Restaurante Q de Barella en Valencia

Restaurante Q de Barella

25
Datos de Q de Barella
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
8.4 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 24,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


25 Opiniones de Q de Barella

Mi última visita a este local fue cuando estaba regentado años atrás por Oscar Torrijos. He de decir que en aquel momento fue una decepción venida a más, sobre todo siguiendolo desde cuando estaba en Dr. Sumsi o en su última etapa en el Westing...

Actualmente lo regenta Quique de Barella.

Buena disposición de mesas, sin mantel, mobiliario cálido y el único pero respecto al local, es una luz demasiado fria... que para mi gusto no contrasta con la calidez de la madera.

Entrando en fogones, decir que pedimos el menu XL, por 39 € pax. Simplemente decir que la ejecución del menú es sublime, con los platos en su perfecto punto de cocción, desde el pulpo a baja temperatura (impresionante), lubina salvaje o una carrillera que se deshace.. todo regado con un cava (el Beso) que cumplió bien su cometido.

Cubertería y copería de calidad,como el servicio de mesa y de vino...

Se nota cuando la gente tiene ganas de hacer las cosas bien, con entusiasmo y cuidando los detalles, unica manera de triunfar en los tiempos que corren y eso se nota.

Volveré.

despues de los comentarios hechos anteriormente y muy positivos decidi
ir a probarlo,me reitero enque el local esta bien montado y grande.
era el unico comensal estuve hablando un rato con ellos y pedi el menu
JOCS DE CUINA XL.detalle,los famosos chips,que los ponen en todos los
sitios de yuca en unos y de platano en otros.entrantes:dos mejillones
con su jugo y verduras,sabor a mar,bueno,crema de queso con taquitos de mojama,almendras fritas troceadas y altramuces(tramusos),buena
mezcla de sabores,bueno:una vieira con tallarines de judias verdes y
salsa romescu,la vieira de buen tamaño,muy bueno:sepionets de playa
cinco,deliciosamente frescos con mayonesa de coco y una espuma seca y
y troceada que hacia como migas de pan con sabor a perejil,buen ensamblaje y muy bueno.pez sable de buena racion con verduras e hinojo que le da un sabor como dice ABREUNVINITO un sabor mas oriental que
mediterraneo,original y bueno,este pescado por textura y sabor me
recordaba a la anguila,el ultimo plato carne a la plancha que para que estuviera algo mas hecha de lo normal ya le habia dicho que le hiciera unos cortes.levaba una guarnicion con unas verduras que en conjunto estaba muy bueno.postres:granizado de sangria con trozos de limon y helado de melocoton,la sangria estaba un poco aspera,podria ser de los taninos del vino o del limon,no me gusto.
la torrija con el helado de canela estaba buenisima,pero"aviso a navegantes"se habia hecho con mucha mantequilla y yo cuando aqui en españa se empezaron a hacer los platos de la "nueva cocina" todos iban super recargados de mantequilla y nata y yo practicamente la
aborreci y aunque en cruda la soporto,como esta torrija se habia caramelizado con ella no pude tomarla,lo que probe estaba buenisima.
me ofrecieron ponerme otro postre pero decline la oferta,ya estaba
cumplidamente satisfecho.bebida habia un cava de dominio de la vega
que no era la etiquta roja ni la naranja,como no lo habia probado lo
pedi era brut nature y tambien me gusto,no acabe la bot.y en todo momento estaba a su temperatura con copa "ni de flauta ni de vino"
al fina de la cena eramos tres personas me dijo quique que iba cerrar de vacaciones.precio con el cava 51e.hay una foto con la copa.

  • ni de flauta ni de vino.

Local que ha pasado numerosas vicisutudes y que es recogido el testigo por Quique, también con amplio bagaje de cocinas de renombre, y que aquí parece haberse quitado el corsé para liberar su creatividad sin ataduras.
Redecorado con ambiente moderno con una entrada a zona de banquetas altas muy estético para comida más rápida, para catas o para aperitivos a la espera de mesa, si es que se llena el comedor. Hoy eramos dos parejas, uno comensal solo, una mesa de 4 y la nuestra redonda de 3 con perspectiva hacia el comedor y hacia el pasillo.
No describo más de las características de copas, cuberteria, manteleria, pues ya están descritos; solo decir que cuencos oscuros me sigue pareciendo que la comida pierde fase visual.

Carta de vinos corta pero suficiente: 3 cavas, 2 champagnes (¡¡la viuda y moet, poca originalidad!!), 1 rosado, 5 blancos, 5 riojas, 4 riberas, 5 testimonios de otras DO aparte de los 11 valencianos. Precios entre los 12€ de Balbas y los 45€ de Mauro.
Mientras se completaba la mesa un Entreflores verdejo y un par de cervezas Heineken para dar cuenta de los chips de patata de los que cayeron varias raciones.
Ante el calor de la calle optamos por cava: Tantum Ergo rosé (no estaba en carta más que el Chardonnay) bueno en su punto y perfecto para los calores estivales; al final fueron dos botellas.
Muy buen servicio de Darío en sala, manteniendo las copas con suficiente cantidad sin excesos para que estuviera siempre bien de temperatura. Una de agua completó la parte líquida de la comida.

Carta de menús de varios precios ya comentados, pero optamos por conocer la creatividad de Quique en un dia sin agobios:
. gazpacho de sandia con sardina ahumada y albahaca: refrescante, sabroso y una buena entrada, bien conjuntada la mezcla de sabores
. crema de queso de casoleta con almendras y tramuzos: sencillez y resultado, bajo costo, buena elaboración, estupendo complemento
. tartar de gambas con velo ibérico con su cabeza crujiente: un plato en el que el conjunto tierra y mar se enlaza a la perfección, con una sutileza del velo sobre una sabrosas láminas de gambas y una cabeza que es puro mar.
. caballa muy poco hecha, casi cruda a medio salazon y con encurtidos: extraordinaria de sabor.
. sepionet de mar con migas de perejil y mahonesa de coco: el sepionet (tuvimos suerte con un tamaño medio) con su tinta es pura delicia y un contraste del ácido de la mahonesa y el sabor dulce del coco; curioso y sorprendente.
. pez sable con verduras y con hinojo: un plato de sensaciones asiáticas por la salsa y que se sale del guión de la cocina mediterránea. ¿?
. costilla de cerdo deshuesada, con huevo a baja temperatura con un leve curri no picante sino con tendencia dulce: muy curioso.

Ya habiamos acabado en teoría pero quisimos rematar:
. civet de anguila medio hecha (solo la parte superior) y cocida con su sangre que recuerda mucho a la elaboración de la lamprea gallega.
De postres:
. tinto de verano: granizado de sangría con gelatina y sorbete de mango: la sensación de comer de la gelatina no me convenció pues ni se integraba con el sorbete ni el sorbete la mejoraba.
. torrijas de horchata con helado de canela: extraordinaria e imprescindible.
Todo ello se acompañó de un buen pan blanco y otro de pistachos muy bueno, con buen aceite de oliva virgen Lágrima que hacia más corta la espera entre platos que nunca fue larga.
Unos cafés y bombones para iniciar la sobremesa fueron un buen complemento.

Luego estuvimos departiendo experiencias gastronómicas con Quique y Darío, experto en la coctelería, el cual estaba preparando unos gin tonics suavitos más un ron ginger ale; al final le regalamos el instrumento que no conocía bien, para sacar la piel del limon.
A nuestro pesar y por decisión más bien nuestra, nos levantamos porque aunque la conversación era muy enriquecedora, ellos tenían que pensar ya en la preparación de la cena.

Sitio muy recomendable.

El pasado jueves 18 de julio tuve la oportunidad de visitar el restaurante. Hacía mucho tiempo que deseaba probar la cocina de Quique Barella, pero hasta ahora no había tenido la fortuna de poder hacerlo.
Hace casi dos meses echó a andar su nuevo proyecto en el Restaurante Q de Barella y le auguro muchos éxitos profesionales.
El local es amplio. Se divide en dos espacios, donde el primero está más indicado para tomar unas tapas con un vino para la gente que tenga prisa. O quizá también para tomar una copa con los amigos una vez que hemos terminado de cenar. Su estética es vanguardista, cuidándose hasta el más mínimo de los detalles. Entrar en el espacio reservado para comidas y cenas te transmite una sensación de acogimiento y calidez.
Como no sabía que pedir para comer, decidí que Quique sacara los platos que el deseara. De aperitivo nos puso unas cortezas de algas con arroz muy ligeras que te incitaban a probar los entrantes. Como primer entrante nos ofreció un gazpacho de sandía con sardina ahumada y albahaca. Muy equilibrado que contrarrestaba la fuerza de la sardina con la suavidad del gazpacho. El segundo fue Ostra con pepino, gelatina de ginebra y granizado de lima. La ostra no se perdía con el sabor del pepino y tenía toda la potencia marina pero suavizada con los toques cítricos de la lima y la rosa. El tercero fue un exquisito Tartar de gambas con velo ibérico con su cabeza crujiente. Cada bocado que dabas, parecía que estabas en la escollera de mi querida Xàbia oliendo y respirando la brisa del mar. El cuarto fue una maravillosa Vieira con tallarines de judía verde y salsa romesco. El sabor de la vieira impresionante y el conjunto del plato soberbio. Como "plato principal" nos ofreció un Bonito con berenjenas mini y pak choi. El bonito estaba marcado en su punto y todo el conjunto ofrecía unos matices marinos con un toque de cocina asiática, refinada y a su vez dulzón. Pienso que presentaba un equilibrio óptimo en cuanto a textura y sabor.
Para finalizar, nos ofreció dos postres. El primero un "Granizado de Sangría" con espuma de melocotón con una textura gelatinosa que refrescaba y acentuaba su sabor cuando la combinábamos con el melocotón. El segundo postres fue unas torrijas de horchata con helado de canela. Sensacional. Dulce pero no en exceso, aromático y a la par refrescante. Nunca se hacía pesado al comer y te incitaba a terminártelo pese a que ya habíamos comido mucho.
Solo puedo decir que ha sido una de las mejores experiencias en los últimos tiempos en cuestión gastronómica. Un servicio profesional e impecable y una cocina que como bien dice en su tarjeta hace "Jocs de cuïna". No existe una manera mejor de disfrutar la comida que jugando y saboreando cada bocado del menú.
Felicidades y en mi modesta opinión, uno de los referentes en Valencia en cuanto a calidad/precio.

  • Vieira con tallarines de judía verde y salsa romesco

  • Sepionet de playa con mayonesa de coco y migas de perejil

  • Tartar de gamba con velo ibérico y su cabeza crujiente

Tras su salida del restaurante El Alto de Colón el pasado mes de julio, donde habían transcurrido 9 años, los últimos 5 como chef ejecutivo del Grupo, ahora sin el respaldo e imagen de un grupo empresarial, Quique Barella se lanza, junto a su esposa Elsa, a una aventura profesional en primera línea, con las únicas armas de su reputación como cocinero y la ilusión por desarrollar libremente su estilo de cocina, acaso algo constreñido por directrices de empresa en su anterior etapa. Comienza un nuevo ciclo para este buen cocinero, ahora con imagen y marca propia, la Q con un acertado diseño octogonal, que preside su nuevo restaurante ubicado donde antes Oscar Torrijos y más tarde Apicius.

El restaurante cuenta con una cocina, hábilmente diseñada, obra de Óscar Torrijos y una sala de comedor con dos ambientes, uno con mesas altas, idóneo para tapas con un aire más informal y también para organizar catas sociales o talleres de cocina; y otro con mesas bajas sin mantel, con buena distancia entre ellas. Tanto la cristalería y cubertería, así como la vajilla, en la que abunda la cerámica, están a la altura de lo esperado.

Al frente de la sala está Elsa Fuillerat, acompañada por Darío Terrada, experto coctelero, que ejerce de sumiller y Sergio Valls, reciente primer premio Jóven Barman en el Campeonato de la Comunidad Valenciana de coctelería.

La oferta gastronómica se centra en 3 menús: Menú arroz: 2 entrantes, arroz y postre, 22,00€; Menú Jocs de cuina: Aperitivo, 2 entrantes, pescado o carne y postre, 29,50€ y Menú Jocs de cuina XL: Aperitivo, 3 entrantes, pescado, carne y postre. 39,50€. Aun no ofertando carta, sí que es posible intercambiar alguno de los platos entre los menús propuestos.

Elegimos el Menú Jocs de Cuina XL, con algunas variaciones. Unos vermuts Perucchi con los snacks de bienvenida, para comenzar con el aperitivo. Sardina ahumada con gazpacho de sandía. Ya había probado antes otro aperitivo con el mismo protagonista, la sardina ahumada, pero con tartar y sopa de tomate y frutos secos. Ahora en su pareja de baile se integra la sandía. Un nuevo ingrediente dulce, que consigue una conjunción muy equilibrada.

A continuación, foie en escabeche con chutney de albaricoque. Una buena combinación del foie con un chutney ligero y poco especiado.

Tras este plato, unos sepionets de playa con mayonesa de coco y migas de perejil. De pequeño calibre, pero muy sabrosos y con el punto de acidez que le aporta la mayonesa de coco.

El último entrante fue una excelente vieira con tallarines de judías y careta de cerdo con salsa romesco.

El pescado del menú era una buena pieza de bonito con tomate natural y emulsión de piparras. Un correcto juego de texturas y sabores con un bonito marcado correctamente. Este plato, junto con el anterior, justifica por sí solo la visita.

Tras el bonito, unas carrilleras de cerdo ibérico estofadas sobre un fondo de boniato. Bajo la carrillera, Quique escondió una pequeña pieza de presa ibérica, ingrediente principal del plato de carne del otro menú Jocs de cuina.

El primero de los postres consistió en un helado de remolacha sobre sopa de fresa y yogur. Refrescante y acertada la combinación de sabores.

Y por último, nos regaló su postre con mayúsculas, su célebre torrija de horchata con helado de canela. Una delicia que nadie debería dejar de probar.

La carta de vinos se ajusta a la oferta de platos. Tal vez un poco corta en blancos. La elección para esta noche fue un albariño de Rias Baixas, Paco & Lola, fresco y aromático, con toques cítricos. Servido a temperatura correcta y con envinado de copas continuo y en la cantidad correcta durante toda la cena

El precio final de 160 € incluye todas las bebidas, servicio de pan y cafés para 3 personas.

Quique Barella sigue fiel a su estilo, una cocina con buenos fundamentos, creativa, de raíces valencianas y que, gracias a un espíritu investigador y divertido y a una técnica siempre al servicio de una buena materia prima, consigue un producto final que provoca emociones al comensal y le evoca recuerdos; algo, para mí, muy importante y no muy común últimamente en el panorama gastronómico de la ciudad.

Esta maldita crisis obliga a adaptarse: donde antes era solomillo o lubina salvaje, ahora encontramos otros productos de menor nivel, pero eso sí, de primera calidad sin duda. Lejos de aquel binomio elitista de “producto de primer nivel y calidad + excelente ejecución en cocina”, más habitual en anteriores escenarios pre-crísis, ahora la hostelería de la ciudad deriva hacia dos propuestas antagónicas: producto de gran nivel, pero baja calidad; o producto de menor nivel, pero manteniendo excelente calidad. Si no me queda más remedio que elegir, para mí la decisión es clara. Prefiero disfrutar de un buen jurel, antes que padecer un rodaballo de dudosa calidad y oscura procedencia.

En este momento, la propuesta de Q de Barella es, a mi juicio, altamente competitiva, con una RCP fabulosa por calidad del producto, por las elaboraciones y técnicas aplicadas. Una propuesta que invita a la complicidad con sus Jocs de Cuina. ¡Ojalá le acompañe el éxito!

  • Torrija de horchata con helado de canela

  • Bonito con tomate y emulsión de piparras

  • Sepionets de playa con mayonesa de coco y migas de perejil

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