Restaurante La Sucursal en Valencia
  

Restaurante La Sucursal

149
Datos de La Sucursal
Precio Medio:
75 €
Valoración Media:
8.5 10
Servicio del vino:
9.1 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 21,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados al mediodía, domingos y segunda quincena de agosto

Teléfono

Restaurante La Sucursal La Sucursal La Sucursal en Valencia Taco de buey Restaurante en Valencia Restaurante La Sucursal La Sucursal Huevo asado a baja temperatura y emulsión de almendras La Sucursal en Valencia Tartar de salmón, encurtidos y sabayón Restaurante en Valencia Aperitivos: bocadito de foie, mini-oreo de crema de garbanzos y aceituna negra, cherry en tempura, papel de remolacha, airbag de guacamole y cuajada de mejillón con huevas de trucha Restaurante La Sucursal Cuajada de coco, Bizcocho express de vino dulce y un Gin Tonic perfecto La Sucursal Pescado de lonja, Endivia asada con calamar y Secreto ibérico La Sucursal en Valencia "Mi plato" de verduras, Tartar de tomate y Arroz con Espardenyes Restaurante en Valencia Snacks y aperitivos Restaurante La Sucursal rossejat La Sucursal los snacks La Sucursal en Valencia Cabracho a la plancha Restaurante en Valencia Tartufo de foie

149 Opiniones de La Sucursal

Uno de los locales con vistas más espectaculares, especialmente desde la terraza donde tomar aperitivo o café. Locla abierto co un servicio (diferente de la anterior visita) académicamente perfecto en todos los sentidos desde el conocimiento y comentario de los platos, el servicio de vino ajustado y sin apretar, hasta el ritmo de platos y la creciente intensidad del menú.

El local elegante, mesas muy separadas, vestidas con calidad, copas, vajillas... todo de 10. La carta de vinos ya comentada, digna de local estrellado (precios algo más elevados de la media). Pan de dos clases que no se nos comentaron, pero muy bueno, con reposición constante. El aceite servido para degustar, esta vez era Lágrima y que podían haber comentado alguna característica del mismo.

En la parte líquida  nos decantamos por unas cervezas iniciales, un par de agua sin gas Montepinos y una con gas, creo recordar Perrier, todas ellas formato grande; el vino elegido fue un Pétalos del Bierzo traido a perfecta temperatura y servicio completo en mesa. En la parte sólida teniamos decidido previamente ir al menú corto (llamado "Barca") por 60€,  bien  presentado en un sobre y que permite seguir la evolución del servicio. Detallado en sus partes de 4 aperitivos y 5 entradas más un postre:

. taco de piel de pollo de corral crujiente, pollo Pekín, cebolla encurtida y un caviar cítrico

. navajas y vinagreta de manzana verde, pimiento verde y alga roja

. tomate en rama en témpura relleno de chorizo y kimchi envuelto en tempura de tinta de calamar

. brioche relleno de brandada de bacalao, yema de codorniz y papada ibérica y toque de ajo negro

. ventresca de atún rojo de Balfegó y salsa de tomate amarillo ahumado con agua de hinojo y pepino osmotizado en la propia agua de hinojo y sésamo negro garrapiñado

. sardina, con salsa de lima y tamarindo y pipirrana

. espardeñas gazpachuelas (salsa de gazpachuelo), salsa de tomatillo y codium en tempura

. pescado de lonja (raya) en suquet thai

. arroz meloso de sepia bruta, blanquet, ajos tiernos y terminado en mesa con un suquet de caldo de gambas que lo reconvierte en meloso. Extraordinario, lo mejor de la comida.

.  tierra de jengibre y en su interior un dulce de leche con toques cítricos, helado de naranja sanguina y ruibarbo y tabasco: complicado, integrado, potenciado. Muy bueno.

Todo un despliegue de presentaciones, sabores, colores y texturas, con un sentido muy creciente de calidad y profundidad de en boca.

Unos cafés finales con unos creativos petits fours consistente en barrita de chocolate con sésamo negro y chupa-chup de mandarina y menta .

Pero... un auténtica pena que un local así, con una comida así y una alta relación precio/calidad, estuviera vacío completamente, siendo el doble de empleados que clientes, y con un alquiler de vértigo del emblemático edificio Veles y Vents en cuyo 3º piso se ubica este local, merecedor de estrella Michelín.

Local ya comentado y que de dia emana luz por todos los lados, con buenas vistas. El local es amplio, con buena separación de mesas, perfectamente vestidas y con sillas cómodas. Muy buenas copas, vajilla, cubertería, etc. Una terraza orientada al canal y que, con su amplitud, permite ver una amplia panorámica de la zona del puerto, lamentablemente con los containers presentes. La cocina visible es también una buena opción de vistas.

Servicio en sala de primer nivel (gracias Lesli), con servicio de vino completo durante todo el tiempo. Enorme carta de vinos con también importante presencia de vinos extranjeros; los precios: los esperados. Bodega visible, tan llamativa que es imposibel dejar de conocerla.

Carta de comidas amplia y una especial dedicación a un menú degustación, un "Menú de barca" (corto) y el largo (con más pases que el anterior  y el mismo postre), al que fuimos los cuatro de cabeza: "Gran Menú". Se acompañó de un muy buen pan y aceite Olixir LXR en degustación (y repetición). El menú actual consistió en:

Aperitivos

. piel de pollo de corral crujiente, quisquilla y salicornia: geniales bocaditos de aperitivo con diferentes elementos que forman un conjunto agradable en texturas y sabores

. bocado de chipirón y mayonesa de yuzu: a modo de microbocata. Magnífico

. tomate en rama en tempura relleno de buey de mar y sobrasada ibérica: magnífico plato pero en el fondo queda demasiado dulzón

. brioche de brandada de bacalao, yema de codorniz y papada ibérica: el brioche con puntos negros hechos con ajo negro; bocado exquisito.

. mezcal Thai: servido en copa a modo de coctel con zanahoria, manzana.. Sorprende

Entradas

. gamba roja con escabeche de pollo campero: gamba aparte con hoja de sabor a ostra, en un mar y montaña muy muy sabrosos aunque andaban muy integrados

. ventresca de atún rojo de Balfegó con jugo de pimientos asados: atún rojo con pipirrana

. calamar de playa en tartar con dentelle de su tinta: todo microtrozeado y con buen fondo

. bimi con callos de bacalao en all i pebre: con aire de citronella que tapaba demasiado la composición del plato.

. pescado de lonja en suquet thai: hemos tenido suerte en el día, pues había denton; el suquet tenía un punto alto de picante muy a la moda, pero difícil de cuadrar bien en toda la mesa. Aun así, muy recomendable y desable una más amplia ración.

. arroz meloso de rabo de toro y bachoqueta beibi licuado de su propio jugo: novedoso arroz con buen fondo de verdura.

. patatas asadas con tuétano, caviar Beluga y cenizas de puerro: todo ello en un fondo de caldo de vaca vieja en magnifica presentación con verduras al dente

. lechazo ecológico con tandoori kale y jugo: buen punto de carne, melosa, sabrosa y con buenos jugos

Postre

. lemmon Pie: versión personal y sorprendente a modo de deconstrucción. Muy interesante.

. petit fours: mochi de papaya con chocolate blanco, gominola de tamarindo y coco, crujiente de arroz con chocolate

Todos ellos con un emplatado trabajado y con vajilla acorde.

Para beber aceptamos el maridaje: inciamos con un amontillado Antonio Castillo, a continuación con Ximenez-Spinola un PX seco del 2015 de pequeña producción (<10.000 botellas). La siguiente opción fue Valdesil, después  By.ott 2016 de Còtes de Provence, que resultó muy claro y herbáceo. Después Acusp 2015: magnífico. Cambiamos a por burbujas con AT Roca Gran Reserva 2015 rosado. Llegamos justo al cordero que lo acompañamos de una copa de Viña Sastre 2014 vendimia seleccionada. Para postre elegimos Sitta Pereiras, un blanco vino dulce original 2016

Ha llegado tarde al reparto de estrellas 2017, pero sin duda estará en primera línea en el 2018

El grupo se aglutina en torno al edificio de Veles y Vent dejando tras 15 años el edificio del IVAM. Se sitúa en el tercer piso manteniendo así la gastronomía de alto nivel y su chef Jorge de Andrés.
En el primer piso para eventos culturales, artes plásticas con exposiciones y eventos mensuales. conciertos, teatro y eventos infantiles, sin olvidar la gastronomía con una brasería y una arrocería cubriendo ese espacio de gastronomía media.
En el segundo piso se crea un espacio informal con cervecería de Heineken-Cruzcampo (siempre de la mano del grupo Sucursal como en el edificio anterior de la Rambleta) para hacer cervezas y maridajes; aquí viene la escuela pública que impartirá ciencias gastronómicas desde la Universidad valenciana.
Todo ello con un canon mensual de 30.000€ y para 7 años. Enorme y arriesgada apuesta de futuro.

Pues aquí se estrenó (de forma provisional) con la cena de clausura de Verema y que estuvo francamente bien pudiendo cenar con otros foreros y con muchos de los ganadores de trofeos de este año.

Empezamos con un coctel de pie acompañado con agua Montepinos, cervezas (de la casa) y sobre todo con el cava ganador: Recaredo reserva particular 2004.
. langostinos en tempura: bien logrado en palillo tipo chupachup
. tortita de camarones. muy fina y poco aceitosa
. taco de conejo con cebolla
. steak con patat souflé

Ya en la cena sentados a la mesa, maridando platos con otros vinos ganadores 2015:
. falsa mandarina con cremoso de foie maridado con palo cortado Obispo Gascón: siempre es complicado combinar estos vinos con la comida pero fue un acierto la elección de ambos
. huevo a baja temperatura con ragut de callos con trufa y trompetas de la muerte maridó con el Impromptu rosado 2014. ¡Qué bien marida este vino valenciano!.
. merluza, con buena cocción pero que quedó muy falta de sal, con jugo de algas y tirabeques que maridó con Remirez de Ganuza blanco 2013 siendo muy sobresaliente el vino respecto al plato
. cremoso de calabaza y patata ahumada con taco de rabo de toro, que la D Ribera aportó un reserva 2011, propio de los bodegueros que andaba con los taninos más verdes que los tirabeques.
. postre con mango, lichis, cilantro y cebolla: muchas texturas y sabores pero todo muy poco ensamblado; maridado con lo mejor de la noche: Don PX Convento Selección 1955. Aparte que la cebolla sobraba de lejos, el vino le dió ciento y ralla al plato.
. algunos cafés y una agradable charla con el chef que nos mostró las inquietudes que hay para este lugar que tantos fracasos de negocios ha tenido desde su construcción. Esperemos que haya acabado la racha porque la cocina valenciana necesita de grandes apuestas como ésta. Ojalá vaya bien.

El precio de costo de la cena (95€) no es representativo, y no lo pondré, ya que este tipo de eventos no tienen un desglose en la factura personal de un comensal, entre otras cosas por los vinos aportados por las bodegas.

Tras la visita anterior en grupo amplio y menú pactado, esta vez grupo reducido y a la carta.
Cena para seis. Se dispone de 3 menús: el Tradición a 45€ con entrada, pescado, carne y postre; el Armonía con entrada, arroz, pescado, carne y postre a 56€ y el largo menú el Tekstura en el que "propone un recorrido de los platos que mejor definen nuestra cocina. Texturas, aromas y sabores: expresión del producto de temporada" (sic). A 65€. Pues vamos con ello.
Nos advierten que han cambiado algo los platos: el tipo de arroz, una carne diferente ¿?¿?¿? ¿Cuanto cuesta poner el nuevo menú: unos céntimos de imprimir la cuartilla, unos segundos de imprimirla.. No parece lo mejor para una de las pocas estrellas Michelin que tenemos en Valencia.

De entrada unos chips de yuca bien hechos y presentados, por cortesía de la casa. Una buena selección de panes: de espinacas y pasas, de olivas negras, de aceite y sal (algo durilo). Un aceite servido para cata: lágrima, muy bueno, pero solo opción de cata. Algunas cervezas de presión y opté por La Gitana, una manzanilla muy agradable pero casi en dosis homeopática. También al centro unas muestras de mantequilla salada (muy buena) y mantequilla con perejil (buena).

Tras un vistazo a una excelente carta de vinos, y calculando dos botellas mínimo, empezamos por un blanco, Finca Calvestra 2013, para seguir con más intensidad con Ferrer Bobet 2011 (38€) muy en su punto y tintando copa que marca carácter. Aguas con y sin gas que no recuerdo.
El servicio casi perfecto sin dejar copas ni vasos vacíos en ningún momento.

En la parte sólida:
. aperitivo de cebiche: aguacate acidulado, remolacha en salmuera y viera (cambiada por algo no recuerdo): aguacate y remolacha muy intensos de sabor, sobre todo el tubérculo y que invita a empezar a comer.
. bonito curado con menjar blanc, cambiado a: atún curado con mousse de salmorejo y esferificaciones de queso (mínimas): sobre un plato de fondo casi negro, prácticamente los ingredientes los tienes que adivinar después de cogerlos; el sabor muy bueno.
. cuajada de tubérculos y foie con gelatina de perdiz escabechada, ajo negro y crujiente de ibéricos: algunos cambios de lo previsto anteriormente pero creo que ganamos con los cambios. El plato con formato similar al cuba libre de foie, tiene unas texturas muy loables. Hubo quien casi ni lo probó, pero a mí me encantó.
. la yema con emulsión de bacalao ahumado y crujiente de ibérico que se cambió por carrillera y blanquet con brandada de bacalao y yema en gominola. La yema y su textura algo muy sobresaliente, el resto del plato muy académico pero no engancha.
. el arroz inicial de vegetales de mar y costra de algas, se cambió (y ganamos) por arroz con cococha y un fino pill pill. Una pequeña muestra de arroz con buen sabor y fondo y punto de arroz. Bien.
. salmonete de playa relleno de erizos con jugo de sus espinas y jengibre. Aquí me perdí en los cambios producidos. El plato un buen conjunto.
. solomillo de buey con queso manchego (costaba encontrar el sabor) que sustituyó al anunciado secreto ibérico, anchoada y asadillo. La carne perfecta.
Para postre:
. tierra de cítricos: sobre una tierra de base, sabores de coco, cilantro, cítricos. Un conjunto refrescante y armonioso.

Unos cafés y unos buenos petits fours, especialmente las rocas de chocolate.

Pocas mesas ocupadas (dos y nosotros) con un esmerado servicio y una buena cocina. No sé el importe exacto pero sobre 90-100€.

Muchos comentarios sobre este local, que si parejas, que si comer, que si cenar... y hoy va de grupo cerrado. Se trata de cena de grupo de 50/55 personas con menú cerrado del que desconozco precio.

Local ya descrito, con nivel de servicio de estrella Michelin. Llegada con múltiples camareras, todo impecable, mayoritariamente mesas redondas (salvo donde no cabe por el hueco de la escalera) perfectamente uniformadas con servicio de vino y de agua constante y a buen ritmo, cambio de platos y cubiertos con cada servicio, etc..etc.. Pan tipo pataqueta muy bueno aunque sin más opciones.

De entrada ensalada de langostinos con aguacate y vinagreta de gambas: sabrosa, suficiente, aguacate en parte casi en puré y en parte en trozos; emplatado y presentación visual perfecta; vinagreta muy suave, afortunadamente.

A continuación merluza con emulsión al pilpil y cebolla confitada: buen punto de coccion de la merluza y muy sabrosa la cebolla confitada y normalita la salsa; buena presentación. Tuve más suerte que Hambrebuena.

Finalizamos con solomillo de buey con jugo de romero y milhojas de patata: el milhojas perfecto, casi dibujado; el solomillo muy a mi gusto de más bien poco hecho aunque hubo gente para todo (tenian la posibilidad de segundo paso por el fuego), estaba tierno y sabroso.

De postre cremoso de chocolate con sorbete de fruta de la pasion y crujiente de cacao: el contraste del acido de la fruta de la pasion y el dulzor del chocolate y el cambio de texturas y temperatura lo hacen una gran combinación; muy bien la presentación.

Para beber: Vila Mocén un clásico verdejo de Rueda y una tinto, Conde de Valdemar, con gran relación precio de costo y calidad. Además de agua sin gas.

Servicio de primer nivel pese a ser grupo y todos a cenar a la vez. Buena materia prima y elaboración en cocina.
Así que también es una buena opción para celebraciones multitudinarias.

Puesto que una no cumple cuarenta y alguno todos los días y que curiosamente además hoy cumplo 3 añitos en Verema, pues esto se merece una celebración, no??

En esta ocasión y tras leer el satisfactorio comentario de Antoni_Alicante, nos aventuramos con un bono descuento de menú maridado que nos pareció que valía la pena.

Subiendo una escalinata se encuentra el amplio restaurante. A nuestra llegada nos acompañaron amablemente a nuestra mesa. Sobre ella nos esperaban unos crujientes de yuca que acompañamos con una cerveza y un vermú Yzaguirre. Y empezamos!

De Aperitivos, servidos al centro y siguiendo una secuencia más que estudiada, pudimos degustar: bocadito de foie, mini-oreo de crema de garbanzos y aceituna negra, cherry en tempura, papel de remolacha, airbag de guacamole y cuajada de mejillón con huevas de trucha. Gran explosión de color y de creatividad con muy buena ejecución y un resultado redondo. No me pidáis que me quede con uno!

Platos:

~ Tartar de salmón, encurtidos y sabayón. Al centro de un plato con una suave crema de espárragos, como si de un gran islote se tratara, se levantaba un perfecto tartar de sublime ejecución y exquisito sabor. Sobre el islote se coloreaba el esplendor de sus plantas y flores. Como diría Concha, para elevar a los altares!
Maridado con un Verdejo Rueda, Mocen 2011, fresco y afrutado.

~ Huevo asado a baja temperatura y emulsión de almendras. Emergiendo a la superficie de una esponjosa crema aparecía "ella", la yema del huevo. Sí, ésa que siempre te dice "cómeme". Pues para qué resistirse! No hacen falta palabras para describirlo, simplemente "tremendo"!!
Acompañado de un grato, fino y chispeante Cava Puig Munts.

~ Merluza con pil-pil y base de patata y cebolla confitada. El plato más flojito de la cena. Merluza de buena calidad, pero conjunto falto de sabor y de enganche. Ainsssss!
Esta vez con un Pasamonte blanco ligero y poco expresivo.

~ Carrillera ibérica ahumada con sarmientos de viña, puré de tubérculos y milhojas. Sobre un exquisito puré descansaba tranquilamente una tierna y sabrosa carrillera bañada en un jugo de rabo de toro que le aportaba una deliciosa potencia al plato. Ternura y sabor a tope!
Maridado con un corpulento Monte Toro Roble 2009. Has visto Gabriel? Distintos lugares mismo vino ;-P

Y de postre Tarta de chocolate con helado de panna cotta. Cargadito de chocolate, consistente y generoso. Madre mía, cuánta tentación junta! Estupendo colofón para los adictos al chocolate, como yo!!

Nos ofrecieron varios tipos de pan: rústico, con frutos secos y un tercero con queso azul y nueces de macadamia. Éste último me guiñó un ojito! Rebanados en el acto y frente nuestra atenta mirada. Muy ricos!

Junto con el pan nos sirvieron una degustación de aceite y de mantecas, que nos supieron a gloria. Esto es un no parar!

Por último, Fer un cafelito que acompañaron de unos generosos petit fours donde predominaban los chocolates. La última tentación!

El amplio local, pese a la dominancia del color blanco, resulta acogedor y muy agradable, a lo que contribuye la luz tenue, la amplia y estudiada distribución de las mesas y la dulce música ambiental. Otro local que me transmitió paz!

Las mesas, todas redondas si no me equivoco, perfectamente vestidas con mantelería blanca de muy buena calidad y acompañadas de sillas muy cómodas, ideales para una larga velada. Que estamos hablando de una estrella Michelín!

Por supuesto, vajilla, cubertería y demás, de diseño y en perfecto estado de conservación. Brillantes, brillantes!

El servicio, a la altura de un restaurante de esta categoría: profesional, uniformado en clásico negro, muy correcto y educado, super atento a cualquier necesidad del comensal y al buen ritmo de los platos. Magistral!

En resumen, estupendo restaurante que se aprieta el cinturón para adaptarse a los tiempos. Muy buena RCP de esta forma.

La sucursal es el restaurante para las pequeñas celebraciones importantes.

La sala combina perfectamente la madera, el metal, el cristal y el blanco y el negro; modernidad sin estridencias.

El servicio es sencillamente exquisito

Una comida para disfrutarla desde el principio hasta el final. Un menu muy cuidado, variado y del que merece la pena no desechar ningun plato por prejuicios porque te sorprende.

Precio algo elevado, 70 euros el menu, pero no quedas decepcionado.

He estado en alguna ocasión para cenar de tapas y el servicio, los platos y la bodega son de calidad. No es barato, pero no es caro si comparamos calidad/precio.

Fuimos con mi esposa por festejar nuestro aniversario.
La cena fue a nivel de calidad altalenante.

Normalitas las 'picadas' iniciales,destacable el risotto de champañe y ostras,flojito y minuscolo el foie,exepcional la carrilada(la mejor que he probado nunca) y pesima la pluma iberica(30 euro por 80 gr de pluma y muy salada,muy dececpionante).Corecto el vino y muy bueno el servicio

Demasiado altibajos por el gasto que requiero.

Hacía ocho meses que no volvía por La Sucursal, desde la cena de clausura del 11º Encuentro Verema y tenía muchas ganas porque, desde entonces, el equipo de la familia Andrés había abordado nuevos retos (como la dirección de la Escuela Gambrinus en el Centro Cultural de la Rambleta y el Restaurante Suma en ese mismo espacio) y me habían hablado de cierta evolución en la cocina, tal vez influida por el stage de varios meses en Japón, de su primer cocinero, Jorge Bretón.

La familia Andrés siempre ha presumido de hacer trabajo de equipo, de intentar que el colectivo esté por encima de los nombres particulares, de ahí su constante rotación de sus principales espadas entre los diferentes restaurantes que gestionan. Pero, no hay que olvidar que, también, las personas realzan ese trabajo de equipo. Por tanto, contar con un Javier Andrés (recientemente nominado para los Premios Nacionales de Gastronomía 2011) como Jefe de Sala, secundado por su hermana Cris, las jóvenes pero ya expertas Andrea y Cristina en la sumillería y sala y Jorge Bretón en los fogones, es mucho decir.

Bueno, vayamos al grano. Ese día nos juntamos cuatro buenos amigos a comer, con los que vale la pena disfrutar de un ágape y una tertulia que engrandecen el momento. Pedimos el menú de degustación (70 euros, muy competitivo para un restaurante de estrella Michelin de este nivel) que, en esta ocasión consistió en:

- De entrada, unos apertivos con muy buena apreciación visual y muy divertidos. A veces pienso que la ironía en la elaboración de los platos (y sus nombres), como en este caso, da un plus de creatividad. Muy ricos la versión de Nuestra Oreo, el minibrazo de gitano de foie, y el tomatito cherry rebozado.

- De primer plato, un Tartar de tomate, encurtidos y mostaza, presentado sobre una bandeja negra que resaltaba el color rojo del tartar, muy bien perfilado en su combinación ácida y dulce.

- Seguimos con lo que ellos llaman "Mi plato" de Micro verduras ecológicas, sardina marinada y sabayon de maíz. En este caso, salieron los cuatro cocineros a servirlo porque cada uno de ellos se encarga de montar un plato, dada la diversidad de verduras, con diferentes tipos de cocción, y la complejidad del montaje. Una auténtica exaltación cromática a la vista, y una explosión multisabor al mezclar las diferentes verduras en la boca con la sardina y el maíz. Además, todas las verduras se las produce el propio Jorge Bretón en un pequeño huerto ecológico al que le debe dedicar un buen número de horas para conseguir estos productos tan seleccionados.

- El tercer plato consistió en un Arroz untuoso con Espardenyes, callos de bacalao y espinacas. ¡Guau!. Al margen del Restaurante Casa Jaime, de Peñíscola, donde es habitual comer un buen arroz Calabuig con las hace tiempo infravaloradas espardenyes, no había probado otro arroz igual, en su punto de textura y con una intensidad de sabor fuera de lo habitual.

- Continuamos con unas Endivias asadas, jugo de sepia y calamar de playa. Llamaba la atención la combinación cromática del color oscuro de la endivia con el blanco del calamar. Buena combinación de sabores, donde empezamos a ver cierta influencia oriental (o al menos a mí me lo parece).

- El cuarto plato, Pescado de lonja edamame, cuscús vegetal y cebolla confitada.¡Qué bueno que viniste!. El punto justo de cocción del pescado, bien mezclado en la boca con las sensaciones granulosas del cuscús,...¡qué rico!.

- Seguimos, y ya van cinco, con el plato de Secreto ibérico, guiso de sus pieles y alcachofas. ¡Tremendo!. La grasa de la carne y sus pieles encajaban perfectamente con las notas más amargas de la alcachofa. Buen final para pasar a los postres.

- Primer postre, Cuajada de coco, cítricos , piña y leche frita. Un postre fresco, ideal para desengrasar, perfecto para maridar con un vino dulce alemán con buena acidez. Buena elaboración técnica.

- Y, por último, segundo postre, Bizcocho expres de vino dulce. Ya habiá probado anteriormente este tipo de bizcocho, precisamente para la preparación del menú del Encuentro Verema, y han mejorado en la definición técnica de la esponjosidad, haciéndolo más ligero y agradable al paladar.

Café illy, unos ricos petit fours y un perfecto Gin Tonic de Martin Miller's Westbournecon los hielos preparados con la rodaja de lima en su interior, acabaron por darnos el toque final a una comida memorable.

Para beber, tomamos un Pezas da Portela 2010 de Valdesil, un State Rüdenheim 2007 de George Breuer, de Rheingau y un Dom Perignon 2002, cortesía de mi buen amigo Javier Monedero.

Como se suele decir en estos casos, ¡para vivir así, es preferible no morirse nunca!

El precio que pongo es el de la comida, con los cafés y los extras (agua, pan). No incluyo el precio del vino porque depende muchísimo de la elección del comensal y puede afectar enormemente al precio final de la comida.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.

Cerrar