INTRODUCCIÓN: Nos agenciamos este reservita de Toro de añada excelente alentados por las buenas críticas leídas y por un precio muy razonable. Es el vino de más alta gama de Bodegas Frontaura. Abrimos la botella y esperamos 1 hr 45 minutos antes de proceder con su valoración a 16°C. Corcho largo, compacto y tintado unos 2 mms desde su base.
VIDEOCATA: https://youtu.be/3qppYoWjR5U (V:96 - O:93 - G:92)
RESUMEN: Rojo picota tirando a ébano, de capa muy alta y ribete agranatado. En nariz hay compotas de mora y ciruela negra, balsámicos de eucalipto, regaliz, notas minerales de arcilla húmeda, de alta intensidad. También apreciamos apuntes de caja de puros, cacao, café en grano, especiados de vainilla, clavo y pimienta negra, y el roble como tal, con unos espectaculares tostaditos de fondo y ciertos recuerdos animales, sanguíneos. Y en boca mantiene una alta acidez, tanino todavía marcado, para aguantar otros 10 años sin pestañear. Mucha fruta de entrada, compotas de mora y ciruelas pasas. Con el toque arcilloso, los especiados presentes y con una carnosidad acentuada. Cómo ha aguantado estos 17 años, nadie acertaría su edad, en plena fase ascendente, con el roble, las guindas en licor y las duelas envinadas marcadas junto con algo de chocolate negro y tabaco inglés. Fabuloso vino de Toro, gran descubrimiento. Para agenciarnos más. En la cata del amigo Gondorff de 2022 apunta que mejor si lo hubiera abierto antes... Desde luego esta botella me dijo lo contrario, para ver como mevoluciona al menos en 5 años más.
La RCP me parece excelente. Por poco más de 18 euros tenemos un vinazo de Toro que aguanta 20 años sin despeinarse.
MARIDAJE: Lo abrimos con un espectacular rabo de toro. Otro día acompañó unos garbanzos con morcilla y tocino. Nos lo terminamos con una pechuga de pollo de corral en masala con trigueros y all-i-oli. El maridaje del primer día espectacular, sabores cárnicos y especiados intensos en absoluta armonía con la frutosidad y la mineralidad de nuestro reservita, Toro con toro ):
Salud-os!!
El color denota su madurez. Sin excesivo brillo y con algo de poso. Capa alta.
Desde que lo abrimos ya sabemos lo que nos vamos a encontrar: un buen vino, sin defectos, pero por el que ya ha pasado su tren. Fruta madura, toques licorosos, especias dulces, madera mojada y algo de mineralidad.
Boca contundente, madura y hecha que ya no va a dar más de sí. El alcohol sigue estando ahí, al igual que los matices a barrica.
El final deja un postgusto a endrina.
Mejor si lo hubiéramos bebido unos años antes.
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