Usted no lo sabe, pero el cava se muere y nadie puede hacer nada para evitarlo
¿Es exagerado el titular?
12/09/2026
El cava se muere. Nadie quiere admitirlo, pero es así. Cuando los Ferrer vendieron Freixenet y los Raventós se deshicieron de Codorníu en 2018, se cambiaron las normas de la casa de la sidra. Las dos empresas familiares habían sido el sostén de todo el sector. Pero el sector del cava, que ahora factura en su conjunto más de 2.200 millones de euros al año, según los datos del Consejo Regulador, agoniza. El otoño es tiempo de vendimia, y pocas veces uno puede contemplar cómo todo un sector se encamina hacia el iceberg sin que nadie lo pueda evitar. El cava no puede vivir de un fondo de private equity que está buscando la rotación del activo y, por lo tanto, vender, y una multinacional alemana de la alimentación del todo ajena a la tradición del Penedès y Sant Sadurní d’Anoia. La clave es el precio de la uva, que se ha desmoronado.
Se está pagando la uva a 0,30 euros el kilo. Muchos agricultores prefieren no recoger la cosecha, que además se esperaba excepcionalmente buena. Van a pérdidas. Pero ni al private equity, ni a la multinacional alemana, ni al fabricante de Don Simón les interesa el largo plazo. A algunos agricultores se les están haciendo ofertas muy a la baja. Por ejemplo, segmentando la compra de uva. Solo el 70% de la uva que se compra se adquiriría al precio anunciado de 0,30 euros por kilo, mientras que el 30% restante podría llegar a pagarse a tan solo 0,12 euros por kilo.
El Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) había fijado un precio de referencia para esta campaña. Entre los 0,53 y 0,56 euros por kilo cosechado. Lo que se está pagando se encuentra un 46% por debajo. Una ruina, según denuncian, entre otros, Unió de Pagesos, l’Associació de Viticultors del Penedès, Asaja, JARC, la Asociación de Viticultores de Requena, la Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo, el Gremi de la Pagesia y la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya. Pero el problema de fondo es que, en el caso del cava, los grandes jugadores son las empresas, y las empresas han cambiado de manos y de prioridades.
Para los que piensen que anunciar la muerte del cava es exagerado, una anécdota final. Después de 30 años, el alcalde de Sant Sadurní, Pere Vernet (ERC), ha decidido cambiar el nombre de la tradicional fiesta del cava, y ahora la feria festiva y gastronómica se denominará Escumostra y no Cavatast, como hasta ahora. El evento se celebrará durante los próximos 2, 3 y 4 de octubre, y, si se despista Vernet, cuela "Aperol" en la nueva denominación. Hasta la capital del cava renuncia al nombre del cava. Blanco y en botella.
(Se puede leer completo en modo lectura)
Soy flexicarnívoro y a la comida vegana la llamo guarnición