno, original; y tosta de paté, para mi gusto este plato es el que menos estaba a la altura de menú. De segundos una terrina templada de jardinera, muy buena,cocina fusion bien concebida y ejecutada y unos tagliatelle a la rabiata realmente muy conseguidos: por un momento me trasladé a Italia, - a cualquier buen ristorante italiano- y me imaginé sin problemas comerlo allí: imaginativo, sabroso y una excelente pasta. Los postres, una leche frita ( con la compañía) y una manzana con anís y sidra, conseguidísimos, todo ello regado con muy buen godello de cuyo nombre no consigo acordarme. Difícil comer mejor por 30 euros por persona.

Interés y curiosidad la que tenía por probar este segmento del conglomerado empresarial Camarena cuando el certamen semestral de Valencia Cuina Oberta se cruzó por el camino. Una oportunidad para testar lo que se aquí se cuece.

Ubicado en el bajo de esa maravilla arquitectónica que es el Mercado de Colón. Se viste de modernidad funcional con profusión de maderas claras, elementos premeditadamente inacabados y tenue iluminación. Escasa separación de mesas en la secuencia que tienen habilitada para dos personas.

Un par de galletas de cacau del collaret (variedad autóctona de cacahuete) como cortesía para esperar el menú propuesto (20 €) que terminamos compartiendo al centro, incluso los principales.


Ensaladilla de Confit de Pato, Manzana Verde y Mostaza. Responsabilidad grande la de la manzana que por un lado hace de contrapeso del confit ayudando a desengrasar y por otro media con la mostaza para conformar un bocado equilibrado. Punto alto de sal, eso sí. Consonancia.

Croquetas al Pesto, Puré de Tomate Seco y Rúcula. Cobertura con el marchamo Camarena y un interior dominado por la densa besamel y el fondo de albahaca que arrasaba con todo. Troquel.

Brócoli en Tempura con Mantequilla Salada y Sardina Ahumada. Verdura con punto ideal de cocción que se envuelve en una fina capa crujiente quedando a merced de la cobertura mantecosa que la acompaña. Bocado de fondo saturado cuyo flirteo bien con la sardina, la almendra tostada o los brotes frescos ayudaba a eludir cualquier atisbo de cansancio al comensal. Regate.

Pasta Rellena de Salchicha, Tomate Casero, Mozarella y Rúcula. La velocidad de regresión a la infancia fue supersónica. Embutido de especiado alto y tomate con alevosa acidez envueltos en el rollo de pasta elaborada de modo rústico. Traslación.

Caballa sobre Coca de Tomate, Aceite de Frutos Secos y Yogur de Piñones. La persistencia en el anclaje a los sabores mediterráneos locales salta de nuevo a la palestra. Conjunto con un punto tosco pero resultón. Saciedad.

Los postres consistieron en unos correctos Fresones con Mousse de Vainilla y Galleta de Almendra y una Coca Cristina con Helado de Limón y Piñones Garrapiñados con muchos más matices y texturas que la hacían muy atractiva.

Para beber cayeron dos cervezas Affligem de barril por cabeza.

Muy rico el pan tipo focaccia que presentaron de buen e inesperado grosor.

Servicio, en líneas generales, joven y diligente. Tempo de servicio muy acelerado al inicio del menú que causa estrés en el comensal y creo convendría modular en función del ritmo deglutorio de este. Así mismo sobró alguna réplica improcedente al hacerlo saber a una de las camareras.

Está claro que Camarena tiene las ideas empresariales claras. Abarca con Habitual un segmento medio, más allá de la faceta canalla, al que no se había dirigido y donde puede encontrar un nuevo vivero de clientes. Oferta en esta vertiente hay bastante en la ciudad, además de calidad y la competencia es feroz en ese sentido. El sello intransferible de Ricard sirve de reclamo, con unos platos que están ideados al milímetro para gustar, saciar e intentar fidelizar al parroquiano. Queda patente que tiene un ojo poco habitual en su gremio y saca merecido partido del mismo.

No conocía esta ultima - por ahora - propuesta, de Ricard Camarena. Si había tenido la oportunidad de disfrutar en su local estrellado y algo menos, en Canalla Bistro.

Lo primero a resaltar es el entorno, ubicado en el sótano de un remozadisimo Mercado de Colon, que ha quedado muy bonito. Buen trabajo han hecho.

Como decía, ubicado en el sótano, en uno de sus fondos, con decoración cálida, maderas claritas, luces amarillas, muy amplio, consiguen un ambiente muy agradable.

Servicio de sala, muy bien formado, agradables, cercanos, atentos.

No íbamos con intención de vinos, por ello no puedo opinar acerca de la carta. Nos dedicamos a cervezas.

Carta de comida, variada, con platos sencillos, reconocibles, aunque se nota la mano y la idea de Camarena, no tienen la sofisticación de la casa madre, pero tienen ese algo que los hace diferentes.

Después del atracón del mediodía, solo había hueco para una cena mas informal.

1/2 Cebolla asada, brandada de bacalao, tapenade de aceitunas y cebollino. Suavidad en los sabores, ninguno predomina sobre los demás. Buen comienzo.

1/2 Canelón de ensaladilla de bogavante y calabacín con pico de gallo. Refrescante, delicado, equilibrado. Ha gustado.

Berenjena asada y templada con salsa holandesa y piñones. A priori, podría parecer un plato contundente, nada mas lejos de la realidad, espectacular la melosidad de la berenjena y el contraste con los piñones.

Alcachofa frita, papada asada y espuma de ajos tiernos. El mejor plato de la noche. Espectacular. Muy tiernas y jugosas, muy agradable la papada y la espuma de ajos, un conjunto muy armónico.

Fresitas de canals, vainilla y crumble. A sugerencia de la sala. Fresitas pequeñitas, con intento sabor, que queda muy reforzado con el aroma de la vainilla y la presencia de la galleta. Muy buen postre.

Café con hielo e infusión, ponen punto final a esta visita, que aunque con unas propuestas lejos de sofistificaciones, nos permiten constatar la buena mano de un muy buen cocinero.

  • Fresitas de Canals, vainilka y crumble.

  • Alcachofas, papada y espuma de ajos tiernos

  • Berenjena asada, salsa holandesa y piñones

  • Canelon de ensaladilla de bogavante y calabacin

  • Cebolla asada, brandada, tapenade

Ese bonito fondo del sótano en el mercado de Colón está claro que se queda. Destacan todos esos círculos alineados, constantes en el interior. Minimalismo cálido. Esa calidez que da la madera y la luz amarilla que repercute hasta en las fotos. Buen ambiente.

Es el único local de este chic mercado que cuenta con aseos propios. Los demás comparten el de la galería. Valga reseñarlo.

La cocina queda fuera de toda pirueta. Son platos bien ejecutados, con sabores identificables, de cuidada presentación y que ponen de manifiesto la idea. Te das cuenta del por qué del nombre Habitual. Algunos de ellos pueden ser perfectamente tuyos.

Pedimos el Menú Carta (28,50 €. sin bebida). Un degustación representativo que consta de cuatro entrantes, principal y postre. Dos de ellos sacados de una tacada; Croqueta de pesto, puré de tomate seco y rúcula, y canelón de calabacín con ensaladilla de bogavante y pico de gallo. Equilibrados y básicos ambos, quizá demasido la croqueta, a la que le faltaba algo. Muy fresco y sápido sin embargo el canelón. Pasamos a la berenjena asada con salsa holandesa y piñones. Aquí el salto en sabor se produce. Buena carnosidad con el toque a fuego e importantes los piñones marcados. Seguimos con otro pasito más de sabor gracias a la parte grasa del cerdo en las alcachofas fritas, papada asada y espuma de ajos tiernos. Tiernas éstas. Sin embargo, a mi juicio, no supera al preparado de berenjena. Mi principal fue la merluza de pincho asada a la llama (constante en este menú) con un refrito tradicional y caponata siciliana (tiran de berenjena...). Pescado de primera, con la cocción casi al límite de la frescura del producto, incluso alguna zona sonrosada tenía, a la que no puedo criticar ya que iba en su favor. El de mi acompañante he de comentarlo sin remedio pues cayó la mitad; unos canelones de pollo a l'ast generosísimos en cantidad y calidad casera. Joder, y quién me iba a decir a mi que el postre sería lo mejor; un brioche asado y empapado de biscuit glacé de leche merengada. Una especie de vuelta de tuerca a la torrija tan famosa nuestra ya. Sublime.

El Cucú (cantaba la rana) del 2014 acompañó estupendamente. Escogido por ser uno de los más baratos de la carta, tu acompañante no tiene por qué pagar tu afición, y que resultó una gratísima sorpresa. Bueno, si hubiese sabido o leído antes de quien procede no tanto, porque Barco del Corneta es toda una garantía. Vaya blanco fresco, mineral, seco... Me gustó tanto como su hermano mayor. Hoy ya tengo una botella gracias a esto esperando en casa.

Quisiera ensalzar la calidad del pan, que tras preguntar por él y destacar esos trozos cuadrados, me dijeron que hacen una especie de focaccia. También el café sólo. Una vez más lo tomo mejor en restaurantes que en bares que viven de ello. No lo entiendo.

Ricard fue inteligente, práctico y sobre todo transparente en la elección del nombre. Comida habitual para gente habitual que puede hacer habitual su visita.

Comida para 5 con un debutante lo que siempre añade interés. Nada que descubrir en cuanto al local aunque estaba a medio ritmo, lejos de los problemas de la semana fallera.

Decidimos menú y si fuera necesario reforzar con algo más, posiblemente un postre, pero que al final no fue necesario.
Para beber dos botellas de Pago de Capellanes crianza 2012 en gran momento, aparte de las aguas y cervezas iniciales más una copa de fino solicitado pero que al servir resultó ser Hidalgo Villapanes, un oloroso seco ya catado anteriormente, aunque no por ello me desencantó. Al preguntar resultó ser el que había. También en el postre un Casta Diva por cortesía de la casa.

El menú:
Primeros y compartidos:
. canelón de calabacin con ensaladilla de bogavante y pico de gallo: muy bueno, bien armonizados los productos, buena pasta.
. croquetas al pesto, puré de tomate seco y rúcula: nada destacable.
. berenjena asada y templada son salsa holandesa y piñones: el mejor
. alcachofas fritas, papada asada y espuma de ajos tiernos: buen ensamblaje de sabores, alcachofas perfectas.

Segundos a elegir:
. pluma iberica, kale y menta: gran producto, buen punto, sencilla elaboración pero no necesita más.
. canelones de pollo gratinado al ast: no fueron nominados
. merluza de pincho en salazón asada a la llama con un refrito tradicional y caponata siciliana: buen producto y amplia elaboración. referida como buena.

Postre:
. brioche asado y empapado con biscuit glacé de leche merengada: un clásico de la casa que hace que te levantes más que saciado con ese punch final; el biscuit glacé una maravilla.

Unos buenos cafés finales y, de nuevo salimos los último,s sin presiones. Es lo que tiene empezar tarde.

No conocía el habitual de Colón, y su Lab en la parte externa. Merecía la pena adentrarse en él.
El local es muy suave, exquisito y confortable, como su comida y trato.

Somos 4 en la mesa, 4 personas con hambre.

Comimos muy bien dejándonos llevar por las propuestas del restaurante.

COMIDA
Mozarella rellena de esgarraet gratinado con suave ajoaceite suave. Trmapantojo muy bueno.

Ensaladilla de confit de pato con manzana verde y mostaza. Rico y sabroso

Rillete de atún rojo. Bien

Tarta templada tomates de pera en conserva. EL MEJOR

Cochinillo en fiambre casero. Suave y exquisito.

Alcachofas fritas, papada asada y espuma de ajos tiernos. Suavísimas.

Empanadilla frita de blanquet con habitas y llisons. Fuera de serie,...pediría solo empanadillas de por vida.

Kokotxas de bacalao con estofado de guisantes. Plato de Ricard gastronómico.Un 10 de verdad.

Nuestra Piadina de pollo de corral con champiñones, rúcula selvática y queso Camembert. Bien. Bastante sabrosa y jugosa.

Carrillera de atún con col. Normal. Puede mejorar.

Boniato asado con crema helada de anís y galleta de aguardiente. Exquisito, pero contundente. Boniato, bien trabajado.

Brioche casero asado y empapado con crema de vainilla canela y brandy, acompañado de biscuit glacé de leche merengada. Para morirse!!!.

VINOS......bueno, pasables. Mejor el blanco que el tinto.
A teixa 13
La Garnacha de Mustiguillo 14

Se pagó a escote.

Taxi y vuelta al salón VEREMA Valencia 2016.

Os dejo un link fotográfico ad hoc. Volveré.

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.995687723849078.1073742037.100002235804725&type=1&l=980ee6c070

Acompañando a gente foránea que quiere conocer la cocina de Ricard Camarena y que tras consultar su presupuesto nos decantamos por Habitual.
Local lleno y nos dejamos llevar por la mano de Juanma tanto para la comida como para la bebida.
Mientras llegan sus órdenes a cocina adelantamos con un Oloroso seco e intenso: Hidalgo Villapanés. Nos propone un ribeiro poco habitual A Teixa 2013, para seguir con un tinto de agricultura sostenible y producción limitada que desconocíamos: Garnacha 2014 de Mustiguillo, una buena sorpresa. Cuando llegaron los dulces se completó con un Recondita Armonía que armonizó bien con los postres.

En la comida y por orden de aparición:
. mozarella rellena (1 pp): a modo de huevo partido de buen tamaño donde el queso de mozarella hace de clara cocida y en su interior hay un relleno de esgarraet gratinado con suave ajoaceite y capellanet: el punto ahumado lo completa de forma perfecta.
. ensaladilla de confit de pato (media ración) con manzana verde y mostaza: un contrast de textura, puntos de acidez y picante perfecto.
. rillete de atún rojo (media ración): unas tostad de pan y una buena salsa pero el atún queda en una textura que no me acaa de convencer y creo que tampoco a los demás porque llega a sobrar en el plato.
- tarta templada tomates de pera en conserva: se pueden ver en las estanterías del local, los kilos y kilos de tomate confitado que se hacen en esta casa: siempre del mismo campo, siempre con el mismo dulzor. Muy recomendable.
. cochinillo en fiambre casero y servido templado: al estilo del fiambre de cabeza de jabalí se consigue un fiambre sencillo pero de alta calidad
. alcachofas fritas, papada asada y espuma de ajos tiernos: unas alcachofas perfectas en el campo y perfectas en el plato. Recogidas en su justo momento y con un buen paso por el fuego y ligadas con una salsa con apariencia de pilpil. Perfectas.
. empanadilla frita de blanquet con habitas y llisons: ésta última verdura que se cogia a orillas de los rios sustituye con elegancia a los clásicos ajetes. Un bocadito de lujo
. croquetas de pesto (1 pp): un sabroso pesto rellenas unas croquetas bien hechas y coronadas con su punto de alioli y de puré de tomate y rúcula a modo ketchup.
. cocochas de bacalao con estofado de guisantes: unas muy buenas cocochas hechas en vez de con salsa de pilpil con salsa de fondo de guisantes y pesto de albahaca. Con la calidad de los guisantes gana en frescura y elegancia en el sabor.
. piadina de pollo de corral con champiñones, rúcula selvática y queso Camembert: elegante bocado con el sabor habitual de las casas de comidas antiguas.
. carrillera de atún con col: el plato más caro y el que menos me gustó; ni es de cocina habitual casera ni se consigue armonizar los ingredientes.
. postre inicial de boniato asado con crema helada de anís y galleta de aguardiente
. brioche casero asado y empapado con crema de vainilla canela y brandy que se acompaña de un exquisito biscuit glacé de leche merengada: un postre que no deja sitio para nada más.
. tres cafés para rematar y un poco de conversación antes de cerrar el local y de volvernos al duro oficio de catar vinos en el encuentro de Verema.

Aún habiendo querido empezar antes empiezo ahora a comentar restaurantes, soy súper experta en la zona de Valencia y no me he perdido casi ninguno de mis recomendadoras mese verema preferidos con lo cual ya tengo muy buen paladar y mucho mejor criterio. Seré objetiva en todo lo que diré porque no me caso con nadie y me podéis hacer caso si dudáis porque me gusta comer bien. Voy allá: hoy he comido aquí de menú, pero de menú de 30 euros del de degustación me han sacado 5 entrantes que estaban muy buenos eran un canelón de calabacín con bogavante, unas croquetas de pesto, unas berenjenas gratinadas, y unas alcachofas con espuma de ajos tiernos, de segundos la merluza y la pluma... Todo riquísimo! Me ha gustado la atención el servicio y la calidad creo que he acertado! Tb bebimos un verdejito de josé pariente que estaba muy bien de precio. Y lo más de lo massss el bríoche de postre eso ha sido el colofón! Nos os lo perdáis en serio!

Un local en el que predomina la gente joven entre los clientes que se encuentran con una cocina de materia prima habitual en la casa de sus padres pero con una actualización en cocina y presentación como manda la fecha del calendario: 2016 (o casi).

Tres para cenar, amplios, en una mesa de 4, en una sala llena donde ya se nota autonomía de la empresa madre, al menos en la sala.

Entrantes:
. mozarela de esgarraet, gratinada y con un suave ajoaceite y con leve presencia de capellanes (bacaladilla seca y hecha a la llama): buena pieza, llena la boca con recuerdos valencianos con ese esgarraet perfecto de sabor y muy ligera (quizás demasiado) la presencia del capellanes.
. ensalada de zanahorias asadas, aguacate y rúcula: buena presencia de verduras en esepcial esas zanahorias con algún resto de piel y hechas de forma diferente: asadas
. berenjena asada y templada, con salsa holandesa y piñones: de nuevo un producto clásico de la cocina antigua, una berenjena asada cortada de forma alargada, manteniendo jugosa.
. alcachofas ecológicas fritas con emulsión de ajos tiernos: corazones de alcachofas más que tiernos, con su punta de rabo muy agradable y con esas salsas que acompañan todos estos platos, poco habituales en la cocina de RC hace años y que ahora parece que está siempre presente.
. croqueta de pesto, puré de tomate y rúcula: no es mucha rúcula porque aquí está poco presente, destaca el sabor de pesto.

Principal a elegir: quisimos probar ambas opciones por lo que repartimos el pedido, 2 de pescado y 1 de carne para probarlo todo:
. merluza en salazón con patata chafada y jugo de judías verdes: una merluza perfecta de cocción, con buen fondo y unas compañías diferentes a lo que se hacía en casa.
. pieza de vaca guisada con un ragout de setas al Jerez: carne guisada como antiguamente, pero con un fondo muy consistente y ese toque ajerezado; las setas acompañan bien al guiso.

Postre:
. brioche asado y empanado con nata y vainilla. Biscuit glacé de leche merengada: ese brioche sigue siendo muy contundente, llena y más con el fondo del plato (nata y vainilla) del que se embebe; el biscuit genial.

Bebidas:
. agua sin gas
. Louro: bien de inicio, servicio de copas ocasional, buena temperatura. Elegido en una carta con bastantes opciones.
. copa de tinto Venta del Puerto nº 12 para acompañar la ración de carne

Ningún cafe ni infusiones.
A destacar la persona que recibe y distribuye el comedor. Se acordaba de la anterior visita y del cava bebido. Máxima profesionalidad.

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