Restaurante Q de Barella en Valencia
  

Restaurante Q de Barella

25
Datos de Q de Barella
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
8.4 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 24,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


25 Opiniones de Q de Barella

Local que, lamentablemente, cerró hace tiempo

En todo, trato, comida, local,rcp, es dificil no salir contento.
Con las cervezas mientras esperamos nos entretuvieron con un pan de curri(parecido al pan de gamba), rico, curioso.
Carta para todos los gustos, carnes a destacar por poca frecuencia en cartas las costillas, pescados (bonito y corvina) y una seleccion de arroces que te cantan, pescado del día, en nuestro caso era merluza y creo recordar gallineta.
Cuidada selección de entrantes, la verdad es que te apetecen todos, en mi caso excepto la ostra, varios mar y montaña muy interesantes ya reseñados anteriormente.
Pedimos:
- atún marinado con guacamole y careta, estoy de acuerdo con el comentario de Dani(ver comentario anterior), el plato es muy bueno, sabor, conjunción de sabores, incluso a quien no le hacía mucha gracia por la careta, probó y repitió.
- ortigas de mar con romescu, muy bien tratadas, la tempura nada aceitosa, saborazo a mar, el romescu le va bien,aporta ese contraste de tierra.
- fuera de carta nos ofrecieron unos guisantes(en plena temporada) con chopitos, muy frescos, tersos y sabrosos como recien cogidos, con un jugo, mandaba el guisante, me gustó mucho este plato.

De segundos, dos arroces, ortigas y el otro a banda. Potencia de sabor en los dos, el de ortigas llevaba tambien chopitos y gambas, esto no me acabó de gustar, me lo esperaba solo con ortigas.
Un cordero, su propietario no dió ni a probar, dos corbinas con encebollado de calamar, un encebollado negro que estaba divino, denso,sabroso.

De postres la imprescindible torrija con helado de canela, si eres torrijero como yo, esta no te defraudará, suave,cremosa.....ummmm
Sopa de chocolate con sorbete, a sus comensales les faltó pedir madalenas para rebalar el plato.

Vinos, Pruno, un vino para mi gusto demasiado alcohólico, al resto le gustó.
Un chardonnay chileno muy fresco y agradable.

Cafés y una golosina de mango, maracullá muy divertida.

Esta bonita historia comienza con una errática búsqueda sobre dónde comer un lunes a mediodía en una ciudad en la que todo el mundo decide cerrar. Pero al suerte nos acompañaba en mi cabeza se enciende una luz y se acuerda de Elsa y Quique Barella. ¿Y no abrirán hoy?

Y así nos plantamos en este local que me encanta, tanto la decoración, el mobiliario, la distribución de mesas y esa sonriente y eficiente jefa de sala que es Elsa. Y como íbamos entregados y con ganas de dejarnos hacer, nos fuimos a por el menú XL pero más completo, lo que se denomina XXL. Que nadie me mire mal que no es un menú de obesos, es un menú muy equilibrado, aunque tal vez lo más razonable sea quedarse en el XL ;-)

El menú empieza tímido, cálido, con el sabor de casa pero con cierta sensación inquietante, como de ir a medio gas: crema de hervido valenciano con capellanes a la brasa. Rica pero… ¿no se nos habrá venido Quique abajo después de un tiempo sin visitarlo? Bueno, estamos empezando así que relax. Nos acabamos la manzanilla La Guita y pedimos cava Antigva para seguir.

Ostra aliñada: producto y un aliño muy rico.

Atún marinado y papada de cerdo: ¡atención! Uno de los mejores platos que he probado en 2015, a sólo tres días de que acabe el año. La soja ahumada se mezcla con la papada, que se funde contra el pescado. No sé si inspiró en el corte japonés de la ventresca del atún, pero lo cierto es que aquello parecía oh-toro. Me sigo relamiendo…

Cresta de gallo con vieira: al parecer no hace de normal con sepionet, pero en estas épocas navideñas el flujo de pescado varía y nos preparó el plato con vieira. Plato redondo, otro mar y montaña de perfecta ejecución, con el punto de la mostaza refrescando.

Cangrejo de concha blanda con estofado de manitas y curry rojo: ahora jugamos con la textura blanda del cangrejo, melosa de la papada y crujiente de la tempura. Sabor potente del estofado con el punto ligeramente picante y el sabor suave del cangrejo.

Mollete con crema de patata, papada, trufa negra y huevas de pez volador: Juego de sabores y texturas, un mollete perfecto y ese sensación de fusión de sabores a cada bocado. Aquí hay mar, montaña y tierra que le aporta la trufa y la patata.

Allipebre de anguila con garrofó y lenguas de pato: y seguimos con la proteína animal mezclada con al del pescado. Sabor intenso y una especie del plato valenciano de la espardenyà.

El pescado llegó en forma de rodaballo, muy rico, perfecto de textura, un pequeño alto en el camino en el que se le da valor al producto, sin triple salto mortal.

Costillas glaseadas con remolacha, alcachofas y trufa: las costillas fuera de concurso, una maravilla ese glaseado tan perfecto, bien el juego con la remolacha, nada fácil porque ese dulzor hay que saberlo equilibrar. La trufa y la alcachofas quedan relegadas a un segundo plano, más para comer de forma independiente que con la carne, tan potente de sabor.

Aguacate, edamame, limón y coco: presentación preciosa, me encanta ese juego de colores las formas redondeadas del edamame y las aristas del coco, pero… no me acabó de gustar en boca, donde el aguacate mete demasiada grasa al conjunto y no brilla ningún sabor, tan sólo el punto cítrico que lo hace más ligero. Me gusta como juego de culturas, desde Asia hasta América, pero me falla en boca.

Acabamos con la celebérrima torrija con helado de horchata de la que no puedo decir nada más de lo que ya se ha dicho. Postre 10 sin recurrir a los manidos chocolates.

Además de cava tomamos un Jean-Paul Deville Carte Noire, champagne todo terrero que aguantó hasta el final.

La carta de vinos es sencilla pero bien seleccionada, se percibe que está acorde a la cocina que aquí se elabora, lo que se agradece. Copas de calidad y buen servicio.

Quique Barella está pletórico, no deja de luchar con dientes y uñas en una plaza complicada como lo es Valencia y fuera de zona, pero es que la zona la hace Quique y su Q, hay que ir ex profeso porque bien merece la pena.

Lo pasamos genial, comimos como capitanes de barco y pudimos charlar un rato con Elsa y Quique todo un derroche de profesionalidad y sensatez.

No sé muy bien como describir las sensaciones. No terminome de hacer click

Jueves 25 de Junio, mediodia . Como siempre tarde llamé para ver si tenían mesa, y quedaban mesas altas en la entrada. Tenia prisa, una comida rápida, mesa alta, en principio iba bien.

Mesas altas rectangulares, grandes, espaciosas, buena impresión a la entrada, Taburetes/silla alta de madera con respaldo.

Tomé asiento y ahí empezaron "mis inconvenientes", uno que no es de pierna larga, el reposapies quedaba lejos y solo de puntilla lo alcanzaba. Eso de comer con las piernas colgando no es lo mio, casi me planto de pie cual tasca cualquiera.
Las posaderas tampoco andaban muy bien asentadas, asiento corto, con lo que al final resultaba algo incomodo todo....

Llegaba una algarabía del interior del restaurante que pensé que había alguna celebración dentro, para cuando se cuidará la acústica en los establecimientos, no para que no salga fuera sinó para que no rebote por todos lados...

Esas fueron mis derias durante toda la comida, alguien probará el mobiliario antes de comprarlo/diseñarlo/fabricarlo, porque no cubren las paredes de materia absorbente de ondas sonoras y asi que no reboten (tal vez debería poner mis conocimientos al servicio de la restauración)...

En ésas estaba yo cuando me preguntaron que si quería tomar algo antes de comer, no tenía tiempo así que al grano fui. No gracias directamente la comida..

Segunda (y penúltima) pregunta que va a tomar de beber, esta vez tocaba agua...
A partir de ahí empezaron a sacar comida , no preguntaron si quería carta, si queria menú, ni explicaron en que consistía el menú, ni cuanto costaba, ni si era alérgico a algún producto etc etc.
Fui a ciegas totalmente, luego vi que a todo el mundo le sacaban lo mismo y pensé tocará hoy menú para todos?
Hasta que salí del local no me percaté que había un poster “cuina oberta”, acababa de aterrizar en Valencia y no me había enterado de la “Cuina Oberta” y de casualidad acabé en uno de los restaurantes adscritos a ella..

- Bloody Mary de Tomate Verde y apio (porque le llamaran bloody, si no lleva sangre ni es rojo?) . Refrescante, un pelín acido, toque crujientes del apio, tal vez predominando demasiado el apio al final.
- Tataky de Pez Mantequilla con huevas Tobiko y Daikon: Gran presentación, Muy sutil, Apreciandose bien el sabor del pescado, creo que fue lo que más me gustó.
- Tosta de Cebolla, queso Comte y sardina de bota: La tosta muy buena, el queso desaparecido, se veía la loncha pero no fui capaz no solo de reconocer el comte ni tan sólo “queso”. La sardina estaba buena, salada pero no en exceso. Demasiada cebolla (una suerte de “crema de cebolla”)
- Cocochas de Bacalao con curry matices picantes: El curry tapaba la cocochas, era un curry muy sutil pero aun así se comía el bacalao, para mi gusto curry demasiado lácteo. Los matices picantes no los encontré por ningún, explicome el camarero después que se los daba la Okra, pero la Okra sinó recuerdo mal es una fruta (aunque parezca un calabacín mini) y picar no pica, al menos no la usamos para aportar picante en la comida india…..
- Arroz de Calamar con Blanquet y ajos tiernos: Buen fondo, bien de cocción. Bien, pero a 40º no sé si un arroz caldoso era lo que más me apetecia . Me gustó bastante la aportación del blanquet.
- Torrijas de Orxata con Helado de Canela. Muy bueno, especialidad de la casa. Estuve por repetir, pero me sentía realmente lleno y pesado..
Cesta de pan, con dos rodajas, de un pan de buen sabor pero gomoso en boca. Habiendo ya tanta cultura panarra podrían mirárselo un poco más

Ultima pregunta de la jornada, café?. No, gracias
Precio del menú 20€ + 1.70 del Pan (que no había pedido) + 2.00 del agua.
Cómo me pone de mal humor esto de cobrar el pan, prefiero que me lo carguen directamente en el precio del menú
Conclusión o me estoy haciendo viejo o me estoy volviendo muy tiquismiquis (o las dos cosa)

Fieles a la cita, nos decidimos a probar....y acertamos !!
De aperitivo,bloody Mary de tomate verde y manzana granny smith, rico.
De entrantres:Tataky de pez mantequilla, coca de cebolla con sardina de bota y queso Comte, y cocochas de bacalao con una especie de curry y azafrán. Todo correcto, con algún pero...predominaba la cebolla en la coca (y no encontramos el queso), y la sardina un "pelín" salada.Y el "curry" de las cocochas enmascaraba "algo" el buen sabor del producto.
Para remachar,arroz de calamares y blanquet...muy rico.Cada cucharada te pedia mas;gran sabor.
De postre, las afamada torrija de horchata.Buena.
Buen pan; servicio muy agradable, y eficaz.
De bebercia, un riesling- que, como siempre, no recuerdo; y dos de Terrerazo.
En general, buen menú, bien servido.

Acudimos a este restaurante atraidos por las buenas críticas.
Cena para cinco, y menú de noche a 30 € por comensal bebida no incluida..y pan tampoco; podían especificarlo en la web como por ejemplo lo hace Saiti....no sé, seré yo el raro pero me sigue sin gustar que me cobren el pan con sobreprecios exageradísimos, con lo poco que cuesta más si cabe teniendo en cuenta que en esta ocasión el servicio se limitaba a rebanarlo y ponerlo en la mesa, sin aceites, sales, etc.....pero bueno.
Es cierto que en la puerta del restaurante figuraba copia del menú y se indicaba que el servicio de pan no estaba incluido en el precio, pero no en la web y ya estábamos los cinco allí.... ¿qué íbamos a hacer?
A lo que vamos, la cena estuvo buena, evidenciándose una muy buena técnica en la ejecución de los platos pero sin resultar sorprendentes, excepto dos; unos espectaculares raviolis de calamar, y el plato principal, papada de cerdo con una ligerísima salsa de mostaza envuelta en hojas de plátano....deliciosa, qué buena estaba.
Carta de vinos muy corta, centrada sobre todo en vinos valencianos. Tomamos dos botellas de Baigorri, servidas en copas Schott...muy bueno y a un excelente precio, 17 €.
El problema surge con las cantidades; no se puede pagar 30 € por una cena y más, si como se deduce de la filosofía del certamen, es para que podamos tener una impresión de lo que se cuece por Valencia y tener que echar constantemente mano del pan para no quedarte con hambre...y eso que no soy muy comedor.
No digo que tengan que perder dinero, ni muchísimo menos, pero estos certámenes para algo están y si con el servicio de pan, dos botellas de vino para cinco, cervezas, y tres orujos te cobran 45 € por persona,sales como si hubieras ido un día cualquiera a cenar.
En comida se merece el 8,5 ya que estaba muy buena, pero en mi opinión si paso hambre debo reflejarlo en la puntuación.

No puedo ser muy imparcial, la verdad. La cocina de Quique me gusta mucho, la cuchara con toques modernos y con productos de nuestra vida diaria me encanta. Esta fue mi tercera visita. La verdad es que es un local que me gusta su decoración, su forma de montar mesas (separación, con buenas cuberterías, vajillas y cristalería). Con la excusa de “te toca buscar a ti”, pensé esta es la mía (había visto nuevos platos que quería probar).

Cuando entras por la puerta, ahí está Elsa, lo cual es una alegría, da igual que sea martes que sábado, que el local este a reventar, su buen estar es de “ahora os toca disfrutar a vosotros, lo demás corre de nuestra parte”.

Comenzamos:

Chupito de gazpacho con sardina ahumada, ligero, sin mucha densidad pero muy refrescante.
Ceviche de pez mantequilla con tramusos, lomos de pescado (que muchos japos, ya les gustaría tener),
Vieira con caragolà, la guerra de los moluscos, que gane yo. Así puedo definir este plato, la viera se aprovecha de la potencia y el sabor del plato
Atún marinado con guacamole, careta de cerdo con edemames y achicoria, me parece un platazo, un mar y montaña sedoso, ligero y muy elegante. Encima presentado de una manera sutil para disfrutar de pequeños bocados.
Ñoquis de calamar con coco, cilantro y jengibre, bonita presentación. Las lascas coco, le daban frescura junto al tubérculo.
Huevo a baja temperatura con patata trufada y papada confitada, es un plato que ya empieza a estar muy visto en las cartas, pero fue una delicia tomarlo, se deshacía en la boca.

Infusión
Petit fours (cookies by Quique, muy apañadas la verdad)

De beber:
Agua ( 1 litro de Solan de Cabras)

Envidia Cochina , es un albariño que me gusto, es voluminoso, con una buena estructura además de ser versátil para una buena cena.

Copa de Bassus dulce , otra gran desconocido para mí. El ver su color rosado, me sorprendió, Pinot noir y Bobal, oye pues muy bien ensamblado . Nada indigesto. Lo volveré a tomar.

Un sitio muy recomendable, y con una muy buena Rcp ( sin vino ni la copa de dulce no hubiera pasado los 50€ )

  • viera

  • atun marinado

Comida de trabajo para atar algunos flecos de un próximo evento que nos permitió charlar frente a Quique y su agua con gas al acabar el trabajo del servicio. Un placer añadido.
Empezando por el principio: enseñar el lugar a quien no lo conocía, lo que siempre conlleva un aliciente más. Nos decantamos por el menú largo.

Unas claritas de entrada y un fino desconocido (no recuerdo que me comentaran el nombre); agua de Solares y Finca Terrerazo 2012. Al postre unas copas de Bassus dulce.
Pan blanco (normalito) y también integral con nueces (muy bueno).

No insistiré en carta se comidas y de vinos que ya se ha comentado sobradamente, pero insistiré en que el precio de los vinos permite subir un escalón de disfrute.

Aperitivo de la casa:
. caballa con chalotas y aire de cítricos: buen sabor y presentación y más como aperitivo.

Entradas:
. ostra Gillardeau con ceviche: buen tamaño como siempre en esta ostra que a veces hace difícil comerla de un bocado
. atún marinado con guacamole y careta de cerdo: un mar y montaña sabroso no, lo siguiente; destacable las habitas de compañía.
. cocochas de bacalao con espuma de coliflor y ajo negro: la eterna cocoha con el moderno ajo negro y combinan de escándalo.

Principales:
. Merluza con salsa de galeras: la merluza perfecta de cocción, para comer piel y todo. Lo más destacable de la comida: la salsa de galeras: puro mediterráneo. En ésto ha ganado esta cocina muchos enteros.
. Costilla de cerdo con crema de remolacha y sardina ahumada: un plato de contrastes pero que ensamblan bien manteniendo la intensidad del cerdo, la profundidad (y colorido) de la remolacha y la salinidad de la sardina ahumada. Gran plato.

Postres:
. Sorbete de yogurt con verduras (pepino...): algo para romper antes del dulce y es un plato fresco con aromas de setas enoki que se cultivan en el local y se corta para servir con lo que el aroma llega antes que el plato.
. Helado de canela y torrija: un plato clásico de la casa que merecería un emplatado que no amontonara los elementos en la base del cuenco. De sabor, muy bueno.

Un disfrute y con el Bassus dulce, con ese punto de acidez, su pinot noir y su final dulce, estuvimos concretando con Quique y su agua con gas, el evento futuro.

Después de muchísimo tiempo intentando ir, acudimos ante la insistencia de varios amigos a los cuales no voy a referirme, sólo a uno, PEP, Gracies per recomanarme este Lloc.
Reserva anticicipada, nos aposentan en una mesa redonda con sus mini manteles rollo pizarra súper amplia para tres comensales, amplitud por los cuatro costados.
Llegamos pronto, sobre las 21:00h, nos acomodan ,todo tipo de detalles y de consejos de parte de PEPO antes de hacer la comanda.
Optamos por cenar a la carta, ya que en el menù habían un par de platos que no eran de nuestro agrado.
Cervecitas de barril para comenzar y chips de yuca.
Empezamos el FESTIVAL, SÌ, EN MAYÚSCULAS .

Boquerón relleno de guacamole, no tengo palabras para describir la majestuosa combinación del salado del boquerón y el guacamole, perfecta combinación, fascinante .

Pulpo con Almendras y Moscatel. Perfecto punto de textura del pulpo toqué de almendra garrapiñada y un ligero sabor a dulce del moscatel . Verdaderamente exquisito. Vamos progresando.

Ortiga de mar en tempura con salsa Romescu . Sabor a mar espectacular, pero a la vez sutil y súper fino, exquisita combinación. Seguimos superando expectativas.

Calamar de playa con espuma de patata, jugo de pollo asado y jugo de cacao.
Bueno para mi uno de los mejores platos que he probado hace muchísimo tiempo, cocción del calamar perfecta, toque ligero de aroma del pollo asado y notas del jugo de cacao que le daban un toque al plato insuperable.

Huevo cocinado a baja temperatura con espuma y patata.
😋😋😋😋😋😋 de toma pan y moja, pero 12 huevos, por ponerle un pero para mi gusto demasiado definido el gusto de la patata.
Pero para nada enturviable la majestuosidad del plato.
Todavía estaría mojando pan.

Corvina sobre lecho de cebolla caramelizada ES PEC TA CU LARRRr
San Pedro , la finura en la máxima potencia.
Rabitos de cerdo con lechuga y cilantro.
Nunca había imaginado que en una restaurante de tal clase, se les ocurriera poner en carta un producto tan sencillo y a la vez tan poco demandado como este, pero Quique, lo convierte en un plato Estrella teniendo en cuenta la complejidad y la sencillez del producto. SUBLIME.

Y como colofón a tal espectacular homenaje estábamos ansiosos de llegar al postre.

Sin dudar nos tiramos de cabeza a por la Torrija de Horchata con Helado de Canela.
Ya no sé que más contaros déspues de esto, no soy de dulce, pero esto después de varias recomendaciones no lo podía pasar por alto y perdonar la expresión pero me ha parecido MULTIORGASMICO.
El mejor postre que he comido hace Muchossssss Añosssss.
El mejor colofón a un GRANDÍSIMO ESPECTÁCULO
Cafés.
Petit Fours .
Copa de Ron.
Servicio en Sala por Parte de PEPO espectacular.
Breve terulia con Quique un verdadero encanto.
Gracias Quique, Volveremos.
En definitiva, uno de los grandes de Valencia.

  • Torrija de horchata con helado de canela

  • Orgía de mar en tempura con salsa romescu.

  • Pulpo con almendras y moscatel

Este mes me tocaba preparar la cata de la Peña La Verema y como ya hay un nivel tanto en lo enológico como en lo gastronómico, decidí apostar por caballo ganador y dejar el tema del condumio para quien es hoy para mí, uno de los mejores cocineros del panorama valenciano, Quique Barella, pudiendo así centrarme en el tema de la cata de vinos previa a la cena.

Del local ya he hablado en otras ocasiones, incluso en anteriores negocios que ocuparon el que fue el restaurante de Óscar Torrijos y por el que han desfilado otros cocineros. Me gusta, es funcional, es amplio y la decoración te hace sentir relajado y a gusto.

Nos ceñimos al menú que pactamos previamente (35€+2,5€ en concepto de pan y petit fours) y que paso a contaros.

Empezamos con un par de aperitivos con el que se prepara al cliente para lo que va a encontrar en este restaurante: una cocina donde prima el producto, sobre todo mediterráneo, pero con las licencias que se permite el cocinero para hacer dar sus pinceladas de autor. Así se empieza con un melón y sandía impregnados en mojito, una forma fresca y divertida de empezar, además de un boquerón con guacamole, otro pequeño bocado fresco en el que el pescado más ácido se suaviza con la grasa del aguacate.

De entrantes tomamos un tartar de atún con olivas, buen juego del clásico bocata, un guiño a algo muy sencillo que aquí cobra otra dimensión. Muy rico el atún con esos toques del paté de aceitunas verdes y unos pequeños picatostes que le dan el punto del pan tostado. El pulpo con almendras y moscatel es un plato precioso, a lo Brass, sin complejos. El pulpo muy rico, perfecto de textura y el punto del moscatel le da un toque dulce suave.
El calamar de playa con espuma de patata, jugo de pollo asado y aire de cacao me tiene enamorado, es la segunda vez que lo pruebo en este restaurante y es ya todo un clásico de la casa. Perfecto equilibrio entre los sabores dulces, tostados y ese juego del mar y montaña del jugo de pollo.

Como plato individual el pescado de ese día (depende del pez que compren ese día en el mercado) fue la merluza, cocinada perfecta, ración generosa y máximo respeto por el producto, que mantiene textura y sabor.
El plato de carne rabitos de cerdo con lechuga y cilantro. ¿Quién da hoy en día rabo de cerdo en un restaurante de postín? Pues el señor Barella. ¿Y cómo osa? Pues porque sabe hacerlo muy bien y un plato que, a priori, es de segunda, se transforma en un plato de primera división.
De postre tomamos la famosa torrija de horchata con helado de canela que, como ya dije, me parece un postre redondo, sin excesos ni defectos.

Para beber durante la cena nos fuimos a por vinos blancos, que son los que mejor casan con esta cocina y con estos calores estivales. Empezamos con un Envidia Cochina 2012, un albariño que acompañó a los entrantes a la perfección, un Dr. Loosen Blauschifer riesling trocken 2012 que se ocupó perfectamente del pescado y un Vegalfaro Blanco Barrica Chardonnay que dejamos para el rabo de cerdo.

Sólo me queda agradecer a Pepo el buen trato que nos dio en todo momento, la profesionalidad y su buen hacer en sala, así como a Elsa, con quien cerré el menú previamente. Y es que da gusto estar entre profesionales, saber que puedes confiar en ellos y además disfrutar de una cocina que me tiene conquistado.

El precio es sin vinos.

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